UN HALCÓN COLLAREJO JUVENIL (MICRASTUR SEMITORQUATUS) EN CAMPISA (por Pablo R. Bedrossian)

Micrastur semitorquatus juvenil 01

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

Como integrante del Comité Ambiental de Residencial Campisa, un proyecto urbanístico ubicado en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, desde 2007 me he dedicado a la observación, registro, identificación, y estudio de la fauna silvestre que nos rodea. Comparto ahora el hallazgo que hicimos allí de un bello halcón collarejo juvenil (cuyo nombre científico es Micrastur semitorquatus).

EL LUGAR

Residencial Campisa es un complejo habitacional que sirve también como refugio de vida silvestre. La filosofía de su desarrollador, Promotora del Norte, de su Patronato, de su Comité Ambiental y de su comunidad es la preservación del medio ambiente. Está ubicada en la formación ecológica de bosque seco tropical. Presenta una cobertura vegetal típica de las urbanizaciones -con arborización, engramado y  jardinería- pero en su mayor proporción es una reserva natural con cobertura vegetal continua. Ocupa un espacio de aproximadamente 300 hectáreas. Comprende la parte oeste del cerro Campisa. El terreno donde se erige es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sur este -mayormente- y norte. Hay dos zonas o “etapas” con viviendas, sin edificios comerciales. Se ha creado una zona de amortiguamiento entre ambas: es una extensa área verde que permite la libre circulación de todas las especies, desde las fuentes de agua hasta la zona central del cerro estableciendo así un “corredor biológico“.

La parte plana está surcada por un canal de agua que fluye de norte a sur entre ambas Etapas. En su centro se creó una laguna artificial que ha atraído a un importante número de aves. El canal servía de límite noroeste y oeste a Residencial Campisa, pero desde la adquisición e incorporación al proyecto de una nueva área habitacional denominada La Hacienda, un vasto trecho ha quedado dentro del proyecto, separando La Hacienda de la Segunda Etapa.

EL HALCÓN COLLAREJO

Micrastur semitorquatus 01En junio de 2008 el vecino Jorge Arévalo me envío una foto de un ave para identificar. Aunque se trataba de una vista dorsal, era un inconfundible Micrastur semitorquatus[1], popularmente conocido como  halcón collarejo. Su nombre proviene de una banda blanca alrededor del cuello que recuerda a un collar. Su larga cola tiene cuatro bandas blancas características. Los adultos miden de 50.8 a 61 cm y su envergadura alar alcanza los 94 cm[2]. En castellano también recibe otros nombres populares, tales como halcón montés collarejo, halcón montés grande, halcón de monte acollarado, halcón del bosque de collar, halcón selvático de collar, halcón selvático barrado o guaquillo collarejo.

Micrastur semitorquatus 02En enero de 2011 lo vi por primera vez. Se dejaba ver con frecuencia, generalmente en un hueco de unos 80 cm de alto por 50 cm de ancho, ubicado en la unión entre el tercero y el último cuarto de un enorme gualiqueme (Erythrina sp.) de unos 20 metros de altura. También en ocasiones se posaba en árboles aledaños. Sólo una vez lo vi desde una distancia de unos cinco metros, en una rama a unos dos metros del suelo. La última observación de ese año fue en abril.

En 2012 lo vi únicamente en abril, pero, hay que tener en cuenta que el horario donde se lo veía con mayormente en 2011 era a las 6 AM, horario en el que me era difícil iniciar las observaciones.

Micrastur semitorquatus juvenil 03En 2013 la primera observación fue de a fines de marzo, y la última a fines de abril. También fue documentado fotográficamente por el vecino Héctor Santos.

Hasta allí había inferido las siguientes conclusiones:

  1. No estaba seguro si siempre se trataba del mismo individuo. En las fotos no se observaban diferencias.
  2. Si fuera el mismo individuo, debería tener una memoria prodigiosa para recordar exactamente el sitio.
  3. Nos visitaba en época que recibimos otras aves migratorias, de enero a abril aproximadamente.
  4. Solía ocupar el hueco que había en lo alto del gualiqueme (Erythrina sp.) que estaba junto al canal de agua, muy cerca de la laguna

En este video mostramos un Micrastur semitorquatus adulto vocalizando:

Micrastur semitorquatus juvenil 02A fines de mayo de 2013, para mi sorpresa, vi un juvenil de Micrastur semitorquatus justo en el hueco que solía ocupar el adulto. Fue la única observación (documentada por fotografías y video, tal como las del adulto). Estaba solo; en ningún momento vi un ejemplar adulto en las cercanías. Sus características eran el color marrón o café en la cabeza, dorso y alas, el pecho y el vientre moteados con colores café y beige, el pico, “cera” (que es lo que está arriba del pico) y “lores” amarillos, y presentaba la inconfundible banda en el cuello de color blanquecino.

Presentamos el video del Micrastur semitorquatus juvenil que observamos el 25 de mayo de 2013:

¿DÓNDE NACEN LOS PICHONES?

Micrastur semitorquatus juvenil 03

A partir de allí hice una investigación bibliográfica.

Quien escribe ya había publicado el artículo “Collared Forest-Falcon (Micrastur semitorquatus), observación de un ejemplar en Residencial Campisa”[3] donde diferenciaba los halcones verdaderos (los “true falcons”) de los halcones de bosque (los “forest-falcons”); en referencia a los últimos, había mencionado que hacen sus nidos en huecos de los árboles.

Stiles & Skutch en “Birds of Costa Rica” dicen que los Collared Forest-Falcon hacen sus nidos en cavidades naturales de árboles grandes pero que los huevos no han sido descritos[4].

Howell & Web afirman, citando a Cobb (1990), que raramente pueden anidar en edificios abandonados, y, citando a Wetmore (1994), que ponen dos huevos marrones o pálidos claros con moteado marrón oscuro[5].

Micrastur semitorquatus juvenil 05Claudia Cinta Magallón y Carlos Bonilla Ruz, a raíz de un nido de Micrastur semitorquatus previamente ocupado por Ara militaris, en El Refugio, Jalisco, México, hacen en la Revista Mesoamericana una exhaustiva revisión bibliográfica:

“Micrastur semitorquatus considerada como especie secundaria en el uso de cavidades – nidos (Waters et al., 1990), se ha registrado empleando nidos usados previamente por otras especies como Ara ambiguus y Coragyps atratus (Thorstrom y Morales, 1993; Thorstrom et al., 2000). También se ha reportado no solo la utilización del nido sino el acoso a una pareja de Ara ambiguus en Ecuador, consumando el despojo con la expulsión física del pollo que habitaba dentro del nido (López-Lanus, 2000)” [6].

“Son escasos los estudios que se han llevado a cabo sobre la biología reproductiva de M. semitorquatus. Mader (1979) registra el primer nido en Venezuela, mientras que los estudios de Thorstrom (1990) y Thorstrom et al. (2000), proveen un panorama más completo acerca de su reproducción, comportamiento, vocalizaciones, nidos y huevos”.

Micrastur semitorquatus juvenil 05Estos investigadores ubicaron un nido en un árbol vivo de parota (Enterolobium cyclocarpum), en un agujero sobre el tronco principal aproximadamente a cinco metros de altura. El nido –que estaba al cuidado de los habitantes del lugar- había sido utilizado por una pareja de guacamayas verdes (Ara Militaris), que habían criado un pichón que abandonó el nido meses antes. Cuando ascendían a estudiar el nido vieron salir volando el Micrastur semitorquatus. Al subir al nido se encontraron tres huevos de color pardo claro con pequeñas máculas pardo oscuras y tintes rojos. Midieron dos de los tres huevos (44.15 x 35.20 mm y 40.42 x 30.41 mm, respectivamente). Tomaron muestras del sustrato del nido el cual contenía restos de piel y un trozo de cadera de reptil del género Ctenosaura, así como una tibia de chachalaca (Ortalis sp.)… Hallaron también restos de insectos, plumas, hojas y semillas en un sustrato limpio, principalmente compuesto por trozos finos de madera. Estos últimos restos, dada su escasa presencia no fueron analizados.

Resumiendo:

  •  La presencia del nido en el hueco de un árbol grande concuerda con las observaciones de estos investigadores y con lo descrito por Thorstrom et al. (1990).
  • Aparentemente el Micrastur semitorquatus no tiene preferencia por alguna especie de árbol para hacer sus nidos.
  • Aunque vimos solamente un juvenil, la especie pone de dos a tres huevos, por lo que podría haber habido otro pichón.
  • En cuanto a las características fenotípicas del halcón collarejo juvenil, coinciden con las descritas por los autores de los libros.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


VIDEOS DEL MICRASTUR SEMITORQUATUS ADULTO Y JUVENIL

Micrastur semitorquatus adulto:

Micrastur semitorquatus juvenil:


REFERENCIAS

[1] Habitualmente utilizamos los nombres científicos de los animales porque son universales; la primera palabra, cuya primera letra va en mayúscula, describe el género; la segunda, en minúsculas, enuncia la especie. A veces utilizamos también los nombres populares en inglés, pues son los mismos en todos los países de habla inglesa. En cambio, en castellano encontramos que los nombres populares varían de país en país, y de región en región. Esta misma ave en México se conoce como guaquillo collarejo.

[2] Gallardo, Robert J., “Guide to the Birds of Honduras”, 2015, limited edition, p.235

[3] https://pablobedrossian.wordpress.com/2011/02/10/collared-forest-falcon-micrastur-semitorquatus-observacion-de-un-ejemplar-en-residencial-campisa/

[4] F. Gary Stiles & Alexander F. Skutch, “A Guide to the Birds of Costa Rica”, 1989 (reimpresión 1995), p.115,  Comstock Pulishing Associates, A division of Cornell University Press.

[5] Howell, Steve N.G. & Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, 1995 (reimpresión 2007), p.215, Oxford University Press.

[6] Magallon, Cinta, Claudia Cristina y Bonilla Ruz, Carlos Raúl, “Reporte de un nido de Micrastur semitorquatus previamente ocupado por Ara Militaris en El Refugio, Jalisco, México”, Revista Mesoamericana 13(3), Noviembre 2009.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

 

 

LOS GECKOS DE CAMPISA: HEMIDACTYLUS FRENATUS Y THECADACTYLUS RAPICAUDA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Los geckos o guecos son pequeños reptiles escamosos comunes en regiones de climas templados y tropicales de todo el mundo, agrupados taxonómicamente en la familia Gekkonidae. En Centroamérica, hay nueve géneros y 24 especies[1]. Popularmente se los incluye dentro las “lagartijas” o “pichetes” pero tienen características que los diferencian. La mayoría de estas especies se caracterizan por poseer laminillas adhesivas ensanchadas debajo de los dedos que les permiten adherirse a paredes y techos y caminar sobre ellos. Además, carecen de párpados móviles. Los ojos están cubiertos por una fina membrana transparente. Los invito a conocer dos guecos que forman parte de la asombrosa fauna que nos rodea.

HEMIDACTYLUS FRENATUS

Hemidactylus frenatus (Bridled Gecko – Gueco casero común o Gueco de frenillo)

Todas las noches, las paredes y los techos de las casas de Residencial Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, se pueblan de numerosos Hemidactylus frenatus. Esta especie de gecko o gueco, que se alimenta de insectos y arácnidos, fue introducida por el hombre desde el Viejo Mundo[2], más precisamente del sudeste asiático. Suele ubicarse cerca de los focos de luz y sus sonidos, que parecen besos, se oyen a gran distancia. Siempre ponen dos huevos, de los que nacen crías tras aproximadamente dos meses de incubación. Muchas hembras pueden depositar sus huevos en un mismo nido, por lo que se pueden encontrar huevos en diversos estadios de desarrollo junto a cáscaras en un solo lugar[3]. Fue importado a Centroamérica por las compañías bananeras, para prevenir que el banano fuera dañado por insectos. Ocasionalmente puede verse de día.

Un Hemidactylus frenatus que perdió la cola, caminando de día por una pared.

Se sujeta perfectamente a las paredes gracias a unas almohadillas plantares cubiertas con láminas microscópicas adherentes llamadas lamelas. Como todos los miembros del género Hemidactylus, el frenatus tiene como característica principal las lamelas subdigitales divididas.

La longitud máxima de este gueco de hocico a cloaca es de 60 mm; la cola es más larga que el resto del cuerpo. Sus ojos están cubiertos por una cutícula transparente; las pupilas son verticales y elípticas. Tanto la cabeza, garganta y la superficie dorsal del tronco y cola están cubiertas de escamas granulares pequeñas. Las escamas ventrales son planas, lisas, imbricadas y más grandes que las dorsales. Las superficies dorsales y laterales de la cola están cubiertas de escamas aplanadas y pequeñas que son interrumpidas por grupos de tubérculos agrandados y puntiagudos; cada agrupación aparece entre cada ocho filas de escamas aplanadas[4].

THECADACTYLUS RAPICAUDA

El primer ejemplar de Thecadactylus rapicauda, foto del 20/09/2009
El primer ejemplar de Thecadactylus rapicauda, observado el 20/09/2009

El 20 de septiembre de 2009 por la tarde, Aldo Romero, un querido vecino, me llamó para que admirara algo poco común en la urbanización ecológica donde vivimos. Se trataba de un gueco mucho más grande y con algunas diferencias evidentes con respecto al que recién presentamos. Se trataba de un Thecadactylus rapicauda, otra especie de gueco de hábitos nocturnos, propia de los bosques húmedos tropicales. Se sabe que en la noche se pueden encontrar estos robustos guecos apoyados en troncos, mientras que durante el día se ocultan en las fisuras de la corteza de los árboles o en huecos formados por ramas caídas[5]. También se los encuentra en los nichos triangulares formados por raíces grandes, escondidos entre la hojarasca. Se alimentan de todo tipo de invertebrados (tienen predilección por saltamontes, grillos, polillas y arañas) e incluso lagartijas pequeñas. Las hembras ponen un solo huevo varias veces durante la temporada. En Honduras se encuentra en la zona norte, incluyendo la biósfera del río Plátano.

Imagen del segundo Thecadactylus rapicauda, observado el 07/12/2013
Imagen del segundo Thecadactylus rapicauda, observado el 07/12/2013

No volví a ver ningún ejemplar hasta el 7 de diciembre de 2013.  Se movía dentro de una pequeña construcción rústica con paredes de cemento y mosaicos, puertas de madera y techo cubierto de palmas, que sirve de sanitario para el comedor ubicado en el parque frente a la laguna. Pude fotografiarlo e identificarlo sin dificultad. Era mucho más grande que un Hemidactylus frenatus y mostraba la cola con una tonalidad diferente. Pueden desprenderse de ella en caso de necesidad o ataque.

Este gueco puede ser reconocido rápidamente por la combinación de grandes almohadillas digitales, dedos encerrados en una membrana carnosa bien desarrollada, y garras retráctiles en las puntas de los dedos de manos y pies. Ninguna otra especie de lagartija en la región que carezca de párpados móviles comparte estas características[6].

Vista comparativa de los geckos 01El Thecadactylus rapicauda es autóctono de Centroamérica y uno de los guecos más grandes de la región, alcanzando una longitud del hocico a la cloaca de hasta 126mm. La cola es corta, apenas superior a la mitad del largo del resto del cuerpo, en la base tiene una constricción desde donde se engrosa abruptamente. La cabeza, la garganta, la superficie dorsal del tronco y la cola están cubiertas por escamas granulares pequeñas. Las escamas ventrales son planas, lisas, imbricadas y más grandes que las dorsales. El ojo está cubierto por una cutícula transparente, la pupila es vertical con los bordes ondulantes. Tiene una o dos espinas oculares en el margen superior de la órbita. La coloración varía de café (marrón) o crema a gris como color de fondo, con muchas manchas y bandas irregulares grandes y pequeñas que cubren todo el dorso, incluyendo la cola[7]. Emite sonidos agudos que se escuchan a distancia.

GALERÍA MULTIMEDIA

 HEMIDACTYLUS FRENATUS

Hemidactylus frenatus 01

P1340780

P1350987

VIDEOS:

 

 THECADACTYLUS RAPICAUDA

Thecadactylus rapicauda 01

Thecadactylus rapicauda 02

Thecadactylus rapicauda 03

VIDEOS:

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.

REFERENCIAS:

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.68, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Köhler, Gunther, Op.cit. p.71

[3] Savage, Jay M., “The Amphibians and Reptiles of Costa Rica”, p.484, The University of Chicago Press, 2002

[4] Muñoz Chacón, Federico, “Especies de Costa Rica”, http://darnis.inbio.ac.cr/ubisen/FMPro?-DB=UBIPUB.fp3&-lay=WebAll&-error=norec.html&-Format=detail.html&-Op=eq&id=4146&-Find, INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad), Costa Rica, 2000

[5] Köhler, Gunther, Op.cit. p.79

[6] Savage, Jay M., Op.cit. p.486

[7] Muñoz Chacón, Federico, “Especies de Costa Rica”, http://darnis.inbio.ac.cr/ubisen/FMPro?-DB=UBIPUB.fp3&-lay=WebAll&-error=norec.html&-Format=detail.html&-Op=eq&id=4145&-Find, INBio (Instituto Nacional de Biodiversidad), Costa Rica, 2000


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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