LOS PASAJES DE SAN JOSÉ DE FLORES: PESCADORES, SALALA Y GENERAL ESPEJO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES” 

Los pasajes Salala y Pescadores corren a los lados de la Iglesia de San José de Flores. Son públicos, peatonales y tienen una sola cuadra que se extiende entre la avenida Rivadavia y la calle Ramón L. Falcón.

Del lado este de la iglesia corre el pasaje Pescadores; nace en Rivadavia 6950 y termina en Falcón 2431.

Del lado oeste corre el pasaje Salala; nace en Rivadavia 6970 y termina en Falcón 2471.

A mitad del pasaje, a la altura de Salala 49, se abre un tercer pasaje llamado General Gerónimo Espejo. Esta corta y ancha vía, también peatonal, se extiende unos pocos metros, desde la pared de la iglesia hasta la calle Pedernera 48, formando una T con el pasaje Salala.

Son callejones oscuros debido a las altas paredes del templo. La última vez que los visité, a fines de 2019, tenían portones con rejas que se cerraban por las noches para evitar rateros, linyeras y cirujas.

EL PASAJE SALALA

Podemos dividir el pasaje Salala en dos partes. La primera entre Ramón L Falcón y el pasaje General Gerónimo Espejo; la segunda, entre el mismo pasaje y la avenida Rivadavia.

En la primera sección las casas están bien cuidadas y muestran toques de color; exhalan aroma a barrio pese a la ausencia de árboles.

Del lado de la iglesia hay una puerta de hierro con una placa que dice Oratorio de la Adoración Perpetua, espacio que forma parte del complejo de la basílica.

Hacia el final de la sección se ha terminado luego de largos años un moderno edificio.

Tras cruzar el pasaje Espejo, ingresamos a la otra mitad, ocupada en su totalidad por el edificio del Banco Nación, cuya alta pared conforma junto con la de la iglesia un espacio frío e impersonal.

EL PASAJE PESCADORES

Es un largo pasaje sin callejones a los costados. Aunque de algún modo parecido, es mucho más rústico y rudimentario que el Salala.

Las casas son más antiguas y bajas; el escaso colorido proviene de algunos murales.

En ocasiones he visto personas haciendo fila para ser atendidos por colaboradores de la iglesia. La elevada pared de la basílica y el matiz opaco de las casas le dan una atmósfera algo lúgubre.

Sin embargo, el tramo más cercano a la avenida Rivadavia posee más colorido y regala a la vista las mejores casas.

EL PASAJE GENERAL GERÓNIMO ESPEJO

Este breve pasaje nace en la calle Pedernera y termina en Salala, contra la pared de la basílica. De un lado tiene al Banco Nación; del otro, un edificio que tardó muchos años en ser construido.

Por esa demora y el aspecto de obra abandonada, el pasaje fue un lugar predilecto para indigentes y homeless y se caracterizaba por su suciedad.

Además, y a pesar que se habían colocado canteros, siempre había más de un avivado que estacionaba allí su automóvil, aunque estaba totalmente prohibido.

EL ORIGEN

Hemos dicho que los pasajes están íntimamente ligados a la iglesia de San José de Flores. El nombre Flores proviene de don Juan Diego Flores, cuya chacra ocupaba el barrio hoy que lleva su apellido. Este emprendedor lotificó parte de su propiedad y vendió algunos de esos terrenos. A su muerte en 1801 la finca pasó a manos de la viuda, Antonia Fuentes, y de su hijo adoptivo, Ramón Francisco Flores, quien decidió expandir la venta de tierras y fundar un pueblo que llevara el nombre de su padre. El trazado estuvo a cargo de Antonio Millán quien fuera administrador de Juan Diego Flores y era propietario de algunas de las tierras. En 1804 ya se lo conocía como el pueblo de Flores, que servía “como una parada casi obligatoria entre el pueblo de Luján y la ciudad de Buenos Aires”[1].

Sus límites iniciales quedaron establecidos por las actuales calles Aranguren (norte), Lautaro – Fray Luis Beltrán (este), Directorio (sur) y San Pedrito – Nazca (oeste). “Dentro de ese perímetro destinó una manzana para iglesia, otra para plaza principal (lo que hoy es la Plaza Pueyrredón y que en su origen fue tan solo una simple parada de carretas) y una tercera para corrales de abasto y matadero”[2]. La plaza Pueyrredón es más conocida como plaza Flores.

Con la autorización del virrey Sobremonte, se creó la parroquia o curato de “San José de Flores”, de límites más amplios. En 1806 se levantó la primera capilla vecinal sobre la calle Rivera Indarte, en la misma manzana de la actual iglesia. Sin embargo, el párroco Martín Boneo en 1830 se propuso levantar un templo más grande, de 36 metros de largo por 15 de ancho y ocho metros de alto, con frente a la Avenida Rivadavia.

Cuenta el Dr. Eduardo Balbachan, pionero y maestro en el estudio de los pasajes porteños, que la curia vendió terrenos en esa manzana para financiar la construcción. Entonces, entre 1930 y 1931, Pedro Pablo Roberts impulsó la creación del actual callejón Salala para valorizar las casas vecinas[3]. Posteriormente por una disposición municipal se creó un pasaje paralelo, hoy conocido como Pescadores.

EL CREADOR

Se sabe muy poco del creador del pasaje Salala, Pedro Pablo Roberts. Gabriel Turone sostiene que era oriundo de Gales, vecino de Flores y poseedor de una gran cultura. Dice además que se casó con doña Josefa Silveyra con quien procreó a Pedro Florencio Roberts, médico y benefactor, nacido en 1844[4]. Además, aunque no he podido conseguir el libro original, Turone no es el único que cita al primer texto sobre la historia barrial, “San José de Flores: Bosquejo histórico” del Rómulo Carbia, publicado en 1906, para comentar que Pedro Pablo Roberts había sido testigo de un fusilamiento múltiple ordenado por don Juan Manuel de Rosas en 1832: “Don Pedro Pablo Roberts, cuyas canas ostentan el rigor de 94 inviernos, recuerda perfectamente este hecho”[5]; este dato sugiere que haba nacido en 1812 y realizado aquel negocio inmobiliario con solo 18 o 19 años.

EL PASO DE LOS AÑOS

Recién en 1870 las calles de San José de Flores recibieron nombres. En 1878 se hizo cargo de la parroquia el padre Feliciano de Vita quien impulsó la creación la actual Basílica de San José de Flores, de dimensiones muy superiores a la iglesia anterior (65 metros de largo por 22 de frente). Los planos fueron elaborados por los arquitectos italianos Benito Panunzi y Emilio Lombardo y la obra fue dirigida por los arquitectos Andrés Simonazzi y Tomás Allegrini[6].

El templo católico fue inaugurado en 1883. El Banco Nación, diseñado por el arquitecto Carlos Nordmann, que está separado de la iglesia por el pasaje Salala y limita con el pasaje Espejo, es de 1910.

En 1913, detrás de la basílica se levantó el Círculo de Obreros Católicos proyectado por el ingeniero Agustín Carbone[7]. Desde luego todas estas obras hicieron que estos callejones cambiaran su fisonomía.  

Es muy poca la información adicional sobre estos pasajes y su evolución a lo largo del tiempo, así como del origen del pasaje Espejo. Por un plano de 1882 sabemos que ya existían los tres pasajes[8].

LOS NOMBRES

Ni Salala ni Pescadores, ni Espejo eran los nombres originales. Lo sabemos por una ordenanza del 27 de noviembre de 1893 que impuso estas nuevas denominaciones: Salala era anteriormente conocido como Brandsen[9]; Pescadores era conocido como Brown[10]. El mismo documento indicaba que el tercer pasaje pasaba a llamarse simplemente Espejo, reemplazando el nombre de Zapiola. Recién en 1984 por la Ordenanza N° 40.107 (Boletín Municipal Nº 17.427) adquiere su nombre completo: General Gerónimo Espejo[11]. Nótese que antiguamente la avenida Lastra de Villa Devoto se llamaba General Espejo.

Los tres nombres están vinculados al Ejército de Los Andes conducido por el General José de San Martín. Salala fue una victoria obtenida en Chile por Patricio Cevallos, oficial que reportaba al comandante Juan Manuel Cabot, en 1817[12]. Sus tropas estaban conformadas por fuerzas del Ejército de los Andes y del Ejército de Chile.

Pescadores fue otro un combate, librado en 1820 durante la Campaña al Perú. Hay una anécdota sabrosa sobre esa batalla. Juan Pascual Pringles -por aquel tiempo teniente, luego conocido como el coronel Pringles– fue sorprendido por las tropas realistas de Gerónimo Valdez. Al verse derrotado se arrojó al mar, pero el general español le ayudó a salvarse y le perdonó la vida[13].

El General Gerónimo Espejo también formó parte del Ejército de los Andes. Mendocino, acompañó al General José de Sa Martín en toda la campaña libertadora. Luego participó en la Guerra con el Brasil y en las luchas internas argentinas colaboró con los generales Lavalle y Paz. Además de militar fue un notable cronista[14].

UNA BREVE ANÉCDOTA

Siempre que puedo trato de recoger alguna anécdota sabrosa. En esta ocasión debo la historia a un mendigo que había fijado en el pasaje Espejo su residencia, al aire libre, por supuesto. Su nivel educativo me sorprendió (“a mí me quebró la bebida” confesó). Resumo el relato que hizo:

Una anciana que iba a misa todos los domingos se encontró con un joven seminarista muy pintón en el pasaje Salala. Luego de saludarlo le dijo:

– A vos te gustan las mujeres, ¿no?

– Sí, pero mayor es mi vocación

– Pero si Dios no te mandara una mujer, ¿no te casarías?

– Solo si me la manda Dios, pero ¿cómo podría saberlo?

– Muy fácil: ponelo a prueba.

El joven se quedó pensando. Después de unos segundos respondió.

– Si mañana apareciese una chica con pollera roja, blusa blanca y un moño azul en el cabello y me dijera… no sé… ‘¡qué bello es este cielo!’… creería que viene de Dios.

El día siguiente llovió torrencialmente. El seminarista caminaba protegido por un paraguas por el pasaje Salala cuando por el pasaje Espejo apareció una joven completamente empapada con una enorme sonrisa, pollera roja, blusa blanca y un moño azul. Fue directamente hacia él y obviamente le dijo:

– ¡Qué bello este cielo!

El seminarista recordó en ese instante lo que había dicho del día anterior. La cubrió con el paraguas, comenzaron a conversar y pocas semanas después el aspirante a cura abandonó los hábitos para comenzar el noviazgo.

La viejita nunca más volvió a aparecer por la iglesia. Se tejieron todo tipo de conjeturas: que había muerto, que se había mudado, hasta que era un ángel que había visitado la iglesia. Le pregunté al mendigo que suponía él que había pasado:

– Contra lo que Ud. piensa, no era una tía de la chica. Creo que la muchacha estaba enamorada del seminarista desde siempre y no sabía como abordarlo. Cada misa para ella era una tortura hasta que se le ocurrió hablar con la viejita. Le dio un buen dinero para que encarara al seminarista y ejecutara el plan. La doña no era tonta y lo llevó a donde quería. Si aún vive, la vieja debe estar yendo a una iglesia en Liniers o Caballito…

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, “Flores 200 años. Barrio y Cementerio”, Ministerio de Cultura – Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1ª Edición, 2006, p.16

[2] Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, Op. cit., p.27

[3] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Corregidor, Buenos Aires, Argentina, 2010, p.44

[4] Turone, Gabriel, “Salala: Un pasaje de San Jose De Flores con historia”, Jóvenes Revisionistas Sitio Oficial, http://jovenesrevisionistas.org/salala-un-pasaje-de-san-jose-de-flores-con-historia/. No pude validar estos datos pues no tengo en mi poder la bibliografía citada por el autor.

[5] Carbia, Rómulo D. “San José de Flores, Bosquejo histórico”, Arnoldo Mobn y Hno., 1906, p.49. de acuerdo a Turone, Gabriel O., “Un día como hoy” del 28 de abril de 2019, https://www.facebook.com/2312748222384950/

[6] Gómez Aquino, Rosa, “Iglesias en Buenos Aires”, Del Nuevo Extremo, 2012, p.125. La autora al arquitecto Lombardo lo llama Lombardi.

[7] Schere, Rolando H., “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998, p.78

[8] “Plano de la Ciudad de Buenos – Aires Capital de la República Argentina de los suburbios Boca y Barracas al Norte y de los Pueblos limítrofes Belgrano y S. José de Flores…por J.B.A. BIANCHI. Publicación hecha expresamente para la Exposición Continental de 1882…”, tomado de https://www.geografiainfinita.com/2018/06/la-evolucion-de-buenos-aires-a-traves-de-los-mapas/ La flecha fue agregada por nosotros.

[9] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Edición, 2005, p.473

[10] Piñeiro, Alberto Gabriel, Op. cit., p.447

[11] Piñeiro, Alberto Gabriel, Op. cit., p.355

[12] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.161

[13] Iusem, Miguel, Op. cit., p.141

[14] Iusem, Miguel, Op. cit., p.67


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la imagen parcial del mapa de Buenos Aires de 1882, tomado de https://www.geografiainfinita.com/2018/06/la-evolucion-de-buenos-aires-a-traves-de-los-mapas/. La flecha fue agregada por nosotros.

“TENÍA QUE SOBREVIVIR”, UNA NUEVA PERSPECTIVA DE LA TRAGEDIA DE LOS ANDES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “LECTURA RECOMENDADA”

En 13 de octubre de 1972 una noticia sacudió al mundo: un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya con cuarenta pasajeros y cinco tripulantes había caído en la Cordillera de Los Andes. En aquel vuelo viajaba hacia Chile un equipo de rugby de un colegio católico junto a algunos de los familiares. Se inició un intenso rastrillaje para dar con su paradero. Diez días después el SAR (Servicio de Rescate Aéreo) chileno decidió suspender la búsqueda. La inmensa mayoría los dio por muertos pensando que, si no murieron en el accidente, el frío, la nieve y la montaña habían acabado con ellos.

Ignoraban que el avión había caído lejos de su ruta. En el accidente había perdido la cola y las dos alas, pero la trompa y el fuselaje habían parcialmente sobrevivido a la caída y con ellos 28 personas.

Como si semejante calamidad no bastara, el 29 de octubre un alud cubrió a los jóvenes refugiados en los restos de la nave; la nieve que había ingresado por el boquete posterior del avión se llevó ocho vidas más. Los que sobrevivieron tuvieron que quitar en forma desesperada la gruesa capa de nieve que los sepultaba para no morir asfixiados, y enfrentar nuevamente frente un panorama desolador de muerte, frío, hambre y soledad extremos. En las semanas siguientes el grupo se fue reduciendo a causa de las heridas y las enfermedades, quedando vivos solo 16.

Cómo sobrevivieron a esa tragedia está documentado en el libro “Viven” que leí con avidez durante mi adolescencia. Probablemente aquellos que no leyeron el libro vieron la película.

EL LIBRO

Décadas después llega a nosotros “Tenía que sobrevivir”, escrito en primera persona por uno de los protagonistas, Roberto Canessa, con la ayuda literaria de Pablo Vierci.

El libro está dividido en dos partes. La primera desarrolla la experiencia vivida en los Andes por la sociedad de la nieve, ese grupo de muchachos que enfrentó con fe y resignación el cruel destino que les había tocado. También habla de la búsqueda incesante de los padres que nunca dieron por perdidos a sus hijos y del sufrimiento en el Uruguay por los ausentes.

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El relato detalla la terrible caminata final que el autor hizo junto a Fernando “Nando” Parrado hasta encontrar un baqueano, cuyo aviso a las autoridades permitió el inicio del rescate. Sin duda, es un texto épico que uno no puede parar de leer. Ni el primer libro ni la película revelaron en toda su intensidad ese esfuerzo final; era algo que en aquella lectura
adolescente sentí que faltaba. El ascenso por pendientes sumamente empinadas, las noches en el hielo y el enorme sacrificio físico que exigió a los cuerpos desnutridos son presentados no solo como adversidades extremas sino como modeladoras de ese espíritu de lucha puesto a prueba que solamente la voluntad, cuando el físico ya no resiste, insiste en mantener.

LO QUE VINO DESPUÉS

La segunda parte del libro deja de ser una experiencia colectiva para volverse un relato personal donde el autor, ya convertido en cardiólogo infantil, aborda el subtítulo de su obra: “Cómo el accidente en los Andes inspiró mi vocación para salvar vidas”.

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La supervivencia lo convirtió en una celebridad. Pudo viajar por todo el mundo contando la gesta de los Andes y eso le abrió puertas extraordinarias. Graduado de médico, aprovechó la fama adquirida para hacer contacto con los mejores cardiólogos y cirujanos cardiovasculares infantiles del mundo y se propuso llevar la cardiología infantil uruguaya a otro nivel. Comenzó a trabajar para que todos los niños con cardiopatías graves, sin importar su estatus socioeconómico, accedieran al menos a un diagnóstico cierto que pudiera dejar claras sus posibilidades de vida.

Tal como la primera parte que incluye los relatos de los protagonistas de la búsqueda, esta sección incluye conmovedores testimonios de madres y padres de pacientes. De algún modo, perciben al Dr. Roberto Canessa como una especie de santo al que rinden devoción por todo lo que desinteresadamente ha hecho por ellos.  Desde luego, Canessa no se ve a si mismo como lo ven sus pacientes. Más bien siente que puede darle un significado a lo padecido en la montaña sirviéndolos. Si junto a sus compañeros en la nieve sintió el abandono, él se pregunta “¿qué puedo hacer para asegurarme que las víctimas de tragedias con las que tropiezo en el curso de mi vida no queden solas?”

Otra lección importante la deja para el final: “simplemente aprendí que no puedo rehuir los problemas que se atraviesan en mi camino, como la Cordillera de los Andes se interpuso en nuestro camino”. Coraje para enfrentar lo que a uno le toque y resistir hasta el final.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados


FICHA

Título: “Tenía que sobrevivir”

Autores: Roberto Canessa – Pablo Vierci

Editor: Editorial Atria

Año: 2016

LA PREVIA DE ARGENTINA – HOLANDA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie MUNDIAL DE FÚTBOL 2014

Este ha sido el Mundial más parejo. Salvo mi querida Honduras, que perdió todos sus partidos, los equipos supuestamente más débiles salieron a competir de igual a igual a las grandes potencias, sin padecer del pánico escénico de copas anteriores. No hubo cucos, ni nadie ganó con la camiseta.  Por supuesto, Alemania ante Brasil fue la excepción a la regla.

Mascherano - Gigante hay uno soloArgentina, está yendo de menor a mayor. Con Bélgica, su rival de mayor peso, si bien tuvo la fortuna de un gol tempranero, fue un merecido ganador. Se abroqueló muy bien del medio hacia atrás y no se desesperó. La zaga central, que había sido su punto más débil, se mostró sólida, empoderada por el ingreso del experimentado Martín Demichelis. Pablo Zavaleta jugó su mejor partido, y José María Basanta, que reemplazó al suspendido Marcos Rojo, no desentonó, además de responder bien en el juego aéreo. Chiquito Romero tuvo aunque no tuvo demasiado trabajo, trasmitió la cuota de confianza que el equipo necesita bajo los tres palos.

En el medio, Lucas Biglia colaboró más que Fernando Gago con Javier Mascherano, que es uno de los pilares del equipo argentino. En el tiempo que jugó, Ángel Di María (cuya lesión es una baja muy sensible para la Argentina) mostró el dinamismo y la velocidad de siempre. Su reemplazante, Enzo Pérez, corrió mucho pero con el balón pasó inadvertido. Lionel Messi  persiguió a los rivales como nunca y llevó durante todo el partido la pelota atada. Aunque no recibió mucho juego, fue preciso en los pases, retuvo magistralmente el balón en ofensiva, inició la jugada del gol y sólo quedó en deuda en ese mano a mano final, donde Courtois ahogó el grito sagrado. Lavezzi hizo un gran despliegue pero en ofensiva no tuvo peso, a diferencia de Gonzalo Higuain, que se reencontró con el gol y puso otra pelota en el travesaño. Le hacía falta a la Argentina su voracidad goleadora, que no había encontrado ni en él, ni en el Kun, el protagonismo esperado. El equipo se defendió muy bien, hizo correr la pelota, y, salvo la previsible angustia de los minutos finales, no necesitó desesperarse para conservar la diferencia.

El partido con Holanda

Robben, ArjenSería aventurado formular un pronóstico; son dos grandes equipos y en una semifinal sólo se revela en la cancha lo que puede ocurrir. Holanda arrancó arrasando, goleando 5 a 1 a España. Ese día nos recordó a la famosa naranja mecánica de Johan Cruyff, pero luego en el 3 a 2 con Australia mostró sus debilidades. Logró quebrar a Chile recién en los últimos 15 minutos del partido y a Costa Rica no pudo ganarle en los 120’ de juego. Aunque el triunfo por penales los haya entonado, no se puede decir que vengan de menor a mayor. Se ha vuelto un equipo Robben dependiente, quien más allá de sus simulaciones y zambullidas está jugando en un nivel superlativo, y figuras con Van Persie o Sneijder han quedado opacadas, no por Robben sino por no haber demostrado aún su indudable talento en los momentos claves. ¿Es esa la imagen real del equipo o una caricatura? Cuidado: los gigantes dormidos pueden despertar.

A diferencia del partido con Bélgica no sabemos cómo Alejandro Sabella parará la selección argentina frente a la de Holanda. Lo más probable es que insista con el efectivo 4-3-3 de los últimos partidos, que en realidad es un 4-2-2-2. En lo personal, nos gustaría verlo al Kun (si está en condiciones de reaparecer) junto a Pipita arriba, y un poco más atrás a Messi y a Maxi Rodríguez, mientras mantendríamos el resto del equipo que le ganó a Bélgica, más el regreso de Rojo. Pero hay que ver que tiene el técnico en mente para plantear el partido.

Sin embargo, creo hay tres claves para ganar el partido. Primero, no regalar el terreno, sobre todo en los rebotes o pelotas divididas. Atacar con mucha gente puede ser un suicido frente a un equipo cuyo ataque necesita espacio y velocidad. Segundo, impedir que Robben entre en contacto con la pelota, anticipándolo permanentemente. Si el holandés juega por derecha, Rojo debería ser una estampilla y no arriesgar en ataque, así que habría que deciir quién sustituiría sus corridas en ataque. Tercero, estudiar las jugadas con pelota parada de Holanda, sobre todo las cruzadas, para prevenir sorpresas (de paso, en jugadas en movimiento, observen como Sneijder tiende hacer diagonales enganchando hacia adentro, de izquierda hacia el centro). Por supuesto, si se llegara a los penales, estar preparados para enfrentar a Krul, quien mostró una gran experiencia y supo trabajar a los rivales en el momento decisivo.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La primera fotografía de Javier Mascherano frente a los dos gigantes belgas fue tomada del sitio canchallena.com; la segunda corresponde a Getty Images.