NOTRE-DAME TRES DÍAS ANTES DEL INCENDIO (por Pablo R. Bedrossian)

El viernes 12 de abril visitamos con mi esposa la Catedral de Notre-Dame. Tres días después, el lunes 15, mientras caminábamos por la avenida de Champs-Élysées divisamos una enorme nube de humo que venía del sudeste de la ciudad. En ese momento no imaginamos que la histórica iglesia estaba siendo consumida por el fuego.

La catedral de Notre-Dame comenzó a construirse en 1163, cuando el papa Alejandro III colocó su piedra fundamental. Ubicada en el corazón de l’île de la Cité, la isla más importante de París sobre el río Sena, tiene una notable arquitectura gótica. Se la reconoce fácilmente por sus torres simétricas de 69 metros de altura, erigidas a mediados del siglo XIII. El edificio fue terminado hacia 1330, con unos 130 metros de largo con altas paredes sostenidas por arbotantes a fin de reflejar la pequeñez del hombre frente a la majestuosidad divina.

Durante la visita aproveché para subir a las torres. Era mi tercera vez en Notre-Dame y la segunda en sus terrazas que, además de, ofrecer fantásticas panorámicas de la ciudad, permite observar de cerca las famosas gárgolas o más correctamente quimeras (del francés chimères), pues no son las típicas figuras utilizadas para disfrazar desagües. Se trata de verdaderas esculturas de aspecto monstruoso cuyo propósito primigenio era mantener alejados a los malos espíritus[1].

Subí más de 400 peldaños de una estrecha escalera en espiral. Desde lo alto se veía perfectamente una amplia zona en restauración, cubierta de estructuras metálicas, incluyendo la famosa aguja, una torrecilla en forma de flecha de 90 metros de altura, erigida por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX que colapsó durante el incendio.

Al llegar al nivel donde se encuentran las campanas, el guía, un tico llamado Juan Carlos, nos dijo:

“Aquí no hay conexiones eléctricas pues hay materiales altamente combustibles”.

“Pero mire allí -le dijo un turista señalando un tomacorrientes –; hay un enchufe colocado allí”.

Sin que ninguno de los dos se lo haya propuesto, había algo premonitorio en esa conversación.

Tras bajar, admiramos las imágenes labradas en la fachada e ingresamos al interior de la iglesia.

Los techos elevados, las anchas columnas interiores y la delicada luminosidad que se filtra por los vitrales crean una atmósfera de hondo recogimiento. Fiel al estilo medieval, cuenta con tres naves: la central está ocupada por los bancos para la feligresía, el altar y, detrás, el coro de madera, mientras que en las laterales, que se unen al fondo permitiendo rodear toda la iglesia, se abren numerosas capillas.

Hubo dos capillas que atrajeron mi atención. La primera es la dedicada al mártir chino del siglo XIX san Paul Chen. Toda una curiosidad ver en una catedral gótica imágenes con ideogramas.

La otra, la Capilla del Sagrado Sacramento, por sus extraordinarios vitrales.

No sabemos cuán grande ha sido la magnitud de los daños. Pero, más allá de las religiones y las teologías -quien escribe esta nota no es católico-, Notre-Dame es un símbolo de la cristiandad de Occidente, además de un ícono de la nación francesa y parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Por eso presentamos algunos testimonios de lo que quizás se haya perdido para siempre.

LOS BAJORRELIEVES ALREDEDOR DEL CORO

El coro ubicado detrás del altar cuenta con una hermosa sillería. Sin embargo, en su pared exterior, llamada jubé, que mira al amplio pasillo que conforma junto a las capillas, se encuentran unos bajorrelieves de madera tallada que cuentan la historia de Jesús.

Fueron realizados a mitad del siglo XIV y están pintados a mano[2]. Definitivamente son mis favoritos.

LOS VITRALES

Según pudimos constatar al día siguiente, desde el lugar donde la policía nos permitió llegar (estaba acordonada toda la zona), en el incendio se dañaron algunos vitrales e incluso se perdió al menos un rosetón lateral.

Afortunadamente han sobrevivido los tres principales de 13 metros de diámetro. La extraordinaria vidriería es del siglo XIII pero fueron renovada en numerosas ocasiones[3].

LAS QUIMERAS O “GÁRGOLAS”

Como hemos dicho estas figuras que -aunque se atribuyen a
Eugène Viollet-le-Duc, el mismo autor de la aguja que cayó-, parecen surgidas de la imaginería medieval.

Se encuentran en las terrazas exteriores, muy cerca del lugar donde aparentemente se inició el incendio y parecen surgidas de alguna extraña mitología.

Notre-Dame ha sufrido un devastador incendio, pero esperamos que pueda recuperar la belleza perdida, no solo por lo que es sino por lo que representa no solo para el pueblo francés sino para el mundo entero, símbolo de arte, historia y fe.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


BONUS 1

Fotos del 16 de abril, día después del incendio. Como se observa el fuego se extendió en la zona donde se estaba trabajando.


BONUS 2

Fotos del 4 de mayo mostrando las obras en la Iglesia de Notre-Dame.


REFERENCIAS

[1] Según hemos leído las quimeras de Notre Dame no provienen del medioevo, sino que fueron agregadas por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc a mediados del siglo XIX.

[2] Si desea más Información, puede leerse un interesante artículo con amplia documentación histórica y fotográfica en https://aquicoral.blogspot.com/2017/03/notre-dame-de-paris-escultura-talla.html

[3] Del Ser, Guimar y Romero, Alejandro, Diario El País, Madrid, España, edición del 18/04/2019. Escriben“aunque los tres rosetones principales, de 13 metros de diámetro, no han sido destruidos, el fuego sí ha afectado a los de menor tamaño situados en el nivel de la cubierta calcinada”. La nota completa puede leerse en:
https://elpais.com/cultura/2019/04/16/actualidad/1555432161_255893.html


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

CONGREGACIÓN EVANGÉLICA ALEMANA DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

CONGREGACIÓN EVANGÉLICA ALEMANA DE BUENOS AIRES, Esmeralda 162, Barrio de San Nicolás, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

DSC06020.JPG

Entre los muchos atractivos arquitectónicos, Buenos Aires tiene una multitud de iglesias, cada una con su propia identidad. Desde Retiro hasta San Telmo hay templos cristianos no católicos, en su mayoría de origen étnico, que revisten un interés especial pues conjugan historia, arte y fe. Este artículo habla de uno de ellos, conocido como la Congregación Evangélica Alemana de Buenos Aires o simplemente la Iglesia Alemana.

DSC06021Estuve dentro de ese templo por primera vez en 1976. Tenía 17 años. Era una boda a la que estaban invitados mis padres y, sin dudarlo, me colé. Quedé admirado por la belleza de un ambiente luminoso y reverente y por el sonido de su órgano a tubos, que es una joya centenaria. Volví en 2018, de visita por Buenos Aires, en la famosa Noche de los Templos, para sentir esta vez una sensación de recogimiento y calidez.

DSC06904.JPG

LOS PRIMEROS EVANGÉLICOS ALEMANES EN BUENOS AIRES

Los evangélicos alemanes en Buenos Aires son mencionados por primera vez en 1821, debido a la fundación del Primer Cementerio de Disidentes de la ciudad, autorizado por el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, don Martín Rodríguez. Estaba ubicado en un terreno vecino a la Iglesia del Socorro (ubicada en la actual esquina de Juncal y Suipacha), cuyo costo fue pagado por miembros de las comunidades inglesa, norteamericana y alemana. Ante la falta de espacio, en 1833 el gobernador don Juan Manuel de Rosas autorizó la compra de un predio ubicado en Balvanera, sobre la actual plaza 1º de Mayo. Allí la comunidad británica levantó el Segundo Cementerio de Disidentes, y luego vendió una parte a la comunidad norteamericana y otra a la alemana, que tuvo su propio German Ground, que daba a la calle Alsina, en aquel entonces denominada Potosí.

DSC06906

LA SITUACIÓN EN EUROPA Y EL SURGIMIENTO DE ALEMANIA

En 1806, a raíz de las guerras napoleónicas, se había disuelto el Sacro Imperio Romano Germánico. De los doscientos cincuenta estados que lo habían compuesto, sólo dos se destacaban: la Austria Católica de los Habsburgo -que designaba el emperador- y la Prusia protestante, con amplios territorios en las actuales Polonia y Alemania, donde se encontraban la mayoría de los estados pequeños. Tras la caída de Napoleón, Prusia se convirtió en el más poderoso de los treinta y nueve estados independientes que fundaron la Confederación Alemana. Para ese entonces los Habsburgo habían establecido el Imperio Austro Húngaro y los movimientos nacionales, como el alemán, representaban para ellos una amenaza[1].

LA PRIMERA IGLESIA EVANGÉLICA ALEMANA EN ARGENTINA

Entre los inmigrantes más influyentes que contribuyeron a conformar la Iglesia Evangélica Alemana en Argentina se mencionan a los empresarios J. C. Zimmermann, llegado en 1817 y Friedrich Schmaling, llegado en 1825, provenientes de Hamburgo, y a Claus Stegmann y Franz Halbach, arribados a Buenos Aires en la época de Rosas[2]. Si bien contar con un cementerio había sido un avance, los inmigrantes alemanes -por aquel tiempo unos seiscientos- sufrían por no poder tener su propia iglesia y también por no poderle brindar a sus hijos la formación religiosa que deseaban. Un comerciante de Bremen, G. CH. Deetjen y la Sra. Keppel fundaron una escuela dominical; allí los niños aprendían alemán y recibían clases bíblicas bajo la doctrina evangélica[3].

DSC06909.JPG

 

A mediados de 1842, a iniciativa de G.CH. Deetjen, una asamblea de alemanes evangélicos de Buenos Aires pidió el envío de un religioso a su país de origen. Un año después la Iglesia Regional de Prusia envió al pastor Ludwig August Siegel para organizar la primera congregación alemana en Argentina.

El 10 de septiembre de 1843 se llevó a cabo el primer culto evangélico en idioma alemán en tierra criolla. El reconocimiento estatal se recibió el 18 de octubre de 1843[4], por lo que, desde entonces, se considera el día de fundación de la Congregación Evangélica Alemana en Buenos Aires.

DSC06911.JPG

Los cultos inicialmente se llevaron a cabo en el edificio de la hermana Iglesia Anglicana de San Juan de la calle 25 de mayo, y desde septiembre de 1844 en locales alquilados que luego fueron adquiridos por la comunidad. La casa pastoral, ubicada en la calle Perú[5], se convirtió en sede de la Escuela Evangélica Alemana, a donde comenzaron a llegar maestros enviados especialmente desde Alemania.

La congregación sintió la necesidad de contar con su propio templo. Con gran esfuerzo adquirió el terreno de la calle Esmeralda 162. Sin embargo, para construir un edificio religioso era necesario la autorización del Gobernador Juan Manuel de Rosas. Manuelita, la hija del brigadier, intercedió por la congregación alemana. El permiso llegó luego de cinco meses de negociaciones; la única condición impuesta fue que la iglesia no tuviera campanario[6].

EL TEMPLO

DSC06022

El 13 de octubre de 1851 se colocó la piedra fundamental para la primera Iglesia Evangélica Alemana de Buenos Aires en la calle Esmeralda 162. Fue diseñada en estilo gótico y se inauguró el 11 de febrero de 1853, poco antes de la sanción de la Constitución Nacional argentina. Se trataba de un sobrio templo de una nave con techo a dos aguas. Sin embargo, la fachada, que impacta por su magnífica altura, ofrecía interesantes elementos arquitectónicos, algunos de los cuales se conservan del proyecto original: dos torrecillas góticas a ambos lados, un balcón (que perdió las almenas originales) con dos agujas góticas en sus extremos, un pórtico ojival y otro arco ojival al fondo del balcón que servía de vidriera para iluminar el interior.

Los muros del edificio estaban separados de las medianeras de los edificios vecinos. El esquema preliminar dibujado a mano por Edward Taylor, el arquitecto, no tenía balcón y sólo un rosetón en el frente[7].

Esquema preliminar de Taylor (A. de Paula 1963).jpg

EL ARQUITECTO

Edward Taylor (1801-1868), había nacido en Inglaterra y fallecido en Argentina. Este arquitecto arribó a Buenos Aires en 1824 y desde su misma llegada diseñó y construyó interesantes edificios. Entre sus obras se destacan la Aduana Nueva (demolida en 1894 para levantar el primitivo Puerto Madero) y el Club del Progreso (un palazzo italianizante lamentablemente demolido en 1971). Además de la Iglesia Evangélica Alemana construyó la Iglesia Presbiteriana Escocesa de San Juan en Florencio Varela (1853), la Iglesia Católica parroquial de la ciudad de Tandil y la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, de la ciudad de Lobos, en la Provincia de Buenos Aires. Posteriormente hizo importantes obras en Asunción, Paraguay, entre ellas el Palacio de Gobierno y la primera estación de ferrocarril de América del Sur; sin embargo, por razones que desconocemos fue encarcelado. Liberado en 1867, regresó a Buenos Aires donde murió el año siguiente[8] .

Posible proyecto original de Taylor (A. de Paula 1963).jpg

LA INAUGURACIÓN

La ceremonia inaugural comenzó con el ingreso del pastor Siegel y miembros del presbiterio acompañados por acordes del primer órgano. Dos niños llevaron la cruz, los candelabros y el cáliz y plato para la Santa Cena. Según la publicación parroquial “Tu Lámpara”, editada en el 150º aniversario de la fecha, se procedió a la bendición del templo ante “un fervoroso público, entre banderas y flores”.

REMODELACIONES AL EDIFICIO

Entre 1922 y 1923 el edificio fue remodelado bajo la dirección del arquitecto Federico Laas. Al fondo, la vieja casa pastoral, la escuela que allí funcionaba y el aljibe fueron reemplazados por una vivienda, una amplio salón parroquial y oficinas.

DSC06919.JPG

 

DSC06918.JPGAl año siguiente se amplió el templo, se corrió el muro posterior y se cubrieron los laterales hasta las medianeras vecinas. Por dentro el templo sufrió varias modificaciones. El techo original fue reemplazado y hoy se destacan los bancos, dos palcos laterales al frente y un púlpito todos de madera.

DSC06921.JPG

EL ÓRGANO DE TUBOS 

El órgano actual fue construido en 1911 e instalado en 1912 por la empresa alemana E.F. Walcker de Ludwigsburg, que había construido el órgano de la Catedral Metropolitana en 1871. Su sistema original era tubular-neumático y tenía la consola en el centro.

Órgano Congregación Alemana 01.jpg

Tras 80 años sin reformas, en 1991 el órgano fue restaurado por los técnicos Carlos Amadini y Juan Weinhold, quienes lo convirtieron al sistema electro-neumático actual[9]. Ocupa una suerte gran balcón posterior revestido en madera. Está protegido por la Ley 1227 de 2013 como Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

DSC06925.JPG

LA IGLESIA Y SU FE

En cuanto a la organización de la iglesia como comunidad de fieles, los primeros estatutos fueron aprobados el 5 de septiembre de 1847. A partir de esa fecha han sufrido varias actualizaciones y reformas. Hoy constituye la Parroquia Centro de la Congregación Evangélica Alemana en Buenos Aires, que engloba también a otras parroquias evangélicas surgidas por llegada de inmigrantes evangélicos protestantes de países europeos de habla alemana (alemanes, suizos, austriacos y rusos) que querían vivir y compartir su fe evangélica “que se nutre de la tradición luterana (herederos de Martín Lutero) y reformada (herederos de Juan Calvino)… Como Iglesia heredera de la Reforma, somos una comunidad centrada en la predicación de La Palabra y en la búsqueda de vivirla efectivamente en la vida cotidiana, con nuestro testimonio de amor, expresado con las manos en obras de servicio cristiano”[10].

DSC06933.JPG

LAZOS CON ALEMANIA

En 1899 conformó en Buenos Aires el Sínodo Evangélico Alemán del Río de la Plata, con la presencia de evangélicos alemanes de Argentina, Uruguay y Paraguay. En 1934 el Sínodo se afilió a la Iglesia Evangélica Alemana, que en 1945 pasó a llamarse Iglesia Evangélica en Alemania, más conocida por su sigla EKD. Después de la 2ª Guerra Mundial las iglesias rioplatenses optaron por una mayor autonomía, preservando los lazos fraternales con la EKD, y adoptando su nombre actual: Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP).

CURIOSIDADES

Intercesor: Franz Hallbach, que acompañó al pastor Siegel a hablar con Manuelita Rosas para obtener el permiso de construcción del templo, era cuñado de J. C. Zimmermann, el primer evangélico alemán residente en Buenos Aires del que tenemos conocimiento, quien se instaló a la edad de 28 años con la firma Zimmermann, Lynch y Co[11]. J.C. Zimmermann había estado previamente dos veces antes de paso por Buenos Aires.

Cultos en francés: El suizo Pablo Besson, invitado como pastor por un grupo de evangélicos de habla francesa en Buenos Aires, predicaba en esa lengua en el templo de Esmeralda 162, pues allí celebró ese grupo sus primeros cultos. Besson, ardiente defensor de la libertad de conciencia, es considerado el precursor de los bautistas en Argentina.

Donación real: Para la compra del terreno, los alemanes porteños recaudaron fondos organizando actividades en Buenos Aires, tales como conciertos y colectas). Su esfuerzo se vio acompañado de una donación de Federico Guillermo IV, en aquel momento rey de Prusia, nación que años después se convertiría en la Alemania moderna.

Nazis y judíos: Quizás su recuerdo más triste es el bautismo infantil en 1895 de Walther Darré[12] en esta iglesia. Criado en el barrio de Belgrano, en su adolescencia regresó a Europa, donde desempeñó posteriormente como Ministro de Agricultura del autodenominado Tercer Reich; además, fue considerado uno de los dos teóricos más importantes en el adoctrinamiento del nacionalsocialismo[13]. Una extraordinaria paradoja es que la boda por la cual conocí este templo era la de un joven cuyo padre era pastor judío mesiánico. Este sabio hombre de fe, don Víctor Sedaca, eligió para la boda de su hijo la iglesia en la cual se bautizó un genocida de su pueblo, mostrando y demostrando una admirable grandeza de espíritu.

Liderazgo: El pastor Siegel (1812-1883) fue uno de esos hombres que sirvió a su patria, la incipiente Alemania, fuera de ella, pero también sirvió a la Argentina, como ministro religioso, educador y líder comunitario. Tras once años de incansable labor, en 1854 regresó a Alemania a continuar su labor pastoral. Entre los muchos testimonios de gratitud hacia él, hay uno que muestra que su visión del evangelio no admitía fronteras: sirvió entre 1850 y 1851 en la Iglesia Presbiteriana Escocesa, reunida en el templo de la calle Piedras -demolido décadas después para la ampliación de la Avenida de Mayo-, donde recibió antes de su partida una calurosa despedida[14].

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Schwanitz, Dietrich, “La cultura todo lo que hay que saber”, Eichborn AG, Frankfurt am Main, 1999, Taurus, Buenos Aires, Argentina, 2002, p.159-165

[2] Harteneck, Helga, “La primera inmigración protestante”, Revista Todo es Historia, Buenos Aires, Argentina Nº 413, diciembre de 2001, p.20

[3] Harteneck, Helga, Op. cit. p.21

[4] Esta fecha es provista por la propia página De la Congregación Evangélica Alemana de Buenos Aires, http://www.ceaba.org.ar/quienes-somos-historia.php, en cambio Helga Harteneck en la obra citada fija como fecha del reconocimiento oficial el 10 de septiembre de 1843 agregando “por ello se considera esa fecha como el día de la constitución de la Congregación Evangélica Alemana en Buenos Aires”.

[5] Según Marcos Gabriel Vanzini, el lugar quedaba muy cerca, quizás otra entrada de la misma casa (desconocemos el sistema de numeración de calles de aquella época) en la calle Restaurador Rosas 91 (actual calle Moreno).  “Historias Curiosas de Templos de Buenos Aires”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Ed., 2011, p.192

[6] Vanzini, Marcos Gabriel, “Historias Curiosas de Templos de Buenos Aires”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2011, 2ª Ed., p.112-113

[7] Schávelzon, Daniel, “Haciendo un mundo moderno – La arquitectura de Edward Taylor (1801-1868)”, Olmo Ediciones, 2010, p.65

[8] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo s/z, 2004, p.97

[9] http://pipeorgans.flavam.com/cealehistor.html

[10] http://www.ceaba.org.ar/quienes-somos-presente.php

[11] http://www.genealogiafamiliar.net/getperson.php?personID=I40835&tree=BVCZ

[12] El nombre complete era Ricardo Walther Oscar Darré

[13] Lanata, Jorge, “Argentinos, Tomo 2 Siglo XX: desde Yrigoyen hasta la caída de De la Rúa”, Ediciones B, Grupo Z., 2003, p.52

[14] Granados, José Jerónimo, “August Ludwig Siegel”, incluido en “Personalidades religiosas de la Ciudad de Buenos Aires”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2012, p.193


AGRADECIMIENTO

Agradezco muy especialmente a Marta Jaimón Sedaca por la foto de la boda en la cual me colé. Aún me hace sonreír el recuerdo de sus muchas tías saludándome en la fiesta “¿Cómo estás, colado?”. Gracias a vos, Marta, y a Jorge por el cariño de siempre.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotos fueron tomadas por el autor y a él le pertenecen todos sus derechos, a excepción de las correspondientes a:

  • Los dibujos del templo, tomados de Schávelzon, Daniel, “Haciendo un mundo moderno – La arquitectura de Edward Taylor (1801-1868)”, Olmo Ediciones, 2010
  • La imagen antigua del órgano, tomada de un viejo folleto de la casa Walcker en http://pipeorgans.flavam.com/cealehistor.html, cuyos autores son Rafael Ferreyra y David Merello.
  • La foto de la boda Sedaca-Jaimón, cedida amablemente por Marta Jaimón Sedaca.

BIBLIOGRAFÍA

Alfonsín, Jorge, “Cementerios de disidentes protestantes en la ciudad de Buenos Aires”, Junta de Estudios Históricos del Barrio de Villa Ortuzar, 1996

Bianchi, Susana, “Historia de las religiones en la Argentina: Las minorías religiosas”, Sudamericana, Buenos Aires, Argentina, 2004

Harteneck, Helga, “La primera inmigración protestante”, Revista Todo es Historia, Buenos Aires, Argentina Nº 413, diciembre de 2001

Lanata, Jorge, “Argentinos, Tomo 2 Siglo XX: desde Yrigoyen hasta la caída de De la Rúa”, Ediciones B, Grupo Z., 2003

Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo s/z, 2004

Russo Bernagozzi, Claudia, “Guía de Lugares de Culto de la Ciudad de Buenos Aires Tomo 1”, Dirección General de Cultos, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2013

Schávelzon, Daniel, “Haciendo un mundo moderno – La arquitectura de Edward Taylor (1801-1868), Olmo Ediciones, 2010

Schwanitz, Dietrich, “La cultura todo lo que hay que saber”, Eichborn AG, Frankfurt am Main, 1999, Taurus, Buenos Aires, Argentina, 2002

Vanzini, Marcos Gabriel, “Historias Curiosas de Templos de Buenos Aires”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2ª Ed., 2011,

Vanzini, Marcos Gabriel y otros, “Personalidades religiosas de la Ciudad de Buenos Aires”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2012

 

LA CATEDRAL ANGLICANA DE BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES – Sección TEMPLOS E IGLESIAS

CATEDRAL ANGLICANA SAN JUAN BAUTISTA, 25 de Mayo 276, Barrio de San Nicolás, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Catedral Anglicana de Buenos Aires 01.JPG

Inaugurado en 1831 bajo el nombre de Iglesia Episcopal Británica de San Juan Bautista es considerado el primer templo disidente (no católico) de Sudamérica. Su propósito era proveer servicios religiosos a la comunidad inglesa en la Argentina. El terreno, que fuera parte del vecino convento mercedario de San Román Nonato, fue cedido por el entonces gobernador de Buenos Aires, don Juan Manuel de Rosas.

UN POCO DE HISTORIA

Durante el periodo colonial, el único culto legalmente permitido en América del Sur era el católico romano. Dice el Dr. Pablo A. Deiros “La penetración del protestantismo en América Latina data de 1820-1850, y coincide con la liberalización subsiguiente a la independencia”[1].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 02

La llegada a Buenos Aires en 1818 del misionero y educador bautista escocés Diego Thompson fue el primer antecedente importante frente a la hegemonía católica. Thompson fundó numerosas escuelas públicas; el Cabildo de Buenos Aires lo nombró Director General de Escuelas en reconocimiento a esa labor[2]. Este joven maestro promovía el sistema lancasteriano, basado en la formación de los alumnos más avanzados para enseñar a leer y escribir al resto. El uso de la Biblia como libro de texto generó resistencia en el clero, que en aquel tiempo se atribuía el monopolio de su lectura.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 03

En diciembre de 1824 se reunió un congreso del que participaron representantes de todas las provincias argentinas. Al mes siguiente, tras largas deliberaciones, sancionó leyes que ratificaron la independencia de las Provincias Unidas y, a la vez, garantizaron las autonomías provinciales. Hasta la sanción de una constitución se resolvió que el gobierno de Buenos Aires se hiciera cargo del poder ejecutivo, en particular para el manejo de las relaciones exteriores.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 03

El Gobernador de Provincia de Buenos Aires quedó facultado para la firma en Buenos Aires del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, celebrado entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Su Majestad Británica (S.M.B.) el 2 de febrero de 1825. En su artículo 12, abordaba la cuestión religiosa:

“Los súbditos de S. M. B. residentes en las Provincias Unidas del Rio de la Plata, no serán inquietados, perseguidos ni molestados por razón de su religión; más gozarán de una perfecta libertad de conciencia en ellas, celebrando el oficio divino dentro de sus casas, o en sus propias o particulares iglesias o capillas… también será permitido enterrar a los súbditos de S. M. B. que murieren en los territorios de las dichas Provincias Unidas, en sus propios cementerios”[3].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 04

EL PRIMER PASTOR ANGLICANO EN ARGENTINA

Luego de la firma Tratado de Amistad, Comercio y Navegación se promulgó en Londres la Ley de Capellanía Consular, que permitió ese mismo año la llegada a la Argentina de John Armstrong, procedente de las Honduras Británicas, enviado por la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera.  Cumplió su ministerio religioso en Buenos Aires durante 20 años, tras los cuales fue sucedido por su hijo. “Los anglicanos gozaron de la simpatía del pueblo y las autoridades en razón de que no propusieron la evangelización de los católicos” [4].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 07

EL ARQUITECTO

El templo anglicano de la calle 25 de mayo fue construido por el arquitecto escocés Richard Adams, durante el pastorado de John Armstrong. Hasta ese momento, la comunidad anglicana se reunía en la sala de la Sociedad Filarmónica[5] de la calle Alsina, frente al paredón lateral de la Iglesia de San Ignacio.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 06

Richard Adams, arquitecto y pintor formado en la escuela del neoclacismo británico, había arribado a la Argentina en 1825 como parte de un contingente escocés[6], para participar de un proyecto colonizador acordado por convenio entre el entonces Ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia, y los hermanos John y William Parish Robertson. Según el historiador Dr. Pablo Deiros, Adams sería presbiteriano[7]. Como la idea no prosperó, los escoceses se establecieron en la zona de Lomas de Zamora y Monte Grande, organizando un establecimiento rural, para el cual, hacia 1828, Adams ya había levantado más de 30 edificios de mampostería con 145 habitaciones, 47 ranchos, la casa principal, y un detalle que no es menor: una capilla presbiteriana, de la cual, sin embargo, nada se conoce[8].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 08

En 1829 Adams se estableció en Buenos Aires donde se le encargó la construcción de la actual Catedral de San Juan Bautista. La obra se inició el 5 de mayo de 1830 y fue habilitada un año después, el 6 de mayo de 1831.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 14

Adams también participó en dos obras desaparecidas: en la fase inicial del primer templo presbiteriano de Buenos Aires, inaugurado en 1835 y demolido en 1893 debido a la ampliación de la Avenida de Mayo, y en el proyecto y dirección del Segundo Cementerio de Disidentes de Buenos Aires, sobre la actual plaza 1º de Mayo, limitada por las calles Alsina, Pasco, Hipólito Yrigoyen y edificios para vivienda que dan a la calle Pichincha. En el centro del camposanto ubicó la capilla, “diseñada según el lineamiento neogótico correspondiente al tipo de iglesia rural inglesa del siglo XVIII, con ábside central y naves laterales”[9].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 19

Este importante arquitecto escocés murió en 1835 a los 43 años en Buenos Aires. De su obra pictórica, subsisten tres óleos; el resto se ha perdido.

LA CATEDRAL

Se considera el primer edificio porteño integralmente concebido bajo el estilo neoclásico, pues el pórtico de la Catedral Metropolitana, que data de 1823, es un agregado que no responde a su diseño original[10].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 10

Está retirado de la calle y elevado, de modo que deben ascenderse escaleras. Cuenta con seis imponentes columnas de orden dórico sobre las cuales se apoya un frontón triangular. Las columnas centrales tienen una mayor separación entre sí que el resto. La puerta rectangular de madera es de hoja doble y está labrada con sencillez. La elevada fachada, de color gris tiza, infunde una austera dignidad.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 18

El interior sigue la tradicional planta de tres naves separadas por columnas que originalmente eran de orden jónico, pero fueron remodeladas y convertidas al orden corintio a fines del siglo XIX.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 11

La decoración es muy rica sin perder su sencillez. Se destacan los vitrales, dos placas de bronce que recuerdan a los 500 descendientes británicos enviados desde Argentina a pelear por Inglaterra en la Primera Guerra Mundial y a los 50 enviados a la Segunda, y una talla en madera en el altar que representa la resurrección de Jesucristo.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 16

Cuenta además con un bello órgano de tubos ubicado al frente de la nave derecha. Todos los bancos son de madera. El cielorraso plano presenta finas terminaciones que combina con el color crema y dorado de las columnas.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 20

LOS CAMBIOS

El edificio fue restaurado y modificado en 1894 y en 1911. Además, en 1919 el arquitecto inglés Walter Bassett-Smith proyectó el altar, el trono episcopal y los asientos para los canónigos[11]. En 1931 se le añadió el revestimiento de fina ebanistería en roble, diseñado por el arquitecto J. B. L. Tolhurst de Beckenham, y realizado por Sidney Follet.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 21

Nos cuenta Marcos Gabriel Vanzini: “En un principio la nave central terminaba en una pared donde se habían pintado el Credo, el Padrenuestro y los Mandamientos; junto a estos textos se encontraba la pintura que representa la ‘Adoración de los Magos’, que hoy se encuentra en la nave izquierda. En la decoración del templo, a lo largo de los años, participó activamente parte de la comunidad anglicana. Era costumbre que muchos de los elementos que lo adornaban, fueran regalados por los fieles. Como ejemplo, es destacable el caso de los vitrales que embellecen San Juan Bautista. De un modo especial hay que señalar que en los que se encuentran a la derecha de la Catedral, se recuerda a mujeres pertenecientes a tres generaciones del almirante Guillermo Brown, héroe de la armada argentina[12].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 23

DE IGLESIA A CATEDRAL

La actividad pastoral de la Iglesia Anglicana de Buenos Aires dependió económicamente de la corona británica hasta 1869, cuando pasó a pertenecer a la diócesis de las Islas Malvinas que acababa de ser creada.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 22

Se consagró como primer obispo a Waite Hockin Stirling, quien había realizado labores misioneras en Tierra del Fuego[13]. Escriben, Juan Francisco Lutteral y Nicolás Hilding Ohlsson: “En 1910 la diócesis de las Islas Malvinas, que comprendía toda Sudamérica, se dividió en dos. Por un lado, la Diócesis de la Costa Oriental (Tierra del Fuego, Islas Malvinas, Chile y Perú) y, por el otro, la Diócesis Anglicana en Argentina y Este de Sudamérica (Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia). Pero los problemas financieros que frenaban la expansión de la obra, la construcción de nuevos edificios y el pago de sueldos a ministros laicos, hicieron que las dos diócesis se volvieran a unir y recién en 1963 se hizo una nueva división diferente”. Por ello, recién en 1964 al quedar fija la sede episcopal en Buenos Aires, la Iglesia Anglicana San Juan Bautista fue elevada a Catedral.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 09

MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL

El 29 de diciembre de 2000 fue declarada monumento histórico nacional. El decreto del Poder Ejecutivo Nacional dice: “…por su trascendencia histórica y religiosa, la Catedral Anglicana de San Juan Bautista constituye un testimonio temprano y valioso tanto de la arquitectura neoclásica, como de la apertura del país a diferentes pueblos y confesiones religiosas”[14].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 24

CURIOSIDADES

Vitrales de la familia Brown: En la pared derecha de la Catedral, hay vitrales en honor a tres generaciones de mujeres de la familia del  almirante Guillermo Brown, héroe de la armada argentina.

Educadora: Una calle de Puerto Madero recuerda a Juana Manso, “la mujer que más luchó en la Argentina del siglo XIX para promover la educación popular y la emancipación de la mujer. Se destacó como una gran educadora que combatió la instrucción verbalista y dogmática que dominaba en su época, y fomentó una enseñanza integral y mixta”[15]. A los 46 años en este templo decidió seguir la fe cristiana protestante. Trabajó junto a Domingo Faustino Sarmiento y Nicolás Avellaneda para transformar la educación argentina, fundando y dirigiendo escuelas públicas.

Catedral Anglicana de Buenos Aires 25

Visitante ilustre: Para el primer centenario de la Iglesia Anglicana en Argentina se realizó en 1925 un culto al que asistió el Príncipe de Gales.

Mármol: En el exterior hay un mármol conmemorativo dedicado a Caesar Augustus. Rodney fue ministro plenipotenciario de los Estados Unidos de Norteamérica en Argentina, título que de hecho lo convirtió en el primer embajador norteamericano en el país. Fallecido en 1824, la piedra recordatoria fue colocada, según se lee en ella, el 28 de febrero de 1832. Esto obviamente sugiere que Rodney era anglicano. Su hija se casó en 1926 con un pastor presbiteriano, sirviendo como misioneros en a Argentina[16].

Catedral Anglicana de Buenos Aires 26

Túnel: Existe un pasillo interno que conecta la Catedral Anglicana con la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, indudable símbolo de confraternidad[17].

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Deiros, Pablo Alberto, “Historia del Cristianismo en América Latina”, Fraternidad Teológica Latinoamericana, 1992, p.111

[2] Rodríguez E., Wilson en https://web.archive.org/web/20100721051634/http://diegothomson.edu.pe/mod/resource/view.php?id=29 , basado en “Diego Thompson”, libro escrito por nuestro querido y recordado amigo, el Dr. Arnoldo Canclini.  El nombre del educador en inglés era James Thompson. El autor agrega que Thompson extendió su labor misionera y educativa al Uruguay, Chile, Perú, Colombia y posteriormente hasta México, siendo recibido personalmente por los próceres Bernardo O’Higgins, José de San Martín y Simón Bolívar.

[3] Diario “El Nacional”, Nº 12. del 10 de marzo de 1825. El Diario El nacional circuló entre 1824 y 1826. El texto es reproducido parcialmente por Vanzini, Marcos Gabriel en “Historias Curiosas de Templos de Buenos Aires” y otros.

[4] Deiros, Pablo Alberto, Op. cit., p.625

[5] Vanzini, Marcos Gabriel, “Historias Curiosas de Templos de Buenos Aires”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2011, 2ª Ed., p.141

[6] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo a/b, 2004, p.20

[7] Deiros, Pablo Alberto, Op. cit., p.628

[8] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., p.20

[9] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Op. cit., p.20

[10] Giménez, Carlos, en http://arqi.com.ar/edificio/catedral-anglicana/

[11] Autores varios, “Patrimonio Arquitectónico Argentino”, Tomo I (capítulo Culto), Ministerio de Cultura de la Nación Argentina, 2011, p.104

[12] Vanzini, Marcos Gabriel, Op. cit. p.141

[13] Lutteral, Juan Francisco y Nicolás Hilding Ohlsson, monografía sin fecha, p.3-4

[14] Vanzini, Marcos Gabriel, Op. cit. p.143

[15] Deiros, Pablo A., “Juana Paula Manso”, incluido en “Personalidades religiosas de la Ciudad de Buenos Aires”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2012, p.136

[16] Scharenberg, Martín, “Pioneros presbiterianos”, Rama del Almendro, Buenos Aires, 2017, p.34

[17] Dergarabedian, César, en Catedral Anglicana San Juan Bautista, Templo no Católico más antiguo de América Latina, 2017, https://bahiacesar.com/2017/07/17/catedral-anglicana-san-juan-bautista-templo-no-catolico-mas-antiguo-de-america-latina/ 


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotos fueron tomadas por el autor y a él le pertenecen todos sus derechos.