CÓMO VER BUENOS AIRES DESDE EL OBELISCO (por Pablo R.Bedrossian)

Si desea ver Buenos Aires, tal como se ve desde el Obelisco, aquí le explicamos cómo. Verá que no hace falta subir sus 68 metros.

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El 20 de septiembre de 2015 el famoso Obelisco de Buenos Aires amaneció decapitado. Para sorpresa de los porteños, su punta había desaparecido. Explotaron los comentarios. Se postularon todo tipo de hipótesis, desde una imprevista restauración hasta un robo extraterrestre. La sorpresa había producido el impacto deseado.

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El Obelisco, vista con la punta “cortada”

Enseguida se develó el misterio: La incansable imaginación de Leandro Erlich pergeñó un capuchón que cubriera la cúpula simulando un monumento trunco.

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La punta del Obelisco oculta por el capuchón, vista desde arriba

Días después el cobertor fue quitado, recuperando el Obelisco su aspecto habitual. En declaraciones reproducidas por el diario La Nación, el artista explicó esta intervención:

“Toma como eje al Obelisco, un icono que tiene la particularidad de ser muy misterioso en muchos aspectos. Los argentinos no conocemos su interior porque no fue pensado para ser visitado… Es como abrir una ventana donde no la hay. Son situaciones que a mí me generan una cierta ilusión: demuestran que todavía hay cosas por descubrir, por pensar, por inventar. Creo que lo cotidiano y la alienación te llevan del otro lado, a la vereda de enfrente, ahí donde todo está determinado, donde las cosas no van a ser diferentes, y eso es bastante triste”[1].

Al mismo tiempo, Erlich creó una reproducción a escala real de la punta del Obelisco. La expuso primero en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) y luego en La Usina del Arte, el espacio cultural en La Boca, donde la visité. Tanto el obelisco sin vértice como esta copia constituyen lo que el artista denominó “La Democracia del Símbolo”

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Copia del extremo superior del Obelisco, expuesto en La Usina del Arte

La pieza ubicada en el patio de entrada de “La Usina del Arte” puede visitarse por dentro, subiendo una pequeña explanada. Al ingresar la sorpresa se multiplica, pues el visitante puede ver imágenes de video tomadas desde el Obelisco, como si estuviera allí. En el lugar tomé las fotos que se observan debajo.

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Es una experiencia única, pues, como se sabe, este símbolo porteño está habitualmente cerrado a los visitantes y sólo se puede acceder a su cúspide a través de una escalera en caracol.

Una observación final: hemos dicho que “La Democracia del Símbolo” es una intervención artística. Se conoce como intervención artística a toda acción sobre una obra de arte, sea para completarla o transformarla, incluso cambiando el sentido original.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] http://www.lanacion.com.ar/1829672-sorpresa-el-obelisco-se-quedo-sin-su-punta


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de tres fotos: las dos fotos con el Obelisco truncado de frente y desde arriba, y el de la preparación de la copia de la cúpula del Obelisco, tomadas del sitio del MALBA, http://www.malba.org.ar/leandro-erlich-la-democracia-del-simbolo/

 

“LA PREGUNTA DE SUS OJOS”, INTRIGA PARA GANAR UN OSCAR (por Pablo R. Bedrossian)

la-pregunta-de-sus-ojosSerie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Muchos recordarán que “El Secreto de sus Ojos” ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en 2010. El film dirigido por el argentino Juan José Campanella obtuvo merecidamente el preciado galardón al cautivar al público con una inteligente trama de misterio y suspenso. Sin embargo, un ojo experto puede detectar una notable similitud entre su final y el de la producción italiana “Un burgués pequeño pequeño” (“Un Borghese Piccolo Piccolo”), de 1977, protagonizada por el inolvidable Alberto Sordi. Aunque ese hecho mengua los méritos de la película, nos mueve a comentar que “La Pregunta de sus Ojos”, el relato de Eduardo Sacheri que la inspiró, tiene un final diferente. Quienes gozaron del film, van a disfrutar mucho más la novela.

El texto está escrito en dos planos. Uno relata en tercera persona el amor inconfeso de Benjamín Chaparro (en el cine Benjamín Espósito, protagonizado por Ricardo Darín) hacia Irene Hornos (en la película Irene Menéndez-Hastings), una ex compañera de trabajo en Tribunales que ha llegado a jueza. El otro, escrito en primera persona, es de algún modo el motivo y la estrategia con que Chaparro espera algún día conquistar a Irene: su opera prima como escritor, que relata la dilatada investigación del cruel asesinato de Liliana Colotto, y su posterior amistad con Ricardo Morales, esposo de la víctima.

El seguimiento del femicidio va desde 1968 a 1996. En esos 28 años transcurren profundos cambios políticos y sociales que inciden en la búsqueda del asesino; pero durante ese extenso periodo los personajes parecen sostener cada vez con mayor insistencia sus mismas creencias, actitudes y obsesiones. Quizás quepa preguntarse hasta qué punto Chaparro ve en Ricardo Morales a su alter ego en una situación desesperante.

Eduardo Sacheri utiliza el mismo lenguaje coloquial de sus emotivos cuentos futboleros, confirmando su singular capacidad para verbalizar sentimientos. Podríamos decir que es un artista que retrata con asombrosa naturalidad la dura realidad de hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Como todas las obras publicadas bajo el sello de Alfaguara, “La Pregunta de sus Ojos” es una obra cuya lectura no defrauda. Además, junto a “El Jardín de Bronce” de Gustavo Malajovich, forman parte de una nueva literatura argentina de intriga, donde más que héroes, hay luchadores de carne y hueso.

NOTA:

El film “El secreto de sus ojos” tiene una versión norteamericana titulada “Secret in Their Eyes”, dirigida por Billy Ray e interpretada por Nicole Kidman y Julia Roberts, muy inferior a la original ganadora del Oscar.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


BONUS:

VEMOS LO QUE LEEMOS – BREVE ENSAYO ACERCA DE LA NOVELA DE INTRIGA (por Pablo R. Bedrossian)

 

Intriga 01El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia. Las novelas tienen hoy el lenguaje del cine: vemos lo que leemos, reconstruyendo en imágenes mentales lo que el texto presenta. Cuando esas palabras tejen una buena historia, ingresamos a un territorio desconocido donde el autor nos expone a nuevas experiencias, haciéndonos partícipes de las emociones de los protagonistas.

“El lenguaje que utilizamos es cada vez más visual, y la literatura -entendida como arte- no ha podido sustraerse a esa tendencia”.

En el siglo XX, y en especial en su segunda mitad, las novelas se caracterizaron por combinar buenos relatos y diálogos intensos, despojando a los personajes del ejercicio introspectivo al que los sometía el escritor del siglo XIX. Graham Green o Morris West, por mencionar a algunos, hicieron gala de esa técnica, que parece más propia del guión y del cómic.

Además, las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde “nada sobra y nada falta”. Ningún detalle queda librado a la casualidad. Lo que parece un cabo suelto termina siendo un movimiento calculado del escritor, que lo retoma inesperadamente, procurando la sorpresa del lector. Además va introduciendo repentinos cambios que, como golpes de timón, dan la sensación de dejar a los personajes (y al lector ingenuo) totalmente a la deriva. Desde luego, lo inesperado es lo esperable, ¿o, acaso, no es la lectura de esa prodigiosa mezcla de drama, acción y misterio que es la novela de intriga, la búsqueda de una experiencia inquietante  que desafíe nuestra imaginación?

“Las tramas se construyeron bajo un nuevo paradigma, el de la economía del relato, donde nada sobra y nada falta”.

Intriga 02Un elemento que se agrega a la construcción del relato es la erudición, que incluso llega a desplazar a la imaginación. Ya no estamos en los ’70 donde Irving Wallace tiene grandes inconsistencias frente al saber académico cuando habla del documento Q en “La Palabra”, sino en el tiempo donde el conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción, como es este tipo de novela. “El Nombre de la Rosa” es un clásico ejemplo de novela erudita. Dan Brown, con sus best-sellers “El Código da Vinci” y “Ángeles y demonios”, que hicieron furor a principios del siglo XXI, sumó el vértigo (pues las historias transcurren en un lapso muy corto de tiempo), que impreso a la atractiva idea de la conspiración -subyacente en la mayoría de las novelas de intriga-, produce en el lector el efecto deseado.

“El conocimiento profundo otorga una mayor veracidad, que es lo que paradójicamente se exige a una buena obra de ficción”.

El resultado de la combinación de estos elementos es mucho más que la suma de ellos. Se fabrica una texto–un caso– que tiene elementos crípticos que mueven al lector a encontrar las claves secretas que develan el misterio. Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad. Al leer una novela policial todos somos detectives, pero no somos nosotros quienes manejan a los personajes, sino el narrador que, como un gran titiritero, maneja también nuestras emociones a través de las palabras.

“Es el pensamiento el que resuelve el enigma aunque son los sentimientos puestos en juego los que le dan intensidad”. 

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

 

 

CÓMO VISITAR LA BOCA (por Pablo R. Bedrossian)

000-dsc08252La Boca es el barrio italiano de Buenos Aires. Debe su nombre a la entrada del Riachuelo, angosto tramo final del río Matanza, en el Río de la Plata. El colorido de sus casas de metal acanalado, las esculturas que embellecen muchas de sus calles y el famoso estadio de Boca Juniors, la Bombonera, la convierten en una pequeña ciudad dentro de la ciudad.

Además, sus altas veredas contra las inundaciones, sus puentes de hierro, sus viejos edificios color tierra y ese enjambre de depósitos y fábricas abandonados que bordea sus riberas contribuyen a ese crear una atmósfera intensamente popular, propia de las primeras décadas del siglo XX.

  1. ALMUERZO EN “EL OBRERO”

001-dsc05397Empezamos nuestro recorrido almorzando en El Obrero, un bodegón que ha sobrevivido a las tormentas sociales, a la inflación y a los bruscos cambios de gobierno. Mientras espera su orden, pida unas rabas fritas con una tortilla de huevo y papa. No se  va a arrepentir.

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  1. MUSEO DEL CINE PABLO DUCRÓS HICKEN

004-dsc05411Enfrente se encuentra el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken. Su nombre homenajea al investigador cuya colección, donada por su viuda, sirvió de base para iniciar el museo. Está dedicado a la investigación, preservación y difusión el patrimonio cinematográfico argentino. Se recorre muy rápidamente, salvo que Ud. desee detenerse en algo de su interés. Forma parte del histórico complejo edilicio que perteneció a la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad, al que también pertenece la Usina del Arte, pero tiene entrada independiente por la calle Agustín R. Caffarena 51,

http://www.buenosaires.gob.ar/museodelcine

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  1. LA USINA DEL ARTE

En la esquina este se encuentra La Usina del Arte, un espacio recuperado convertido en Centro Cultural. El edificio originalmente fue erigido para alojar turbinas generadoras de energía eléctrica para el polo fabril que se levantaba en la zona a principios del siglo XX. El diseño fue encargado al arquitecto italiano Giovanni Chiogna, quien le dio el aspecto externo de un imponente palacio florentino de ladrillo rojo a la vista. Inaugurado hace un siglo; recomendamos ver la bella torre almenada de una de sus esquinas.

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Se ingresa por la esquina de la Avenida Don Pedro de Mendoza y la calle Agustín R. Caffarena. Sus altos muros contienen un edificio rectangular con basamento de piedra gris, con otras dos torres en extremos opuestos, una de ellas con un bello reloj. Al ingresar, se encuentra un gran patio y una espléndida escalera, que nos recuerda a un castillo medieval. No deje de observar algunos detalles de la construcción, tales como los arcos de medio punto, algunas gárgolas y trabajos de herrería que sobrevivieron a las remodelaciones.

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El interior ha sido acondicionado para espectáculos ofreciendo al visitante una soberbia experiencia.

http://www.usinadelarte.org/

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Tip: Un detalle para los fans de los pasajes urbanos y callecitas empedradas: Por dentro del complejo hay una calle privada empedrada que lo cruza en su totalidad, desde la Avenida Benito Pérez Galdós hasta la calle Agustín R. Caffarena.

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  1. EL GALPÓN DEL GRUPO DE TEATRO CATALINAS SUR

Luego dar la vuelta por la Avenida Pérez Galdós llegamos a una fachada decorada ricamente por inefables personajes, moldeados al estilo típico de la Boca. Es el galpón del Grupo de Teatro Catalinas Sur, integrado por vecinos que ven en el teatro un puente hacia su comunidad.

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El lugar fue un depósito de tintas, hoy recuperado por este movimiento artístico independiente como un espacio cultural. Las divertidas figuras que parecen ser espectadores ubicados sobre una tribuna y varios palcos, son creación de tres brillantes artistas plásticas: Andrea Agüero, Andrea Bustamante y Valeria Vizioli.

http://www.catalinasur.com.ar/

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Tip: Desde la esquina y por cerca de 50 metros en la calle Caboto, que corta la Avenida Benito Pérez Galdós, el maestro Oscar Gasparini montó un mural donde reflejaba la identidad boquense. En nuestra última visita en 2016 estaba parcialmente desmontado, pero es probable que sea renovado.  Sin embargo, recientemente La Boca (que forma parte del “Distrito de las Artes”, que engloba barrios del sur de Buenos Aires), se enriqueció con 21 intervenciones artísticas en forma de murales callejeros. Artistas internacionales como Reka (Australia), Millo (Italia), Telmo Pieper (Holanda), Camille Walala (Francia), Nase Pop (Holanda), y locales, como Felipe Pantone, Parbo, Martín Ron, Pastel, Gordo Pelota, Zumi y P3Dro Perelman, poblaron muros, esquinas, fachadas y medianeras con su arte. Es el primer paso de un ambicioso proyecto, y las obras pueden verse recorriendo las calles Benito Pérez Galdós, Wenceslao Villafañe, Ministro Brin, Caboto y Caffarena, en las inmediaciones de La Usina del Arte.

http://dondebuenosaires.com.ar/murales-callejeros-en-la-boca/

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  1. LA CASA DEL FANTASMA

Avanzando por la Avenida Benito Pérez Galdós por la vereda opuesta al galpón del Grupo de Teatro Catalinas Sur, un llamativo edificio color piedra de forma triangular -o más precisamente, trapezoidal- forma tres esquinas con la calle Wenceslao Villafañe y la Avenida Almirante Brown. Es fácilmente reconocible por su diseño geométrico coronado por una enorme torre cilíndrica con almenas. Se lo conoce como “La Casa del Fantasma” o “El Castillo de La Boca” y se tejen sobre muchas leyendas.

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María Luisa Auvert Arnaud, una rica hacendada de Rauch, una zona rural de la Provincia de Buenos Aires, encargó la obra al arquitecto Guillermo Álvarez. El diseño sigue lineamientos del movimiento modernista europeo que llegó a Bs. As. a principios del siglo XX. La construcción fue inaugurada en 1908 y en 1910, recibió un premio municipal por su arquitectura.

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  1. AVENIDA ALMIRANTE BROWN Y PUENTE TRANSBORDADOR NICOLÁS AVELLANEDA

Allí tomamos la Avenida Almirante Brown hacia la derecha. Cruzamos con cuidado el inicio de la autopista y nos dirigimos a Riachuelo.

Tip:

Si no almorzó en El Obrero, le recomendamos comer una fugazetta en la histórica pizzería Banchero, ubicada en la esquina de la Avenida Almirante Brown y Suárez. Inaugurada en 1932 es en lugar obligado de encuentros de personalidades de la Boca, incluidos los jugadores del famoso Boca Juniors. En 2002 fue declarada Sitio de Interés Cultural por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. No espere lujos ni glamour, sino un sitio y una pizza que han hecho historia.

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Continuando por la avenida,  observamos dos grandes estructuras de hierro que lo cruzan, que remedan oxidados esqueletos prehistóricos.

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El de la izquierda, actualmente pintado de rojo, corresponde a una sección del Puente Nicolás Avellaneda, inaugurad en 1940; el de la derecha, es el Puente Transbordador Nicolás Avellaneda, inaugurado en 1913, dedicado a transportar personas de una orilla a la otra mediante una plataforma. Su imagen es un ícono boquense.

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Transcribimos datos que nos han parecido interesantes de un artículo de la Sociedad Central de Arquitectos: “El Puente Transbordador Nicolás Avellaneda es único en América y uno de los ocho que quedan en pie en el mundo…fue construido en Inglaterra, en hierro, con trazas de cobre para resistir la corrosión; luego se lo armó en Buenos Aires, a la manera de un Mecano. Presenta una plataforma suspendida, tirada por cables, que le permitió cruzar el Riachuelo a coches, camiones, carros con caballos y también al tranvía”[1]. Compartimos aquí una foto tomada por nosotros en los años ’90. A partir de ella se pueden observar las mejoras realizadas.

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  1. PUENTE NICOLÁS AVELLANEDA

Al llegar al Riachuelo se conectan la Avenida Almirante Brown -por dónde veníamos- y la Avenida Don Pedro de Mendoza, que hace una curva que la cruza con la que fuera antes su paralela. Doblamos a la izquierda y tras caminar unos metros, podemos entrar al Puente Nicolás Avellaneda, de diseño art deco.

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En nuestra última visita, para garantizar nuestra seguridad, un policía de la guardia que estaba en la planta baja se ofreció a acompañarnos en la visita. Tras subir las escaleras mecánicas de esta monumental obra, podemos cruzar por arriba el Riachuelo hacia el Dock Sud o detenernos para tomar algunas fotos. Del lado izquierdo, se observa el Puente de la Autopista Buenos Aires – La Plata y, tras él, el Río de la Plata.

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  1. AVENIDA PEDRO DE MENDOZA

Bajamos del puente y regresamos hacia la derecha. Cruzamos la Avenida Almirante Brown, que allí termina, y caminamos por una ancha costanera que bordea el Riachuelo y sirve como acera al siguiente tramo de la Avenida Pedro de Mendoza. Las casas y edificios que quedan a nuestra derecha, muchos de ellas abandonados, tienen fachadas muy originales.

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Del otro lado del Riachuelo se observa el tranquilo perfil ribereño del Dock Sud con su aroma a alquitrán, asfalto y vieja industria.

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  1. HOSPITAL DE ODONTOLOGÍA Y LACTARIO MUNICIPAL

Avanzando por la Avenida Pedro de Mendoza, en su esquina con la calle Palos, nos encontramos con un edificio que se levanta como si fuera un cubo. Es el Hospital de Odontología Benito Quinquela Martín, que fue donado por el más famoso pintor de La Boca. Inaugurado en 1959, la cara que da a la serpenteante avenida Pedro de Mendoza es color arena oscuro; poblada de ventanas, en su extremo izquierdo luce el mural “La boca del Riachuelo”, creación de Quinquela. Hecho en cerámica, tiene los motivos que caracterizan la obra de Quinquela: el puerto, los barcos, los trabajadores, las chimeneas, siempre con el fondo del río y del cielo, siempre con un intenso colorido. Se ha dicho que, si bien el artista le dio a sus trazos la percepción lumínica de los impresionistas, su regreso al dibujo, notable en particular en la figura de los estibadores encorvados, revela cierta influencia post impresionista.

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Del otro lado, si uno observa hacia arriba, desde la segunda planta la fachada remeda una pintura cubista: un cuadrado verde pálido atravesado por franjas horizontales de intensos colores, celeste, rojo, amarillo y nuevamente celeste.

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Tip: Si avanza unos metros por la calle Palos, en la terraza del edificio adyacente al Hospital de Odontología, se levanta una bella escultura, réplica del Monumento al Pescador, del famoso escultor Roberto Capurro, erigido en Mar del Plata[2].

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Enfrente del Hospital de Odontología, se encuentra el Lactario Nº 4 de la Ciudad de Buenos Aires, inaugurado en 1947, gracias a otra generosa donación también del gran pintor boquense. En la ochava se abren dos escalinatas -típicas en La Boca en vista de las frecuentes inundaciones- para ascender a las aceras, tanto en la calle Palos como en la Avenida Pedro de Mendoza, por donde seguimos nuestro recorrido, a través de una breve recova. En el ángulo superior que da a la esquina, la imagen de un joven alado con una banda que dice “te guío y amparo” simula el mascarón en la proa de un barco, sobre el cual se proyecta la quilla.

  1. TEATRO DE A RIBERA Y ESCUELA Y DE BELLAS ARTES “BENITO QUINQUELA MARTÍN”

Dejando atrás el Lactario, encontramos un pequeño mural, que dice Paseo de la Ribera, República de la Boca, con un plano del barrio, la descripción de los lugares más conocidas y unas figuras tangueras que bailan sobre una calle empedrada cuyo fondo es parte del camino que venimos recorriendo. La “República de la Boca” -según se cuenta- fue una iniciativa de vecinos genoveses que, durante un conflicto laboral, decidieron autogobernarse, declarando su adhesión al Rey de Italia, Humberto I. Aunque no hay ninguna evidencia documental que la respalde, la versión más difundida dice que estos xeneizes izaron su propia bandera, que tenía los colores argentinos, la cruz blanca de la Casa de Saboya -a la que pertenecía el monarca italiano- y un gorro frigio. El Presiente Roca habría acudido con tropas de su ejército y abortado la intentona. En 1923, Benito Quinquela Martín refundó la República de la Boca, como una organización social y cultural muy original y divertida. Recuerdo haber visto cuando era niño, en “Sábados Circulares”, un famoso programa de TV de aquella época en el Canal 13, al Presidente y al grupo directivo de la original República, cuyos símbolos debieron ser la murga y el fainá.

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Uno pocos metros adelante se encuentra el Teatro de la Ribera, inaugurado en 1971 por otra generosa donación de Quinquela Martín. Su colorida fachada está en la misma línea arquitectónica que la del vecino Hospital de Odontología. Dentro tiene ocho murales realizados por el reconocido artista boquense, y desde 2010 está exclusivamente dedicado al tango.

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El edificio siguiente, muy colorido como los precedentes, pero algo más alto y en estilo art deco, es el Museo de Bellas Artes de la Boca “Benito Quinquela Martín”, más conocido como “La Casa de Quinquela”. Sin embargo, el frente dice “Escuela Pedro de Mendoza”. Ocurre que en 1933 el artista donó una la propiedad para construir una escuela primaria (que se inauguró en 1936 y funciona en la Planta Baja), un Museo de Artistas Argentinos (inaugurado en 1938) y un espacio para su vivienda y taller, que el Museo trata de preservar en su estado original. Lamentablemente en nuestra última visita la fachada estaba muy descuidada.

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Enfrente, del otro lado de la Avenida Pedro de Mendoza, se alza un merecido homenaje al gran artista y filántropo boquense: una estatua suya, cuya base descansa en un colorido empedrado, que lo muestra mirando hacia su casa, .

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En el interior del Museo no está permitido tomar fotos. Recomendamos visitar todas sus salas. La más curiosa es la de mascarones de proa, en su mayoría de finales de siglo XIX. Hay una sala de pintores argentinos cuya colección, formada por el propio Quinquela mediante compras, canjes y donaciones, puede competir con la del Museo Nacional de Bellas Artes. Desde luego, hay que admirar las salas con obras del gran artista boquense. Quizás no están allí sus mejores piezas, pero reflejan el drama del puerto, la incipiente industrialización de la zona y su amor por La Boca. Vale la pena ascender y detenerse en la terraza donde hay interesantes esculturas figurativas de artistas nacionales, a la vez que buenas vistas del barrio.

Entre las obras de la terraza puede admirarse “Herido”, del ceramista y pintor Marino Pérsico (1910 – 1976); su hijo, el artista plástico Marino Santa María, es el que intervino artísticamente la calle Lanín, de la capital argentina.

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Hay varias esculturas, como “El Creador”, de Héctor Rocha (1891 – 1964), hecha en cemento, que transmite un colosal poder.

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El lugar es un remanso de paz, para pensar y meditar.

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Preste atención a los detalles. Todo el edificio, en sus paredes y baldosas lleva el sello del gran pintor de La Boca.

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  1. VUELTA DE ROCHA

Seguimos nuestro camino en la misma dirección. A nuestra izquierda, siempre el Riachuelo, y a la derecha viejas casas. Algunas tienen hoy nuevos colores y otros curiosos detalles, siempre en el intento de atraer a los clientes a los comercios que hay en ellas. Desde luego, allí puede comprarse un mate y su bombilla.

Encontramos una feria artesanal, y a pocos pasos entramos a La Vuelta de Rocha, un recodo del Riachuelo, en cuya frente hay una plazoleta con un mástil, un cañón y un busto del Almirante Guillermo Brown, marino irlandés que en 1810 llegó a Buenos Aires, y decidió sumarse a las fuerzas revolucionarias criollas. Es considerado el padre de la Armada Argentina.

Frente a la plazoleta se encuentra el edificio de la Fundación Proa, que ofrece atractivas propuestas culturales.

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Tip: A la entrada de La Boca, un poco más allá del Parque Lezama, sobre Avenida Almirante Brown,  y muy del Hopsital Argerich se encuentra Casa Amarilla, réplica de la casa que que perteneció al famoso marino que da nombre a la avenida.

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  1. CALLE MUSEO CAMINITO

Pero no sigamos por la Avenida Pedro de Mendoza, sino, en lugar de tomar la curva, avancemos derecho en línea recta. Justo allí nace la calle Magallanes.

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A pocos metros, poco después de cruzar la calle Dr. Enrique del Valle Iberlucea -que recorreremos más tarde-, se encuentra la entrada a la calle más famosa de La Boca, la calle museo Caminito.

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La unión de estas tres calles, Magallanes, Iberlucea y Caminito constituye el corazón de La Boca. Es el lugar favorito y, a la vez, paseo obligado de todo visitante. Siempre hay decenas de turistas admirando su colorido, sus esculturas y sus conventillos.

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Comencemos caminando por Caminito. Una casa de dos plantas de forma triangular es el clásico acceso. Vista desde el frente, a la izquierda continúa la calle Magallanes; la diagonal a la derecha es la calle museo, que vamos a recorrer.

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Aunque el cartel al inicio de la calle dice que el famoso tango “Caminito” de Juan de Dios Filiberto fue inspirado en ese lugar, en realidad es al revés: la calle lleva el nombre por la canción, que además fue presentada en 1926 y no en 1923 como dice erróneamente la placa. Filiberto sólo compuso la música del famoso tango. La letra corresponde al poeta Gabino Coria Peñaloza, que se inspiró en Caminito de Olta, un antiguo sendero rural de La Rioja.

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Caminito es una suerte de arco que se abre paso en la manzana formada por las calles Aráoz de Lamadrid, Garibaldi, y las ya mencionadas Magallanes y del Valle Iberlucea. Su curioso trazado se debe a que antiguamente corría por ella un arroyo que abrevaba en el cercano Riachuelo. Luego formó parte del recorrido de un ramal del Ferrocarril Buenos Aires al Puerto de la Ensenada.

A lo largo de sus aproximadamente 150 metros se exhiben numerosas obras de arte, muchas de ellas vinculadas al puerto y a los inmigrantes. La primera es un muro con un medio relieve dedicado al Libertador, el General don José de San Martín, conocido en Argentina como “El Padre de la Patria”. La obra es creación del prestigioso escultor Roberto J. Capurro (1903-1971)

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De Capurro también se destaca “Esperando la barca”, un altorrelieve cuadrado con un motivo típico de la Boca; obsérvense los rostros que reflejan tristeza y la resignación.

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Hay obras sumamente interesantes como “El sembrador espiritual”, de Antonio Sassone (1906-1983), cuyo rostro remeda al Cristo del arte y que puede considerarse una representación de la bíblica Parábola del Sembrador, aludiendo a Cristo como quien esparce la buena semilla.

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“La sirga” de Julio Vergottini (1905 – 1999), un gran bajorrelieve 2.30 metros de ancho por 4 metros de largo. refleja el duro trabajo en el puerto. La sirga es una gruesa soga utilizada para remolcar las embarcaciones desde tierra, generalmente en ríos.

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Del mismo autor también recomendamos ver “La canción”.

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Entre las numerosas obras, en su mayoría esculturas, también recomendamos “La Madre”, de Juan B. Leone.

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Finalmente recomendamos “Clavel del aire”, un homenaje al tango del reconocido escultor Luis Perlotti (1890 – 1969).

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Hay otro detalle que vuelve el paseo por Caminito mucho más interesante: los conventillos que lo bordean. Se trata de viviendas urbanas colectivas donde se ofrecían cuartos en alquiler, que habitualmente eran rentados por inmigrantes.

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Conocidos originalmente como cuarterías, y luego también como inquilinatos, tenían comedores y baños comunes, formando una pequeña comunidad. Actualmente sobreviven algunos, en su mayoría con fines turísticos, que se pueden visitar a la vuelta, por la calle Magallanes.

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Habitualmente de madera o metal (que en Argentina se llama chapa y en otros países lámina), en La Boca tienen colores intensos que los han convertido en símbolos del barrio.

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Al final de la calle, en su cruce con la calle General Gregorio Aráoz de Lamadrid, hay un edificio cuyo extremo triangular remeda la proa de un barco.

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En el lado que da a Caminito hay un enorme mosaico de Ricardo Sánchez que reproduce la obra de Quinquela Martín, “Regreso de la Pesca”.

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Allí, al llegar a Aráoz de Lamadrid, lo mejor es dar la vuelta a la manzana. Para ambos lados hay vistas interesantes. Si uno sigue en la dirección en la que vienen los autos-en dirección contraria, hacia del Valle Iberlucea, hay principalmente comercios-, encontrará un balcón con típicas figuras boquenses de famosos personajes argentinos: Diego Maradona, Evita Perón y Carlos Gardel.

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En seguida se llega a calle Garibaldi, surcada por las vías muertas del ferrocarril. Muchos toman hacia la derecha para ir caminando hasta la Bombonera, el famoso estadio de Boca Juniors. Nosotros no lo recomendamos, salvo que se vaya en grupo, por razones de seguridad. Preferimos doblar hacia la izquierda. Hoy la calle es peatonal. Hay pintorescas fachadas a ambos lados de las vías.

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  1. LA CALLE MAGALLANES

Al terminar la cuadra doblamos a la izquierda, tomando Magallanes. Allí encontramos nuevamente un gran movimiento. Hay mucha gente en las calles, bailarines de tango, comercios con recuerdos porteños, restaurantes con mesas en la calle.

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También hay accesos a los famosos conventillos, hoy convertidos en sitios turísticos, que ofrecen una vista interesante de Caminito, un recorrido por el pasado y una oportunidad de disfrutar del tango.

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  1. LA CALLE DEL VALLE IBERLUCEA

Regresamos hasta Caminito por la calle Magallanes, la cruzamos y a pasos llegamos a nuestra última parada, la calle Dr. Enrique del Valle Iberlucea. También encontramos allí siempre una multitud. Hay negocios y restaurantes callejeros, sabor a tango, a La Boca y, desde luego, a la alegría.

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Se pone el sol. Las sombras cubren La Boca. Terminamos nuestro viaje pensando en aquellos inmigrantes italianos que habrán visto con ojos asombrados a la Argentina como su nuevo país, a Buenos Aires como su nueva ciudad y a La Boca como su nuevo hogar. A ellos les debemos tanto arte, color y alegría con pinceladas de melancolía con la que esta barriada se pinta.

[1] http://www.socearq.org/cms/wp-content/uploads/2009/04/fundacion-x-la-boca-_historia-transbordador_.pdf

[2] Para más datos sobre esta escultura, se puede visitor el blog http://www.pasqualinonet.com.ar/roberto_capurro.htm

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© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.

CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

LA BIBLIA Y LOS GRANDES ESCRITORES ARGENTINOS (por Pablo R. Bedrossian)

Este artículo está incluido en la introducción de una edición especial de la Biblia, lanzada por la Sociedad Bíblica Argentina en ocasión del Bicentenario de la Independencia. 

La Biblia no sólo es revelación: es literatura, pues es el libro que contiene las palabras acerca de la Palabra.

Quizás como una reacción libertaria al dogmatismo impuesto por la iglesia oficial a partir del golpe de 1930, los grandes escritores argentinos del siglo XX, como Borges, Cortázar y Sábato fueron ateos, agnósticos o personas con profundas dudas de fe. A pesar de ello, La Biblia está omnipresente en sus textos, en forma tácita o explícita.

BORGES

Borges por Luis Chavez 01

Borges por Luis Chávez

En una entrevista con María Esther Vázquez, al responder la pregunta sobre cuál fue su primer contacto con las letras dice:

“… también debo recordar a mi abuela, que era inglesa y sabía de memoria la Biblia, de modo que puedo haber entrado en la literatura por el camino del Espíritu Santo…”[1].

Se refería a su abuela paterna, Frances Haslam Arnett. En el encuentro que mantuve con él, me dijo sobre ella “¿Ud. sabe? Tenía una abuela protestante. Un bisabuelo mío era pastor metodista”[2].

Esta rica influencia llegó a sus escritos. El Catálogo de la Biblioteca Nacional de España, publicado en ocasión de la exposición en su homenaje, a fines de 1985, incluyó una lista de autores citados por Borges a esa fecha, poco antes de su muerte. La Biblia comparte el segundo lugar junto con William Shakespeare con 110 citas, sólo superado por el autor de La Guerra Gaucha, Leopoldo Lugones, con 117. El número real de citas bíblicas es aún mayor pues tiene omisiones[3].

Entre los títulos de sus obras hay algunos explícitamente bíblicos, como sus cuentos “Tres versiones sobre Judas” o “El evangelio según san Marcos”, o sus poemas “Juan 1:14”, “Lucas XXIII”, “Eclesiastés 1:9” y “Cristo en la cruz”.

Su conocida admiración por el pueblo judío está íntimamente unida a “La Biblia o, más concretamente, la Torá o el Pentateuco. Se considera que esos libros fueron dictados por el Espíritu Santo. Esto es un hecho curioso: la atribución de libros de diversos autores y edades a un solo espíritu; pero en la Biblia misma se dice que el Espíritu sopla donde quiere”[4].

Su buen conocimiento de estos textos puede comprobarse cuando escribe “de Moisés que, desde la tierra de Moab, divisó y no pudo pisar la tierra prometida”[5] o “La lección original es famosa. La registra el capítulo tercero del segundo libro de Moisés, llamado Éxodo. Leemos ahí que el pastor de ovejas Moisés, autor y protagonista del libro, preguntó a Dios Su Nombre y Aquél le dijo: Soy El Que Soy”[6].

Borges también conoce bien los evangelios. Basta un ejemplo como prueba: “De Cristo sabemos que escribió una sola vez algunas palabras que la arena se encargó de borrar” en cita directa al Evangelio de Juan 8:6-8[7].

santa-biblia-argentina-02No profesa ninguna fe a través de sus textos; para Borges la Biblia es un instrumento para alcanzar sus fines literarios. Frente a Jesús asume una posición ambigua, basada en su interpretación de las afirmaciones evangélicas:

“Siempre he tenido una admiración muy especial por Cristo… Sin embargo, siento que hay algo que le sobra a Cristo. O que le falta… En Cristo hay algo como de político que no acaba de convencer. Inclusive, por momentos me parece hasta demagógico. Por ejemplo, aquello de que los últimos serán los primeros[8]. ¿Por qué? Es injusta esa aseveración. ¿Por qué? No lo entiendo. Y menos entiendo esa idea miserable de que los ricos no entrarán al Reino de los Cielos porque aquí, en la Tierra, ya recibieron su recompensa[9]. Si el Reino de los Cielos es eterno, ¿cómo puede comparársele a unos cuantos años de supuesta felicidad aquí en la Tierra? [10]”. “Al mismo tiempo, si una persona cree que es Hijo de Dios[11], si confiesa opiniones tan extraordinarias como ésa, no sé hasta dónde podemos juzgarlo. Indudablemente es una de las personas más raras y más admirables que ha contado el mundo”[12].

Un detalle poco conocido es que, en uno de los personajes de sus cuentos es un vendedor de biblias:

“El hombre tardó un rato en hablar. Exhalaba melancolía, como yo ahora.

– Vendo biblias – me dijo.

No sin pedantería le contesté:

– En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta”[13].

Cabe aquí agregar una parte del diálogo que mantuve con él:

– Y Ud., Borges, ¿en qué cree?

– Bueno, yo soy ateo.

– Déjeme preguntarle de otro modo. ¿Cree en una vida eterna?

– No

– ¿Cree en la resurrección de Jesucristo?

– Tampoco

– ¿Y en Jesucristo como ser histórico?

– Desde luego. Si no, tendría que pensar que los cuatro más grandes escritores de la antigüedad fueron cuatro novelistas.[14]

CORTÁZAR

Julio Cortazar 01

Julio Cortázar retratado por Sara Facio

Julio Cortázar conocía bien la Biblia. “Su amor por los idiomas también se despertó tempranamente, y al inglés… sumó el alemán… al que perfeccionó en Bolívar gracias a la lectura de la Biblia de Lutero”, dice uno de sus biógrafos[15].

Por ejemplo, una de sus expresiones favoritas es hablar de su “Camino de Damasco”, utilizando la experiencia paulina a modo de metáfora, para representar repentinas tomas de conciencia que lo llevaron a cambios radicales: “Ese libro fue un poco mi Camino de Damasco, porque recién en ese momento me caí del caballo. Y sentí que toda una etapa de mi vida literaria entraba irrevocablemente en el pasado y que delante se abría un mundo del que yo no entendía muy claramente las cosas”[16]. “París fue un poco mi Camino de Damasco. La gran sacudida existencial”[17].

A pesar que su universo está centrado en el ser humano rodeado de trivialidades y situaciones comunes, también contiene frecuentes elementos bíblicos, pero menos manifiestos. Los usa en sentido dramático, para representar la actitud humana frente al dolor y el sufrimiento. Por ejemplo, uno de sus cuentos más famosos, “El Perseguidor” está poblado de alusiones bíblicas. Su epígrafe es la frase del Apocalipsis “sé fiel hasta la muerte”[18]. En “Las fases de Severo”[19], se relata la grotesca pasión y muerte de un amigo del personaje, despojado de todo sentido religioso, pero teniendo como sustrato las últimas horas de Jesús. El tema no era nuevo para él. A los 24 años y bajo el seudónimo de Julio Denis, había publicado su soneto “Crucifixión”:

“Tanta sed, que el agua hubiera sido

sucedáneo de Dios en ese instante.

Tanto el dolor como el clamor quemante

a cada descender del pecho herido.

Y el corazón latiendo, con latido

tenaz y mantenido y delirante,

reloj trizando de un tiempo agonizante,

matando en más vivir lo Prometido.

Jesús alzó los ojos hasta el cielo

Y halló tan sólo un resplandor de hielo

tras del cual se escondía indiferencia;

y comprendió el porqué de ese latido

prolongado en el ansia del gemido

y comprendió el porqué de su Presencia.[20]

Para Cortázar la Biblia sirve tanto de instrumento como de referencia. Hasta donde sabemos, nunca profesó una fe bíblica, sino que, en sus primeros años, concebía a Dios en términos de experiencia; por ejemplo, “Usted irá alguna vez a la Quebrada de Humahuaca; usted comprenderá entonces esa imposibilidad de hablar. Allí, en cada pico y en cada valle, se queda uno a solas con Dios”[21].

santa-biblia-argentina-01Su adhesión a la revolución castrista y posteriormente al sandinismo fueron parte de su evolución personal de sus últimos años. Hay un relato del extraordinario escritor nicaragüense Sergio Ramírez, donde Cortázar participa de una misa oficiada por Ernesto Cardenal, en Mancarrón, una isla de Solentiname, un archipiélago en el Lago de Nicaragua, que era foco de la resistencia contra el dictador Somoza. Compartimos algunos párrafos, pues revela de algún modo la interpretación que Cortázar hacía sobre las Escrituras. El pasaje es Mateo 26:

Lee Ernesto: “¿no sabes que podría pedirle a mi Padre, y él me enviaría ahora mismo más de doce legiones de ángeles? Pero en ese caso, ¿cómo se cumplirían las escrituras, que dicen que tiene que suceder así?”. Y Cortázar: “Es un pasaje muy, muy oscuro, que habría que analizar en relación con el resto del evangelio. Pero es evidente que toda la vida de Jesús va cumpliendo una tras otra las profecías que se han hecho de él; digamos que él es fiel a las profecías, a un plan preconcebido; entonces no puede dejar de cumplir la última, que es su muerte. Sería un contrasentido de su parte pedir que vengan doce divisiones de ángeles, no lo puede hacer, no quiere hacerlo.”

 

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Con el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, mencionado en esta nota

Yo digo que Jesús está advirtiendo que no se puede confiar todo a los ángeles, que los ángeles no tienen nada que ver con las luchas terrenas, como la del pueblo de Nicaragua contra Somoza. Entonces Cortázar: “una interpretación sumamente tendenciosa, me parece”. Yo: “ni él mismo creía que pudieran venir doce divisiones de ángeles a ayudarlo.” Cortázar; “quién sabe, en aquella época los ángeles eran muy eficaces, porque intervienen frecuentemente en la Biblia”. Yo: “en el antiguo testamento, no en el nuevo” Y Cortázar: “Del nuevo no estoy tan seguro, pero en el antiguo su eficacia está comprobada”[22].

 

SÁBATO

santa-biblia-argentina-03Ernesto Sábato estudiaba Física en la Universidad de La Plata cuando ingresó en la Federación Juvenil Comunista. En poco tiempo se convirtió en secretario de la Juventud Comunista Argentina, organización que lo envió al Congreso Antifascista de Bruselas.  “Allí, en el curso de las charlas –recuerda- advertí que los males que yo temía (del sistema soviético) eran peores de lo que yo podía imaginar, y me fugué a Paris”[23].

En Francia sufrió una profunda crisis espiritual e ideológica que lo hizo romper con el comunismo, tras la cual retornó a la Argentina para reanudar sus estudios. En 1937 obtuvo el doctorado en Física. Posteriormente fue becado fuera del país y a su regreso fue nombrado catedrático de Física Teórica de la Universidad de La Plata. En 1943 se trasladó a Córdoba donde comenzó su labor literaria. Si bien un año después regresó a los claustros universitarios, su enfrentamiento con el régimen peronista lo obligó a renunciar.

Ernesto Sábato dio al tema ético un lugar central, por lo que no debe sorprendernos sus frecuentes menciones a Dios como fuente de razón y justicia. Sin embargo, en sus ensayos y en sus dos primeras novelas, “El Túnel” y “Sobre héroes y tumbas” hay muy escasas citas bíblicas. La más importante se encuentra en boca de un personaje, en la segunda de las novelas:

“Pero el loco Barragán proseguía con su predicación, sin oírlo, ya que su pregunta era retórica:

—Por eso yo les digo, muchachos, que la felicidad hay que buscarla dentro del corazón.

Pero para eso se necesita que venga el Cristo de nuevo[24]. Lo hemos olvidado, hemos olvidado sus enseñanzas, hemos olvidado que sufrió el martirio por nuestra culpa y por nuestra salvación[25]. Somos una manga de desagradecidos y unos canallas. Y si viene de nuevo, capaz que no lo conocemos y hasta le tomamos el pelo”[26].

Su conocimiento de las Sagradas Escrituras, también se observa en sus ensayos. Hay una mención importante a la muerte de Jesús al escribir sobre la trágica muerte de uno de sus hijos:

“Cuando murió Jorge Federico, la concepción que entonces tenía del tiempo resultó inválida… todo quedó suspendido en un vacío desgarrador. En mi imposibilidad de revivir a Jorge, busqué en las religiones, en la parapsicología, en las habladurías esotéricas, pero no buscaba a Dios como una afirmación o una negación, sino como a una persona que me salvara, que me llevara de la mano como a un niño que sufre. Lo que antes había leído con juicio crítico, ahora lo absorbía como un sediento[27]… Y entonces, cuando abandono esos razonamientos que acaban siempre por confundirme, me reconforta la imagen de aquel Cristo que también padeció la ausencia del Padre”[28].  

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Con Ernesto Sábato en su casa de Santos Lugares

Sin embargo, es “Abaddon el Exterminador”, su última novela, donde se encuentra sus mayores menciones a los textos bíblicos, comenzando desde el propio título. El epígrafe, que pertenece al Apocalipsis, prefigura el contenido de la obra: “Y tenían por rey al Ángel del Abismo, cuyo nombre en hebreo es Abaddón, que significa El Exterminador”[29].

El tema de la destrucción sobrevuela todo el texto. “El monstruo ahora echaba fuego por las fauces de sus siete cabezas”[30] es una idea tomada de Apocalipsis 13:1. Más adelante un personaje dice “El 6 de agosto de 1944, los norteamericanos prefiguraron el horror final en Hiroshima. El 6 de agosto. El día de la Luz, de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor![31][32].

A través de todo el relato, errático por momentos, se manifiesta la lucha entre las tinieblas y la luz, virtualmente tomada del primer capítulo del Evangelio de Juan, aunque alguno pueda adjudicarla al pensamiento esenio o al griego.

Dentro de la misma obra hay un curioso diálogo, donde un controvertido personaje antisemita menciona a las Escrituras, Satanás, Jehová, el Antiguo Testamento, el asesinato de Abel, Noé y el Diluvio, Abraham, Sodoma y Gomorra, la pascua, Cristo, Jesús, Judas. De inmediato afirma “Recuerden aquel pasaje en que Saulo reproduce las palabras de Cristo, convertido desde entonces en el Apóstol Pablo, para que predicase el evangelio entre judíos y gentiles: ‘Para que abras sus ojos, para que conviertas de las tinieblas a la luz, de la potestad de Satán a la de Dios[33]’. Y también aquellas palabras del Cristo en el Evangelio de San Juan, cuando les dice a los judíos: ‘De vuestro padre el Diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir’[34]. Más claro, imposible. Y ya lo dijo Satanás a Cristo: ‘Todo esto te daré si postrado me adorares’[35]”.

Sábato a diferencia de Borges y Cortázar no convierte la Biblia en un instrumento para su literatura, sino más bien le sirve sólo como referencia. El tema escatológico y la esperanza de un nuevo tiempo subyacen en este texto que desde el principio remite recurrentemente al Apocalipsis. “Si no tuviera esperanza, querido Bedrossian -me escribió en una de sus cartas-, no podría soportar este mundo”[36].

EPÍLOGO:

Creo que Marco Denevi, el autor de “Rosaura a la Diez” resume cabalmente el pensamiento de los escritores argentinos más influentes:

“Acudo permanentemente a la Biblia no por sus revelaciones religiosas sino por sus revelaciones humanas, por sus espléndidas metáforas poéticas, por sus relatos originales. Infinitamente más vasta que Homero, que Dante, que Shakespeare, que Cervantes, incomparablemente más rica que cualquier otra obra literaria…”[37].

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Vázquez, María Esther, “Borges, sus días, su tiempo”, 1984, Buenos Aires, Javier Vergara Editor, p.39

[2] Bedrossian, Pablo, en “El Expositor Bautista”, agosto de 1986, CEBA, p.6

[3] Velez, Gonzalo Salvador, “Borges y la Biblia”, 2008, Barcelona, tesis doctoral, Universitat Pompeu Fabra, p.12

[4] Borges, Jorge Luis, “Borges oral”, 1979, Emecé Editores / Universidad de Belgrano, Buenos Aires, p.17

[5] Borges, Jorge Luis, “Tema del Traidor y del Héroe”, en “Ficciones”, 1944, en “Jorge Luis Borges, Obras Completas 1923-1972”, 1974, Emecé Editores, Buenos Aires, p.496

[6] Borges, Jorge Luis, “Historia de los ecos de un nombre”, en “Otras Inquisiciones”, 1952, p.750

[7] Borges, Jorge Luis, “Borges oral” p.15

[8] Evangelio de Marcos 10:31

[9] Evangelio de Marcos 10:23-25

[10] Solares, Ignacio, entrevista realizada a Borges en 1976, incluida en “Borges de la A/Z”, 1988, compilación de opiniones de Jorge Luis Borges por Antonio Fernández Ferrer, Biblioteca de Babel, p.21

[11] Evangelio de Juan 10:25, 15:15

[12] Vázquez, María Esther, Op. Cit. p.100

[13] Borges, Jorge Luis, “El Libro de Arena”, en “El Libro de Arena”, 1975, en “Jorge Luis Borges, Cuentos Completos”, 2012, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina

[14] Bedrossian, Pablo, Op.cit. p.6

[15] Goloboff, Mario, “Julio Cortázar – La Biografía”,1998, Cuadernos de Sudestada, Ediciones Continente, Buenos Aires, Argentina, p.21

[16] Carta a Graciela de Sola, citada en Goloboff, Mario, Op.cit. p.26

[17] González Bermejo, Ernesto, “Conversaciones con Cortázar”, 1978, Edhasa, Barcelona, p.10

[18] Apocalipsis 2:10

[19] Cortázar, Julio, “Las fases de Severo”, en “Octaedro”, 1974, en “Cortázar, Cuentos Completos/2”, 1996, Alfaguara,Buenos Aires, Argentina

[20] Denis, Julio (seudónimo de Julio Cortázar, “Presencia”, 1938, El Bibliófilo, Buenos Aires, p.35-36

[21] Cortázar, Julio, carta a Mercedes Arias en “Cartas”, 2000, Alfaguara, Buenos Aires, Argentina, p.106

[22] Ramírez, Sergio, “El Evangelio según Cortázar”, en Revista de la Universidad de México, 2004, número 1, México, p.26

[23] Suplemento “Iberoamérica Una Comunidad”, Diario Clarín, 17/07/1991, Buenos Aires p.2. La referencia entre paréntesis proviene del párrafo anterior y se le agrega para entender su expresión “los males” según el contexto.

[24] Hechos 1:11, 1ª Ep. a los Tesalonicenses 1:10, 4:16

[25] Epístola a los Romanos 5:8,19; 6:23

[26] Sábato, Ernesto “Sobre Héroes y Tumbas”, 1961, en “El Túnel – Sobre Héroes y Tumbas”, 1985, Seix Barral, Barcelona, España, p.290

[27] Sábato, Ernesto, “La Resistencia”, 1998, Seix Barral, Buenos Aires, Argentina, p.180

[28] Sábato, Ernesto, Op. cit. p.197

[29] Apocalipsis 9:11; en muchas versiones aparece escrito Abadón, con una sola d.

[30] Sábato, Ernesto, “Abaddón El Externinador”, 1974, en “Abbadón El Externinador / Ejercicios Estilísticos”, 1986, Seix Barral, Barcelona, España, p.13

[31] Evangelio de Mateo 17:1

[32] Sábato, Ernesto, “Abaddón El Externinador”, 1974, en “Abbadón El Externinador / Ejercicios Estilísticos”, 1986, Seix Barral, Barcelona, España, p.318

[33] Hechos 26:18

[34] Evangelio de Juan 8:44

[35] Evangelio de Mateo 4:9

[36] Bedrossian, Pablo, “Ernesto Sábato: Un Encuentro y Tres Cartas Suyas”,  https://pablobedrossian.wordpress.com/2013/12/20/ernesto-sabato-un-encuentro-y-tres-cartas-suyas-por-pablo-r-bedrossian/

[37] Bedrossian, Pablo, “El Escritor y La Biblia: Marco Denevi responde” https://pablobedrossian.wordpress.com/2014/03/21/el-escritor-y-la-biblia-responde-marco-denevi-por-pablo-r-bedrossian/

FRASES QUE SON PURO CUENTO (por Pablo R. Bedrossian)

Pluma 01Se me ocurrió proponer un breve juego literario en Facebook. Propuse crear un cuento de una sola frase. Podía participar el que quisiera. Empecé con uno mío:

Una mujer genera un incendio y culpa del desastre a los bomberos porque llegaron tarde.

Para mi sorpresa, rápidamente se publicaron más de setenta. Lamentablemente no puedo transcribir todos, pero comparto algunos que, sin duda, lo harán emocionar, pensar o sonreír. Por favor, si lo desea, puede compartir el suyo:

Un hombre pierde todas sus pertenencias hasta quedarse solo con lo que cabe en su mochila y se convierte así en el hombre más rico del mundo. Alejandro Bedrossian

A mediana edad decidió dedicar su vida a custodiar la verdad; no se dio cuenta que por defender esa interpretación, dejó de buscarla. Fernando Bustos Odzomek 

Y todo se puso oscuro; entonces cada habitante del pueblo decidió compartir su luz interior. Patricia Blanco

“Chau” me dijo el espejo mientras me iba; yo sonreí. Bibiana Bader

Le decía todo el tiempo lo mal que hacía, se enojaba con él, le regañaba y hasta lo maldecía refiriendo que nunca cambiaría, y nunca percibió que estaba frente al espejo. Ezequiel Pérez

 La miró con amor sublime, la abrazó como si nunca se fueran a separar, pero sabía que era la última vez que podría cobijarla, al menos en este lado del paraíso… Willy Vega

Alguien enseña a otros tres verdades que le pueden salvar la vida, y ellos lo maltratan hasta la muerte. Fundación Ciudad de Abrigo y Refugio

Y todas las personas vivían en paz en el planeta tierra, mientras dormían. Brenda Stanley

Fuimos novios de chicos, y hoy treinta y un años después, regresa pidiendo perdón por el abandono… Carmen Redondo

En el medio de esa oscuridad, escucharon el mayor estruendo que jamás se haya oído. El sonido del silencio. Nadie pudo mantenerse de pie. Daniel Rocha

Un día sin sol es…ya sabes, la noche. Christian Avalos Franco

Una mujer vive esperando el día de su muerte, y cuando llega ese momento, elige la vida. Ana Maria Montllau

Eran gemelos y muy unidos, hasta que uno de ellos, el más torpe y distraído, cansado de que todo le salga mal decidió suicidarse y mató a su hermano. Dany Di Paolo

Tirado en la vereda había un espejito; un hombre que pasaba cerca lo levantó, lo miró, y dijo: “con razón te tiraron…” Miguel Baffi

Trato de culparme de todo y no tuvo más alternativas que llenar el mundo de mentiras… Fernando Monzón Sosa

En el país de la nada misma, tuvo la pequeña pretensión de ser algo y lo exiliaron acusado de creerse alguien. Adriana Pets

Él sabía que tenía que olvidarla como diera lugar, especialmente porque la policía le preguntaría donde enterró el cuerpo. Hugo Alejandro Fiallos

Tristemente machista, me extraña. Majo Bermúdez

¡Un hombre soñaba con volar y volar y en su sombra descubre que muchos estaban intentando alcanzarle! Edgardo Enamorado

Un hombre pasó toda su vida trabajando intensamente, un día murió, y al llegar al cielo Dios le preguntó: “cuéntame de tu vida”; él contestó “¿qué vida?”. Justo Pesce

He aprendido que aún tengo mucho que aprender. Marcela Granado

 Había regresado luego de un largo viaje por aquel blanco sendero; aquel hombre le dijo que regresara, que su familia lo necesitaba, entonces Manuel abrió sus ojos: varios hombres lo estaban sacando de entre los escombros. Eduardo Pablo Giunta

 Conozco a una señora a la que le hicieron el “Cuento del Tío”… Gracias a eso tengo primos. Ruben Saúl Hermida

Un abuelo pedía a sus nietos que llevaran leña para su hogar y les daba su paga, de esta manera los niños aprendieron que el esfuerzo tiene recompensa. Ramón Antonio Martínez

 Un día el sol dijo: mañana no voy a salir, estoy cansado; entonces la luna le dijo: si quieres me quedo contigo… y entonces nació el primer eclipse de sol… Cristian Suárez

Había escuchado toda su vida: “esa gente no es de buena madera”; desoyéndolos, se puso a construir algo sólido donde apoyarse, y terminó sentado en el piso rodeado de astillas. Gabriela Susana Schinca

¡Gracias a todos y estás invitado a participar!

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ARMENIAN STREET EN SINGAPUR (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “ARMENIOS EN EL MUNDO”

En 1998, durante un viaje en barco, junto a mi esposa Graciela recorrimos algunos países del sudeste asiático.  El viaje se inició en Balí, Indonesia, y terminó en Ho Chi Mihn city, ex Saigón, Vietnam. Durante la travesía, nos detuvimos dos días en Singapur. Allí visitamos las atracciones más importantes, como Clarke Quay (una fantástica costanera), Little India, el Jardín Botánico y realizamos el safari nocturno a su famoso zoológico.

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Singapur es considerado uno de los “tigres asiáticos” debido a sus elevadas tasas de crecimiento e industrialización mantenidas entre 1960 y 1990

Para nuestra sorpresa, durante una caminata llegamos a Armenian Street, en español la Calle del Armenio o la Calle Armenia (en chino, 亚米尼亚 街). Como descendiente de armenio me emocionó saber que había una calle que recordaba nuestros orígenes.

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El autor de esta nota en Armenian Street

Esta céntrica vía está en una zona de museos. Luego supimos que toma su nombre de la vecina Iglesia Armenia Saint Gregory the Illuminator, en español, obviamente, San Gregorio El Iluminador, por patrono de los armenios.

Se trata del templo cristiano más antiguo de Singapur, construido en 1835 por George Drumgoole Coleman, un arquitecto irlandés que tuvo a su cargo el diseño y ejecución de las primeras obras de infraestructura de la ciudad, luego que en 1819 Sir Stamford Raffles fundara esa diminuta colonia británica. Hoy Singapur es una ciudad-estado cuyo territorio es de algo más de 700 km2. En 1963 se independizó del Reino Unido para ser parte de Malasia, de la que se separó dos años después.

LA IGLESIA

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Foto Wikipedia iglesia: By Iloilo Wanderer – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39697792

La Iglesia Armenia de Singapur posee un estilo neoclásico británico, y se considera la obra maestra de Coleman. La pequeña comunidad armenia de Singapur, que según el censo de 1824 estaba conformada por 16 personas, fue la principal aportante para su edificación. La llegada de armenios a un sitio tan distante de su tierra natal fue resultado de viajes comerciales. La iglesia fue declarada monumento histórico nacional el 28 de junio de 1973[1].

Según leímos una noticia, a fines de marzo de 2016, que la Iglesia Armenia de Singapur quedaba bajo la jurisdicción de P. Zaven Yazichyan, quien fue relevado de sus obligaciones como pastor de los armenios de la India y director del Liceo Humanitario Armenio de Calcuta, al tiempo que se lo designó pastor espiritual de Singapur, Myanmar y Dakka (Bangladesh), y representante en el Lejano Oriente del Catholicós, máxima autoridad de la Iglesia Apostólica Armenia[2].

En la actualidad un grupo está trabajando por crear en la iglesia el primer museo armenio de Asia. Uno de sus impulsores, Pierre Hennes, quien llegó como voluntario en 2003, cuenta que “la comunidad armenia de Singapur cuenta con unas 100 personas, un tercio de los cuales son descendientes de las primeras familias en establecerse aquí; hoy se han casado, no hablan el idioma y no necesariamente se ven como armenios”[3]. Cuenta además que la iglesia está abierta todos los días.

ARMENIOS INFLUYENTES

Entre los armenios ilustres de Singapur se encuentra Catchick Moses (Movessian), quien en 1845 fundó el The Straits Times and Singapore Journal of Commerce, el periódico decano de la comundad en idioma inglés.

En 1887, los hermanos Sarkies (Martin, Arshak, Aviet y Tigran)[4], nacidos en Irán, pero de origen armenio fundaron el bellísimo Raffles Hotel que hasta la actualidad sigue siendo el más emblemático de la ciudad; tuvimos la oportunidad de visitarlo durante nuestra visita.

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El tradicional Raffles Hotel, fundado por los hermanos Sarkies, de estirpe armenia

No podemos terminar sin mencionar a Miss Agnes Joaquim, nacida en Singapur, pero de padres armenios, que en 1893 creó una nueva especie híbrida de orquídea, llamada Vanda Joaquim. En 1981 la Vanda Joaquim fue elegida Flor Nacional de Singapur. Lamentablemente Agnes nunca se enteró de la popularidad de su orquídea porque murió muy joven. Su lápida se encuentra en el jardín conmemorativo en la Iglesia Armenia[5].

 

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] http://www.nhb.gov.sg/~/media/nhb/files/media/releases/new%20releases/2015-2.pdf

[2] http://en.hayernaysor.am/190735/

[3] Revista Muse SG No 32 Vol 9 Issue 01, p. 48 y 49; se puede descargar de http://www.nhb.gov.sg/~/media/nhb/files/resources/publications/muse%20sg/032-bemuse-v9-issue-01.pdf

[4] http://www.amassia.com.au/Raffles.htm

[5] http://www.nhb.gov.sg/resources/national-symbols/national-flower


OTRAS FUENTES

Puede encontrarse más información de la iglesia en https://armeniansinasia.org/

Además, hay un libro obligado para el que quiera profundizar el tema: “Respected Citizens: The History of Armenians in Singapore and Malaysia”, cuyo autor es Nadia H. Wright.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la foto de la iglesia, por Iloilo Wanderer – obra propia, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39697792

UN ARMENIO EN SWAZILANDIA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “ARMENIOS EN EL MUNDO”

A principios de 1990, viviendo en Buenos Aires, recibí un llamado telefónico de mis primas Claudia y Adriana Sarkissian, contándome de la visita de un joven de familia armenia, que había venido de Sudáfrica. Se llamaba Vahe Basmadjian. Organizamos una salida típicamente porteña, con parrillada incluida. Resultó ser una persona muy agradable y divertida. A hora del café, me dijo en inglés -no hablo armenio y él no hablaba español- que si alguna vez iba por Sudáfrica, por favor, le avisara.

Con mucha sorpresa, meses después recibí una invitación para asistir a un Seminario Internacional para Jóvenes en la Rand Afrikaans University.

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Vista parcial del campus de la desaparecida Rand Afrikaans University

Sudáfrica iniciaba el proceso de cambio e integración racial, y quería mostrarlo al mundo. La actividad, que tomó más de tres semanas, tuvo su sede en Johannesburgo, donde vivía Vahe. Desde luego, aproveché para llamarlo, y me invitó a cenar en un restaurante griego, junto a su familia. Durante la cena me contó:

-Aquí la comunidad armenia es pequeña; somos unas 110 familias. Por eso no hay un restaurante de comida armenia.

Aproveché para contarle que, luego del Seminario, iba a viajar por mi cuenta a Durban, la ciudad donde Gandhi empezó su gesta, y luego al Reino de Swazilandia.

– Si vas a Swazilandia, en Mbabane vive Krikor DerBalian, un armenio que si se entera que vas, te va a atender maravillosamente.

– Prefiero ir por mi cuenta; ya reservé hotel.

– Cuando llegues, llámalo. No te vas a arrepentir. Además, ha hecho algo único: en su propiedad construyó una iglesia armenia.

El Seminario reunió a ochenta jóvenes, en su mayoría periodistas, de distintas nacionalidades, razas y orígenes. En el magnífico campus de la Rand Afrikaans University asistimos a conferencias dictadas por líderes de todos los partidos políticos. Las exposiciones versaban sobre la situación del país. El tema central fueron las negociaciones para la reforma constitucional que permitiría a las personas de raza negra votar y, con toda seguridad, daría a sus representantes el acceso al poder.

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Los participantes del Seminario Internacional para Jóvenes, el día de la visita a Pretoria, en los Edificios de la Unión, sede presidencial. El autor de esta nota está arriba, a la derecha

Edificios de la Unión

Una mañana recorrimos en tres autobuses los 52 kilómetros que nos separaban de Pretoria, la ciudad donde reside el Poder Ejecutivo. Allí mantuvimos una reunión con el Ministro de Relaciones Exteriores, Pik Botha, y, a continuación, el esperado encuentro con el Presidente de la República, Mr. Frederyk de Klerk, quien había abierto el camino hacia una nueva Sudáfrica. El 11 de febrero había ordenado la liberación de Nelson Mandela y había entablado conversaciones con él. Aunque informé que la entrevista fue grupal, el diario El Cronista Comercial la publicó con mi firma en la página 6 de la edición dominical del 30 de septiembre de 1990. En 2013, la he compartido en mi blog[1].

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El autor de esta nota mientras espera para conversar con el Ministro de Relaciones Exteriores, Pik Botha

LA VISITA A SWAZILANDIA

Al finalizar el Seminario, visité a Durban; cuatro días después, un pequeño avión de 18 plazas de la Royal Swazi National Airways me depositó en Mbabane, capital de Swazilandia, un pequeño reino al noreste de Sudáfrica, que obtuvo su independencia en 1968. Quizás por provenir de una gran urbe, más que una ciudad me pareció un pueblo. Tras registrarme en el hotel, le pedí a un taxista que me llevara al centro de la ciudad.

Se detuvo en un lugar con muy pocos edificios, donde el más alto quizás llegaba a los diez pisos. En inglés mantuvimos un breve diálogo:

– Señor, le pedí que me llevara al centro.

– Así es; este es el centro.

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Vista de centro de Mbabane, capital de Swazilandia

El corazón de la ciudad tenía una forma cuadrada, de unas tres manzanas por lado. La gente me pareció muy respetuosa y de aspecto sencillo pero digno.

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Avenida comercial en el centro de Mbabane

Regresé caminando al hotel, distante un kilómetro y medio. En el camino me sorprendió ver muchas personas con Biblias. Un joven me explicó que el rey era joven, abierto y cristiano. Desde luego, tal como la inmensa mayoría de la población, el monarca pertenecía a la raza negra. Aprovecho para mencionar que durante mi visita conocí un médico judío, nacido en el Uruguay, que trabajaba en Mbabane. Él me comentó que el país tenía unos 700,000 habitantes. Esencialmente todos pertenecían a un mismo pueblo, algo muy diferente a naciones como Argentina, mi país de origen, conformado por un asombroso crisol de razas.

A la mañana siguiente llamé por teléfono a Krikor DerBalian. Me respondió en inglés:

– ¿Dónde se hospeda? Ya mismo voy a buscarlo.

Como en otras ocasiones, noté que un armenio para otro armenio es familia. Historia, sufrimiento y fe compartidos son factores que nos unen en un mismo sentimiento.

Krikor llegó en su Peugeot 504. Era de corta estatura, usaba anteojos y su amplia calvicie sólo estaba interrumpida a los lados por escaso cabello blanco. Me dijo que tenía 66 años. Desde el inicio me hizo sonreír por su estilo jovial pero proclive a dar órdenes. Él ya tenía todo preparado para mi visita.

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Krikor DerBalian en su Peugeot 504

Comenzamos visitando una tienda de artesanías, un par de mercadillos populares y pequeñas aldeas signadas por la pobreza. Krikor me hacía disfrutar cada cosa. Como buen soltero no dejaba de admirar a cada paso la belleza femenina.

– ¿Por qué decidió no casarse?

– Yo te lo aseguro -afirmó categóricamente-: el hombre que se casa lo único que obtiene son problemas. No quiero ser esclavo de una mujer.

Este armenio, que había viajado por toda África vendiendo equipos y máquinas de escribir, no utilizaba ni diplomacia ni anestesia para decir lo que pensaba, y lo hacía con simpatía, decorada con pinceladas (¡de brocha!) autoritarias que no dejaban espacio para la réplica.

Tras visitar una hermosa fábrica artesanal de velas (aún conservo dos candelas decorativas que compré allí), cruzamos la pequeña ciudad y llegamos a su rancho.

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Un momento en la fábrica artesanal de velas

La propiedad ocupaba más de dos hectáreas de tierra, en una loma donde se levantaban su casa, otra para huéspedes, varias casillas donde vivían sus trabajadores y una pequeña y lindísima iglesia armenia, llamada Holy Resurrection (en español, Santa Resurrección)

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Junto a Krikor DerBalian, en la puerta de la Iglesia Apostólica Armenia Holy Resurrection

– Compré este terreno en 1971, pensando en vivir aquí al jubilarme. Hace ocho meses que me mudé. Construí todo lentamente. Planté 1600 árboles. Ahora aquí disfruto y descanso.

 LA IGLESIA

En un horno a leña colocó un cordero adobado con una increíble variedad de especies. Lo dejó cocer por tres horas.

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Krikor preparando el cordero adobado

Aprovechamos ese tiempo para visitar la iglesia.

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Vista lateral de la iglesia, que tiene dos cúpulas poliédricas de seis caras cada una

– Es réplica de una capilla que existe en Armenia. Hubo varias personas que apoyaron económicamente la construcción. Aquí ya se celebró una boda.

Y a continuación declaró:

– Un hombre, una iglesia.

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Krikor DerBalian en el frente de su amada iglesia; en la placa de mármol negro se lee la fecha 1985 – 1989, periodo que tomó su edificación

Hizo traer especialmente tierra del país de nuestros ancestros y bendecir el templo por un sacerdote. Incluso dedicó mucho tiempo a detalles, tales como los refinados almohadones sobre los bancos de madera, donde pueden acomodarse 24 personas.

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Vista interior del altar

– Me bauticé a los 30 años. Crecí en Egipto. Luego emigré al Sudán y finalmente me trasladé en Sudáfrica, donde viví muchos años, antes de radicarme aquí. He tenido la suerte de viajar por todo el mundo.

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Lámparas y vitraux

Curiosamente no era un hombre religioso. Su estilo de vida no estaba regulado por dogmas o algún tipo de rigor moral.

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Pine Valley es la zona del rancho de Krikor

Después del apetitoso cordero me llevó hasta mi hotel. Por la noche pasó a buscarme y me llevó a uno de sus lugares de entretenimiento favorito, el casino. Perdí; pero él, desde luego, ganó. Jugaba como un profesional.

PASEO, ORACIÓN Y BLACKJACK

Al día siguiente me invitó a conocer Malolotja, una bellísima reserva natural, en el noroeste del Swazilandia. Vimos cabras salvajes, pequeños jabalíes, ciervos y cebras en estado natural, en un entorno asombroso.

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Vista de la reserva natural Malolotja

Cerca de la una de la tarde volvimos a su casa. Tras almorzar me enseñó a jugar blackjack, su pasatiempo favorito, y después regresamos a la capilla.

– Todas las mañanas, luego de levantarme, vengo aquí a hacer mis oraciones.

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Vista frontal de la entrada; se observan las piedras decorativas, las cúpulas color negro y la campana de bronce

Alegre, directo y expresivo, me hizo encender una vela y, elevar una oración expresando un deseo. Al terminar, la colocó en un candelabro, donde la dejó ardiendo. Finalmente me mostró sus joyas: manuscritos armenios de los siglos XIII o XIV, que adquirió en Turquía. Por la noche, me llevó nuevamente al casino. Esta vez, ganamos los dos.

Al día siguiente, después del último paseo, me propuso mudarme a Mbabane. Había hablado con un bioquímico, primo del rey, y le dijo que necesitaban un cardiólogo, pues en ese momento no había ninguno en todo el país. Aunque mis planes eran otros, me hubiera gustado mucho volver y gozar de la amistad de Krikor DerBalian, un ejemplar único en su especie, un personaje que me hizo sentir que la vida sucedía en el lugar donde él se encontrara. Recordarlo inevitablemente me produce una sonrisa.

Mencionó que tenía familia en Buenos Aires y me dio sus nombres. Resultaron ser pacientes de mi papá. A mi regreso, el Diario Armenia de la capital argentina, publicó una nota de mi autoría, contando de Krikor y la iglesia armenia en Swazilandia.

TANTOS AÑOS DESPUÉS

Una nota del 15 de enero de 2016 publicada por la agencia de noticias Armenpress [2] informó que dos días antes el rey Msvati III de Swazilandia transfirió oficialmente la capilla Holy Resurrection y sus tierras aledañas a la Iglesia Apostólica Armenia, con sede en Echmiadzin, Armenia, como respuesta a una solicitud presentada un año atrás por la pequeña comunidad armenia local. La nota dice que “la Iglesia Armenia en el distante reino africano se construyó en 1989, debido a los esfuerzos de los Grigor Derbelyan” en referencia a Krikor DerBalian.

La nota aporta varios datos interesantes. Según la nota, “Derbelyan, un ciudadano de Swazilandia, nació en 1914 en Aintab. Durante el genocidio armenio, Grigor llegó a El Cairo con 20 días de vida en las manos de su madre. Sin embargo, su madre murió justo par de meses después de llegar a El Cairo”. Según esta información Krikor, cuando lo conocimos, tendría 76 años y no 66. No nos sorprendería que, con su extraordinario ánimo juvenil, se hubiera quitado 10 años.

Otro dato relevante que se menciona es que “alrededor de 60 personas hicieron contribuciones para la construcción de la capilla, incluyendo la compañía Olivetti, donde trabajó en Grigor durante 12 años”. En nuestra visita vimos una placa recordando la generosa lista de donantes.

Un tercer dato enriquece la información sobre la iglesia: “la parte en la parte posterior de la capilla se apoya en una gran piedra que sirve como un altar, al igual que la Iglesia Saint Geghard en Armenia”. Finalmente informa que “hoy en día, hay una pequeña comunidad armenia que consta de ocho miembros en el pequeño reino africano. Los armenios de la vecina República de Sudáfrica ayudan a los armenios de Swazilandia en el cuidado de la capilla y las tierras relacionadas”. Nada nos dice qué ocurrió con Krikor DerBalian. No sabemos si aún vive o está en el cielo, haciendo reír a muchos con sus increíbles historias.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] https://pablobedrossian.wordpress.com/2013/12/07/un-encuentro-con-el-hombre-que-libero-a-mandela-por-pablo-r-bedrossian/

[2] https://armenpress.am/eng/news/832200/holy-resurrection-chapel-of-swaziland-transferred-to-catholicosate-of-etchmiadzin.html


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.