LAS 7 IGUANAS DE HONDURAS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

En Honduras se han descrito siete especies de iguanas; solo una pertenece al género Iguana, la que se conoce popularmente como iguana verde, cuyo nombre científico -y no hay error al repetirlo- es Iguana iguana. Las otras seis corresponden al género Ctenosaura, y son consideradas genéricamente como iguanas negras.

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Las especies más comunes son la mencionada iguana verde y el garrobo gris o café, cuyo nombre científico es Ctenosaura similis. Ambas se encuentran ampliamente distribuidas por todo el país. Las otras parecen tener localizaciones específicas. Los invito a descubrirlas.

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IGUANA IGUANA (IGUANA VERDE, EN INGLÉS GREEN IGUANA)

La iguana verde es un reptil que habita desde México hasta el norte de Argentina, Paraguay y el sur del Brasil. Se caracteriza por su color intensamente verde, que les permite camuflarse, aunque en Honduras los machos adultos pueden tomar un color más pálido, cercano al ocre.

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Su gruesa piel está cubierta por diminutas escamas. Poseen un cuerpo alargado con patas cortas, que terminan en cinco dedos con garras en cada una. Uno de sus rasgos más distintivos es la presencia de una escama grande circular cerca de la boca; Además la cola es más larga y lisa que en los Ctenosaura.

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El macho es más grande que la hembra y tiene una cresta mucho más notoria, al igual que la papada que crece a lo largo de los años. Se dice que de la cabeza a la cola pueden medir cerca de dos metros, pero publicaciones científicas sostienen que su longitud hocico-cloaca llega hasta 550 mm[1]. Si bien son de las iguanas mayor tamaño, la más larga que hemos visto en Honduras medía menos de metro y medio.

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Prefieren las tierras bajas, cerca de cursos de agua. Son arbóreos, aunque también se arrastran por el suelo. Los juveniles suelen encontrarse a baja altura y en arbustos y los adultos en las copas de los árboles. Se alimentan de hojas y son grandes nadadoras. Donde vivimos, Residencial Campisa, en San Pedro Sula, cuando sienten la presencia humana suelen arrojarse desde los árboles a la laguna si sufrir perjuicio alguno.

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Köhler, basado en observaciones de otros investigadores, menciona que al llegar la temporada seca las hembras cavan un agujero en la tierra que puede tener de 30 cm a 2 metros de profundidad, donde desovan entre 20 y 60 huevos. Las crías nacen tres meses después, al inicio de la época lluviosa.

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En Centroamérica hay dos subespecies. En Honduras se encuentra la rhinolopha, mientras que la otra habita desde Costa Rica hacia el sur.

LOS CTENOSAURIOS

Como hemos dicho, las otras seis especies pertenecen al género Ctenosaura, y son agrupadas como iguanas negras, aunque no en todas predomina ese color. Estas especies habitan en tierras bajas de México y Centroamérica hasta Panamá, en algunas islas del Pacífico cercanas a las costas de dichas regiones y también en islas del Mar Caribe.

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Todas son ovíparas. Eligen lugares expuestos donde, utilizando un sistema de hoyos y túneles, desovan de 5 a 15 huevos en las especies pequeñas y de 20 a 88 huevos en el caso de C. similis[2]. El periodo de incubación es de aproximadamente tres meses.

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Todos los Ctenosaura (salvo el bakeri) presentan al nacer un color verde intenso que podría mover a un observador sin experiencia a confundirlos con una iguana verde. Sin embargo, la iguana verde se diferencia por esa gruesa escama redondeada cerca de la boca que mencionamos y porque su cola es lisa.

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Al crecer, los juveniles toman un color marrón grisáceo o café; alcanzan su madurez sexual a los dos o tres años.

CTENOSAURA SIMILIS (GARROBO, EN INGLÉS SPINY-TAILED IGUANA)

Su color es café claro, a veces virando hacia un tono anaranjado, con franjas oscuras en el dorso. Como describe su nombre en inglés poseen una cola con espinas y en anillos. Los machos son más grandes, pudiendo medir del extremo de la cabeza hasta el final de la cola hasta 1,3 metros (longitud hocico-cloaca hasta 489 mm). Además, poseen una cresta muy notable en su dorso con aspecto de espinas pero suaves al tacto, cabeza ancha y mandíbulas fuertes.

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La hembra es más pequeña y de cabeza angosta.

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Es común verlos arrastrarse por el suelo o treparse a un árbol para esconderse en alguno de sus huecos. Pueden desplazarse a gran velocidad. Expresan su sensación de amenaza o enojo con una secuencia de movimientos de ascenso y descenso de la cabeza.

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Hemos filmado dos veces a machos luchando; en uno de los casos una hembra observaba tranquilamente el combate.

CTENOSAURA MELANOSTERNA (JAMO, JAMO NEGRO, EN INGLÉS BLACK-CHESTED SPINY-TAILED IGUANA)

Esta especie tiene una distribución restringida: Es endémica del valle del río Aguán y de los Cayos Cochinos, ubicados en el Caribe hondureño. En la zona de Olanchito, Yoro, se celebra una fiesta que lleva su nombre, “La fiesta del jamo”. Su existencia está amenazada tanto por el consumo de su carne, considerada por algunos un manjar, como de sus huevos.

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Aunque algunos puedan confundirlos con los garrobos, son portadores de algunas marcas de campo particulares: color más oscuro con franjas grises y negruzcas, ojos anaranjados y en los machos una enorme papada.

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Más pequeñas que la I. iguana y el C. similis, su longitud hocico-cloaca alcanza los 310 mm. Aunque solo es producto de observaciones aleatorias y no de una medición rigurosa, todos los ejemplares que hemos visto en los Cayos Cochinos son más grandes que los que vimos en el valle del Aguán.

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Recién en 1997, las investigaciones de Buckley & Axtell demostraron que se trataba de una especie independiente. Hasta esa fecha se pensaba que estos especímenes correspondían a Ctenosaura palearis.

CTENOSAURA OEDIRHINA (IGUANA NEGRA DE ROATÁN, EN INGLÉS ROATAN SPINY-TAILED IGUANA)

Esta especie, que también recibe los nombres en inglés de De Queiroz’s Spiny-tailed Iguana y Wishywilly, vive exclusivamente en la isla de Roatán, la más grande de las tres Islas de la Bahía (Bay Islands en inglés) en el Caribe hondureño. Fue descrita como una especia propia en 1987 por Kevin de Queiroz.

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Estas iguanas se reconocen por su color negro con franjas gris oscuras. Tienen el hocico más redondeado debido a que la cápsula nasal está inflada[3] (su nombre oedirhina traducido del griego al castellano significa nariz hinchada).

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Viven en manglares y bosques secos. Está amenazada por la destrucción de su hábitat, la caza furtiva y el tráfico de mascotas.

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CTENOSAURA BAKERI (IGUANA NEGRA DE UTILA, EN INGLÉS UTILA SPINY-TAILED IGUANA O SWAMPER)

Esta especie es endémica de la isla de Utila, la más pequeña de las tres islas de la Bahía (49 km2) y la más cercana al continente. A estas iguanas también se las conoce como swampers, wishywilly o garrobos de Utila por su coloración oscura. No existen en ninguna otra parte del mundo, salvo que sea como mascotas traficadas ilegalmente.

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C. bakeri fue descrita como una especie hace más de un siglo, en 1901, por el noruego Leonhard Stejneger, que era investigador del Smithsonian Institute. Por ello ha sido mejor estudiada que otras especies de identificación más reciente. Se trata de iguanas pequeñas. Los machos, de la cabeza a la cola pueden alcanzar los 76 cm; las hembras son más pequeñas[4] (Su longitud hocico-cloaca llega hasta 300 mm). Como ya hemos dicha, es la única especie de Ctenosaura en Honduras que al nacer no es de color verde.

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En la misma isla coexiste con I. iguana y C. similis. La competencia con estos, más grandes y agresivos, parece ser la causa por la cual estas iguanas negras viven exclusivamente en una zona pantanosa poblada de manglares, en un área estimada de 8 km2. Son muy territoriales, al extremo que habitan el mismo sitio (un hoyo de un árbol o una depresión de un árbol hueco) durante muchos años[5].

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Las iguanas adultas son estrictamente arbóreas. Sólo durante la temporada reproductiva dejan su “casa” yendo hasta las pocas playas de arena que Utila tiene, donde colocan sus huevos en túneles excavados por ellas mismas. No se sabe cómo estas hembras son capaces de navegar hasta un kilómetro de regreso a “su” árbol después de que los huevos han sido puestos.

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Gracias al esfuerzo del herpetólogo Gunther Köhler, que a principios de los ’90 encontró casi extinta a la C. bakeri, se creó en 1997 Iguana Research & Breeding Station (IRBS), un ente autónomo dedicado a la conservación de esta especie.

CTENOSAURA PRAEOCULARIS (EN INGLÉS SOUTHERN HONDURAN SPINY-TAILED IGUANA O HONDURAN CLUB TAIL IGUANA)

Esta especie fue descrita recientemente, en 2009, por Carlos Roberto Hasbún y Gunther Khöler. Su hábitat se localiza en la vertiente Pacífica del sureste de Honduras (Departamentos de Francisco Morazan y Choluteca). El nombre praeocularis, que combina las palabras latinas prae (antes) y oculus (ojo), se asignó debido a unas escamas preoculares que son exclusivas de la especie.

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En las zonas vecinas se encuentran otras dos especies: Ctenosaura flavidorsalis (suroeste de Honduras, El Salvador y sureste de Guatemala) y Ctenosaura quinquecarinata (Nicaragua y Costa Rica). Difiere de ellas en varias características de escamación, coloración y osteológicas[6].

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Los especímenes son de tamaño pequeño en comparación con las mencionadas precedentemente. Su longitud hocico-cloaca máxima que se ha encontrado es de 168 mm. La mayoría de los rasgos que permiten diferenciarlas de las iguanas de zonas vecinas son imperceptibles para quien no es especialista, pero hay detalles interesantes; por ejemplo, que no presentan papada y poseen una tonalidad amarillenta, además de una cola espinosa.

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Los ejemplares al momento de ser hallados se encontraban en huecos de árboles a no más de 2 metros del suelo, en un medio dominado por arbustos y árboles.

CTENOSAURA FLAVIDORSALIS (RUMIA, EN INGLÉS YELLOW-BACKED SPINY-TAILED IGUANA)

Esta iguana fue descrita en 1994 por Khöler y Klemmer, en el departamento de La Paz, Honduras. Hoy se sabe que hay poblaciones aisladas de esta especie desde el este de Guatemala hasta el este de El Salvador y al sudoeste de Honduras, en el valle de Comayagua[7].

Ctenosaura flaviorsalis - Yellowback-spiny-tailed-iguana

Estas pequeñas iguanas miden de la cabeza a la cola 40 cm. (longitud hocico-cloaca llega hasta 170 mm). Tienen la cabeza claramente separada del cuello. En lugar de papada presentan un pliegue transversal hendido[8] y la piel en la región del cuello muy flexible. Además, tienen una extensa cresta y la cola es sumamente espinosa. En cuanto al color, en los machos se mezclan franjas oscuras con amarillo o suave anaranjado, mientras que en los especímenes juveniles y en la mayoría de las hembras son predominan tonalidades grises o cafés brillantes, aunque en ocasiones pueden ser oscuras. Su nombre proviene del latín (flavus significa amarillo y dorsalis, dorso o espalda).

Habitan en bosques tropicales secos y formaciones de bosque seco subtropical. Son principalmente terrestre y su hábitat preferido es el terreno rocoso. Las grietas y los agujeros se usan como refugios.

Se cree que hay unos 2,500 ejemplares maduros, en unas 20 poblaciones aisladas. La deforestación, la quema regular de su hábitat y el uso de su carne localmente como alimento son sus mayores amenazas. Ninguna ley los protege.

CONCLUSIONES

Hasta la fecha se conocen siete especies de iguanas en Honduras. Al conocimiento tradicional de la Iguana iguana y Ctenosaura similis, en 1901 se añadió Ctenosaura bakeri. Pasaron 86 años para que se identificara una nueva especie endémica de Honduras: en 1987 se demostró que la iguana negra que habitaba Roatán era una especie independiente, y fue denominada Ctenosaura oedirhina. A partir de allí se sucedieron tres nuevos hallazgos: Ctenosaura flavidorsalis en 1994, Ctenosaura melanosterna en 1997 (que hasta esa fecha se consideraban C. palearis, una especie que habita en el valle del Río Motagua en Guatemala) y finalmente Ctenosaura praeocularis en 2009. Aunque es difícil que se identifique una nueva especie, no parece imposible. Mientras tanto sigamos protegiendo las siete iguanas de Honduras y disfrutando de su belleza.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


VIDEOS


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.134

[2] Köhler, Gunther, Op. cit., p.127

[3] De Keiroz, Kevin, “A New Spiny-tailed Iguana from Honduras, with Comments on Relationships within Ctenosaura (Squamata: Iguania)”, Copeia, American Society of Ichthyologists and Herpetologists, December 1987, p.892-893

[4] Sosa, Arturo, “Iguana Station”, http://www.hondurastips.hn/2010/10/04/iguana-station/ Si bien no es un artículo científico contiene información muy útil acerca de la historia natural de esta especie y su conservación.

[5] Goetz, Matthias, “Ctenosaura bakeri, Husbandry Guidelines and Bibliography”, Durrell Wildlife Coservation Trust, Mayo 2006, p.3

[6] Hasbún, Carlos Roberto y Gunther Khöler, “New Species of Ctenosaura (Squamata, Iguanidae) from Southeastern Honduras”, Journal of Herpetology, Society of Amphibians and Reptiles, Vol.43, Nº2, 2009, p.192

[7] Köhler, Gunther, Op. cit., p.128

[8] Köhler, Gunther & Konrad Klemmer, “Eine neue Schwarzleguanart der Gattung Ctenosaura aus La Paz, Honduras”, Revista Salamandra, vol. 30, n. 3, 1994, p.201


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de:

1. Las fotos de Ctenosaura praeocularis, compartidas por Carlos Roberto Hasbun y usadas con su permiso.

2. La foto de Ctenosaura flavidorsalis, tomadas por el Dr. Gunther Köhler y descargada del sitio https://www.arkive.org/yellowback-spiny-tailed-iguana/ctenosaura-flavidorsalis/image-G73315.html


AGRADECIMIENTOS

A Leonel Marineros por ser el primero en enseñarme a distinguir las especies de iguanas de Honduras hace muchos años.

Al Dr. Gunther Köhler, a quien conozco solo por correo electrónico, por sus aportes al conocimiento científico de la herpetofauna centroamericana. Hemos tomado una foto suya sin su permiso, confiando en que no se opondrá, pues nuestro propósito exclusivo es poner la biodiversidad hondureña al alcance de todas las personas.

A Carlos Roberto Hasbún, quien junto al ilustre Dr. Gunther Köhler identificó la Ctenosaura praeocularis, por los artículos y fotos que me compartió y permitió publicar.

Al Dr. Juan Ramón Collart, quien gentilmente me compartió y permitió publicar una de sus fotos de Ctenosaura bakeri en la versión original de este artículo, que posteriormente sustituí por fotos que tomé en los pantanos Utila y en Iguana Station.

A Joel Amaya por su experiencias con fauna en las Islas de la Bahía y su disposición a colaborar con este artículo.

UNA BOA CONSTRICTOR COMIENDO UNA IGUANA GRIS (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Una de las serpientes más famosas del mundo es la Boa constrictor. Esa popularidad quizás se deba a su amplia distribución, que va desde el norte de México a la Argentina, y a su impactante tamaño, que puede alcanzar unos cuatro metros.

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En Campisa, San Pedro Sula, Honduras, donde resido, he visto personalmente más de veinte ejemplares en estado natural, algunos de más de dos metros. No solo sorprenden por su longitud sino por su grosor. Su ancho cuerpo cilíndrico les permite comprimir mortalmente a sus presas gracias a la fuerza provista por robustos anillos musculares. El nombre constrictor precisamente se deriva de su capacidad de matar por estrangulamiento.

UNA BOA COMIENDO UNA IGUANA

En una ocasión, mientras almorzaba sonó el teléfono. Un vecino me sugirió.

– Véngase pronto, hay una boa comiéndose un garrobo.

Tardé cinco minutos en llegar hasta el lugar. Allí encontré una Boa constrictor devorando – en realidad, engullendo, porque no mastican- un Ctenosaura similis, una iguana gris o iguana café de cola espinosa, conocida en inglés como Spiny-tailed Iguana.

Pude registrar el momento en video:

ACERCA DE LA BOA CONSTRICTOR

La Boa constrictor es una serpiente de color marrón o café claro cubierto por 17 a 29 manchas ovaladas color café oscuro. Pese a que la cabeza se destaca claramente del cuerpo y su pupila es elíptica, no es venenosa. Suele presentar un triángulo oscuro (o una franja) con vértice en el ojo que se extiende hacia el ángulo de la boca. La cola es relativamente corta. Las escamas superiores de la cabeza suelen ser más pequeñas o iguales que las del dorso.

No pone huevos: es vivípara, pariendo de 10 a 64 crías por vez, generalmente de marzo a agosto. Las boas recién nacidas miden cerca de medio metro y pesan unos 50 gramos[1].

Copy of P1230755Vive desde el nivel del mar hasta 1370 metros[2], en hábitats boscosos muy diferentes y también en manglares. De hábitos nocturnos, a veces se las observa activas de día. Pueden encontrarse sobre la tierra, en zonas cubiertas por abundante hojarasca o en ramas de árboles grandes, donde suelen esconderse en alguno de sus huecos.

Su dieta es variada: reptiles, aves y mamíferos pequeños. Cuando se sienten amenazadas adoptan una posición defensiva, bufando con el hocico abierto. Pueden morder causando heridas dolorosas y sangrantes debido a sus numerosos y poderosos dientes. Al cazar ratones, arañas y otros animales evitan plagas y contribuyen a preservar el medio ambiente.

OTROS NOMBRES POPULARES

En Centroamérica, según la región, se la llama boa, boba, mazacuate, mazacuata, tragavenados, waula (en lengua miskita) o matacaballos. Algunos de estos nombres se utilizan también en zonas de Sudamérica, donde también hay quienes la conocen como mantona, tragavenao, jiboia y lampalagua.

LA BOA ROSADA

Finalmente, en los Cayos Cochinos, un conjunto de islotes del Caribe hondureño, existe una variedad más pequeña de Boa constrictor de color rosado pálido, conocida como boa rosada. Personalmente he llegado a ver seis en ese lugar en un mismo día. Aún se discute si su coloración se debe a cuestiones genéticas o alimenticias.

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© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.175

[2] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.63


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Todas las fotografías y videos fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

PELEA ENTRE DOS MACHOS DE CTENOSAURA SIMILIS – IGUANA GRIS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Esta mañana, a unos 100 metros de mi casa, contemplé un inusual espectáculo: dos machos de la especie Ctenosaura similis, conocidos como iguanas grises o garrobos, y en inglés, Spiny-tailed Iguana, luchaban encarnizadamente. Filmé brevemente con el celular la pelea, pero decidí buscar la cámara de fotos, sin saber si el combate se extendería hasta mi regreso.

Me imaginé que se trataba de una pelea territorial. Cuando volví los machos se encontraban a unos diez metros uno del otro. Comencé a filmar  y vi como el más pequeño y oscuro se acercaba al más grande, que tenía el típico color naranja con trazas negras que los machos suelen tener por aquí. Enseguida se reinició la lucha que, salvo por algunos movimientos involuntarios al acercarme con la cámara, se puede ver perfectamente.

Luego del film, vi que a pocos metros una hembra observaba el combate. Su foto va debajo del video. Vale la pena ver el esfuerzo de estos machos por vencer al otro. Pareciera que el UFC ha crecido tanto que ha llegado a extenderse al reino animal.

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La hembra que a pocos metros observaba la pelea de los machos

Finalmente el más pequeño se retiró, lográndose ocultar en un hueco; el otro no pudo encontrarlo. Aprovechando la distracción del más grande, segundos después la hembra se introdujo en el mismo agujero, siguiendo al macho más pequeño. El más grande continuó infructuosamente su búsqueda durante varios minutos.

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El macho más grande buscando al más pequeño tras la pelea

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.

BONUS: LAS SIETE IGUANAS DE HONDURAS

En Honduras, donde vivimos, hasta donde sabemos hay siete especies de iguanas:

Iguana iguana, la conocida iguana verde.

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Ctenosaura similis, muy extendida en el sur de México y todo Centroamérica.

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Ctenosaura melanosterna, también conocida como jamo o jamo negro, que se observa en los Cayos Cochinos y en el departamento de Yoro.

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Ctenosaura oedirhina, la iguana negra de Roatán, la isla caribeña más grande de Honduras.

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Ctenosaura bakeri, la iguana de la pequeña isla caribeña de Utila.

Ctenosaura flavidorsalis, que se encuentra en Honduras sólo en la zona sudoccidental, que limita con El Salvador.

Ctenosaura praeocularis, una especie descrita en 2009 para la zona de Nueva Armenia, Francisco Morazán, por Carlos Roberto Hasbun y Gunther Köhler.


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