JAN VAN EYCK: PASIÓN POR EL DETALLE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES MAESTROS DE LA PINTURA

Los primitivos pintores flamencos fueron un puente entre la oscuridad medieval y la luminosidad renacentista. A Jan van Eyck (1390 – 1441), uno de ellos, se atribuye la creación de la pintura al óleo[1]. Sin embargo, la trascendencia de este artista no proviene de su invención sino de su arte, reflejado magistralmente en sus obras. Le invito a conocer sus creaciones más importantes.

  1. LOS ARNOLFINI (1434)

Los Arnolfini 02

La primera noticia que tuvimos de este pintor que vivió y murió en Brujas, Bélgica, fue en un libro de viajes. Allí aparecía un cuadro que retrataba al próspero matrimonio Arnolfini, pintado por van Eyck en 1434.

Es una de las primeras pinturas que no abordan un tema religioso o de la antigüedad clásica. A la vez, es un símbolo del cambio sociopolítico que se había puesto en marcha: el paso del feudalismo, basado en el poder de las armas y en la economía agrícola, al predominio de las ciudades, cuya principal fuente de riqueza era el comercio.

Giovanni Arnolfini fue un importante mercader que estableció su base de operaciones en Brujas, ciudad del norte de Europa famosa por sus bellos canales, donde Van Eyck tenía su taller. Desde luego, la pintura fue un encargo del comerciante al artista.

Si bien no podemos detenernos en los numerosos detalles de la obra, vamos a señalar algunos que, para nosotros, revisten la mayor relevancia.

Hablemos primero de los protagonistas. Los magníficos atuendos muestran y representan su poderío económico y la consecuente elevación social. La dama, Giovanna Cenami, no está embarazada, sino que viste de acuerdo con los cánones estéticos de la época. Es admirable el grado de detalle que se observan en su tocado y pulseras, así como en los objetos representados detrás de ella

Los Arnolfini 10Su esposo le toma la mano con delicadeza.

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Simultáneamente hace un gesto con la mano derecha. Algunos piensan que es un juramento o promesa matrimonial. Sin embargo, no hay ninguna expresión de afecto entre los esposos que parecen mirar hacia abajo sin alegría.

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Sería casi un oxímoron decir que el perrito humaniza la imagen, pero tampoco puede afirmarse que rompe el severo momento. Más bien parece que, como mascota de la familia, comparte su misma inexpresividad.

Los Arnolfini 04

Pasemos al pintor. Retrata a los personajes posando con solemnidad, carentes de todo movimiento. Sin embargo, no es una escena aburrida. Nótese la magnífica textura y pliegues de las telas, resaltados por el contraste de los colores. La pintura al óleo permitió otorgar una intensa luminosidad a las distintas tonalidades. Esto también fue aprovechado por el pintor para darle más realismo a la obra a través de las sombras. Observe, por ejemplo, los pies del caballero o los zuecos en el piso.

Los Arnolfini 05

El espejo detrás, visto en una imagen ampliada, lleva en su marco diez escenas de la pasión mientras que en la superficie se reflejan dos personas y objetos de la sala. La tabla mide 80 cm. por 60 cm. lo que muestra una extraordinaria minuciosidad quirúrgica.

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Arriba del espejo, con bella caligrafía aparece la firma del pintor: dice allí “Johannes de Eyck fuit hic 1434” (“Jan van Eyck estuvo aquí en 1434”).

Los Arnolfini 07.jpg

  1. HOMBRE CON GORRO AZUL (1430)

Hombre con gorro azul 02.jpg

Cuatro años antes, Van Eyck había pintado su “Hombre con gorro azul”, también conocido como “Retrato de un orfebre” por el anillo que el joven sostiene en su mano derecha con el pulgar y el índice.

Hombre con gorro azul 03.jpgEs una obra de pequeño tamaño (22,5 cm. por 16,6 cm. con marco incluido) pero de singular belleza. A diferencia del cuadro anterior, parece una fotografía. Muestra el extraordinario dominio que Van Eyck posee de la técnica hiperrealista, novedosa para su tiempo. Toda la luz en concentra en el rostro y en las manos. El artista retrata cuidadosamente la barba incipiente, prolijas cejas y ojos cuya mirada parece proyectarse más allá del momento.

Hombre con gorro azul 04.jpg

El delicado tocado intensamente azul sobre el cabello contrasta con la oscuridad del fondo y del gabán, sirviendo de marco a la adusta cara iluminada. Todo el conjunto indica que se trata de un hombre de alta posición social, quizás un joyero, por el anillo.

Años después Van Eyck pintaría otro cuadro similar hiperrealista, “Hombre con turbante rojo”. Hombre con Gorro Azul, siendo una pintura de casi seiscientos años de antigüedad, se expone protegida de la luz. Un detalle curioso: en el ángulo superior izquierdo lleva la firma AD -agregada en 1493-, por lo que se atribuyó erróneamente a Albert Durero.

  1. RETRATO DE MARGARETA VAN EYCK (1439)

Retrato de Margareta van Eyck 01.jpg

Nueve años años más tarde de “Hombre con gorro azul”, Van Eyck retrató a su esposa Margareta. Aún en la última etapa de su vida Jan van Eyck se revela como un innovador pues es uno de los primeros casos -quizás el primero- en que un pintor famoso retrata a su propia esposa.

Margareta no es precisamente una mujer bonita. Sin embargo, está representada con mucho amor, algo que se advierte en la dignidad de sus rasgos y en el delicado trabajo de los adornos sobre su cabeza.

Por una convención social las mujeres casadas llevaban la cabeza cubierta[2]. Cuenta Blanche Payne en su “Historia del vestido” que a finales del siglo XIV la crispina, una redecilla de metal para limitar el cabello a ambos lados de la cabeza, se volvió un trabajo de joyería. A medida que las mujeres siguieron la moda de afeitarse frentes y cejas -algo que se observa en el retrato de Margareta- se fue agrandando la crispina -también llamada caul– a la altura de las sienes, tomando formas puntiagudas como cuernos. Nótese que un accesorio similar luce la dama en Los Arnolfini. Sobre este adorno se colocaba un rollo acolchado, a veces en forma de corazón, un velo o ambos, que se apoyaban en los alambres de aquella.

Retrato de Margareta van Eyck 03.jpg

En esta obra nuevamente la luz se concentra en el rostro enmarcado por la blancura del tocado, resaltado por el fondo oscuro y el saco de lana roja con forro de piel animal. En la base superior e inferior del marco, que es original, hay dos inscripciones “Mi esposo Johannes me lo terminó el 17 junio del 1439; mi edad es de treinta y tres años” y su lema personal “Hago lo mejor que puedo”.

  1. LA ADORACIÓN DEL CORDERO MÍSTICO (1432)

La Adoración del Cordero Místico 02Si usted vio la película “Los Hombres Monumento” (en inglés “The Monuments Men”) recordará la primera escena donde unos sacerdotes guardan apuradamente grandes piezas de madera con bellas pinturas. Ocultan nada menos que diversas partes de esta obra, también conocida como el Políptico de Gante, para evitar que caigan en manos nazis.

La Adoración del Cordero Místico es un retablo conformado por doce paneles de madera. Un retablo es una obra de arte con escenas bíblicas que se coloca detrás de un altar. Este retablo es un políptico: un cuadro compuesto de varias tablas pintadas. Está ubicado en la Catedral de San Bavón en Gante (Gent en flamenco), Bélgica. Mide 340 cm. por 440 cm; es plegable y se abre para mostrarlo en todo su esplendor a ciertas horas del día. Según consta en la propia pintura, esta magnífica obra fue iniciada Hubert van Eyck, hermano mayor del artista, fallecido en 1426, y completada luego por Jan.

Es una obra sumamente compleja, de la cual sólo podemos hacer una descripción somera.

El políptico cerrado tiene tres niveles. En el nivel superior muestra cuatro figuras. Las del centro son las sibilas Cuma y Eritrea. Se creía que estas profetizas a pesar de ser paganas habían anunciado el advenimiento de Cristo. A ambos lados están los profetas Zacarías y Miqueas. Las cuatro figuras observan a la Virgen María, ubicada en el nivel medio; sobre ella se posa el Espíritu Santo en forma de paloma mientras que el arcángel Miguel, en el mismo nivel pero lejano, también dirige su atención hacia ella.

La Adoración del Cordero Místico (cerrado) 01

En el nivel inferior se observan en ambos extremos a los donantes, Joos Vyd y su esposa; en el centro, pintadas como si fueran estatuas, Juan el Bautista, y al apóstol san Juan, el discípulo, autor de uno de los evangelios.

La Adoración del Cordero Místico (cerrado) detalle 01Al observarla abierta, en el centro la figura más alta es Cristo pantokrator, triunfante de la muerte que vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos[3] y está sentado en el trono a la diestra de Dios[4]. A su derecha aparece la Virgen María con una corona sobre su cabeza, y a su izquierda Juan El Bautista. El color dorado de los nichos resalta las exquisitas figuras cuyos vestidos en azul, rojo y verde, muestran magníficas texturas mientras que los ornamentos, escrupulosamente trabajados, señalan abundancia y autoridad.

La Adoración del Cordero Místico 04

A la izquierda de la triada central hay ocho ángeles cantores, y a la derecha, un grupo de músicos.

La Adoración del Cordero Místico 05.jpgA sus lados aparecen Adán y Eva. Los humanos tienen aspecto realista a diferencia de las figuras celestiales representadas idealmente. Hay una clara separación entre lo divino y lo terrenal, entre la santidad y el pecado.

La Adoración del Cordero Místico 11 (Adán y Eva).jpg

Debajo de estos siete paneles hay otros cinco. El central es el más ancho de toda la obra y muestra distintos grupos procedentes de los cuatro puntos cardinales adorando al Cordero místico. Esa figura, que inspira el título de la obra, recuerda las palabras de Juan El Bautista, quien, al ver a Jesús, exclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”[5], en alusión a los animales sacrificados en el Templo de Jerusalén para el perdón de los pecados. Jesús también es presentado como un cordero victorioso en el Apocalipsis: “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar…y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero[6].

La Adoración del Cordero Místico 08La escena muestra una mesa sobre la cual hay un grial que recibe la sangre del cordero herido, simbolizando la eucaristía o Santa Cena que los cristianos celebran recordando la muerte de Cristo.

La Adoración del Cordero Místico 10 (detalle cordero místico)La mesa está rodeada por ángeles, detrás de los cuales aparecen cuatro grupos: judíos y paganos abajo a la izquierda, los apóstoles seguidos de santos y papas (la iglesia) a la derecha, y probablemente mártires masculinos y mártires femeninos, a ambos lados arriba.

La Adoración del Cordero Místico 10.jpg

Todos los personajes están retratados con un extraordinario cuidado.

La Adoración del Cordero Místico 11

Los paneles laterales también tienen trabajadas figuras. A la izquierda se ubican los jueces justos y los caballeros cristianos. A la derecha, los ermitaños y a los peregrinos, entre los que se destaca san Cristóbal, el gigante patrono de los viajeros.

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La escena está bañada por rayos de luz que surgen de un medio sol donde se observa al Espíritu Santo en forma de paloma. Detrás del pasaje campestre hay edificios que representan a la Jerusalén celestial.

Además, sepa que, por su historia, el Políptico de Gante es considerado por algunos la obra más robada del mundo. Incluso el panel de los jueces justos aún sigue desaparecido y hay dos grupos asignados trabajando desde hace años en su recuperación. El expuesto actualmente es una copia, hecha en 1945 por Jef Vanderveken.

  1. VIRGEN DEL CANÓNIGO VAN DER PAELE  (1436)

Virgen del canónigo Van der Paele 01.jpgSegún se desprende de una inscripción en su marco, esta pintura fue encargada a Van Eyck por el canónigo Joris van der Paele, una de las autoridades de la Catedral de San Donaciano en Brujas, probablemente para ser colocada en su tumba y servir como un pedido de oración por el difunto.

La obra es una conversación sacra, donde la Virgen con el Niño Jesús aparecen en el centro flanqueados por dos santos: a la izquierda Donaciano de Reims, patrono de Brujas, y a la derecha san Jorge, que presenta con su mano izquierda a van der Paele.

Virgen del canónigo Van der Paele 02.jpgDesde el punto de vista técnico, la obra es suprema por la asombrosa precisión en los detalles y su riguroso simbolismo. Para comprobarlo, basta observar los acabados del trono de madera, donde el artista simula tallas de Caín asesinando a Abel y de Sansón matando un león.

Virgen del canónigo Van der Paele 03.jpgLa obesa y anciana imagen del canónigo muestra un extraordinario realismo, con anteojos en las manos y un libro, mientras nuevamente la imagen de la Virgen y el Niño aparecen idealizados.

Virgen del canónigo Van der Paele 04.jpgNótese que van der Paele, un humano, no se dirige a la Virgen directamente sino a través de san Jorge, que aparece como intercesor.

OTRAS OBRAS

Estimamos que las cinco obras que hemos presentado muestran el talento de Jan van Eyck en todo su esplendor. Entre sus pinturas, hay otras tres que no debemos mencionar:

a. HOMBRE CON TURBANTE ROJO (1433)

Algunos creen que es un autorretrato del propio Van Eyck

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b. LA VIRGEN Y EL CANCILLER ROLIN (1435)

Nótese la posición de autoridad del canciller Rolin, a la misma altura que la Virgen  el Niño Jesús.

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c. LA ANUNCIACIÓN

Esta obra seguramente constituía el ala izquierda de un tríptico de madera perdido. Posteriormente fue transferida a lienzo.

La anunciación.jpg

Es nuestro deseo que a través de estas imágenes, pueda descubrir a Jan van Eyck y su obra, cuya la pasión por el detalle, el color y las perspectiva nos siguen asombrando casi seis siglos después.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


NOTA: SITIOS DÓNDE SE EXHIBEN LAS OBRAS

Si bien, gracias a los avances de la tecnología, hoy no es imprescindible visitar un museo para observar una obra maestra, el autor de este artículo de divulgación ha visto personalmente todas las obras presentadas. Debajo va el lugar donde se expone cada una:

  • Los Arnolfini: National Gallery, Londres, Inglaterra (en nuestra última visita, en 2017, la pintura no estaba disponible al público pues había sido cedida para una exposición temporal).
  • Hombre con gorro azul: Palacio Brukenthal, Sibiu, Rumania
  • Retrato de Margareta van Eyck: Groningen Museum, Brujas, Bélgica
  • Adoración del Cordero místico: Catedral de san Bavón, Gante, Bélgica
  • Virgen del canónigo Van der Paele: Groningen Museum, Brujas, Bélgica
  • Hombre con turbante rojo: National Gallery, Londres, Inglaterra
  • Virgen del canciller Rolin: Museo del Louvre, París, Francia
  • La Anunciación: National Gallery, Washington, Estados Unidos

REFERENCIAS

[1] Vasari, Girogio, “Vida de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos”, 1550; utilizamos la edición digital de Leer para Crecer, sin fecha, p.154-155

[2] Desconocemos si se basaban en el mandato bíblico.

[3] 2ª Epístola de san Pablo a Timoteo 4:1 (ver también 1ª Epístola de Pedro 4:5)

[4] Evangelio según san Mateo 26:64 (ver también Evangelio según san Marcos 14:62, Epístola de san Pablo a los Colosenses 3:1, Epístola a los Hebreos 10:12)

[5] Evangelio según san Juan 1:29

[6] Apocalipsis 7:9-10 (Ver también, por ejemplo Apocalipsis 17:14, 21:14, 21:23)

 


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las imágenes utilizadas son de dominio público.

 

GIUSEPPE ARCIMBOLDO: UN GENIO CON MARCA PROPIA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES MAESTROS DE LA PINTURA

La Gestalt (palabra que en alemán significa conjunto, configuración, totalidad o forma) es una escuela de psicología que interpreta las experiencias humanas como una totalidad y no como el resultado de cada uno de los sentidos. Postula que la conciencia integra nuestras percepciones de un momento determinado en una única estructura. Este enfoque holístico puede resumirse en la frase “el todo es más que la suma de las partes”. Unimos lo que nuestro oído, vista, tacto, gusto y olfato perciben, recreando dentro de nosotros esa realidad.

“Retrato con verduras” (1590) por Giuseppe Arcimboldo, Museo Cívico Ala Ponzone, Cremona

Pero esto vale también para cada uno de los sentidos. Pensemos sólo en el oído. Lo que sentimos al oír una sinfonía no es el producto de escuchar cada uno de los vientos y las cuerdas, sino la percepción de una totalidad construida con todos los instrumentos, que produce en nosotros un efecto muy superior a la suma de sus individualidades. Lo mismo puede decirse de una pintura, donde cada elemento -el cielo, el sol, el campo, las aves- crean la percepción que llamamos paisaje; es esa imagen unificada -no la de cada objeto- la que nos produce una emoción particular.

En los ejemplos mencionados, el todo se construye con elementos afines a él, que la mente automáticamente relaciona. El sonido de los instrumentos permite una música sinfónica; las representaciones de los elementos de la naturaleza componen un paisaje. Sin embargo, siglos antes que la Gestalt, Giuseppe Arcimboldo (1527-1593) entendió estos principios y los extendió más allá de sus límites, pues a diferencia de una orquesta o de una tradicional pintura campestre, obtuvo un resultado asombroso tomando elementos ajenos a lo que se proponía representar. Único y excepcionalmente creativo, Arcimboldo se hizo famoso por sus composiciones de rostros, constituidas con flores, frutas, plantas, animales u objetos. La integración de las partes daba un todo asombrosamente humano.

LA PRIMERA SORPRESA: EL RETRATO DE RODOLFO II EN LOS UFFIZI

La primera ocasión donde contemplé una obra de Arcimboldo fue el los Uffizi, el famoso museo de Florencia, uno de los más antiguos del mundo. No conocía nada de este gran pintor y la primera sensación que tuve es estar frente a una caricatura. Delante de mí estaba el “Retrato de Rodolfo II en traje de Vertumno”; con asombro noté que había sido creado con frutas y verduras.

“Retrato de Rodolfo II en traje de Vertumno” (1591)

CUATRO PINTURAS EN EL MUSEO DE HISTORIA DEL ARTE DE VIENA

Años después tuve la oportunidad de visitar el Kunsthistorisches Museum, el Museo de Historia del Arte de Viena, Austria. Admiré allí cuatro de sus obras, dos de las cuales pertenecen a la serie “Las cuatro estaciones”, donde cada rostro representa un periodo del año y, a la vez, una etapa de la vida del hombre.

“Verano” (1563)
Detalle de “Verano” (1563) donde se ve en el cuello la firma del autor y en el hombro derecho la fecha de la obra.
“Invierno” (1566)
“Fuego” (1566)
“Agua” (1566)

LAS CUATRO ESTACIONES EN UNA CABEZA

A fines de octubre de 2016 pude visitar la National Gallery de Washington D.C., Estados Unidos. Encontré allí otra de las originales creaciones de Arcimboldo. Su título en español sería “Las cuatro estaciones en una cabeza”[1]. Esta obra fue exhibida al público por primera vez en 2007.

“Las Cuatro Estaciones en Una Cabeza” (1590). Incluye la firma del autor en la rama a la derecha, justo donde se ha perdido la corteza.

Eligiendo una perspectiva tres cuartos, que se aparta de su habitual predilección por los perfiles, la cabeza parece un conjunto de tubérculos de los cuales se desprenden ramas, que han sido cortadas al ras. Las cuatro estaciones están representadas por cuatro frutas: manzanas, ciruelas, uvas y cerezas. La expresión de la cabeza es sombría y carece de cualquier signo de alegría. Quizás haya algo de autorretrato, pues, pintada en 1590, es una de las últimas obras del autor que se acercaba al final de su vida.

CUATRO POR CUATRO EN EL LOUVRE

En 2019 pude volver admirar en el Museo del Louvre otras cuatro obras suyas que había visto en mis visitas anteriores:  “El Invierno”, “El Verano”, “El Otoño” y “La Primavera”. Todas estas obras son más tardías que las originales, pues fueron pintadas en 1573. La mayor diferencia radica en el encuadramiento floral, ausente en las primeras.

“Verano” (1573)
“Otoño” (1573)
“Invierno” (1573)
“Primavera” (1573)

En todos los casos me ha asombrado el talento del artista para disponer magistralmente objetos sin vínculo alguno con la figura que ellos mismo crean. También me habla de la capacidad del cerebro de integrar elementos en una imagen totalmente ajenos a ellos.

ACERCA DE GIUSEPPE ARCIMBOLDO

Giuseppe Arcimboldo (1526 – 1593) fue un pintor milanés que perteneció a una generación posterior al Alto Renacimiento en la que habían brillado Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel y Rafael. La época que lo precedió había traído un regreso a las formas de la antigüedad, llamadas clásicas, que se asociaban con la perfección, y la imitación de la naturaleza.

Es considerado un pintor manierista. El manierismo corresponde a la última parte del Renacimiento o Bajo Renacimiento y se caracteriza por una exageración de las formas clásicas y sus movimientos, que por momentos llegan a ser extravagantes. Algunos consideran a “El juicio de Dios” de Miguel Ángel, ubicado en el frente interior de la Capilla Sixtina, como una de las primeras obras manieristas, y como ejemplo señalan los gestos del Cristo pantokrator[2] que domina la obra.

Autorretrato de Giuseppe Arcimboldo (anterior a 1593) en la Galería Nacional de Praga

Arcimboldo fue un genial creador que sirvió a varios emperadores europeos. No sólo pintó: diseñó vitrales y gobelinos; inventó juegos, torneos y celebraciones de primera categoría. Incluso se cuenta que “fue admirado por sus dotes científicas y técnicas. Propuso un método colorimétrico de transcripción musical, según el cual una melodía podría representarse por manchitas de color sobre un papel. Partía de las proporciones pitagóricas de tonos y mediotonos. Empleó los colores en la escala: el amarillo al blanco, el verde al amarillo, el azul al verde, pardonegro al azul etc.”[3].

En medio de sus labores dedicó tiempo al estudio de los grabados de Leonardo da Vinci, en particular a los que eran de tendencia caricaturesca, cuya impronta se haría notable en su producción posterior[4]. A ello hay que sumarle otro elemento innovador: el ilusionismo, ese extraordinario atributo que destacamos al principio por el cual logra representar un rostro con elementos completamente ajenos a él. No es exagerado afirmar que es cultor de un arte fantástico, no porque utilice ingredientes irreales y sobrenaturales, sino porque sus invenciones pictóricas producen un fenómeno que Dalí retomará en el siglo XX, la imaginación compartida: la del creador y la del observador.

© Pablo R. Bedrossian, 2014, 2019. Todos los derechos reservados, a excepción de los correspondientes a las fotografías que son de dominio público.


BONUS: ARCIMBOLDO Y DALÍ

Tal como Georg Cantor al crear la Teoría de los Conjuntos, Arcimboldo sabía que la clave para hacer que el todo sea más que la suma de las partes no radica tanto en los elementos de sus pinturas sino en las relaciones entre ellos. El efecto que logró ubicando cada elemento partiendo de su posición frente a otro le otorgó esa unidad única que siglos después lo distingue y genialmente lo diferencia.

Se dice que su obra inspiró “Cabeza paranoica”, el famoso cuadro de Salvador Dalí. Durante una exposición de obras del gran artista catalán en Buenos Aires, me ocurrió algo curioso. Cerca del final mucha gente se aglomeró delante de un cuadro. Me acerqué y observé la pintura: vi una serie de figuras sentadas y recostadas, que me parecían hombrecitos; detrás de ellos, algo así como una choza con forma de iglú, rodeada de árboles, todo bajo un cielo blanco y azul; resumiendo, una imagen que no tenía nada de especial. Entonces le pregunté al que estaba a mi lado:

–         ¿Por qué hay tanta gente? ¿Qué es lo que ven?

–          Gire la cabeza y observe de costado

“Cabeza Paranoica” por Salvador Dalí (1935)

Quedé impresionado.  Al virar noventa grados vi la cabeza paranoica. Un “efecto Arcimboldo”, donde elementos extraños a la representación son dispuestos por el artista de tal modo de mostrarla.

© Pablo R. Bedrossian, 2014, 2019. Todos los derechos reservados


REFERENCIAS

[1] En inglés un pequeño cartel indicaba “Four seasons in one head”

[2] Pantokrator: Señor de todo, un Cristo que viene a juzgar a los hombres

[3] http://www.slideshare.net/kasafia/presentacion-arcimboldo

[4] http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/arcimboldo.htm