LOS MANAQUINOS DEL TRIÁNGULO NORTE DE CENTROAMÉRICA Y MÉXICO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA (Grupo AVES EXTRAORDINARIAS DE HONDURAS)

Los manaquinos pertenecen a la familia Pipridae. Son aves pequeñas de cabeza grande y de cuello ancho. Poseen picos pequeños, alas redondeadas y colas cortas. Los machos se distinguen de las hembras a simple vista tanto por su color como por su forma diferente (dimorfismo sexual). El plumaje de los machos es mucho más colorido y llamativo, mientras que el de las hembras es más uniforme y opaco.

Son aves muy movedizas y, por lo tanto, difíciles de fotografiar. Vuelan entre las ramas de los árboles, siempre inquietas y a gran velocidad. Una de sus características más curiosas es el bailecito, llamado en inglés lekking[1], que los machos realizan para atraer a las hembras: se deslizan rítmicamente a lo largo de las ramas donde se apoyan. Otra peculiaridad son los sonidos que emiten pues algunos parecen chasquidos. Se alimentan de frutos. y también de insectos que capturan en vuelo. Los nidos tienen forma de recipiente redondeado, son poco profundos y están hechos de finas hojas muertas, raicillas y fibras. Generalmente los construyen en bifurcaciones de pequeñas ramas. Ponen uno a dos huevos[2].

La mayoría de sus especies se encuentran en Sudamérica. Es algo que se hace evidente en el número de especies por país a medida que en Centroamérica nos dirigimos hacia el sur. Hemos confeccionado esta tabla en base a las observaciones reportadas en eBird (www.eBird.org), la base de datos más utilizada por los observadores de aves, a la fecha de la publicación de este artículo

En Honduras, donde residimos, hay cuatro especies de manakinos, de las cuales hemos visto tres: White-collared Manakin, Red-capped Manakin y Long-tailed Manakin. Solo no hemos observado el White-ruffed Manakin, que habita en el oriente del país. En eBird hay únicamente 30 registros en el país de esta especie y solo dos de ellos están documentados fotográficamente. Además, en Honduras hay otro miembro de la familia Pipridae que no es considerado un manaquino: el Gray-headed Piprites (nombre científico Piprites griseiceps), un ave de color gris con aro periocular blanco, de hábitat limitado y muy difícil de ver: en eBird solo hay siete registros (el último de marzo de 2019) y solo uno está respaldado con imágenes.

MANAKIN DE COLLAR BLANCA (NOMBRE CIENTÍFICO: MANACUS CANDEI; NOMBRE EN INGLÉS: WHITE-COLLARED MANAKIN)

Es el más común. Mide unos 11.5 o 12 cm. El macho tiene en la parte superior de la cabeza tiene una suerte de capucha negra que llega hasta la mitad de los ojos. Por debajo posee un babero blanco; el resto de las partes delanteras es de color amarillo. Las alas son negras (blancas en una pequeña porción superior), la rabadilla es verde amarillenta y las patas son anaranjadas. Estas características tan particulares lo hacen inconfundible.

La hembra, en cambio, tiene tonalidades pálidas que van del color amarillento al verde olivo con patas anaranjadas.

El oído lo puede detectar con facilidad por los chasquidos de sus alas, parecido al de los dedos del ser humano.

MANAKIN CABEZA ROJA (NOMBRE CIENTÍFICO: CERATOPIPRA MENTALIS; NOMBRE EN INGLÉS: RED-CAPPED MANAKIN)

El manakin cabeza roja es un ave muy pequeña y saltarina y, por lo tanto, difícil de fotografiar. Mide unos 10 a 11 cm. El macho luce un color negro azabache con cabeza roja. Los muslos son amarillos y los ojos claros con pupilas negras. En nuestra opinión es una de las aves más bellas de Honduras.

La hembra, en cambio, tiene un color verde pálido con las partes inferiores amarillentas.  El Red-capped manakin habita en los bosques húmedos latifoliados de Honduras[3].

MANAQUINO COLA TIJERETA O TOLEDO (NOMBRE CIENTÍFICO: CHIROXIPHIA LINEARIS; NOMBRE EN INGLÉS: LONG-TAILED MANAKIN)

Conocido popularmente como toledo, onomatopeya del sonido que emite, este manaquino se encuentra en Honduras en un área muy restringida que limita con El Salvador (allí pudimos observar cuatro ejemplares) en el departamento de La Paz y en el Cerro Guanacaure, “el único bastión conocido de esta especie en Honduras”[4]. Es propia de bosques latifoliados de la vertiente del Pacífico.

Long-tailed Manakin. Fotografía de nuestro amigo Alejandro Sikaffy, usada con su permiso.

Recibe el nombre en inglés de long-tailed (en español, cola larga) debido a dos largas plumas que parecen tiras que caen por debajo cuando el ave percha. El macho mide unos 11.5 cm. pero si sumamos esas plumas “timoneras” su longitud aumenta unos 10 a 15 cm, alcanzando el macho un total de 25 o 26 cm[5]; el cuerpo y la cabeza son negras; posee una corona roja, espalda celeste y las patas anaranjadas. En cuanto a la hembra, como en las otras especies de manakinos, es de color verde oliváceo pálido; las plumitas colgantes de sus colas miden de 2 a 3 cm.

MANAQUINO BABERO BLANCO (NOMBRE CIENTÍFICO: CORAPIPO ALTERA; NOMBRE EN INGLÉS: WHITE-RUFFED MANAKIN)

Como hemos comentado, es el único que no hemos visto; los datos que exponemos están basados en fotografías tomadas por otros y en la bibliografía disponible. Es el más pequeño de los cuatro pues no llega a los 9 cm. Habita en la región oriental de Honduras. El macho es negro con un ancho cuello blanco. La hembra es de color verde olivo con collar grisáceo y vientre amarillento[6].

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología).


AGRADECIMIENTO

Agradecemos muy especialmente a nuestro amigo Alejandro Sikaffy por su bella fotografía del Long-tailed Manakin, un ave muy difícil de retratar con la belleza que él lo ha hecho.

REFERENCIAS

[1] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.334

[2] Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.526

[3] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.335,336

[4] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.335

[5] Kanaksi, A., C. Stuligross, J. I- Pareja, and W. Tori, “Long-tailed Manakin (Chiroxiphia linearis)”, versión 1.0. in “Birds of the World” (T. S. Schulenberg, Editor),  Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA. 2020, https://doi.org/10.2173/bow.lotman1.01

[6] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.334


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos a excepción de la fotografía del Long-tailed Manakin de Alejandro Sikaffy, usada con su permiso.

UNA CAMINATA POR PANACAM (PARQUE NACIONAL CERRO AZUL MEÁMBAR) (por Pablo R. Bedrossian)

Si Ud. viene por la carretera que une Tegucigalpa, la capital de Honduras, con San Pedro Sula, corazón industrial del país, encontrará a mitad de camino uno de los espejos de agua más bellos de Centroamérica, el Lago de Yojoa. Puede parar allí en el conocido Restaurante La Naturaleza para degustar los famosos pescados fritos de la zona o avanzar un corto trecho para hacer una excursión en lancha.

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Aunque el encuentro con los centenares de especies de aves que sobrevuelan el lago es asombroso, si no conoce la zona puede perder lo mejor: El Parque Nacional Azul Meambar, más conocido por su acróstico PANACAM.

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Nuestro punto de inicio es el Panacam Lodge, un hotel de montaña administrado por la ONG Aldea Global. Para llegar, viajando de Tegucigalpa a San Pedro Sula se debe doblar a la derecha en La Guama, y ascender 7 kilómetros por un camino de piedra para el cual no se necesita un vehículo con tracción 4 x 4, salvo en ocasiones de grandes tormentas.

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Al final del camino hay un pequeño puesto de control del ejército, e inmediatamente aparece el lodge en un entorno natural intensamente verde, rodeado de cerros. Seguramente al llegar a la recepción observará diferentes especies de colibríes en pleno vuelo o alimentándose en los comederos.

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El lugar es ideal para los que aman el treakking, el hiking y todo tipo de senderismo. Además, para los observadores de aves es un verdadero paraíso. Según eBird, la base de datos más utilizada en el mundo por los birdwatchers, Panacam Lodge es el quinto lugar de Honduras con más especies observadas, 309 a agosto de 2017, una cantidad mayor a la que se registran en algunos países.

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No sólo la fauna sorprende. Es un lugar ideal para relajarse y meditar. Lejos ruido de las grandes ciudades, el soplo de una brisa o el canto de los pájaros nos permite desconectarnos de las preocupaciones y renovar nuestra visión de nosotros mismos y de las circunstancias que atravesamos.

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En mi último viaje descubrí una mejora en el restaurante del hotel, un amplio deck de madera donde uno puede dejar que la mirada se pierda entre el bosque y el cielo mientras disfruta de una taza del famoso café hondureño.

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Siempre que visité PANACAM encontré joyas. Por ejemplo, un White-collared Manakin (cuyo nombre científico es Manacus candei), un ave que nunca se queda quieta, y, por lo tanto, difícil de fotografiar.

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RECORRIENDO EL SENDERO SINAÍ

Sin embargo, hoy quiero compartir acerca del sendero Sinaí, un paseo por la montaña de 6.5 kilómetros que junto a un grupo de cinco birdwatchers recorrimos en la última visita: nuestro guía y amigo Romel Romero, Felipe Reyes, David Corea, el joven Abiel Martínez y quien escribe. Emprendimos el ascenso hacia lo alto de la montaña, livianos de ropa pero con nuestras cantimploras llenas y las cámaras fotográficas listas.

Panacam 004 DSC05406El camino no es muy empinado. Por el contrario, está diseñado para que cualquiera que esté en buena forma puede recorrerlo. Va subiendo lentamente, con algunos tramos planos donde es ideal hacer una pausa para admirar el entorno, visualizar aves y descansar por la subida.

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– ¡Colibrí! ¡Colibrí!

Avisó Romel, nuestro guía y maestro. Todos hicimos silencio para observarlo. Era un Berylline Hummingbird, un hermoso picaflor cuyo nombre científico es Amazilia beryllina.

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Tardamos unos 20′ para llegar a una torre de avistamiento hecha de madera. Como aún era temprano y recién amanecía, el espléndido bosque se vía como un manto gris oscuro cubierto de niebla. Decidimos seguir el ascenso mientras el sol despejaba el cielo y el cerro comenzaba a revelar su verdor. Como en un bosque encantado, a cada paso algo nos sorprendía: hongos de diversos colores, mariposas de colores o ranitas de montaña.

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Sin previo aviso unos loros poco comunes, llamados en inglés es Brown-hooded Parrot (nombre científico Pyrilia haematotis) salieron a nuestro encuentro. Nos detuvimos unos momentos para observar cómo elegían los frutos

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Poco después llegamos a un amplio mirador. Recorrer la distancia entre la torre y el mirador nos tomó algo menos de media hora. Desde allí la vista que se extendía hasta el lago nos maravilló.

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Mientras degustábamos una burrita (una pequeña merienda para tener fuerzas en lo que restaba del camino), un Green Honeycreeper (nombre científico Chlorophanes spiza) posó para nosotros. Era un macho, pues esta especie presenta lo que se conoce como dimorfismo sexual: el macho es visiblemente diferente de la hembra, que en esta especie es intensamente verde.

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A medida que ascendíamos iba cambiando el clima y la vegetación. Una experiencia memorable fue cerrar los ojos y escuchar. La sinfonía de pájaros alrededor nuestro nos permitió conectarnos con la naturaleza de un modo profundo. Lejos quedaban los ruidos  molestos de la ciudad. Además, la hermosura de la naturaleza continuaba sorprendiéndonos.

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Como saben los birdwatchers, observar aves en el bosque es mucho más difícil que en campo abierto. Por eso avanzamos silenciosamente hasta la cima. Allí, entre la densa vegetación, pudimos atisbar el otro lado de cerro. Antes de iniciar el descenso vimos a nuestra derecha el pico más alto de esta formación geológica. Mientras tanto, delante se extendía toda la falda del cerro cubierta de verde.

DSC05426Poco después de iniciar un intensivo descenso, notamos un brusco cambio en el entorno que nos rodeaba. La forestación era diferente y por un momento las voces de las aves se hicieron inaudibles.

Panacam 016 DSC05429Pocos metros más adelante llegamos a un lugar emocionante: el sitio donde las cámaras trampa habían fotografiado meses atrás a un puma; avanzamos por el estrecho sendero donde el poderoso felino había dejado sus pisadas. Escuchamos un Red-capped manakin, una de las aves más bellas y curiosas de Honduras, debido a su famoso baile.  Intentamos encontrarlo entre la maleza -que en Centroamérica se conoce como zacate– pero, pese a los intentos de Romel, fue imposible. Nos dejó un buen motivo para regresar. Pero allí mismo, en ese lugar, otros pájaros pusieron color y movimiento a la mañana que ya se iba convirtiendo en mediodía.

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Descendiendo otro buen trecho, llegamos a una cascada cuyo raudal cae desde unos 10 metros de altura. El agua fresca, la suave brisa, el vuelo de los vencejos y las gruesas piedras crean un oasis luego del intenso recorrido. Al estar al amparo de un pequeño cañón, su sombra ayuda a menguar el calor.

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Cruzamos un puente colgante y subimos unos metros; nuevamente multitud de pájaros cantaron alrededor nuestro.

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Muchos pertenecían a distintas especies de colibríes. Abiel y Romel nos ayudaron a identificarlos entre la espesura del bosque. Pareciera que esas aves diminutas hubieran estado esperando por nosotros.

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La visita se acababa. Unos veinticinco minutos después arribamos a nuestro punto de partida. Un suculento almuerzo en el restaurante del Panacam Lodge aguardaba por nosotros.

NOS VAMOS PARA VOLVER

Cada vez visita a PANACAM ofrece algo diferente gracias al manejo que desde 1992 el Proyecto Aldea Global realiza sobre este bello parque nacional. Debido a su excelente gestión, esta ONG obtuvo en 2009 el Premio Nacional del Ambiente en la Categoría Institucional, que otorga la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) y la Fundación Cervecería Hondureña para el Ambiente.

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Proyecto Aldea Global es una propuesta inclusiva que promueve la participación activa de los municipios y comunidades de la región.

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El día se termina. Uno puede elegir quedarse o regresar en otra ocasión. Prefiero la primera opción, pues los colores del atardecer son demasiado bellos como para perdérselos. Si piensa visitar Honduras y ama la montaña y la naturaleza va a disfrutar de este magnífico lugar.

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© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.