LOS “PÁJAROS ESTACA” CENTROAMERICANOS: LOS NYCTIBIUS O POTOOS

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA (Grupo AVES EXTRAORDINARIAS DE HONDURAS)

Cierta mañana don Manuel Guillén, un gran amante de la naturaleza, me dijo “encontramos un pájaro que parece un pedazo de madera”. Subimos una empinada cuesta por el cerro Campisa hasta llegar al lugar. Contemplé un alto y angosto tronco seco. “Fíjese: está descansando en la punta”. “No -le dije-; es el extremo del árbol”. Entonces, para mi asombro, sacudió el delgado tronco y el ave movió sus alas. Por algo los llaman “pájaros estaca”. Su inmovilidad y su color los mimetizan para pasar inadvertidos incluso a ojos más entrenados. Se los observa adoptando una posición vertical, con la cabeza hacia arriba y, en general, los ojos cerrados.

El primer Potoo que vimos

LOS PÁJAROS ESTACA EN CENTROAMÉRICA

El pájaro estaca mayor o gran pájaro estaca (nombre científico: Nyctibius grandis; en inglés: Great Potoo) es el “hermano mayor” de esta familia integrada en Centroamérica también por el pájaro estaca jamaicano o norteño[1] (nombre científico Nyctibius jamaicensis; en inglés Northern Potoo) y el pájaro estaca común (nombre científico Nyctibius griseus; en inglés Common Potoo) que se observa en Costa Rica y Panamá[2]. Además, hay otras cuatro especies de pájaros estaca, todos del género Nyctibius, que solo se observan en Sudamérica. En Honduras solamente se observan el Great Potoo y el Northern Potoo.

Los miembros de esta familia llamada Nyctibiidae están emparentados con los pucuyos o chotacabras pertenecientes a la familia Caprimulgidae.

PÁJARO ESTACA MAYOR (NOMBRE CIENTÍFICO: NYCTIBIUS GRANDIS; EN INGLÉS, GREAT POTOO)

El pájaro estaca mayor mide algo menos de 60 cm. Tiene una cabeza grande y boca ancha con la que caza insectos en vuelo. Tiene ojos color café. Es de tonalidad gris rojiza, con barras más oscuras que se observan mejor en su larga cola.

Habita los bosques húmedos y en sus alrededores en áreas bajas. Se distribuye desde el sur de México (en eBird[3] hay escasísimas observaciones en ese país) hasta el centro de Sudamérica. En Honduras se lo ve con mayor facilidad en la costa norte. Un lugar ideal para admirarlo es en la entrada del Pico Bonito Lodge, en las cercanías de La Ceiba.  

PÁJARO ESTACA JAMAICANO O NORTEÑO (NOMBRE CIENTÍFICO: NYCTIBIUS JAMAICENSIS; EN INGLÉS, NORTHERN POTOO)

El pájaro estaca jamaicano o norteño es más pequeño, alcanzando unos 40 cm. Es más delgado y de cuerpo más afinado que el mayor. Su canto es algo así como un cuaajj, cuaajj. Sus ojos son de un amarillo intenso.

Se adapta a distintos ambientes, incluido el suburbano. Se lo encuentra desde el centro de México hasta Costa Rica y también en el Caribe, en particular en República Dominicana. En Honduras se encuentra en casi todo el territorio a excepción de la zona oriental. Además es el único Potoo que se observa en El Salvador.

Nosotros hemos observado tres ejemplares en Residencial Campisa, San Pedro, Honduras. Además del mencionado al principio, uno en un árbol entre dos casas pegadas a la montaña y otro fue encontrado caído, presumiblemente enfermo.

El Northern Potoo encontrado caído por un vecino

Lo llevamos a un veterinario, pero murió al día siguiente. Además, lo hemos observado en la Reserva Natural Luna del Puente, en las cercanías de Santa Cruz de Yojoa, Cortés.

PÁJARO ESTACA COMÚN (NOMBRE CIENTÍFICO: NYCTIBIUS GRISEUS; EN INGLÉS, COMMON POTOO)

El pájaro estaca común o urutaú, como se lo llama en algunos lugares de Sudamérica, es levemente más pequeño, alcanzando unos 35 cm.

Common Potoo con su cría fotografiada por Gilberto Collazos Bolaños

De ojos amarillos o anaranjados posee un color grisáceo castaño que parece veteado; como los demás Nyctibius centroamericanos se alimenta de insectos.

Common Potoo con su cría fotografiada por Mario Wong

Tiene una extensa distribución territorial pues de observa en zonas boscosas desde Costa Rica hasta el sur de Sudamérica, incluyendo el norte y la mesopotamia argentina.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS

PÁJARO ESTACA MAYOR (GREAT POTOO)

PÁJARO ESTACA JAMAICANO O NORTEÑO (NORTHERN POTOO)


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


REFERENCIAS

[1] Robert E. Gallardo en su libro “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.193 llama pájaro estaca común al Northern Potoo; evitamos este nombre porque también, tal como suele pasar con los nombres en español, se aplica a otra especie, el Nyctibius griseus que en inglés se denomina Common Potoo.

[2] También puede estar en el sur de Nicaragua; al publicar esta nota, el último reporte de ese país en  www.ebird.org corresponde al 13 de junio de 2017.

[3] https://ebird.org/species/grepot1/MX


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción:

La segunda fotografía del pájaro estaca común (Nyctibius griseus, en inglés Common Potoo) con su cría, tomada por Mario Wong, de Costa Rica, a quien pertenecen los derechos y a quien agradecemos muy especialmente por su generosidad y admiramos por su talento.

La primera fotografía pájaro estaca común con su cría, que fue agregada luego de la publicación inicial del artículo, tomada por Gilberto Collazos Bolaños, de Colombia, a quien también estamos muy agradecidos.

COTINGA AZUL – NOMBRE CIENTÍFICO: COTINGA AMABILIS; NOMBRE EN INGLÉS: LOVELY COTINGA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA (Grupo AVES EXTRAORDINARIAS DE HONDURAS)

Muchos visitantes eligen hospedarse en el Pico Bonito Lodge, muy cerca de La Ceiba, por una exclusiva razón: admirar el bello macho de esta especie, dueño de un intenso color azul turquesa que en vuelo parece irradiar destellos. Su garganta y una zona triangular de su pecho son de color morado o ciruela mientras que las alas y la cola son azules y negras. Las hembras tienen tonos más apagados que van de gris a café y en las partes inferiores, que son blancuzcas, adquieren un patrón empedrado[1].

La cotinga azul, más conocida entre los birders como Lovely Cotinga, se encuentra desde el sur de México hasta Costa Rica (a excepción de El Salvador). En eBird[2], la base de datos de aves más utilizada en el mundo, a la fecha del presente artículo solamente hay dos observaciones en Panamá, pero no cuentan con evidencia fotográfica; sin embargo, podría tratarse del límite sur de esta especie. Del total de observaciones registradas en eBird, el 47% corresponden a Honduras, donde habita en toda la costa norte, en La Moskitia y en el extremo oriental del país, aunque es difícil de hallar.   

Mide casi 20 cm. Curiosamente no tiene un canto típico, aunque se ha identificado un sonido que le pertenece. Se alimenta de frutos e insectos[3]. Suele posarse en las copas de los árboles de bosques húmedos desde el nivel del mar a alturas de 1,500 metros.

Aunque las Cotingidae conforman una familia con un amplio número de especies; la mayoría se encuentran en Sudamérica. Los machos de algunas de estas especies, como el famoso pájaro campana centroamericano (Procnias tricarunculatus), poseen “barbas” carnosas. En Centroamérica el comportamiento de los miembros de esta familia ha sido poco estudiado hasta la fecha porque habitan en las copas de los árboles de bosques húmedos latifoliados (latifoliado significa de hojas anchas) lo que dificulta su observación.

El experto Robert Gallardo en su libro “Guía de las aves de Honduras” escribe sobre los integrantes de esta familia: “muchos son completamente frugívoros mientras que otros se alimentan de insectos. Semillas normalmente pasan a través de su sistema digestivo sin daño o son regurgitados, ayudando así a la dispersión de las semillas”[4]. Además menciona que, tal como la Lovely Cotinga, sus vocalizaciones, cuando existen, son extrañas. Un dato curioso tradicionalmente los géneros Tityra y Pachyramphus (al que pertenecen los cabezones o becards) fueron incluidos dentro de la familia Cotingidae[5] hasta principios del siglo XXI cuando se demostró que no correspondían a ella.

Junto al guía Elmer Escoto hemos observado varios ejemplares de Lovely Cotinga en la entrada del Pico Bonito Lodge (donde suele dejarse ver en enero y febrero) además de una hembra en la zona de la represa El Cajón, Cortés durante un conteo de aves. Otro buen lugar para observarlas es Río Santiago, Atlántida.

Un detalle poco conocido es que sus plumas, tal como las del quetzal, eran utilizadas por los pueblos nativos de Centroamérica para ofrendas rituales y también para embellecer la imagen personal[6].

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS


NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales, del valle de Sula, a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología)


REFERENCIAS

[1] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.331

[2] http://www.ebird.org

[3] Cálix, Estefanía; Germer, Daniel “Guía de Campo para las Aves de la Bahía de Tela”, Hondubirding, 2010, p.160

[4] Gallardo, Robert J., Op. cit., p.331

[5] Howell, Steve N.G.; Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007), p.519-523

[6] Thorn, Sherry L., Germer, Luis D.; “Folklore de la Avifauna Hondureña”, El Esmeralda (Boletín de la Asociación Hondureña de Ornitología), Vol. 2 No. 2, Julio-Diciembre 2013, p.33


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LAMPROPELTIS ABNORMA, LA MÁS BELLA FALSA CORAL DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA     

Como argentino llegado a estas tierras morazánicas, debo confesar que una de las serpientes que más me ha impresionado es una de las falsas corales centroamericanas, la Lampropeltis abnorna. Esta culebra suele confundirse con una coral verdadera a causa del intenso color de sus anillos. El género Lampropeltis se encuentra desde el este de Canadá y casi todos los Estados Unidos hasta Venezuela, Colombia y Ecuador en Sudamérica.

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La más conocida es la Lampropeltis triangulum de la que se conocen más de 20 subespecies e incluso hay hermosos casos de albinismo[1]. En inglés se la conoce como milk snake y en español como falso coral[2]. Forma parte de la familia Colubridae, de donde deriva la palabra culebra, que incluye a casi todas las serpientes inofensivas, pues no es venenosa.

Algunas subespecies propias del sur de México y Centroamérica han sido agrupadas y elevadas recientemente a la categoría de especie[3], bajo el nombre Lampropeltis abnorma[4]. De hecho, la palabra abnorma en latín (que es el idioma de los nombres científicos) hace referencia a una desviación de tipo.

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La Lampropeltis abnorma presenta dos tipos de patrones de colores: uno bicolor, rojo y negro, y otro tricolor, rojo, negro y amarillo[5], que, en realidad, suele ser una tonalidad salmón.

HÁBITOS DE LA LAMPROPELTIS ABNORMA

Se la encuentra desde el nivel del mar hasta una altura de 1600 metros. Aunque tiene hábitos diurnos, es más frecuente encontrarla durante la noche. Se la puede encontrar en hábitats muy variados, tales como bosques, sembradíos, pastizales, cerca de arroyos o sorprendernos cruzando una carretera. McCranie cuenta que Meyer en 1969 reportó una nadando por la noche en un campo inundado. Un ejemplar juvenil que observamos aquí en Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras, estaba ascendiendo entre los ladrillos de una pequeña construcción cerca del mediodía, mostrando una gran habilidad trepadora pese a ser una especie que vive en el suelo.

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Sus hábitos alimentarios son variados, pero como toda serpiente, es una especie carnívora por excelencia. Su dieta varía con su edad y su talla. Se alimenta de lagartijas, serpientes, ranas, huevos de reptiles, roedores así como aves y sus huevos.

Son ovíparas. Fitch en 1985 describió que hacen ovoposiciones de 3 a 9 huevos[6]; Kohler sostiene que la cantidad puede ser mayor, de 4 a 24, agregando que el tiempo de incubación es de dos meses[7]. Savage dice que ponen de 5 a 16 huevos, y que les toma de 35 a 50 días para llegar al nacimiento[8].

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Savage también cita un reporte de Guatemala donde se ha documentado que el Great Black Hawk (Buteogallus urubitinga, ave que en español eBird denomina Aguililla negra mayor), es depredador de este falso coral. También hallamos un artículo que lo incluye entre las presas para su alimentación reportadas en Guatemala del Herpetotheres cachinnans (Laughing falcon, también conocido popularmente como guaco), un pequeño halcón que se alimenta de serpientes[9]. Un biólogo nos comentó que en Honduras observó este mismo guaco levantar una Lampropeltis de aproximadamente un metro para llevarla a un árbol donde comerla.

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Aunque nos oponemos al uso de animales salvajes como mascotas (creemos que deben nacer, crecer, vivir y morir en libertad), mencionamos que La Lampropeltis abnorma se adapta bien al cautiverio, mientras tenga buenas condiciones de cuidado y dieta, un amplio terrario y suficiente agua.

 CÓMO DISTIGUIR ESTA FALSA CORAL DE UN VERDADERA

  1. Patrón de anillos

Comencemos con el patrón de tres colores[10]: mientras que en la Micrurus nigrocinctus, la coral verdadera más común, es el famoso RANA RANA (rojo, amarillo, negro, amarillo, rojo, amarillo, negro, amarillo), en la Lampropeltis abnorma es RNAN RNAN (rojo, negro, amarillo, negro, rojo, negro, amarillo, negro). Con frecuencia en lugar del amarillo la tonalidad es blancuzca. A veces el primer anillo blanco invade parte del negro.

Coral verdadera vs Falso coral 01.jpg

En el patrón de dos colores, desde luego, no tenemos una diferencia en la secuencia de las tonalidades de los anillos, lo que dificulta la identificación a simple vista. La diferencia que podemos señalar es que los anillos negros en la Lampropeltis abnorma suelen ir en pares y ser más anchos, acercándose más al tamaño de los rojos; en la Micrurus nigrocinctus son angostos, mucho más pequeños que los rojos.

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  1. Longitud

La Lampropeltis abonorma es más larga. Mientras que la coral verdadera mide cerca de un metro, esta falsa coral puede alcanzar el metro y medio. McCranie menciona que el ejemplar más grande que halló en Honduras medía 148 centímetros[11].

  1. Grosor y escamas del cuerpo

El cuerpo cilíndrico de la Lampropeltis abonorma es más grueso que el de la Micrurus nigrocinctus. Además, esta falsa coral tiene de 19 a 23 filas de escamas lisas a mitad del cuerpo mientras que la coral verdadera tiene 15.

  1. Anillo claro antes de los ojos

La Lampropeltis abnorma siempre tiene un anillo claro antes del ojo, la Micrurus nugrocinctus, no.

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5. Escamas entre los ojos y las fosas nasales

Hay otras diferencias más sutiles. Por ejemplo, la Micrurus nigrocinctus (coral verdadera) tiene dos escamas entre cada ojo y las fosa nasal respectiva y la Lampropeltis abnorma tres[12].

6. Otras diferencias

Consultamos a nuestro amigo, el biólogo Leonel Marineros, autor del primer libro de serpientes de Honduras. Nos explicó que una Lampropeltis abnorma en comparación con una Micrurus nigrocinctus “tiene una cola bicoloreada, la cabeza se distingue el cuello y el hocico es moderadamente más largo; en una Lampropeltis abnorma de dos colores (rojo y negro), los anillos que deberían ser amarillos se ven anaranjados; pero su mayor distinción, es un anillo amarillo (o naranja) antes del ojo”.

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ESPECIES SIMILARES

Puede confundirse con la Erythrolamprus bizona, otra especie cuya distribución va de Nicaragua a Colombia, que se considera un falso coral cuyo patrón de anillos también es RNAN RNAN. Lo mismo ocurre con la Erythrolamprus mimus, que se encuentra desde Honduras a Ecuador y Brasil.

Otra especie parecida es la Rhinobothryum bovallii, que se habita de Honduras a Colombia, Ecuador y Venezuela. La identificación en este caso es más sencilla debido a las grandes escamas negras que esta especie tiene en la cabeza.

VIDEOS

Presentamos algunos de los videos que hemos tomado de esta bella especie, todos ejemplares salvajes; nos oponemos a los animales en cautiverio.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

 


REFERENCIAS

[1] Obviamente no es un verdadero albinismo  sino más bien un alteración de la pigmentación.

[2] Hemos encontrado que recibe otros nombres populares como coral ratonera, serpiente rey, culebra real coralillo.

[3] Por ejemplo, “The snakes of Honduras”, de James R McCranie, que es la obra más reciente y completa sobre serpientes de Honduras, que es de 2011, sigue llamando a la especie Lampropeltis triangulum; en 2015, el mismo autor ya la denomina Lampropeltis abnorma en “A checklist of the amphibians and reptiles of Honduras, with additions, comments on taxonomy, some recent taxonomic decisions, and areas of further studies needed”. Zootaxa 3931 (3): 352–386

[4] Las subespecies que se incluyeron bajo la especie Lampropeltis abnorma se conocían como Lampropeltis triangulum blanchardi (península de Yucatán, México), Lampropeltis triangulum oligozona (Chiapas, México y sudeste de Guatemala), Lampropeltis triangulum abnorma (centro y norte de Guatemala, sur de Belice), la Lampropeltis triangulum hondurensis (zona norte de Honduras, Nicaragua y noreste de Costa Rica) y Lampropeltis triangulum stuarti, (zona sudoccidental de Guatemala, El Salvador, sur de Honduras y noroeste y centro de Costa Rica), esto según la base de datos: http://reptile-database.reptarium.cz/species?genus=Lampropeltis&species=abnorma&search_param=%28%28genus%3D%27lampropeltis%27%29%29 y “Reptiles de Centroamérica”, de G. Köhler.

[5] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, p.32, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.80-81

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.136

[7] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.222

[8] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.666

[9] Costa Caldeira, Henrique, Lopes, Leonardo Esteves, Marçal, Bráulio de Freitas y Zorzin, Giancarlo, “The reptile hunter’s menu: A review of the prey species of Laughing Falcons, Herpetotheres cachinnans (Aves: Falconiformes)”, North-Western Journal of Zoology 10 (2), 2014 p.448

[10] Todos los ejemplares que ha visto el autor de esta nota son de tres colores.

[11] McCranie, James R., Op. cit., p.132

[12] McCranie, James R., Op. cit., p.36


AGRADECIMIENTOS

Al biólogo Leonel Marineros por su revisión, sugerencias y aportes a este artículo. Leonel Marineros es autor de “Guía de las serpientes de Honduras” y coautor de “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”. Sus contribuciones al cuidado y difusión de la biodiversidad hondureña son ampliamente conocidas y su generosidad en cada ocasión que lo he consultado ha sido extraordinaria. ¡Gracias, Leonel, por tu amistad!

A James Adams, del Pico Bonito Lodge de Honduras, por permitirnos utilizar la fotografía de la Lampropeltis abnorma de patrón bicolor. Sus continuos hallazgos en Pico Bonito son fascinantes.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

 

BOTHROPS ASPER (BARBA AMARILLA), LA SERPIENTE MÁS TEMIDA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

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Su mordida es temible pues afecta de un doble modo: a nivel local y en forma inmediata produce una gran necrosis, edema, sangrado local y dolor muy intenso. Posteriormente, a nivel sistémico, sus toxinas alteran la coagulación llevando a un sangrado generalizado que puede llevar a la muerte si no se aplica el suero antes de las cuatro horas de producida la lesión.

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Esto se debe a su dentición solenoglifa: posee colmillos venenosos plegables en la parte anterior de la boca[3]. Estos colmillos son acanalados y a través de ellos pasa su veneno altamente destructivo durante la mordida.

Vista de los colmillos plegados
Vista de los colmillos plegados
Vista de los colmillos desplegados
Vista de los colmillos desplegados

La Botrops asper es conocida en algunos países de Centroamérica como devanador, clavo amarillo, rabo amarillo, yagualán, zucat o barba, y entre los miskitos, en la zona oriental de la costa norte hondureña, como lal pauni. Se la identifica fácilmente por sus manchas triangulares a los costados del cuerpo, que otros describen en forma de A.

Manchas triangulares de la Bothrops asper, que otros describen en forma de A
Manchas triangulares de la Bothrops asper, que otros describen en forma de A

Otro rasgo distintivo es la raya color café o marrón  oscuro que va del ojo a la mandíbula.

En la foto se observa claramente la raya café o marrón que parte del ojo cuya pupila que es elíptica
En la foto se observa claramente la raya café o marrón que parte del ojo cuya pupila que es elíptica

Presentamos aquí un breve video donde explicamos sus características distintivas que facilitan su identificación.

El color de su piel aterciopelada es negruzco, grisáceo o café; a veces es negruzco o grisáceo pero con triángulos café.

Vista cenital del dibujo sobre la piel de una cría
Vista cenital del dibujo sobre la piel de una cría

Su tonalidad le permite camuflarse perfectamente entre la hojarasca. Nuestro amigo, el biólogo Leonel Marineros, cuenta “hemos tenido un ejemplar a escaso un metro y con mucha dificultad la hemos logrado distinguir después de varios minutos de búsqueda”[4].

Es una serpiente terrestre que puede camuflarse fácilmente en la hojarasca
Es una serpiente terrestre que puede camuflarse fácilmente en la hojarasca

Es una de las víboras más grandes de la región centroamericana (sólo superada por las del género Lachesis, las famosas matabueyes), llegando a alcanzar 2,50 metros de largo. La hembras, que en promedio alcanzan 1,85 metros, suelen ser de mayor tamaño que los machos. El ejemplar más grande que observamos se encontraba en cautiverio, en el serpentario del Pico Bonito Lodge. Nosotros el más largo que encontramos medía aproximadamente 1,50 metros. Un caso especial es mencionado por nuestro amigo James Randy McCranie, en “The snakes of Honduras”. Cuenta de una Bothrops asper hembra en estado de gravidez que fue matada en territorio miskito, en el departamento de Gracias a Dios, Honduras. Él tomó la cabeza con su mano y la elevó lo más alto que pudo; a pesar de su esfuerzo la cola aún tocaba el suelo, por lo que estima que el ejemplar medía por lo menos tres metros.

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Vista parcial del ejemplar más grande que hemos hallado en estado natural

El barba amarilla es de hábitos nocturnos y terrestres aunque se han observado juveniles en ramas de árboles. A diferencia de la mayoría de las serpientes no ponen huevos; son vivíparas, dando a luz en promedio en cada parto de 20 a 50 crías. Cada vez que nosotros hemos encontrado una cría, uno o dos días después hallamos otra, y no siempre de mismo color.

Conocida popularmente como barba amarilla en Centroamérica, terciopelo en México y Fer-de-lance en países de habla inglesa, la Bothrops asper es considerada la serpiente venenosa más frecuente y peligrosa de esta región[1]. Es la responsable de la mayor cantidad de accidentes y de muertes ofídicas de la historia de Honduras y de Centroamérica[2]. Pertenece a la familia Viperidae. Su “prima” en el sudeste sudamericano es la célebre yarará, cuyo nombre científico es Bothrops alternatus.

Si te interesa saber más sobre esta serpiente, te invitamos a leer nuestro artículo BOTHROPS ASPER – BARBA AMARILLA, FER-DE-LANCE O TERCIOPELO: RESCATANDO UN EJEMPLAR, haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2020/01/29/bothrops-asper-barba-amarilla-fer-de-lance-o-terciopelo-rescatando-un-ejemplar-por-pablo-r-bedrossian/

Un hecho llamativo es que en noviembre de 2011 encontramos dos crías, una viva y una muerta con un día de diferencia. La primera murió al día siguiente. Aprovechamos para fotografiarlas juntas mostrando la diferencia de color y textura (una más aterciopelada, la segunda más rugosa). Sin embargo, quizás tal como ocurre con otras especies de vipéridos como la Bothriechis schlegelii (conocida en algunos países como bocaracá), pueden provenir de la misma madre.

Dos crías encontradas con un día de diferencia. Se observan colores y texturas diferentes.
Dos crías encontradas con un día de diferencia. Se observan colores y texturas diferentes.

Miden al nacer unos 30 cm y no todas sobreviven. Se sostiene que el veneno de las crías es más concentrado y, por lo tanto, más letal.

Una de las crías que hemos encontrado en Campisa
Una de las crías que hemos encontrado en Campisa

Habitan bosques secos, húmedos y lluviosos que van desde el nivel del mar hasta los 1,300 metros de altura, desde México hasta Venezuela y Ecuador. También se encuentra “en la maleza secundaria, en las cercanías de los poblados urbanos, de preferencia cerca de los cursos de agua[5]”. Se alimentan de lagartijas, ranas, roedores, otros pequeños mamíferos y otras culebras,. En 2007, un pastor, que cuidaba ganado en una zona que forma parte de nuestro campo de estudio, nos comentó que encontró muerta una de sus vacas “en un charco de sangre” y creía que la causa de muerte fue la mordida de un barba amarilla.

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Paseando de noche

Durante nuestra investigación que lleva ocho años registrando fotográficamente serpientes en Campisa, una zona ubicada en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 10 ejemplares, 5 vivos y 5 muertos. Además contamos con 4 registros adicionales de ejemplares debidamente documentados por vecinos. Si bien la mayoría de los ejemplares observados fueron crías, los ejemplares adultos y juveniles observados no fueron agresivos, aunque eran de rápido movimiento, siempre huyendo de las personas.

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Vista frontal de un ejemplar adulto

 EN MOVIMIENTO: VEA LA GALERÍA DE VIDEOS

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.299, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, p.28, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

[3] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, p.32, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

[4] Marineros, Leonel, Op.cit. p.149

[5] Köhler, Gunther, Op.cit. p.299

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, p. 501, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002