EL KIOSCO, UNA PELÍCULA ARGENTINA EN CONTRA DE LA CORRIENTE (Pablo R. Bedrossian)

El cine argentino de las últimas dos décadas parece estar signado, salvo meritorias excepciones, por el pasado, el resentimiento y la desesperanza. Quizás se acabaron los buenos motivos o tal vez la financiación oficial llegue solo a quienes hacen del cine una forma de propaganda, proyectando sobre el pasado los fracasos del presente. Sea cual fuere la razón, sorprende “El Kiosco”, a contramano de esa tendencia, dejando un mensaje sobre valores como la integridad, la honestidad y la honradez en medio de lo cotidiano.

La película, con guion y dirección de Pablo Gonzalo Pérez, plantea un dilema moral: si aprovecharse de los demás -algo que asociado con la viveza o picardía criolla– o ser leales a principios que permiten la convivencia respetuosa y pacífica.

Con una excelente actuación de Pablo Echarri, muy bien acompañado por Georgina Barbarossa y Roly Serrano, trata sobre un empleado que decide terminar su rutina para ser un emprendedor. Para ello compra un kiosco a un viejo conocido, quien le oculta que se abrirá un túnel frente al local: no habrá tránsito ni compradores por un largo tiempo. Sin clientela y con deudas, aparecen los dilemas. Si, tal como fue engañado, engaña para “salvarse” o actúa como un hombre ético – ¿un ingenuo? ¿un tonto? – que por fidelidad a sus principios está dispuesto a perderlo todo.

Alguien ha dicho que el principal problema de la Argentina es la falta de valores. Si esa es la enfermedad, la película muestra que el tratamiento comienza por una decisión personal que se mantenga incluso ante las circunstancias más adversas. Vale la pena verla y compartirla; un ejercicio interesante es detenerla antes de ver el final y generar un debate preguntando cómo actuaría cada uno si estuviera en el lugar del protagonista.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.