5 RAZONES POR LAS QUE ERES VALIOSO (por Pablo R. Bedrossian)

Antes, al iniciar el año solía comprar una agenda; era un grueso cuaderno con tapas de cuero negro que dedicaba a cada día una página encabezada por un pensamiento. Muchas de estas frases tenían como autor a un tal Emerson. Descubrí que era un filósofo norteamericano del siglo XIX y me interesé en sus obras. La primera que leí se titulaba “La confianza en uno mismo”; una de sus frases aún perdura en mi memoria: “cree en ti mismo; todos los corazones vibran cuando se pulsa esa cuerda de acero”.  

Muchas personas durante la niñez reciben mensajes negativos; escuchan a sus mayores decir “no sirves”, “vas a fracasar”, “eres un inútil”. Lamentablemente la mayoría toma esos mensajes como ciertos pues provienen de un ser querido. Basados en esa creencia sobre sí mismos, estos hombres y mujeres desarrollan una baja autoestima. Lo que comenzó con aquella sensación de desprecio termina en un profundo sentimiento de fracaso y frustración. Sin embargo, hay una buena noticia: nuestro valor no depende de lo que los demás opinen, sino de lo que somos.

QUIÉNES SOMOS

Si crees que tu vida no tiene valor, déjame demostrar con evidencias contundentes que tu vida cuenta y que tu mera existencia hace diferente al universo.

La primera razón vale solo para los que creen: eres creación de Dios, y Dios no crea basuras, ni hace las cosas por que sí. Tu vida tiene un propósito; si no lo conoces, debes descubrirlo.

La segunda razón vale tanto para los que creen como para los no creen: eres único e irrepetible. Cada persona tiene un genoma diferente desde el mismo momento de la concepción que le confiere una identidad exclusiva. Incluso los gemelos univitelinos, que nacen del mismo cigoto (un mismo óvulo fecundado por un espermatozoide) tienen leves diferencias genéticas entre sí. Por lo tanto, aunque pasen millones de años nunca habrá otra persona como tú. Eso te hace extraordinario.

La tercera razón es que todos tenemos capacidades, talentos y dones; tú no eres la excepción. Puedo darte muchos ejemplos, pero solo voy a mencionar a Pancho Chévez, a quien conocí por un CD de León Gieco, donde interpretaba junto a él una canción. Pancho nació sin brazos ni piernas, pero usó lo que tenía: su cabeza y su enorme corazón. Es compositor, cantante, toca la armónica y ha dedicado su vida a servir a la niñez que necesita un plato de comida. Si él con sus limitaciones físicas puede, es imposible que tú no puedas. No se trata de cuánto tienes sino de lo que haces con lo que tienes.

La cuarta razón es que no todos recibimos amor, pero todos podemos amar. He conocido personas que han sufrido situaciones que parecen insuperables; entre ellos hay quienes han sido abandonados por su madre o sufrido abusos por parte de su propio padre. Algunos han desarrollado una asombrosa capacidad de amar: habiendo sufrido en extremo, entregan lo mejor de sí mismos para que otros no pasen por lo mismo.  

La última razón es que puedes luchar por tus sueños. Alguna vez leí que para ello hay que transformar una negación en una pregunta: deja de decir “no puedo” para preguntarte “¿cómo puedo?”. ¿Tienes un sueño? Despierta y avanza, porque no hay sueño que no pueda realizarse: todo parece imposible hasta que se hace.

Si comienzas a creer en que eres valioso, habrás dado el primer paso hacia una nueva vida.

© Pablo R. Bedrossian, 2019. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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REGLAS DE ETIQUETA EN CHATS, GRUPOS DE WHATSAPP, FACEBOOK Y OTRAS REDES SOCIALES (por Pablo R. Bedrossian)

Las redes sociales como Facebook, Twitter o Whatsapp han traído nuevas oportunidades y nuevos desafíos. Sin embargo, como toda novedad, toma tiempo conocerlas; en ocasiones su uso indebido en lugar de vincular a las personas las desconecta.

Los debates en los foros y grupos a veces parecen batallas encarnizadas. Desde luego, la discusión es buena y necesaria, pero debe haber reglas que garanticen las mismas oportunidades de participación para todos y eviten que unos pocos monopolicen la conversación. La única manera de prevenirlo es estableciendo acuerdos y reglas que no permitan la incontinencia digital, esa práctica indecorosa caracterizada por el envío reiterado a contactos, grupos y redes de mensajes, de todo tipo de fotos, chistes, comentarios políticos, oraciones cristianas, noticias, videos y archivos, aunque nadie se los pida.

Contribuyendo a prevenir estos males, así como ya hemos escrito sobre “Reglas de Etiqueta en Facebook”[1] e “Incontinencia Digital”[2], ahora proponemos reglas de etiqueta para foros y grupos en redes sociales.

REGLAS DE ETIQUETA PARA FOROS Y GRUPOS EN REDES SOCIALES

1. Sea prudente. No canse a los demás posteando varios mensajes y archivos en un mismo día. Puede saturar.

2. Enfóquese en el tema del foro o grupo: publique contenidos exclusivamente relacionados con el propósito para el que fue creado. No envíe imágenes con saludos, chistes, videos o cadenas.

3. No responda todo lo que reciba. No hay tal necesidad.

4. Cuide su ortografía.

5. No caiga en la vulgaridad: puede obtener la risa de un momento y el desprecio en el siguiente.

6. Cuestione ideas, no personas.

7. Los debates no son concursos para definir quién tiene la razón, sino que, a través del intercambio de puntos de vista, sirven para iluminar la verdad. Deje que cada participante decida qué creer y qué pensar.

8. No utilice el sarcasmo. Si quiere que lo respeten, respete a los demás.

9. No se victimice ni culpe sistemáticamente a los demás.

10. Una vez que expresó su posición sobre un tema, puede debatir con quien lo cuestiona, pero recuerde que nadie lee respuestas largas, y si opina o responde más de cuatro veces generalmente aburre a los demás.

11. Si quiere discutir con alguien en particular, hay herramientas en las redes sociales que permiten responder exclusivamente a esa persona o, si no, hágalo por vía privada para no cansar, molestar o quitarle espacio a los demás.

12. No deje que sus emociones lo dominen; si se siente agredido, respire hondo y piense bien si va a responder y qué va a decir. Tenga en cuenta que el hombre es dueño de las palabras que calla y esclavo de las que pronuncia.

Por favor, no lo olvide: un debate no es la final del Mundial de Fútbol ni de su opinión depende el futuro del planeta. Disfrute de la comunicación y de la polémica sin dejar que la agresión, la hostilidad o la soberbia que puede percibir en otros, se apoderen de Ud. y proceda del mismo modo.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados


REFERENCIAS

[1] El artículo “Reglas de Etiqueta en Facebook” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2015/12/05/reglas-de-etiqueta-en-facebook-por-pablo-r-bedrossian/

[2] El artículo “Incontinencia Digital” puede leerse en https://pablobedrossian.com/2018/06/07/incontinencia-digital-por-pablo-r-bedrossian/

INCONTINENCIA DIGITAL (por Pablo R. Bedrossian)

Adictos al celular 01.jpgLas redes sociales como Facebook, Twitter o Whatsapp han traído nuevas oportunidades y nuevos desafíos. Paulatinamente hemos ido aprendiendo a utilizarlas. Sin embargo, todavía persisten situaciones difíciles de manejar. Por ejemplo, debates en muros personales donde contactos que generalmente solo participan cuando alguien comparte contenidos que les incomodan, escriben decenas de comentarios, quizás sintiendo amenazados sus creencias o puntos de vista. Esas conversaciones muchas veces se desnaturalizan, pasando de discutir ideas a agredirse entre personas. En esos casos el titular del muro puede fijar las reglas o bloquear lo que considere inapropiado o inoportuno[1].

Más complejos son los debates en los foros y grupos que a veces parecen batallas encarnizadas. Desde luego, la discusión es buena y necesaria, pero debe haber reglas que garanticen las mismas oportunidades de participación para todos y eviten que unos pocos monopolicen el diálogo grupal.

Sin embargo, y solo se me ocurre comentarlo con humor, ha nacido una nueva patología a la que llamo incontinencia digital, padecida por personas aparentemente normales, cuyos síntomas son el envío reiterado a contactos, grupos y redes de mensajes, de todo tipo de fotos, chistes, comentarios políticos, oraciones cristianas, noticias, videos y archivos, aunque nadie se los pida. Los portadores de este síndrome muestran una enorme necesidad de comunicar; piensan que hacen un favor a los demás cuando solo se lo están haciendo a sí mismos. Envían a muchos los que nadie o muy pocos le piden.

Adictos a Facebook.jpgUno podría decir, por ejemplo, que si se trata de grupo de padres de un colegio, el incontinente digital pasaría inadvertido si sus mensajes fueran pertinentes a temas educativos. Sin embargo, la propia enfermedad lo impulsa a compartir noticias deportivas, memes, cadenas y recomendaciones de seguridad, incluso las provenientes de otros países. Lo peor es que se molesta si alguien cuestiona el exceso de mensajes o la impertinencia del tema para el grupo, aduciendo su derecho a la libre expresión y, en una típica actitud pasivo-agresiva, le indica a quien lo ha cuestionado que, si no le gustan sus opiniones, se retire del grupo. Desde luego, ignora que la mayoría lo detesta por sus excesos y que, si todos procedieran como él, mandando más de ocho mensajes por día, el grupo se desnaturalizaría.

Permítanme dar dos breves ejemplos. Sin mi anuencia, hace unos años me sumaron a un grupo para apoyar a un candidato en las elecciones de la Cámara de Comercio de la ciudad. Tiempo después, allí alguien que subía con frecuencia contenidos, posteó un comentario ácido y burlón hacia un grupo religioso que provocó la reacción de varias personas. Su excusa fue:

– Disculpen, no lo dije en serio; era para otro grupo.

Sin darse cuenta, su verborragia digital había revelado su verdadero punto de vista. Freud se estaría frotando las manos.

Adictos al celular 04El otro caso: Hace unas semanas en un chat comunitario una señora reaccionó contra alguien que no cesaba de enviar mensajes varias veces al día, todos los días. Obviamente el incontinente digital la acusó de cercenar la libertad de expresión, falta de tolerancia y otras expresiones que siempre tienen los que son incapaces de darse cuenta que la enfermedad está dentro de sí mismos. Frente a esta reacción, el esposo de la mujer lo desafió a pelear. El incontinente de inmediato se victimizó y dijo que el otro lo estaba amenazando y que lo iba a denunciar. Parecía una película con Freddy Kruger o alguna obra maestra de Boris Karloff. Finalmente, la sangre no llegó al río, pero fue evidente el malestar colectivo. Dejó de enviar mensajes un par de días, pero luego no pudo controlar sus deseos y repitió la historia. Finalmente, uno de los administradores del grupo lo eliminó.

En fin, no suelo leer esos mensajes ni ver sus videos, pero debo eliminar archivos con frecuencia pues se agota el almacenamiento de mi celular. Hay otros a los que se les agota la paciencia.

Resumiendo, estamos ante un nuevo tipo de adicción cuyo tratamiento eficaz aún se está investigando. Sin embargo, estoy seguro que si algún incontinente digital lee esta nota, olvidará que fue él quien utilizó el argumento de la libre expresión y me enviará decenas de mensajes, fotos, audios y videos afirmando que el enfermo soy yo.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Sobre el tema, invitamos a leer nuestra nota “Reglas de Etiqueta en Facebook”, https://pablobedrossian.com/2015/12/05/reglas-de-etiqueta-en-facebook-por-pablo-r-bedrossian/