“MARCELLA” (TEMPORADAS 1, 2 Y 3): UN POLICIAL IMPOSIBLE (por Pablo R. Bedrossian)

En las Temporadas 1 y 2, Marcella es una policía de un suburbio de Londres que no entiende razones ni acata órdenes. Es más bien una detective desquiciada que vive en permanente conflicto con todos los que la rodean a causa de la muerte temprana de uno de sus hijos, al que teme haber asesinado en uno de sus episodios de locura. Desde luego, le interesa resolver los casos, pero pareciera que solo admite una manera, la suya. El resto la observa como una buena policía que por sus crisis personales está fuera de control.

Padece de serias lagunas que le impiden recordar hechos. Tiene otros dos hijos que están en un internado y prefieren la compañía de su padre. Pareciera que luego de la muerte de aquel bebé ser madre no es algo para ella.

En la primera temporada se ocupa de asesinatos vinculados a la empresa donde trabaja su marido, un importante ejecutivo de color, con quien mantiene una relación difícil que termina en divorcio. En esa temporada hay una gran actuación de la experimentada actriz irlandesa Sinéad Cusack.

La segunda temporada trata sobre la aparición del cadáver de un niño desaparecido hace varios años, compañero de escuela del hijo de Marcella. La trama discurre sobre diferentes personajes, como viejas glorias del rock británico, un empresario inescrupuloso y una vecina indiscreta. Marcella está separada y cada vez más desbordada, aunque no pierde de vista su labor policial que es lo único que de algún modo la mantiene viva. Sus crisis se profundizan hasta que puede desentrañar lo sucedido con su bebé, lo que la confronta con una situación extrema.

La tercera temporada es totalmente diferente. Marcella se ha convertido en una policía encubierta dentro de una familia mafiosa de Belfast, en Irlanda del Norte, haciendo pareja con uno de los capos de la familia. Ha cambiado su look y hasta su nombre, rompiendo con todo su pasado, incluyendo a sus hijos. Esta nueva identidad opera como una segunda oportunidad frente a la vida, pero muestra que si los problemas se encuentran dentro de nosotros, no hay maquillaje o mudanza que los elimine. En un thriller más violento y complejo que los anteriores, más cercano al cine negro.

Aunque la serie ha recibido excelentes críticas, y la actriz Anna Friel, que interpreta a Marcella Backland, ha ganado premios por su actuación, nos parece una ficción exagerada, que vista con un mínimo de realismo resulta imposible. Sin embargo, cada temporada de 8 capítulos nos ha mantenido atrapados hasta el final.  

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“THE SINNER” TEMPORADAS 2 Y 3, LA PROCESIÓN VA POR DENTRO (por Pablo R. Bedrossian)

La explosión de nuevas series ha hecho cada vez más difícil crear un guion original. En géneros como el de intriga o el policial pareciera que el molde está tan extendido que todo se vuelve predecible. Quizás por eso se viene produciendo un giro que pone en el centro no a la historia sino al personaje. Tal es el caso de series en Netflix como “Marcella”, “Karppi” y “Sorjonen” que llevan el nombre de sus protagonistas. Otro ejemplo es “The Sinner”, que trata sobre el detective Harry Ambrose, interpretado por Bill Pullman. Nuestro comentario de la Temporada 1 se puede leer en https://pablobedrossian.com/2018/06/09/sinner-pecadoraotra-nueva-miniserie-de-netflix-por-pablo-r-bedrossian/.

Las Temporadas 2 y 3 siguen la misma línea: son thrillers psicológicos donde el protagonista intenta seguir lo que llama “su método”: en apariencia trata de crear empatía -incluso de un modo compulsivo- con los sospechosos para encontrar la verdad. Sin embargo, en lo profundo es difícil saber hasta que punto está viendo en ellos sus propios pecados; de allí el título.  

La segunda temporada ocurre en su pueblo natal, donde un niño de 13 años es sospechoso de haber envenenado a sus presuntos padres. La investigación lo lleva a una secta establecida en las afueras del pueblo donde víctimas y victimarios eran parte de la comunidad.

La tercera es más elaborada donde a partir de un accidente en Dorchester, un suburbio de Nueva York, establece una relación compleja con un docente y futuro padre de familia, Jamie Burns, magníficamente interpretado por Matt Bomer, cuyo comportamiento criminal es indescifrable e impredecible. La pregunta que subyace en la trama no es quién cometió el crimen sino por qué lo hizo. El personaje de Burns es presentado como una persona impenetrable, de aquellos que, se haga lo que se haga, se diga lo que se diga, son dirigidos por sus propios impulsos y no dudan en manipular a quién sea para lograr sus propósitos, aunque por momentos parezcan dignos de lástima.

El detective Harry Ambrose nos hace recordar en sus gestos a Robin Williams. Es un personaje que lleva una vida solitaria y angustiosa, cuya raíz es atribuida a la enfermedad mental de su madre y los hechos que desencadenaron.

Quizás sea una serie demasiado lenta o complicada para algunos, sobre todo para los amantes del cine de acción, pero puede resultar atractiva para aquellos que buscan desentrañar la trama, descubrir que hay debajo de lo que se muestra y ver que el mundo no está pintado de blanco y negro sino lleno de grises.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.