“ESPERÁNDOLO A TITO”, EL FÚTBOL HECHO PURO CUENTO (por Pablo R. Bedrossian)

esperandolo-a-tito-02Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

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El fútbol nunca fue tema predilecto de la literatura. Más bien, algunos intelectuales que conocimos hablaban de 22 idiotas corriendo detrás de una pelota, como si fuera un absurdo. Ocurre que la razón no entiende la pasión; la contempla con desconcierto, y, en su afán de controlarla, la descalifica.

Quizás por eso el fútbol fue excluido de cuentos y novelas: una banalidad en medio de las grandes preocupaciones de la vida. Sin embargo, es imposible ignorar la pasión, que es como un géiser que lanza imprevistamente su chorro de vapor.

De los que conozco, el primero que se atrevió a cruzar esa frontera literaria fue Agustín Cuzzani, cuando publicó “El centroforward murió al amanecer”, una obra de teatro escrita en 1955, que más que en el juego se centra en un futbolista, vendido como si fuera un objeto coleccionable. La leí cuando tenía apenas 13 años, y aún guardo el sabor amargo de haber descubierto allí otro cruce inevitable: fútbol y negocios.

Pasaron muchos años hasta que llegó el inolvidable Roberto Fontanarrosa y el fútbol volvió a convertirse en tema de escritura. A partir de ese momento surgió una plétora de autores y textos que lo abordan. Uno de los primeros es Eduardo Sacheri, con su colección de cuentos “Esperándolo a Tito”.

Cuenta Sacheri en la nota preliminar, que siendo un desconocido, y a instancias de su esposa y de sus amigos, se atrevió a divulgar sus narraciones: “puse tres cuentos en un sobre de papel madera y lo dejé en la recepción de Radio Continental dirigido a ‘Todo con afecto’, que era el entrañable programa de Alejandro Apo, dedicado a recordar grandes momentos y personalidades del fútbol. Allí disfruté por primera vez “Me van a tener que disculpar”, el relato con el que Sacheri homenajea a Diego Maradona por sus dos famosos goles a los ingleses en el Mundial ’86.

Por eso fue una bendición conseguir “Esperándolo a Tito” y detenerme a recorrer sus páginas. Incluye 14 cuentos y un epílogo. Son relatos sobre el barrio, la niñez, la emoción, la lealtad y el sacrificio. Tal como Armando Bó en aquella película legendaria película “Pelota de Trapo”, el tema central es la épica: hazañas de héroes anónimos donde el deporte, la amistad y el equipo, están por encima de todo. Es, a la vez, una oportunidad para volver a creer que aún hay hombres que respetan códigos, y no venden su dignidad a ningún precio.

Editado por Alfaguara, y escrito en un estilo simple y directo, con mucho sabor local, termino recomendando especialmente algunos de sus cuentos: “La valla invicta”, “De chilena”, “Jugar con una Tango es algo mucho más difícil de lo que a primera vista se podía suponer” y “Último hombre”, aunque todos los cuentos atrapan desde el principio hasta el final.

Se podría decir que Eduardo Sacheri, aunque escribe en prosa, es un poeta de la vida, alguien que no escribe sobre fútbol con la neutralidad de un cronista, sino desde el contagioso sentimiento del protagonista.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


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Según el mito griego, Narciso, un joven muy bello, al ver su imagen en el agua se enamoró de ella. De allí que el diccionario de la Real Academia Española define como narciso a “aquel hombre que cuida demasiado de su adorno y compostura, o se precia de galán y hermoso, como enamorado de sí mismo”. Todos tenemos algún grado de narcisismo. Pero cuando la propia imagen se vuelve una obsesión, los problemas son inevitables.

Cristiano Ronaldo recortado 02Cristiano Ronaldo es uno de los grandes del fútbol de todos los tiempos. En su contra se ha dicho que tuvo la desgracia de jugar en la misma época que Lionel Messi. Creo que la observación es injusta: Para ser el mejor jugador del mundo, esa loable aspiración que CR7 tiene, hay que serlo independientemente de contra quien se compita; ser el mejor es un estatus comparativo, que implica superar al resto.

Comencemos diciendo que el delantero portugués es uno de los más grandes atletas en el fútbol actual. Su velocidad es sorprendente. Además posee de una técnica extraordinaria que se manifiesta, por ejemplo, en sus gambetas, en la “doble bicicleta” con que amaga para luego sorprender al rival en un pique corto, en su forma de cabecear (tal como Pelé, lo hace con los ojos abiertos, eligiendo donde colocar el balón) o en su exquisita técnica para disparar tiros libres, imprimiendo al remate una comba tan impredecible como perfecta. Sin embargo, hay una piedra que le impide ser el mejor: no es jugador de equipo.

Quizás el mejor retrato de su narcisismo no es el glamour de sus encuentros con celebridades, ni el cutis envidiable que, según mi esposa, el luso posee. Creo que es el enojo manifestado cuando su compañero Arbeloa marcó un gol para el Real Madrid contra el Almería, y en lugar de sumarse a sus compañeros para felicitarlo, se disgustó con él. Ocurrió que, frente al arco vacío, el defensa madridista llegó antes a la pelota y le quitó a CR7 la posibilidad de convertir. Ya dentro del arco, El portugués pateó con furia la pelota contra la red y luego se dirigió al centro de la cancha rezongando, pese al gol marcado por su equipo.

Video de la reacción de Cristiano Ronaldo (tomado del canal LaLiga Santander en Youtube)

Con su actitud demostró que su deseo de convertirse en pichichi, como le dicen en España al máximo goleador de un torneo, está por delante de su interés en el equipo: el yo por encima del nosotros. El narcisismo inevitablemente conduce al egoísmo, y en el fútbol ocurre como en la música: no se puede tocar una sinfonía con un solo instrumento.

Lionel Messi recortadoEl caso de Messi es diferente. Considerado el mejor jugador de su tiempo (incluso, a diferencia de Cristiano Ronaldo, se lo compara con Maradona y Pelé), siempre pone en primer lugar al equipo. La prueba es que es el jugador del Barcelona con mayor número de asistencias en 2015. Desde luego, también es su máximo goleador. Convertir para él no es su prioridad sino que gane el Barça. Para él anotar es el efecto del juego colectivo. Nadie imagina a Lio sin Xavi o Iniesta. Messi siempre repite en las entrevistas “lo importante es el equipo”.

Para ser el mejor jugador del mundo no basta ser el futbolista de mayor técnica o ser el mejor atleta. Se trata de ser quien más contribuye al triunfo de su club. Puede ser la figura descollante, pero siempre necesita socios para lograrlo. Los jugadores se recuerdan por los títulos obtenidos con los colores que representan. Si Lionel Messi es superior a Cristiano Ronaldo, no lo es por ser mejor futbolísticamente -ambos son maravillosos pero diferentes- sino porque el argentino es jugador de equipo y el portugués, en cambio, juega primero para sí mismo.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.

LUISITO, ESTAMOS CON VOS (por Pablo R. Bedrossian)

La suspensión de Luis Suárez, el goleador uruguayo, ha sido uno de los temas más polémicos del Mundial. Mucho se ha escrito con humor, por ejemplo que se tomó literalmente la frase ‘armado hasta los dientes’ y que hay reclamos en la FIFA porque no tiene certificado de vacuna antirrábica; pero, más allá de la inevitable ironía, se han polarizado las opiniones.

Chiellini-muestra-marcas-mordida-Luis-SuarezEl comité disciplinario de la FIFA lo suspendió por nueve partidos internacionales y cuatro meses sin jugar ningún tipo de encuentro. La reincidencia fue el agravante para la condena. Por el contrario, Diego Maradona, en su programa de TV “De zurda” dijo que la sanción es “una vergüenza… ¿por qué no lo mandan a Guantánamo?”

Cada uno tiene sus razones: Si la FIFA predica el fair play y deja impune la mordida cuyas marcas recorrieron el mundo, estaría admitiendo la agresión dentro de la cancha. Como escribió Leonardo Da Vinci, quien no castiga la violencia ordena que se haga.  Algunos aún recuerdan las nefastas prácticas de aquel Estudiantes de La Plata que ganó la Libertadores, donde Bilardo atacaba a sus rivales con alfileres.

Más allá de su vehemencia, Maradona opone dos argumentos a priori legítimos, que merecen ser analizados; el primero “esto es fútbol, es roce”; el segundo la actitud “moralista” de la FIFA con Suárez pero que no aplica en otras agresiones.

CONTACTO ADMITIDO Y CONDUCTA ANTIDEPORTIVA

El fútbol no sólo un deporte de contacto: es principalmente un negocio en el que se mueve mucho dinero. Un resultado mueve millones y las conductas dentro de la cancha se alinean con esos intereses. Si queremos salvar el fútbol, los únicos roces admisibles deben ser aquellos en los que no se observa mala intención. Los accidentes son inevitables, pero una patada premeditada puede arruinar una carrera a un jugador, y no debe de ningún modo quedar impune. No es posible aceptar que se impongan ni los tramposos ni los matones. Tolerarlos es destruir la competencia legítima. Resumiendo, roce sí, deslealtad no.

Maradona Luisito estamos con vos 01Supongo que la mayoría coincide que el mordisco es una actitud antideportiva, un ataque ilegítimo y violento al rival. Pero, creo que el 10 tiene razón en cuanto a que la sanción de Suárez es injusta, pues no se mide a todos con la misma vara y la FIFA ha padecido con frecuencia de ceguera voluntaria. La justicia debe ser igual para todos. No puede ser que, como escribió Orwell, haya algunos más iguales que otros.

Pero creo que con su posición “Luisito estamos con vos” Diego se equivoca, pues legitima la agresión y no va a la médula del asunto: la justicia no pasa por ignorar la violencia sino por castigar severamente a todos los que la practican en forma malintencionada. Esa doble moral de la FIFA no se resuelve siendo indulgente con Suárez, sino castigando con dureza todas las acciones antideportivas detectadas.

Hay soluciones que, por supuesto, no pasan por un quinto árbitro. Hoy la tecnología permite seguir a cada jugador y analizar su comportamiento luego del juego. Por ejemplo, La NBA aplica sanciones tras observar videos de los partidos. Incluso hasta las caídas exageradas son castigadas con fuertes multas, en el intento de evitar fingimientos para obtener una ventaja en forma desleal. Creo que en esa dirección debe buscarse la solución a tanto golpe sin pelota. La tecnología ha llegado para quedarse y el fútbol no es la excepción. Ni el árbitro ni los jueces de línea pueden observar a todos a la vez. Es hora de poner el foco en las soluciones, si no el fútbol volverá a ser una selva, donde ganen los más violentos.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.