LOS ARMENIOS DE TRANSILVANIA Y LA IGLESIA ARMENIA DE BUDAPEST (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “ARMENIOS EN EL MUNDO”

Hace unos pocos años tuve la oportunidad de visitar Budapest; es la unión de dos ciudades, Buda y Pest. Cada una se ubica a un lado del Danubio: Buda, en una colina, Pest en una llanura. En Buda se encuentra el Castillo, que fue la sede histórica de los reyes húngaros.

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Caminando por dentro de sus magníficos edificios descubrí una exposición titulada “Lejos del Monte Ararat – Cultura Armenia en la Cuenca de los Cárpatos” organizada por el Museo Histórico de Budapest y la Biblioteca Nacional Széchényi y patrocinada por el Centro de Humanidades, Historia y Cultura de Europa Central y Oriental de la Universidad de Leipzig (GWZO).

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LA EXPOSICIÓN EN EL CASTILLO: LA HISTORIA DE LOS ARMENIOS EN EUROPA ORIENTAL

Esta presentación se basa en los textos de la exposición titulada “Lejos del Monte Ararat – Cultura Armenia en la Cuenca de los Cárpatos” que vi en Budapest, a los cuales añadí diversos datos históricos.

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Ani fue la antigua capital de Armenia; se la conocía como la ciudad de las 1001 iglesias. En 1004 la ciudad fue ocupada por los turcos selyúcidas; algunos de sus habitantes huyeron a Crimea, una península al norte del Mar Negro, hoy territorio ruso reclamado por Ucrania. En 1475 los turcos del Imperio Otomano ocuparon Crimea. Muchos armenios fueron asesinados y esclavizados y 16 de sus iglesias fueron convertidas en mezquitas. Un grupo pudo emigrar al este, instalándose en Moldavia donde ya había una colonia armenia. En 1512 el ejército otomano se apoderó de esa nación. En 1669 hubo un levantamiento moldavo al cual se sumaron los armenios que los turcos aplastaron perpetrando una masacre. Unos 3000 armenios huyeron, cruzaron las montañas de los Cárpatos y en 1672 se instalaron en la Transilvania, una región localizada en la zona centro-noroccidental de la actual Rumania y que por varios siglos estuvo bajo el poder húngaro, donde un príncipe protestante les permitió vivir en paz y practicar su fe.

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Sin embargo, en 1700, los armenios entraron en conflicto con los sajones que habitaban de la ciudad de Bistrița, probablemente porque competían en artesanía y comercio. Los sajones acusaron a los armenios de propagar una plaga y ordenaron su expulsión en 24 horas.

LA FUNDACIÓN DE ARMENÓPOLIS

Los armenios expulsados de Bistrița ese mismo año fundaron su propia ciudad a orillas del río Someş: La ciudad de Gherla o Szamosújvár, también conocida Armenopolis, Armenienstadt o Hayakaghak, diseñada bajo una concepción barroca con calles paralelas, callejones diagonales y un mercado simétrico considerados casi únicos en Europa Central.

En 1713 los armenios de Transilvania se convirtieron al catolicismo. Durante el siglo XVIII, cuatro municipios lograron levantar sus propias iglesias católicas armenias, conservando sus comunidades armenias fuertes e independientes. Dos de ellos, Gherla y Dumbráveni, poco después alcanzaron el estatus de ciudades reales libres.

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En Transilvania, como en otras partes de Europa del Este, los armenios se especializaron en el comercio y la artesanía, especialmente en el procesamiento de cuero. Desempeñaron un papel particularmente importante en el comercio internacional, con operaciones que iban desde Isfahan y Constantinopla hasta Ámsterdam. Además, se dedicaron al comercio de ganado vivo, comprando en Moldavia y Valaquia y vendiendo en Pest y Viena.

Los armenios siempre gozaron de los beneficios de la autonomía interna. En 1795 se estableció el Foro Mercantil, que incorporó la estabilidad jurídica interna de la comunidad y se ocupó de la protección frente a otros grupos. Básicamente era un tribunal comercial que también administraba la vida social y, en menor medida, la vida religiosa de los armenios.

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Hoy, como parte de las “minorías nacionales”, los armenios tienen representación en el parlamento rumano.

EUROPA Y LOS LIBROS IMPRESOS EN IDIOMA ARMENIO

Los libros en armenio de la cuenca de los Cárpatos provenían prácticamente de todos los rincones del mundo: Ámsterdam, Venecia, Constantinopla, Roma, París, Marsella, Tbilisi, Jerusalén, San Petersburgo, etc. Llegaron a la región a través del comercio, la iglesia y redes culturales. Un estudio cuidadoso de estos libros revela casi toda la historia de la impresión armenia.

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Al principio, la impresión de libros en idioma armenio estuvo en manos de la diáspora. Hakob Meghapart imprimió el primer en libro en armenio; su labor fue continuada por Abgar Tohatetsi, quien tiempo después trasladó su taller de Venecia a Constantinopla.

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Durante el siglo XVIII, se publicaron alrededor de 300 títulos en más de 20 imprentas armenias en Constantinopla. La primera de esas imprentas fue establecida en 1694 por Grigor Marzvanetsi. Su nombre marcó el inicio de un nuevo período en la ilustración del libro armenio: sus publicaciones fueron decoradas con grabados de calidad que coinciden con el contenido.

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A mediados del siglo XVIII hubo otro exitoso impresor armenio en Constantinopla: Astvatsatur Dpir Konstandnupolsetsi; a través de la red de comerciantes de libros, estaba familiarizado con la situación y las demandas de textos en armenio, tanto en las diásporas como en la madre patria.

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Los libros en armenio aparecieron en Roma ya en el siglo XVI. Sin embargo, llegaron a Transilvania en gran cantidad un siglo después traídos por los sacerdotes armenios que habían estudiado en Roma y publicados por Typographia Poliglotta, una imprenta establecida a mediados del siglo XVII por la Congregación para la Propagación de la Fe. La imprenta publicó principalmente libros necesarios para la actividad exitosa de los misioneros católicos: Biblias en lengua vernácula, comentarios bíblicos, textos de enseñanza de idiomas, diccionarios, obras litúrgicas y libros teológicos. En 1759 publicaba en 27 idiomas y hasta 1796 había editado un total de 44 títulos en armenios.

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ARMENIOS EN LA REVOLUCIÓN Y LA GUERRA DE INDEPENDENCIA HÚNGARA (1848/49)

De todas las etnias en Hungría, los armenios probablemente fueron los más representados en la Revolución y la Guerra de Independencia (1848/49). Dos de los trece militares de alto rango ejecutados por los Habsburgo conocidos como los Mártires de Arad eran de ascendencia armenia: el teniente El general Ernó Kiss y el coronel Vilmos Lazar. Otros dos líderes militares húngaros provenían de la comunidad armenia: János Czetz, quien luego emigró a la Argentina y fue el organizador del Colegio Militar de la Nación, y Dénes Lukács, comandante en jefe nacional de la artillería húngara. De todos los participantes en la Guerra de Independencia, dos tenientes coroneles, seis mayores, 18 tenientes y 25 subtenientes eran armenios. Además de los militares, la comunidad armenia también contribuyó financieramente a esta fallida gesta independentista.

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El papel que los húngaros armenios habían jugado en los eventos de 1848/49 quedó grabado en la memoria cultural de Hungría; Los armenios eran a menudo descritos como los principales aliados de los húngaros. El conde Sándor Teleki, por ejemplo, hizo la siguiente declaración: “Amo a la nación de los armenios porque son húngaros hasta el fondo de sus corazones; Dotan sobre nuestra tierra y aman a nuestra patria; entre todas las nacionalidades, ¡la suya es la única que vive con nosotros y moriría por nosotros! […] Amo tanto a los armenios que puedo ser nombrado armenio honorario!”.

LA IGLESIA CATÓLICA ARMENIA DE BUDAPEST

Intenté dos veces visitar por dentro esta iglesia ubicada en una zona apacible de Buda pero me fue imposible: un domingo fui por la tarde (la misa se celebra solo por la mañana) y al domingo siguiente no hubo misa, porque se celebra cada 15 días. Sin embargo, pude admirar por fuera el templo y sus jardines.

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Cuando uno encuentra un pedacito de la madre patria en territorio extranjero no puede menos que conmoverse.

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La Iglesia Armenia en Budapest testimonia la lucha por la supervivencia de toda una diáspora.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


GALERÍA MULTIMEDIA

MÁS LIBROS ANTIGUOS EN IDIOMA ARMENIO PRESENTADOS EN LA EXPOSICIÓN

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LA IGLESIA ARMENIA CATÓLICA DE BUDAPEST

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CRÉDITOS MULTIMEDIA

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LA BIBLIA DE GUTENBERG Y LA REFORMA (por Pablo R. Bedrossian)

Este año se celebrarán los 500 años de lo que se conoce como la Reforma Protestante o simplemente la Reforma. Se eligió esta fecha porque, según la tradición, Martín Lutero clavó sus famosas 95 Tesis en las puertas de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de octubre de 1517. Quienes lean el famoso documento comprobarán que no se trata una diatriba contra el Papado sino contra la venta de indulgencias en su nombre para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro. Pero no es nuestro propósito hacer teología o contar esa historia, sino señalar el impacto que la imprenta tuvo en la difusión de la Reforma en Europa.

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Biblia de Gutenberg, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C.

Comencemos señalando que Gutenberg no fue contemporáneo de Lutero, pues el teólogo alemán nació en 1483, 25 años después de la muerte del impresor.

Johannes Gutenberg había nacido alrededor del 1400 en Maguncia, en el territorio que hoy llamamos Alemania, que en aquel entonces formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico. De profesión orfebre, creó la imprenta con tipos móviles que revolucionó la escritura. Hasta aquel momento los libros se copiaban a mano. Quienes estaban a cargo de esa tarea, generalmente monjes, se llamaban copistas o amanuenses.

Su invención tuvo como punto de partida la creación de tipos, unas piezas metálicas con el molde de las diferentes letras. A los tipos se les agregaba una tinta que se aplicaba a presión o “golpes” sobre un papel o tela en forma mecánica. Hoy, en la era de las impresoras digitales, parece un principio extremadamente rudimentario, pero la impresión tipográfica se utilizó hasta mediados de la segunda mitad del siglo XX.

Gracias a su profesión de orfebre, Gutenberg pudo hacer los tipos con metal fundido. Para aplicarlos sobre las superficies en plancha –y no letra por letra o palabra por palabra-, adaptó prensas que se utilizaban para exprimir el jugo de uvas para la producción de vino. Finalmente utilizó tintas oleosas para que las letras quedaran grabadas en forma indeleble.

Aunque se ha sostenido que previamente imprimió a modo de prueba el Misal de Constanza, se considera que su obra primigenia es la Biblia.

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Detalle de la Biblia de Gutenberg, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C.

Conocida como la Biblia de 42 líneas por el número de renglones impresos en cada página, fue publicada alrededor de 1455. Consta de 1282 páginas, cuyo texto en letra gótica está distribuido en dos columnas. Algunos ejemplares fueron encuadernados en dos volúmenes.

Se cree que se imprimieron unos 180 ejemplares: 45 en pergamino y 135 en papel. Si la cifra parece escasa, debe recordarse que la impresión era mecánica pero no industrial. El mundo occidental recién estaba ingresando a una de las revoluciones culturales más trascendentales: el Renacimiento. En la actualidad quedan menos de 50 ejemplares, y sólo 21 están completos.

DETALLES NOTABLES

La Biblia de Gutenberg es una edición de la Vulgata, traducción de las Sagradas Escrituras al latín que san Jerónimo hizo a finales del siglo IV.

Para el diseño de los tipos, en particular para sus letras góticas, se sirvió de una edición manuscrita reciente, la Biblia Gigante de Mainz (en castellano Maguncia). Aunque el escriba permanece anónimo, dejó notas en aquel volumen indicando que inició su trabajo el 4 de abril de 1452 y lo finalizó el 9 de julio de 1453.

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Biblia Gigante de Mainz, manuscrito que sirvió de base tipográfica a la Biblia de Gutenberg

Para embellecer su publicación, Gutenberg dejó un hueco en las planchas de impresión para las iniciales, que fueron añadidas a mano, lo mismo que algunos detalles a color, iluminando el texto. Por ello, cada ejemplar es único.

En la actualidad sólo quedan tres ejemplares completos impresos en vitelo (pergamino fino de piel de animal), que se encuentran en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en la Biblioteca Británica y en la Biblioteca Nacional de Francia. Quedan algunos volúmenes incompletos en el mismo material, pero la gran mayoría de los que perdura está impresa en papel.

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Detalle de la Biblia de Gutenberg correspondiente al Capítulo 1 del Evangelio de Lucas

Tuvimos tres ocasiones de admirar la Biblia de Gutenberg. Hace muchos años, una en papel en el campus de la Universidad de Texas en Austin, adquirida en 1978 por 2,4 millones de dólares. Más recientemente, otras dos en pergamino: una, junto a la Gran Biblia de Mainz, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en Washngton D.C, y otro espléndido ejemplar en la Biblioteca Británica, en Londres.

Obviamente es el incunable más valioso. Se denomina incunables a los libros impresos antes del año 1500.

LA IMPRENTA Y LUTERO

La creación de Gutenberg tuvo un doble impacto en el corazón de la Iglesia: permitió la rápida divulgación de las 95 Tesis por toda Europa y la posterior difusión de la Biblia en idioma alemán. La traducción de Lutero del Nuevo Testamento en su propia lengua se imprimió en septiembre de 1522, poniendo al alcance del pueblo el mensaje evangélico. No es exagerado afirmar que la lectura de la Biblia fue el combustible que encendió el fuego de la Reforma, algo que fue posible gracias a la invención de Gutenberg.

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Biblia de Gutenberg exhibida en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

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