LAS ESCULTURAS DE STEPHAN BALKENHOL: HOMENAJE AL HOMBRE COMÚN (por Pablo R.Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

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Hombre con Pez (2001), Grant Park, Shedd Aquarium, Chicago, Illinois, Estados Unidos; foto de 2009 tomada por nuestra querida amiga, la actriz Margo Wickesser

El arte es representación.

Bajo esa perspectiva, se observa desde los albores de una suerte de obsesión por representar la figura humana. Las esculturas del antiguo mundo grecorromano representan a los hombres delgados y musculosos y a las mujeres delicadas y esbeltas. Esta particular forma de recrear la figura humana, que se conoce como ideal clásico, unifica dos conceptos que para el hombre moderno son independientes: perfección y belleza.

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Akenathon con su visible pancita, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto, foto tomada en 2000

Con diversos matices, este mismo arquetipo de armonía y simetría dominó la escultura del Oriente Medio y del norte de África. Ignorarlo generaba rechazo. Por ejemplo, la representación del famoso faraón egipcio monoteísta Amenofis IV, luego llamado Akenathon, panzón, como era, produjo un escándalo.

El Renacimiento retomó el ideal del arte clásico. Basta ver el David de Miguel Ángel para comprobarlo.

Sin embargo, dejando de lado el arte abstracto (una invención del siglo XX), una de las principales innovaciones de los escultores en las últimas décadas ha sido representar al hombre tal cual es: sustituir la perfección del ideal clásico (el “deber ser”) por la naturalidad (el “ser”).

El uso de nuevas tecnologías y, desde luego, la genialidad de los artistas han impulsado esa recreación que nos sirve de espejo. Ya no se trata de admirar la perfección sino de contemplar nuestra propia humanidad en las rutinas de la vida. Un excelente ejemplo es Ron Mueck a través de sus obras hiperrealistas. Hoy nos ocupa otro ejemplo extraordinario, Stephan Balkenhol.

STEPHAN BALKENHOL

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“Hombre grande con hombre pequeño” (en alemán “Grosser Mann und kleiner Mann”), en el patio del Palais am Pariser Platz, Berlín, Alemania

Descubrí a Stephan Balkenhol de casualidad. En 2009, visitando el famoso acuario de Chicago, posé junto a una gigantesca figura de un hombre con un pez. El 2013, en Berlín, hice lo mismo, con un hombre enorme que cobijaba a un hombre pequeño entre sus piernas. En 2016, vi la foto de 2009 y recordé de inmediato la de 2013. Era obvio que provenían de un mismo autor. Me interesó saber quién era y conocer su obra.

En 2015, en otro artículo sobre escultura urbana y cuerpos colgantes, ya había mencionado a Balkenhol al presentar su “Hombre con los brazos abiertos” (en alemán “Mann mit ausgebreiteten Armen”) de Münich.

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“Hombre con los brazos abiertos” (1997), al frente de la galería pasaje Kaufinger Tor, Münich, Alemania; foto de 2013

Stephan Balkenhol es un artista alemán nacido en 1957. Formado en la Escuela de Bellas Artes de Hamburgo, se dedica a la escultura en madera. Podríamos decir que su especialidad es lo cotidiano, el hombre común que hace cosas corrientes, pero abordado desde una concepción minimalista, donde se simplifica al máximo, dejando que nada sobre y todo se concentre en lo esencial. En una entrevista publicada en España este magnífico artista afirma:

“Me gusta el enfoque minimalista. No deseo contar muchas historias sino lograr transmitir esa ‘historia oculta’, ésa que tienes que concebir o ingeniar en tu mente; es más interesante. La escultura figurativa en los últimos siglos se utilizó, sobre todo, para ilustrar ideas políticas o religiosas, ideas alejadas del arte en sí. En el siglo XX esta tradición se ha roto, lo que significa una oportunidad para partir de cero” [1]Las obras de Stephan Balkenhol son esculturas de hombres y mujeres corrientes, indefinidos, impersonales, pertenecientes al presente, espejos de todos y cada uno de nosotros”[2].

Se observa en sus obras un interés por la figura humana y su relación con el espacio, trabajadas sin barroquismos ni exageraciones. Curiosamente su mentor fue un artista especializado en escultura abstracta, el alemán Ulrich Rückriem. Tomándolo como referencia, continúa Balkenhol en la misma entrevista:

“Sin duda, Rückriem ejerció una gran influencia sobre mí; con toda seguridad yo habría realizado un trabajo completamente diferente de no haberlo conocido. Quizá, porque con él me vi forzado a preguntarme muchas cuestiones fundamentales: ¿qué significa el trabajar con la figuración?, ¿qué significa crear una figura de un hombre o una mujer?… Toda una serie de cuestiones que no habrían surgido si yo hubiera estudiado con un artista figurativo”.

Su forma de trabajo comienza con las fotografías, a partir de ellas crea sus esculturas, dándoles un volumen que revela su singular manera de percibir el mundo e interpretar la realidad, modo que nos hace también mirarnos a nosotros mismos.

Sus obras están dispersas en todo el mundo. Si viaja, esté atento; puede encontrar alguna de ellas en cualquier momento.


ACTUALIZACIÓN 2017:

Las obras de Balkenhol tienen identidad propia; se reconocen a simple vista. Este año, caminando en los alrededores del Tower Bridge, el famoso puente levadizo de Londres, divisé en lo alto una figura femenina con el indudable sello personal de su creador.

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Forma parte de una obra llamada Couple, (en español Pareja) y data de 2003. Al varón sólo lo descubrí después y por foto. Sin embargo, bastó en el encuentro con Woman, la dama de la pareja, para percibir ese tributo al ser humano corriente que Balkenhol rinde a través de sus creaciones.

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La mujer luce un vestido corto, como su cabello, con los hombros al descubierto. Los brazos descansan a los lados. Su mirada, como toda su expresión corporal,  muestra a la vez confianza y expectación.

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Quizás esté aguardando a su ser amado, ese que no vimos y del que nos enteramos después.

© Pablo R. Bedrossian, 2016, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Barro, David “Primera retrospectiva del escultor Stephan Balkenhol en España” en “El Cultural”, edición impresa del 10/01/2001, que puede leerse también en http://www.elcultural.com/revista/arte/Primera-retrospectiva-del-escultor-Stephan-Balkenhol-en-Espana/1776

[2] Jitsag, en https://munichparallevar.wordpress.com/2016/02/01/la-escultura-de-balkenhol/

[3] Stephen Friedman Gallery, http://www.stephenfriedman.com/artists/stephan-balkenhol/


CRÉDITOS MULTIMEDIA:

Todas las fotos fueron tomadas por el autor o para él, y es el dueño de todos sus derechos.


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“TU MANO”: LA HISTORIA DE LA CANCIÓN QUE HABLA DE LA VERDADERA MANO DE DIOS

Cuando Diego Maradona hizo el famoso primer gol a los ingleses en el Mundial ’86, generó la protesta de sus rivales que decían que había convertido con la mano. Al ser entrevistado, en una respuesta ingeniosa por su reveladora ambigüedad, el jugador argentino dijo que hizo el gol “un poco con la cabeza y otro poco con la mano de Dios”. Años después, en un acto de sublime obsecuencia e indudable oportunismo comercial, el periodista Fernando Niembro, publicó un libro sobre Maradona titulado “La mano de Dios”. “Tu mano”, un negro spiritual  presentado en 2013, recupera el sentido original de la frase, que no es religioso y menos aún deportivo, sino testimonial.

House of Blues 01Siempre admiré la música afroamericana. Cuando era niño, en casa había unos discos con negro spirituals que me gustaba escuchar y cantar con mi voz desafinada. Con los años entendí  la enorme carga testimonial que contenían esas canciones de estructura simple y letra repetitiva: Eran cantos de esperanza en medio de circunstancias de peligro extremo, el sueño de una vida libre de toda esclavitud.

Al hurgar en sus raíces, esta música se presentó completamente desnuda, sin nombres famosos o grandes protagonistas. Me encontré con una voz anónima colectiva que expresaba al mismo tiempo dolor y resistencia. Declaraba con fe que Dios terminaría con tanto llanto, dolor y clamor pues traería la aurora de un nuevo día.

“Tu mano” nació de esa idea: Escrito en primera persona, es una oración que reconoce la soberanía divina. Comienza de un modo testimonial: la mano de Dios representa su misericordia, manifestada “cualquiera sea la adversidad”, tal como dice la letra. Al escribirla pensé en las pruebas padecidas no sólo por los esclavos negros en el sur de los Estados Unidos. Pensé en incontables mártires, “de los cuales el mundo no era digno”[1] como dice el autor de la bíblica Epístola a los Hebreos. Pensé en el heroico pueblo armenio, que por su fidelidad a la fe cristiana fue masacrado, y en la gesta de mi abuelo Agop. Para quienes no conocen su historia, fue deportado con su familia durante meses a través del desierto por gendarmes turcos, cuyos líderes organizaron e impulsaron el genocidio. Finalmente, al llegar a la base de una montaña y escuchar los gritos de los que eran asesinados, su madre, que había quedado viuda en el camino, puso un poco de tierra en la boca de cada uno de sus hijos, como si fuera el pan de la Santa Cena, y les dijo “en unos momentos estaremos en la presencia de Dios”. Mi abuelo, dado por muerto y arrojado a una fosa común, logró sobrevivir tras pasar escondido varias horas en la enorme pila de cadáveres. A pesar de tanto sufrimiento, fue un ejemplo de fe. Siempre imputó la crueldad  y la injusticia a la maldad del hombre. Nos enseñó que la comunión con Dios era lo más importante en la vida pues nos permitía hacer frente a la peor adversidad.

Por ello, me indigna escuchar a ciertos predicadores que anuncian una falsa prosperidad a través de la obediencia, una suerte de éxito negociado, no sólo porque se centran en el beneficio material y en el dinero que ellos recogen, sino porque plantean una supuesta retribución divina a la buena conducta, ignorando deliberadamente el sufrimiento de los justos. Sin el menor pudor, ven en los padecimientos ajenos supuestas culpas y merecidos  castigos. Jesús jamás comulgó con esas ideas miserables. Presentó a Dios como “vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”[2], y habló de “toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar”[3]. Él mismo “fue llevado como oveja al matadero”[4].

Los padecimientos de los esclavos negros en el sur de Estados Unidos, los campos de concentración y exterminio nazis, los gúlags soviéticos y las deportaciones y matanzas de armenios  son circunstancias terribles que muestran  al hombre como lobo del hombre. Vivimos en un mundo de violencia y terrorismo que deja al descubierto a las atrocidades a las que estamos expuestos. Agradecer a Dios por esa “mano”, es también reconocer que la necesitamos.

GRITO DE LIBERACIÓN

La mano de Dios 01Cuando dice “Tu mano me ha sanado, mi herida ha curado aunque siga la dificultad”, hace referencia no sólo al dolor físico sino al dolor moral, aquel que surge por el daño que nos ha producido otro ser humano. Dios nos sana del resentimiento y nos mueve a renunciar a la venganza. La frustración, esa herida, ya no nos domina ni ocupa el centro de nuestros pensamientos “aunque siga la dificultad”, pues no han cambiado las circunstancias sino nuestra actitud frente a ellas. Esta experiencia es propia de los spirituals afroamericanos. No son llamados a la revancha o expresiones de rencor, sino un grito de liberación.

La letra termina jugando con el llamado del solista y la respuesta del coro, con rimas que incluyen todas las vocales. Le dicen a Dios que, a pesar de las calamidades y pase lo que pase, confían que su milagrosa presencia estará con ellos hasta el final. No se trata de librarnos de las desgracias sino de ser acompañados y recibir fuerzas en medio de ellas.

Aunque los negro spirituals son cantos eminentemente rurales, este es un salmo urbano. Hoy vivimos en nuestras junglas de cemento y asfalto también una realidad difícil. “Tu mano” es una declaración de fe en medio de los abusos, la impunidad y la opresión,  que siempre terminan teniendo como víctimas a las personas más indefensas, el hombre común, cuyo único interés es servir a su familia y vivir en paz con su prójimo.

SOBRE LA MÚSICA

La mano de Dios He publicado un artículo sobre los negro spirituals donde sostengo que “aunque para algunos no es un género musical, encontramos en esta música rasgos muy definidos que le confiere  identidad propia… Las raíces africanas se advierten  en forma de call and response (llamado y respuesta), donde el solista “dialoga” con el coro enunciando una frase, tras la cual recibe una respuesta colectiva. También hay sílabas que se prolongan, reiteraciones y variaciones melódicas con disminuciones de cuartos de tono”[5]. “Tu mano” es justamente una expresión de ese género. Compuesta en tono menor para crear una atmósfera dramática propia de los spirituals, se nutre también de obras como de “Joshua fit the battle of Jericho”, canción que si bien tiene otro ritmo, siempre me ha inspirado. El “amén” es la respuesta del pueblo a los afirmaciones del solista. El final, con el esquema de sucesivas líneas por solista primero y coro después, unen a ambos  en un solo sentimiento.

LA LETRA

TU MANO

Por Pablo. R. Bedrossian (2012)

Tu mano me ha tomado

y nunca me ha soltado

cualquiera fuera la adversidad.

Tu mano me ha ceñido

siempre me ha sostenido

y cuando hubo dolor puso paz.

Tu mano me ha sanado,

mi herida ha curado

aunque siga la dificultad.

Tu mano me ha guardado

en los momentos malos

por eso en ti yo puedo confiar.

Aunque todo salga mal

sé que Tú me sostendrás

Aunque no pueda entender

sé que buscarás mi bien.

Aunque sienta que no puedo seguir

seguirás actuando en mí

Aunque me agobie dolor

sentiré tu inmenso amor

Aunque cargue con la cruz

siempre me guiará tu luz.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


NOTA: VERSIONES GRABADAS

La canción fue grabada en Buenos Aires y presentada en forma digital en 2013, interpretada por:

Gabriela Sepúlveda (voz y coros), Andrés Partamian (saxo), Irhyna Medina y Juan Carlos Marsili (coros), Marcelo Mollo (teclados, arreglo, mezcla y edición), Alejandro Bedrossian (contrabajo), Carlos Cáceres (guitarra).

Se puede escuchar en:

La pista se puede descargar de:


REFERENCIAS

[1] Epístola a los Hebreos 11:38, Santa Biblia, RVA 1960, Sociedades Bíblicas Unidas

[2] Mateo 5:45

[3] Mateo 23:35

[4] Isaías 53:7

[5] https://pablobedrossian.wordpress.com/2013/06/17/por-pablo-r-bedrossian-negro-y-spiritual-son-dos/


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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