LA VICTORIA DE SAMOTRACIA EN BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie ESCULTURAS Y MONUMENTOS DE BUENOS AIRES

Junto a la Venus de Milo y la Gioconda, la Victoria de Samotracia conforma la triada de obras maestras más representativas del Museo de Louvre, de París. Sin embargo, pocos saben que existes réplicas en tamaño real en Buenos Aires. Conózcala en esta breve nota.

Visitar el Louvre es una experiencia única. El museo más grande del mundo alberga enormes colecciones de arte e historia de todo el mundo. Recorrer sus salas parece una tarea infinita porque cada una de sus más de 370,000 piezas exige suma atención. Allí la Victoria de Samotracia, ocupa un lugar privilegiado: establecida bajo altos techos y elevadas paredes en forma de nichos, se la admira en lo alto, subiendo una ancha y extensa escalera. Esta majestuosa figura femenina alada se apoya en la proa de un barco, que a su vez descansa en una base de piedra.

Fue esculpida alrededor del año 190 a.C., y pertenece a la Escuela de Rodas, dentro del Periodo Helenístico. Representa a Niké, la diosa griega de la victoria. Probablemente fue erigida tras una victoria naval. Descubierta en 1863 en la isla de Samotracia por el francés Charles Champoiseau, se hallaba enterrada dentro del Santuario de los Grandes Dioses y partida en fragmentos. La cuidadosa reconstrucción estuvo a cargo de los curadores del Louvre, que se basaron en otros modelos de tamaño menor. Incluso se vieron forzados a completar la vigorosa estatua con partes de yeso.

La obra es atribuida a Pythokritos de Rodas, pero, en realidad, no se sabe quién fue su creador. Otro detalle poco conocido es que durante su última restauración los investigadores descubrieron restos de pigmento azul, imperceptibles al ojo humano por el paso de los siglos, que indican la presencia de ese color en la obra original.

Fue emplazada en su actual ubicación, en un descanso de la escalera Daru del Louvre, en 1884. Durante un tiempo se exhibió parte de una mano que podría corresponder a la pieza original. No se han encontrado ni la cabeza, ni los brazos, pero tampoco los necesita; con la pierna derecha extendida, el anónimo escultor le ha dado poder y movimiento, y con los pliegues de su atuendo y la postura del torso, ha sugerido que avanza contra el viento. La ropa, liviana y translúcida en la parte superior y gruesa en la parte inferior, muestra la maestría del artista.

La altura de la estatua, hecha de mármol blanco de la isla de Paros, es de 2,75 metros, y la del pedestal en forma de navío, hecho de mármol gris de la isla de Rodas, 2,01 metros. La altura total es de 5,57 metros, que le provee autoridad y esplendor.

LA VICTORIA DE SAMOTRACIA PORTEÑA

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Ubicado a metros de la Plaza de Retiro, en Buenos Aires, el Palacio Estrugamou es una monumental construcción de departamentos; su diseño es una de las mejores muestras de la influencia europea -y particularmente francesa- en la arquitectura argentina. Inaugurado en 1929, se erige en la esquina formada por las calles Juncal y Esmeralda. Aunque ocupa toda la cuadra norte de Juncal, su entrada principal está sobre Esmeralda, y sirve a la vez de final a la distinguida y serpenteante calle Arroyo.

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En el Palacio Estrugamou se encuentra la Victoria de Samotracia porteña, hecha de bronce; es réplica en tamaño real de la original. Embellece el patio que sirve espacio compartido para los cuatro edificios que conforman el palacio. Vale la pena ver esta joya en Buenos Aires, de singular belleza.

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Aunque ahora por cuestiones de seguridad no se permite el ingreso, la réplica de la Victoria de Samotracia puede admirarse desde uno de los portones de rejas de la calle Juncal. Si pasa por allí, deténgase a observarla. Estar esperando por usted.

Hay preguntas que quizás algunos lectores puedan responder: ¿Quién hizo los moldes de esta réplica? ¿Fue traída de Francia? En caso afirmativo, ¿por quién y cuándo? ¿Cuándo fue colocada allí? Espero que alguno me ayude a terminar este rompecabezas.

LA VICTORIA DE SAMOTRACIA TAMBIÉN EN CALCOS

Entre 1903 y 1905 el artista Eduardo Schiaffino fue designado por el gobierno nacional para negociar en Europa la compra de varios calcos, incluyendo uno de la imponente Victoria de Samotracia, al Louvre. El museo tenía desde 1794 un taller dedicado a la producción de estas réplicas realizadas en moldes obtenidos de las esculturas originales en los cuales luego se vierte yeso y se espera hasta que fragüe. Finalmente, la pieza fue adquirida en 1906 y cuatro años después colocada en el Pabellón Argentino[1] que formaba parte del flamante Museo Nacional de Bellas Artes[2] que se había mudado desde lo que hoy son las Galerías Pacífico a la Plaza San Martín.

Entre 1932 y 1933 el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) se trasladó a la antigua Casa de Bombas de Recoleta que había sido remodelada por el arquitecto Alejandro Bustillo. La Victoria de Samotracia obtuvo un lugar privilegiado en el hall principal, coronando la escalinata de entrada. En 1945 fue movida a la biblioteca del museo[3]. En nuestras visitas al MNBA no la hemos visto, ni tampoco hallado entre las 2,500 obras que forman la colección digital ofrecida en su sitio web.

Sin embargo, hemos podido admirar otro calco en yeso de la Victoria de Samotracia que, como el anterior, carece de la base del navío. El Museo Ernesto de la Cárcova[4], ubicado en la Costanera Sur, ocupa lo que fueron las caballerizas del Lazareto, un antiguo centro de inspección veterinaria. En 1923 el sitio fue remodelado para que funcionara allí la Escuela Superior de Bellas Artes, institución creada por el propio de la Cárcova. En 1928 se añadió el actual Museo de Calcos[5], tal como se lo conoce popularmente, con un propósito didáctico que mantiene hasta hoy: ofrecer modelos en tamaño real a los futuros artistas.

En 1927 Ernesto de la Cárcova compró una colección de calcos a la cual inicialmente solo los alumnos tuvieron acceso. Entre ellos se encontraba otra Victoria de Samotracia en tamaño real. Recién en 1932 se permitió el ingreso del público general[6]. Desde esa fecha hasta el día de hoy tanto los futuros artistas como las personas corrientes pueden admirar una obra que, si bien no es la original, tiene idéntica fisonomía. Lamentablemente pocas personas conocen del museo y menos aún saben de esta pieza que, junto a las Venus de Milo y el imponente David de Miguel Ángel se encuentran allí esperando por ellas.

© Pablo R. Bedrossian, 2016, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Se trata de la misma estructura de hierro y cristal que se había utilizado en la Exposición Universal de París de 1889 para representar a la Argentina.

[2] Gallipoli, Milena, “Las Victorias: de Samotracia a Buenos Aires. Calcos en yeso en el Museo Nacional de Bellas Artes y en la Escuela Superior de Bellas Artes en la primera mitad del siglo XX”. Modos, Revista de História da Arte. Campinas, Vol 2, Nº.2, mayo. 2018, p.297, 298

[3] Gallipoli, Milena, Op. cit., p.302

[4] Su nombre completo es “Museo de Calcos y Escultura comparada Ernesto de la Cárcova”

[5] El nombre proviene de su gran colección de calcos

[6] Gallipoli, Milena, Op. cit., p.303


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