CHACABUCO 855: UNA PERLA DEL MODERNISMO CATALÁN EN BUENOS AIRES (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”

A finales del siglo XIX y principios de siglo XX una nueva marea sacudió las artes. Se trató de un conjunto de innovadoras propuestas que recibió distintos nombres según su lugar de origen: Sezession en Austria, Jugendstil en Alemania, Art Nouveau en Francia, entre otros, englobados hoy bajo el término modernismo. Ese movimiento representaba una liberación de los patrones estéticos dominantes de la época. Proponía un nuevo ideal de belleza, asimétrico e impredecible, puesto al servicio de todos los hombres. Esta perspectiva social no debe ser ignorada porque puso al alcance de todas las personas el arte, que hasta ese entonces había sido un signo de refinamiento de las élites. Inspirado en el Art & Crafts impulsado por el inglés William Morris, el alcance del modernismo se extendió más allá de la arquitectura y la pintura para alcanzar el diseño de toda clase de objetos, en el propósito de darles valor estético a partir de la creación artesanal.

Emblemático edificio art nouveau de Jules Lavirotte, en la 29, avenue Rapp, París

Dentro de España, el movimiento se desarrolló con febril actividad en Barcelona, por lo que se lo conoce como modernismo catalán. De su vertiente arquitectónica surgió Antoni Gaudí que, como genio superador, desarrolló su propio lenguaje estético, una visión de la vida y las cosas que va más allá de todos los cánones conocidos hasta ese momento.

Casa Milà de Antoni Gaudí, Barcelona, España

EL EDIFICIO ANEXO AL CASAL DE CATALUNYA

Tiempo atrás publicamos en nuestro artículo “Gaudí en Buenos Aires: los edificios de la Avenida Rivadavia 2009 y 2031” presentando dos obras de inspiración gaudiana de Eduardo S. Rodríguez Ortega.

Palacio de Los Lirios, avenida Rivadavia 2031, Buenos Aires, por el ingeniero argentino Eduardo S. Rodríguez Ortega

Ahora presentamos otro edificio, cuya fachada también se encuentra influida por el modernismo catalán. Nos referimos al edificio anexo al Casal de Catalunya en Buenos Aires.

Casal de Cataluña en Buenos Aires, fachada neogótica catalana de 1936
El artículo “Gaudí en Buenos Aires: los edificios de la Avenida Rivadavia 2009 y 2031” puede leerse haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2015/11/21/gaudi-en-buenos-aires-por-pablo-r-bedrossian/

Los Casals son asociaciones comunitarias que congregan a los catalanes que residen fuera de Cataluña. Reciben apoyo oficial de la Generalitat de Cataluña desde su Secretaría de Asuntos Exteriores. El de Buenos Aires es el más antiguo en el mundo.

El 12 de junio de 1886 se fundó el Centre Català en Buenos Aires que posteriormente se convirtió en el Casal de Catalunya de Buenos Aires[1]. Su actual emplazamiento, en la calle Chacabuco 875/863 entre la avenida Independencia y la calle Estados Unidos, se debe a la generosidad de don Lluís Castells y su esposa Elisa Uriburu, quienes en 1889 compraron el terreno y lo cedieron por tiempo indefinido para que se construyera allí el edificio primitivo, donde comenzaron a funcionar instituciones comunitarias[2].

UN EDIFICIO DE DOS FACHADAS

En 1909 el matrimonio Castells adquirió un terreno lindante, de siete metros de frente y sesenta y tres metros de fondo, correspondiente a Chacabuco 855. Allí decidieron construir un edificio de dos plantas y cederlo a su colectividad. Aunque no nos interesa centrarnos en el primer edificio, que es el más grande y conocido, sino en este edificio anexo, necesitamos continuar la historia para entender las preguntas que nos plantea.

Fachada del edificio de Chacabuco 855

Según el Decreto 1163/2014 del Poder Ejecutivo que declaró al Casal de Catalunya en Buenos Aires como Monumento Histórico Nacional, un año después, en 1910, se unificaron los dos edificios, tirando abajo medianeras. También de acuerdo con el mencionado decreto, en 1920 se amplió la planta alta quedando la fachada del Casal como en la actualidad[3].

Sin embargo, según un artículo que Sergio Kierman publicó en el suplemento m2 del diario Página12, las reformas no tuvieron lugar en 1910 ni en 1920, como dice el decreto, sino en 1936, coincidiendo con el cincuentenario de la institución[4]. Además, incluyeron la remodelación total de la fachada del edificio principal y de los accesos. Resumiendo, ambos edificios fueron unidos por dentro, formando un único complejo interior con dos fachadas. Por lo que hemos podido averiguar, el proceso de transformación se había iniciado en 1828 y tomó varios años. Las obras pudieron completarse gracias al mecenazgo del Sr. Ferrán Fontana. 1936 es la fecha aceptada y reconocida de la reinauguración del edificio.

Nótese que el Casal cuenta con más de 5,000 m2 donde se distribuyen varias dependencias, como el Teatro Margarita Xirgu, el Salón Blanco, la Sala Gaudí (dedicada a exposiciones, conferencias y juegos de salón), otras salas, oficinas administrativas y hasta un restaurante. La escalera de honor es sencillamente espectacular.

EL EDIFICIO DE CHACABUCO 855: EL MODERNISMO CATALÁN DICE PRESENTE

Mientras el edificio original adoptó el estilo neogótico catalán, la fachada del anexo muestra la belleza propia del modernismo. En ella se percibe la innegable influencia del brillante arquitecto catalán Lluís Domènech i Montaner; sin embargo, numerosos detalles también evocan al genial Antoni Gaudí.

Le pedí al arquitecto catalán Antonio Lora Rubio, profundo estudioso del modernismo, que comentara sucintamente esta fachada: “Evidentemente Gaudí no estuvo en Buenos Aires, pero sí su legado, su estilo mediterráneo, lleno de luz, su geométrica y su religiosidad. En esa fachada el arquitecto remarca el balcón central, acentuando con cerámica de colores en la parte superior, muy típico del carácter religioso de Gaudí, y una simétrica escalonada de su coronación le da la solemnidad con el escudo. Aunque es una construcción pequeña, se ven elementos modernistas simples, pero prácticos y resolutivos, igual que el ideario de Gaudí; cuando le preguntaban por su estilo, él contestaba que sólo se dedicaba a imitar la geometría de la naturaleza: simple, práctica y resolutiva, pero sin perder la belleza”.

Aunque por dentro forma parte del complejo -aloja la Biblioteca Pompeu Fabra-, la fachada del edificio de Chacabuco 855 tiene una identidad propia que lo hace único.

LA RESTAURACIÓN DE LA FACHADA

Un detalle interesante lo extraemos de la misma nota de Sergio Kierman: además de documentar la cuidadosa restauración del edificio en 2005 a cargo de los arquitectos Fernando Mosquera y Pablo Ojeda, detalla en forma específica la de la fachada de Chacabuco 855. Su descripción es muy completa: menciona grietas en su coronamiento, daños en el balcón de tres ventanas y roturas en los ornamentos que obligaron a los restauradores Laura Basterrechea y Alberto González, una vez consolidado el muro con llaves empotradas, “a hacer moldes y reconstruir motivos, a la vez que limpiaban y lavaban”.

La nota también revela sorpresas: “sus muros laterales alguna vez fueron azules, con una base de cobalto que se destiñó con los años hasta desaparecer… sus mosaicos, que vistos desde la calle parecían simples azulejos o mayólicas, resultaron ser vidrios. Las superficies en oro estaban compuestas por teselas que eran un sandwich de vidrios y oro, imposibles de reproducir”. Gracias al minucioso trabajo de los restauradores el anexo recuperó el esplendor original de sus detalles.

ACERCA DE LOS CONSTRUCTORES

Los nombres de sus constructores, R. Pauli y J. Coll, aparecen grabados en el frente del edificio de Chacabuco 855.

Prácticamente no sabemos nada de ellos. Las únicas referencias a “R. Pauli y J. Coll” las encontramos en un Anuario Kraft de 1913 donde son mencionados como “empresa constructora de obras”[5]. Una de las citas se acompaña con la dirección Chacabuco 822, en la misma cuadra del Casal pero de la mano de enfrente. Inmediatamente debajo, se habla de “Paulik y J. Coll”, acaso un error tipográfico pues más adelante se menciona a “Paulik y J. Coll” como “constructor de obras” (sic)[6], junto a la dirección José Mármol 772[7]. Al momento de escribir este artículo hay allí un taller mecánico y la puerta de ingreso a una vivienda muy sencilla que parece construida varias décadas después.

En ningún momento aparece el primer nombre de R. Pauli, pero sí aparece el de Jaime Coll[8], constructor, con la misma dirección de Chacabuco 822[9]. En ese sitio hay actualmente un edificio de departamentos y en el 824/28 una casa antigua sin identificación de sus constructores.

El ENIGMA DE LA FACHADA

Aún más incierto es el nombre del arquitecto que diseñó el bellísimo frente del edificio de Chacabuco 855.

En la fachada del edificio principal remodelado en 1936 aparecen dos inscripciones: una que dice “Carrizo Rueda y Devito Constructores” y otra que indica que Julián García Núñez y Eugenio Campllonch fueron los arquitectos. Esto agrega confusión pues no determina el rol que cumplió cada uno.

La información en los libros suele ser confusa o carece de evidencias que la fundamenten. Por ejemplo, la “Guía Patrimonio Cultural de Buenos Aires 1 – Edificios, Sitios, Paisajes” atribuye la “remodelación 1928/1936” a Eugenio Campllonch y Julián García Núñez[10] sin establecer la contribución individual de los arquitectos.

Otro ejemplo se encuentra en el magnífico libro visual “Art Nouveau in Buenos Aires – A Love Story” de Anat Meidan que adjudica la fachada de Chacabuco 855 a Julián García Nuñez sin ninguna explicación[11].

Uno de los volúmenes del IPU (Inventario de Patrimonio Urbano) dedicado a San Telmo, solo dice “Remodelación: Eugenio Campelonch, arq. Pauli y Coll, empresa constructora”[12] sin mencionar a García Núñez.

Supuestamente El Decreto 1163/2014 del Poder Ejecutivo, citado anteriormente, debería ser una fuente fidedigna, pues declaró al Casal de Catalunya en Buenos Aires como Monumento Histórico Nacional. Allí se lee: “en el año 1910 se unifican ambos edificios estando la obra a cargo del arquitecto catalán Eugeni Campllonch y del arquitecto argentino Julián García Núñez… “

En vista del caos imperante, decidimos ir a la fuente. Elevamos la consulta al Casal de Catalunya en Buenos Aires cuya lacónica respuesta, enviada por don Javier López Granda a quien mucho agradecemos, comparte nuestra perplejidad “lamentablemente los datos que tenemos son aproximadamente los mismos que usted dispone”[13].

QUÉ PODEMOS SABER

En primer lugar, el arquitecto catalán Eugeni Campllonch i Parés había emigrado a la Argentina en 1910[14], así que definitivamente no podemos atribuirle el diseño sin caer en un anacronismo. Sí le corresponden la espléndida reforma al interior del edificio y la fachada neogótica que adquirió el edificio principal en 1936.

En segundo lugar, el arquitecto modernista argentino Julián García Nuñez se había formado en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona bajo de dirección del arquitecto Lluís Doménech i Montaner quien influyó poderosamente en su estilo. Además, coincidió con el apogeo de Gaudí. García Nuñez regresó a la Argentina en 1903; desde ese año hasta 1915 produjo obras con la impronta del modernismo catalán, entre ellas el viejo edificio del Hospital Español de Buenos Aires (1906) y el famoso edificio de Chacabuco 78 (1910). Luego, la influencia de otra vertiente del modernismo, la Sezession vienesa, impactó en sus diseños[15]. Para nuestros fines, un dato relevante es que abandonó la profesión en 1931[16].

Finalmente, sabemos que Eugeni Campllonch y Julián García Núñez eran amigos. Cuenta Florencia Barcina en un trabajo de investigación dedicado a Eugeni Campllonch: “Sabemos por relatos de Julián Bosch, nieto de García Núñez, que el matrimonio Campllonch siempre estaba presente en las reuniones y fiestas de cumpleaños de su familia y que ambos arquitectos cultivaban una fuerte amistad”[17].

Por todo lo expuesto, aunque es imposible hacer afirmaciones definitivas, es probable que la fachada de Chacabuco 855 del año 1909 sea creación de Julián García Núñez y queEugenio Campllonch haya sido el responsable de la gran reforma de 1936. Además, es difícil que García Núñez haya participado en ella debido a la fecha de su temprano retiro.

Siempre en el plano de las conjeturas, adhiero a lo expresado por Florencia Barcina en su investigación: “podemos pensar que la firma conjunta fue una elección de los dos amigos para unificar sus obras y unir sus nombres en la fachada de una institución muy especial para ambos. Esta teoría parece estar abonada por el hecho de que la fachada de 1936 tiene muchas coincidencias con la obra de Campllonch de principios de siglo. El neogótico elegido, la composición simétrica con el alero central cubriendo la loggia y las dos torres laterales, recuerdan mucho a una de las fachadas de la Casa Vidal Folquet de Villafranca y a la Casa Franquesa de Girona, si bien con mucha más ornamentación de carácter alegórico y una presencia de mayor seriedad dado su carácter institucional”[18].

Permanece el misterio de la autoría, pero, mucho más importante, aún perdura la belleza de ese pedacito de Cataluña en el corazón de Buenos Aires.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS

Quiero agradecer a Alejandro Machado por la valiosa información que me compartió y las acertadas observaciones que, incluso, me llevaron a modificar el título del presente artículo. Recomiendo visitar su blog “Arq. Julián García Núñez: Catálogo on line de sus obras” que se encuentra en http://juliangarcianuniez.blogspot.com/2009/10/indepedencia-2442-50-casa-propia-de.html

También quiero hacer extensiva mi gratitud al joven y brillante arquitecto catalán Antonio Lora Rubio quien ha hecho una exhaustiva investigación de casas modernistas en su país (aún no publicada) y ha dado recientemente conferencias en la Universidad de Oviedo, España y en la Universidad de San Antonio Abad, Cusco, Perú sobre casas de indianos.


REFERENCIAS

[1] “Comunidades Catalanas en América Latina”, Agencia INCAT, 7/11/2013, https://web.archive.org/web/20141019203948/http://www.agenciaincat.la/?page_id=705

[2] “Institucional – Sobre el casal”, Casal de Catalunya, Buenos Aires, Argentina http://www.casal.org.ar/es/sobre-el-casal/institucional/

[3] Decreto 1163/2014 “Monumentos Históricos Nacionales y Bienes de Interés Histórico Artístico”, Poder Ejecutivo Nacional, República Argentina, 22/7/2014 https://web.archive.org/web/20141025220404/http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/230000-234999/232823/norma.htm

[4] Kierman, Sergio, “La vuelta del casal”, m2, Diario Página12, 20/08/2005, https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-761-2005-08-20.html

[5] “Anuario Kraft”, Guillermo Kraft Ltda., Volumen 1, 1º de enero de 1913, p.770, 1667

[6] “Anuario Kraft”, 1913, p.1790

[7] “Anuario Kraft”, p.1137

[8] Hay un Ing. Jaime Coll, recordado por una calle en Bragado, fundador de la empresa Acerbrag, fallecido en 1986. Desconocemos si es descendiente del constructor, 

[9] “Anuario Kraft”, Guillermo Kraft Ltda., Volumen 1, 1º de enero de 1913, p.566

[10] Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico, “Guía Patrimonio Cultural de Buenos Aires 1 – Edificios, Sitios, Paisajes”, 2008, p.82

[11] Meidan, Anat, “Art Nouveau in Buenos Aires – A Love Story”, Ediciones Polígrafa, 2016, p.8,9,124,125

[12] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.66,67. El apellido Campllonch aparece tal cual transcribimos, Campelonch

[13] Mail recibido el 9 de marzo de 2020.

[14] Barcina, Florencia; Op. cit., p.17

[15] Liemur, Jorge Francisco y Aliata, Fernando, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo e/h, 2004, p.109,110

[16] Liemur, Jorge Francisco y Aliata, Fernando, Op. cit., p.112

[17] Barcina, Florencia, “Eugeni Campllonch i Parés: el arquitecto que desaparece”, Cataluña y Argentina, vínculos en el arte y la arquitectura, Documentos de Trabajo, Facultad de Arquitectura y Urbanismo Grupo de Investigación de Arquitecturas Hispánicas (GIAH), Universidad de Belgrano, Nº 312, mayo 2016, p.19

[18] Barcina, Florencia, Op. cit.,p.19,20


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos

3 PELÍCULAS DE ACCIÓN INTENSA PARA VER EN NETFLIX (por Pablo R. Bedrossian)

1. “EXTRACTION” (“MISIÓN DE RESCATE”)

El hijo de un narco de la India que está en la cárcel es secuestrado por un cappo rival de Bangladesh. Desesperado, el indio le pide a su jefe de seguridad que lo rescate, pero, a la vez, lo amenaza. Si no salva al niño, ordenará matar sin piedad a su familia. El esbirro contrata a un equipo extranjero especializado en secuestros, pero como no puede cumplir con la paga prometida se enfrasca en una temeraria lucha contra él mientras el secuestrado es víctima de los intereses en juego.

Es una película de muchísima intensidad. La persecución que ocurre en el medio del film es la más impresionante que el que escribe esta nota ha visto en su vida. Muchos se preguntan cómo se filmó esa escena de 12’ que parece hecha en una sola toma. Producida por los hermanos Joe y Anthony Russo, los productores de “The Avengers” y basada en un cómic llamado “Ciudad” escrito por ellos, esta película dirigida por Sam Hargrave será una delicia para los amantes del cine de acción. Chris Hemsworth en el papel de Tyler Rake es su principal protagonista.  Un detalle curioso: la novela gráfica que inspiró el guion fue ilustrada por el argentino Fernando León González, más conocido como Junior.

¿Qué pasa con el niño y cómo es la guerra de tres partes entre el mercenario, el equipo de rescate y la banda del secuestrador? Véala y dígame si no vale la pena entretenerse con esta película.

2.” JOHN WICK CHAPTER 2” (“UN NUEVO DÍA PARA MATAR”)

Para los que no vieron la primera película de esta saga, John Wick, encarnado por Keanu Reeves, era el más temido asesino a sueldo. Su retiro es interrumpido por el hijo de un mafioso ruso que no lo conoce, roba su auto y mata a su cachorro, último obsequio de su esposa recientemente fallecida. Obviamente el hijo del mafioso y su ejército criminal sufren las consecuencias.

En esta segunda vuelta, siempre en una Nueva York poblada de gangsters, el conflicto se traslada a la mafia italiana. Santino D’Antonio quiere entrar en la Mesa Alta donde se reúnen los doce capi maggiore. El lugar de su familia está ocupado por su hermana Gianna. John Wick tiene una deuda con él y para saldarla debe matar a la mujer. Una vez muerta por su propio encargo, Santino por honor y por sangre debe vengarla y le pone precio a la cabeza de Wick.

La estética del film parece la de un cómic, con personajes exagerados, heridas que no duelen y balas por doquier. El Hotel Continental, un lugar donde está prohibida a violencia, es una suerte de refugio donde no aplican las leyes del hampa y sin embargo se cuecen los odios y las venganzas. Fuera de ese espacio protegido, todo es acción y violencia sin lugar para los débiles.

3. RUN ALL NIGHT (“UNA NOCHE PARA SOBREVIVIR”)

Protagonizada por Liam Neeson quien encarna a Jimmy Conlon y Ed Harris en el papel de Shawn Maguire, es una serie de desafortunadas coincidencias donde estos dos amigos mafiosos se convierten en mortales enemigos.

Michael Conlon, el hijo de Jimmy, (interpretado por el actor sueco Joel Kinnaman) no se habla con su padre desde que supo que su profesión era la de asesino profesional. Trabaja como chofer de una limusina. Sin proponérselo es testigo del asesinato de dos distribuidores de drogas albaneses por parte de Danny Maguire, hijo de Shawn. Sin misericordia alguna y por miedo a que lo delate, Danny decide matar a Michael, algo que no ocurre por la providencial intervención de Jimmy, quien, por salvar la vida de su propio hijo, mata al hijo de su viejo amigo y ex jefe. A partir de allí, con la complicidad de la policía comprada por Shawn, comienza una trama que recuerda lejanamente al cine negro y sin salida.

La acción es muy intensa, alimentada por el enfrentamiento entre padre e hijo que deben trabajar juntos para sobrevivir sabiendo el precio puesto a sus cabezas. Los tiroteos, los escapes y las persecuciones ocupan prácticamente toda la película, que no da respiro al espectador.

CONCLUYENDO

Estas no son películas para pensar sino para sentir. Desde luego, no es cine realista, sino efectista. No imagine grandes personajes sino experimente el vértigo de los acontecimientos. Sépalo de antemano: en los tres films, los buenos se parecen a los malos. Si no le gusta el cine de acción, definitivamente estas películas no son para Ud. Pero si es de los que le aman la emoción y el peligro, las va a querer ver una detrás de otra.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“DÉJALO A DIOS ACTUAR”: UN VIDEO INSPIRADOR CON LA VOZ DE LAURA VALÍA Y EL PIANO DE MARIANO VELTRI (por Pablo R. Bedrossian)

Presento un nuevo video de “Déjalo a Dios actuar”. Esta versión cuenta con la maravillosa voz de Laura Valía acompañada en el piano por Mariano Veltri y la producción visual de Sony Valusek, una emprendedora y mujer de fe, que lleva adelante sus proyectos TVCLatina y TVCreer. Para escucharlo haga clic en la pantalla que está debajo.

De todas las canciones que he escrito, “Déjalo a Dios actuar” es la más grabada y recordada. Escuché a Laura Valía interpretarla por primera vez cuando ella tenía 16 años. Cada vez que la canta me conmueve de un modo especial. En esta ocasión junto al piano de Mariano Veltri logra un momento de profunda intimidad donde nos acerca a Dios.

Recuerde: Dios no actúa donde no hay fe. ¿Desea un cambio en su vida? Comience dentro de Ud. Déjelo a Dios actuar. Desde luego, seguirá habiendo tragedias, problemas y calamidades, pero tendrá fuerzas para enfrentarlas y la compañía del Rey de reyes y Señor de señores, Jesucristo, quien dijo “He aquí yo estoy con Uds. todos los días hasta el fin del mundo”[1]. No hay momento más transformador en la vida que el encuentro con Dios. La oportunidad es ahora. Déjelo a Dios actuar.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


BONUS: ACERCA DE TVCLATINA Y TVCREER

TVCLatina es un emprendimiento que funciona como una agencia de contenidos cristianos cuyo propósito es estimular a personas de fe a crear contenidos breves de alto impacto. TVCreer recibe las producciones de TVCLatina para comunicarlas a todas las personas, y no persigue fines de lucro.


REFERENCIAS

[1] Palabras de Jesús en el evangelio de Mateo 28:20

EL PASAJE HUGO DEL CARRIL (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Detrás del flanco sur de la Estación Flores encontramos un colorido pasaje. Tiene una sola cuadra que corre entre las calles Bolivia y Artigas, y aunque hay espacio para que circule un vehículo, funciona como peatonal. De un lado se encuentra el magnífico edificio de la estación, que a la vez sirve de entrada al andén; del otro, sobresalen las medianeras de edificios de departamentos cuyas bases están decoradas con trocitos de cerámica esmaltada. Es el pasaje Hugo del Carril.

SIN TREN NO HAY PASAJE

A principios de 1854 la Sociedad Anónima del Camino de Fierro del Oeste obtuvo la concesión del primer ferrocarril argentino. Fue inaugurado el 29 de agosto de 1857. Partía de la Estación Parque (donde actualmente se encuentra el Teatro Colón) hasta la Estación Floresta[1]. La anteúltima parada era Flores.

No hizo falta expropiar los terrenos donde circulaban los trenes. Respondiendo a una solicitud del gobierno sus legítimos dueños cedieron voluntariamente pequeñas lonjas de tierra casi sin reparos[2]. Tal fue el caso de Inés Indarte de Dorrego, quien entregó un sector de su propiedad para la primera Estación Flores que fue ubicada sobre la calle La Paz (actual Caracas). Sin embargo, en 1863 un estudio determinó que la estación se encontraba en un pronunciado declive y que debía ampliarse para minimizar riesgos. Como Mariano Miró, yerno y heredero de Inés Indarte de Dorrego, se negó a ceder ese espacio, la estación tuvo que ser trasladada[3].

La Municipalidad de Flores[4] compró un terreno con las condiciones requeridas al vecino Ramón Romero. Luego lo ofreció a la Provincia de Buenos Aires quien el 5 de septiembre de 1863 decretó su aceptación y el traslado de la estación[5]. Ubicada en su nuevo emplazamiento en la calle Artigas comenzó a operar en enero de 1864

LOS JARDINES Y EL NACIMIENTO DEL PASAJE

En 1882 una ampliación en el tramo Once – Floresta obligó a hacer un rediseño integral de la estación. La obra fue inaugurada en 1885 proveyéndole su actual fisonomía[6]. Además de las vías férreas y los nuevos andenes se erigió un magnífico edificio del lado sur. Delante suyo se crearon jardines que daban a la calle Yerbal, de la cual estaban separados por una reja con tres accesos.

En 1890 los ferrocarriles pasaron a manos del consorcio británico Buenos Aires Western Railway. En 1923, a causa de la electrificación del servicio, los andenes fueron elevados. Con la nacionalización de los ferrocarriles ocurrida el 1º de marzo de 1948 el Ferrocarril del Oeste pasó a llamarse Domingo Faustino Sarmiento[7].

Por razones que desconocemos, entre 1945 y 1947 se loteó y se vendió el área parquizada que daba a la calle Yerbal. Según un trabajo de investigación de Federico Fiorini en el cual nos hemos apoyado, la venta se realizó entre el Ferrocarril del Oeste y propietarios particulares, apareciendo también entre los compradores el Estado argentino, que adquirió en ese momento la parcela más grande, que corresponde al actual pasaje Hugo del Carril[8]. Además, indica que aquella plaza desapareció “en algún momento entre los relevamientos topográficos de 1940 y 1965”[9].

Los edificios que se levantaron sobre el pequeño parque que daba a la calle Yerbal, cuya altura promedio es de cinco pisos, prácticamente crearon el pasaje que del otro lado tiene el magnífico edificio de la estación. Lamentablemente esas mismas construcciones dejaron oculto ingreso al ferrocarril y privaron a los vecinos de un área verde en diagonal a la Plaza Pueyrredón, más conocida como Plaza Flores.

DEL EMPEDRADO Y LA MALA FAMA AL CONJUNTO DE HISTORIA, ARTE Y COLOR

La franja adquirida por el estado argentino se convirtió naturalmente en la calle de acceso a la Estación Flores. El pasaje Hugo del Carril, cuyas entradas se encuentran en Artigas 142 y Bolivia 123, quedó ubicado entre la calle Yerbal y los rieles del Ferrocarril Sarmiento. Pasó a ser el lugar obligado de tránsito para miles de personas. Mostraba un incesante movimiento de día y una alta peligrosidad de noche. Sin embargo, ni siquiera tenía nombre. Lo recuerdo con su viejo adoquinado gris, sucio y a veces maloliente, poblado de vendedores ambulantes y de pasajeros que entraban y salían.

Sin embargo, el siglo XXI trajo cambios inesperados que revitalizaron ese espacio oscuro y despreciado.  El primero de ellos fue otorgarle un nombre. El 12 de julio de 2007 por la ley 2,383, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires le asignó el nombre “Hugo del Carril” homenajeando al famoso cantante de tango nacido en el barrio de Flores.

Además, tras años de reclamos por parte de los vecinos, en 2014 el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dispuso la puesta en valor del pasaje. ¿Qué significaba? Realizar un conjunto de acciones que permitiera revalorizar esta vía peatonal, considerándola parte del patrimonio histórico y cultural de Flores.

En 2015 se inició la profunda transformación del pasaje. Se levantó el empedrado, se crearon una acera embaldosada y una calzada revestida de cerámicas separadas mediante monolitos y, sobre los muros posteriores de los edificios vecinos se reemplazaron los graffiti por murales de mosaicos esmaltados.

La renovación del pasaje fue parte de un programa de la Secretaría de Gestión Comunal y Atención Ciudadana del Gobierno porteño, de la Dirección de Participación Ciudadana y de la Comuna 7, entre cuyos comuneros de aquel momento se encontraba nuestro primo José Atamian, quien falleció en 2019 y recordamos con mucho cariño.

EL ARTE COMO CORAZÓN DEL PASAJE

Siguiendo el diseño de Marino Santa María, el mismo que realizó la famosa intervención de la calle Lanín en Barracas, se crearon una serie de postales gigantes utilizando trencandís, una suerte de picadillo hecho a base de piezas rotas de cerámica esmaltada inventada por Antoni Gaudí, y mosaico veneciano, nacido de una pasta de vidrio fundida a alta temperatura que otorga a cada pieza intensos colores brillantes. Esta técnica, adoptada por el artista en 2005, ha dado identidad a muchas de sus obras.

Bajo la dirección del propio Santa María el trabajo fue realizado en un lapso de tres meses por los mosaichistas (sic) Patricia Veras y Ariel Ferrazzano con la asistencia de Angélica López Alberti, Martín Romuzzi y Walter Corimayo.

Los motivos de los murales de mosaico incluyen a la primera locomotora que operó en la Argentina, “La Porteña”, que pasaba por la Estación Flores, al poeta Baldomero Fernández Moreno, al papa Francisco y naturalmente a Hugo del Carril, todas celebridades nacidas en el barrio.

En la ornamentación del pasaje también colaboraron las autoridades y alumnos del Escuela Técnica Fernando Fader, ubicada en el pasaje vehicular “La Porteña”, vecino a la estación.

Lamentablemente el mural de Hugo del Carril, instalado en la medianera de mayor altura tuvo problemas atribuidos al calor generado por una pizzería lindante[10]. Sin embargo, el pasaje ha mantenido su nueva y luminosa imagen y también ha permitido una mejor vista del edificio de la estación, que luce limpio y bien pintado a la fecha de nuestra última visita.

QUIÉN FUE HUGO DEL CARRIL

Nacido en 1912 en la avenida San Pedrito 256[11] del barrio de Flores, se dedicó a diferentes labores artísticas, descollando como cantante de tango y también como actor. Su consagración llegó con la histórica grabación que realizó en 1949 de la Marcha Peronista, a pedido del propio presidente Perón. En 1986 fue nombrado Ciudadano Ilustre de Buenos Aires.

Falleció en 1989. Lo escuchamos cantar por televisión en nuestra niñez y lo recordamos como poseedor de una poderosa voz, una gran sonrisa y un impecable cabello corto engominado, muy al estilo de Grandes Valores del Tango. Hugo del Carril fue su seudónimo artístico; su verdadero nombre era Piero Bruno Hugo Fontana Bertani.

ANÉCDOTAS Y LEYENDAS

En una entrevista realizada a Ángel Prignano, vecino de Flores, encontré un sabroso relato que tiene que ver con el cantante y el barrio: “Hay una leyenda de Hugo del Carril que cortejaba a una muchacha que vivía en el Pasaje Renán al 1200, en las llamadas casitas municipales. Se apoyaba en un árbol chiquito para cantarle a la chica su serenata y dicen los vecinos que ese árbol se puede ver hoy que creció inclinado hacia la calle porque Hugo cantaba apoyado en el árbol hacia la ventana de la mujer”[12].

Otro dato que obtuve es que el pasaje de noche era tan peligroso que algunos lo apodaron “Emboscada” y que un grupo delictivo para convocarse allí sin delatarse usaban una expresión sonora parecida, “Nuez Moscada”.

Además, escuché una curiosa anécdota contada por un conocido que vive en la calle Bacacay:

Ya había oscurecido. Una banda de ladrones de poca monta estaba reunida cerca de la salida de la calle Bolivia. Mientras conversaban vieron pasar por el pasaje a un vendedor de golosinas con una carretilla. Entre el jefe de la banda y el trabajador se generó un diálogo que adapto:

– Pasá tranquilo. No te vamos a hacer nada porque nos das lástima.

– Los que dan lástima son Uds…

– ¡Cómo te atrevés! ¿Quién te creés que sos?

– Yo estuve ahí donde están Uds… Me agarró la “yuta” y tuve que pagar dos años. Cuando volví, mi hija me preguntó si iba a volver a lo mismo. Me dijo: “Porque si es así, me voy, no quiero perderte de nuevo”. ¿Uds. tienen hijos?

Se hizo un silencio sepulcral. El vendedor siguió su camino.

Al día siguiente el hombre iba ofreciendo chocolates por el pasaje cuando se le acercó uno de la banda y le rogó:

– Decime cómo hiciste.

Esa noche los vieron entrar a juntos en una iglesia evangélica sobre la calle Alberdi.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, “Flores 200 años. Barrio y Cementerio”, Ministerio de Cultura – Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1ª Edición, 2006, p.31

[2] Fiorini, Federico, “Estación Flores: El progreso oculto”, HISBA, Lupano, 2013, Grupo 2, p.6 en nuestra separata; en la publicación la página lleva impresa el número 65. Los propietarios no cedieron la tierra por generosidad sino por conveniencia pue la llegada del ferrocarril aumentaba automáticamente el valor de sus terrenos.

[3] Fiorini, Federico, Op. cit., p.6 (65); en el original da como año 1853, pero se trata de un error.

[4] Flores era en aquel entonces un municipio cuya cabecera estaba en el actual barrio. que aún no era parte de la ciudad de Buenos Aires, sino un pueblo independiente. Recién en 1888 el pueblo de Flores fue anexado a la Ciudad de Buenos Aires cuya Provincia ya se había integrado a la Confederación Argentina en 1859.

[5] Fiorini, Federico, Op. cit., p.7 (66)

[6] Fiorini, Federico, Op. cit., p.9 (68)

[7] Fiorini, Federico, Op. cit., p.10 (69)

[8] Fiorini, Federico, Op. cit., p.10 (69)

[9] Fiorini, Federico, Op. cit., p.5 (64)

[10] Acta Nº 47, Junta Comunal de la Comuna 7, Apartado F, 21/11/2016

[11] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Corregidor, Buenos Aires, Argentina, 2010, p.203

[12] Kisielewsky, Sergio, “Diálogos, Angel Prignano, nacido en flores, especialista en los barrios porteños”, Página12, Lunes 8 de octubre de 2012, https://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-205103-2012-10-08.html


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos 

“FAUDA” TEMPORADA 3, MÁS CAOS, MÁS ACCIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

En nuestro comentario a la Temporada 2 explicamos que Fauda significa caos en árabe y que  representa la interminable guerra entre árabes y judíos, librada sin tanques ni bombas sino entre pequeñas unidades de uno y otro lado, como si fuera un ajedrez.

El comentario completo a la Temporada 2 se puede leer el https://pablobedrossian.com/2018/07/05/fauda-el-caos-hecho-accion-por-pablo-r-bedrossian/)..

La tercera temporada, que cuenta con 12 capítulos, inicia con el protagonista de la serie, Doron Kavillio, miembro de un equipo israelí, infiltrado en el territorio palestino de Cisjordania. Trabaja como entrenador de boxeo. No se encuentra en un gimnasio cualquiera: tiene como pupilo a Bashar Hamdi cuyo primo hermano es el terrorista palestino más buscado. A partir de ese comienzo la trama se vuelve cada vez más compleja debido a la liberación del papá de Basha, un famoso combatiente palestino, tras 20 años de cárcel y a la existencia de un túnel que permite a los comandos palestinos de Gaza -a donde luego se traslada la historia- ingresar secretamente a territorio israelí para ataques por sorpresa.

En esta temporada hay más caos y más acción. El precio pagado por ambos bandos para defender sus territorios y sus derechos es tan alto que ninguno sale indemne. En alguna medida parece una guerra pírrica. ¿Qué significa? Pirro fue un general griego que venció a los romanos perdiendo a casi todo su ejército. Resumiendo, ganar a tan alto precio que parece una derrota.

La Temporada 3 agrega un costado sentimental: la vida familiar de los militares encubiertos y de los guerrilleros palestinos; hay una fuerte presencia femenina que muestra el otro lado: el de los miedos, las crisis y los afectos. Además, presenta a la amistad -y no la disciplina militar- como la amalgama que mantiene unido a los equipos aún en los peores momentos.

Pese a ser una producción israelí, en la segunda temporada mostraba de un modo más imparcial las dos partes del conflicto. En esta cae en una suerte maniqueísmo que separa a los “buenos” de los “malos” según la bandera. De paso, si a Ud. le gusta la psicología de los personajes vea la transformación producida en Bashar Hamdi, el camino que recorre desde donde empieza hasta donde termina.

Fauda fue creada por Lior Raz (el magnífico actor que encarna a Doron Kavillio) y Avi Issacharoff. Recomendamos el audio en los idiomas originales, hebreo y árabe; para la Temporada 2 habíamos elegido el inglés. Desde luego en ambos casos está subtitulada en español.  

El mayor mérito de Fauda y su mayor atractivo sigue siendo la acción. Es el ritmo y la tensión de situaciones cuyo desenlace es impredecible, incluida la escena final.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“TRAPPED” TEMPORADAS 1 Y 2, CRÍMENES A LA ISLANDESA (por Pablo R. Bedrossian)

Luego de ver “Valhalla Murders” (en español “Los asesinatos de Valhalla”), quedé admirado al ver que una nación como Islandia, una isla de solo 350,000 habitantes, pueda producir una serie de calidad internacional.

Por eso decidí ver “Trapped” (“Atrapados”), una temporada luego de la otra. Cada una cuenta de diez capítulos y confirman aquel dicho “pueblo chico, infierno grande”.

Ambas transcurren casi exclusivamente en un municipio pesquero llamado Seyðisfjörður (no se preocupe, yo tampoco sé pronunciarlo), en medio de caminos estrechos y paisajes nevados. Tratan sobre una serie de asesinatos que pueden estar conectados o no, pero siempre parecen vinculados a la historia de las familias del lugar y sus secretos.

Es una serie lenta. La primera temporada -que nos gustó un poco más que la segunda- tiene un pequeño bajón en el quinto episodio para volver a levantarse en los siguientes. Una tormenta de nieve entorpece las investigaciones que quedan en manos de la pequeña policía local.

La segunda temporada tiene que ver con la llegada de un ferry, reapariciones, intereses económicos y políticos sumados a tragedias familiares. Es un guion interesante, aunque no llega a ser brillante. Lo mejor de la serie son las actuaciones, muy creíbles, que crean estupendos personajes cuya psicología de va revelando a lo largo del relato.

Dirigida por Baltasar Kormákur, se destaca la actuación de Ólafur Darri Ólafsson en el papel del policía investigador Andri Ólafsson y la de Ilmur Kristjánsdóttir en su papel de Hinrika Kristjánsdóttir, su asistente.

Si le gustan las series de intriga, puede gustarle, a pesar que no tenga el ritmo del cine de acción al que Hollywood nos tiene habituados.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“TIEMPOS RECIOS”, LA NUEVA NOVELA DE MARIO VARGAS LLOSA (por Pablo R. Bedrossian)

La segunda mitad del siglo XX nos legó una legión dorada de escritores latinoamericanos, entre la que sobresalieron el colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa. Más allá de su calidad narrativa, sus obras enarbolaban un mensaje político: la liberación de lo que llamaban el imperialismo yanqui.

El fracaso de los gobiernos de izquierda y sobre todo la caída de la Unión Soviética pusieron en evidencia que el marxismo era aún peor que el capitalismo y que ni siquiera a través de sangrientas dictaduras era posible imponerlo. Frente a ese escenario, García Márquez prefirió continuar sentándose a la mesa de un dictador mientras que Vargas Llosa admitió su error, aborreciendo el autoritarismo y las figuras de poder absoluto.  Sin embargo, lejos apoyar conservadurismos o nacionalismos adhirió al liberalismo en el más puro sentido de la palabra. Hace un tiempo declaró “el nacionalismo es esa idea racista que sostiene que es un privilegio pertenecer a un país. Y que ese país es, de alguna manera, mejor que los otros”[1].

Por eso no sorprende que en “Tiempos Recios” lejos de adular a los Estados Unidos, denuncie el golpe perpetrado por la CIA -en complicidad con militares locales y apoyados por los dictadores Somoza y Trujillo- en contra del presidente de Guatemala Jacobo Árbenz en 1954, perpetrado en defensa de los intereses de la United Fruit Company, la bananera estadounidense más importante de la región centroamericana. 

Esta novela histórica comienza con la alianza sellada entre el mayor experto norteamericano en manejo de la opinión pública y el CEO de la bananera, plasmada en una estrategia de medios que instaló la creencia de que los gobiernos, primero el de Juan José Arévalo y luego el de Jacobo Árbenz, querían implantar el comunismo en su país. A partir de allí el relato no sigue una cronología, sino que intercala situaciones, acontecimientos y protagonistas de modo de hacer una semblanza de aquellos “tiempos recios”. Vargas Llosa dedica un espacio preponderante a quien resultó victorioso en aquel golpe de estado, un militar tan ambicioso como mediocre, el coronel Carlos Castillo Armas, su posterior asesinato y, a la vez, a la suerte corrida por sus asesinos.

Termina con un encuentro del autor con una de las mujeres más influyentes de aquel tiempo, apodada Miss Guatemala, quien ya muy anciana parecía guardar muchos secretos sin dejar claro cuál fue su rol, aunque es una de las principales protagonistas de la novela.

Los diálogos y los hechos le dan a la obra un ritmo creciente. Además, el autor muestra no solo un profundo conocimiento de la historia sino de la geografía y la cultura del triángulo norte de Centroamérica, incluyendo el uso del voseo, tan típico desde Guatemala hasta Costa Rica. No se enfoca en la psicología de los personajes sino en las consecuencias de sus acciones.

En las últimas páginas, escribe Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010: “Fue una gran torpeza de Estados Unidos preparar ese golpe militar contra Árbenz poniendo de testaferro al coronel Castillo Armas a la cabeza de la conspiración. El triunfo que obtuvieron fue pasajero, inútil y contraproducente… por varias décadas proliferaron las guerrillas y el terrorismo y los gobiernos dictatoriales que asesinaban, torturaban y saqueaban sus países haciendo retroceder la opción democrática por medio siglo más”[2].

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Restrepo Pombo, Felipe, “La conversión política del escritor Mario Vargas Llosa”, El Tiempo, 25 de marzo 2018. Puede leerse en https://www.eltiempo.com/cultura/musica-y-libros/como-fue-la-conversion-politica-de-izquierda-a-derecha-del-escritor-mario-vargas-llosa-197838

[2] Vargas Llosa Mario, “Tiempos recios”, Alfaguara, 2019, p.350