Descubra a través de las imágenes la apasionante historia de la conquista espacial: una odisea surgida de la rivalidad entre dos grandes potencias, donde la humanidad extendió sus límites más allá de la Tierra.
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La conquista del espacio representó la lucha por la supremacía tecnológica entre las dos potencias emergentes de la 2ª Guerra Mundial: Estados Unidos y la Unión Soviética.
LA SUPREMACÍA INICIAL SOVIÉTICA
Fue una historia no exenta de grandes sacrificios. El primer ser vivo enviado al espacio fue una perrita callejera de Moscú llamada Laika, a bordo del Sputnik 2, el 3 de noviembre de 1957. Aunque se sabía que era un viaje de ida, por cuestiones de propaganda, los soviéticos dijeron que sobrevivió varios días; en 2002 se reveló la verdad: había muerto entre 5 y 7 horas después del lanzamiento por sobrecalentamiento y estrés.

Yuri Gagarin fue el primer cosmonauta que viajó al espacio, retornando con éxito. El 12 de abril de 1961 a bordo de la nave Vostok 1 dio una órbita completa a nuestro planeta. Su viaje, que duró 108 minutos, fue un tremendo impacto para la opinión pública mundial, fijando en favor de la Unión Soviética, encabezada por Rusia, un hito en la aeronavegación espacial.

Estados Unidos tomó el guante creando la NASA en 1958. Es recordada la declaración del presidente John f. Kennedy ante el Congreso de su país el 25 de mayo de 1961: “llevar a un hombre a la Luna y traerlo sano y salvo a la Tierra antes de que termine la década”.

Sin embargo, los soviéticos mantuvieron la delantera: en 1961 la sonda Venera 1, un grueso cilindro de algo más de dos metros de largo sobrevoló Venus. En 1963, la científica rusa Valentina Tereshkova fue la primera mujer en volar al espacio. Es célebre su frase antes de partir: «Oye, cielo, quítate el sombrero. Voy a verte». En 1965 el cosmonauta Alexei Leonov realizó la primera caminata espacial y en 1966 la sonda Luna 9 fue la primera nave en posarse en la luna; durante tres días envió fotos y datos científicos.

LA REACCIÓN DE LA NASA Y EL PRIMER HOMBRE EN LA LUNA
Como respuesta, la NASA desarrolló tres programas. El primero, de 1958 a 1963, el Mercury, cuyo propósito fue poner un hombre en el espacio, logro alcanzado en 1962 con la nave Friendship 7 piloteada por John Glenn.

El segundo proyecto fue el Gemini, de 1961 a 1966 famoso por las caminatas espaciales.

Luego llegó el proyecto Apollo, el más famoso, cuyo objetivo consistía en ser el primero en llegar a la luna. Era la época donde los astronautas eran celebridades, todos los niños conocíamos sus nombres y seguíamos sus noticias por diarios y revistas. Aún hoy, a pesar de ser muy pequeños, recordamos el devastador incendio de la Apollo 1, durante una prueba en la plataforma de lanzamiento, que le costó la vida al capitán Virgil “Gus” Grissom y a los tripulantes Edward H. White II y Roger B. Chaffee, acecido el 27 de enero de 1967.

Aunque el proyecto se retrasó a raíz de esa tragedia, continuó su marcha, siendo su día más glorioso el 20 de julio de 1969 cuando Neil Armstrong puso por primera vez un pie en la luna. Muchos recuerdan su frase de aquella noche: “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”. Los norteamericanos habían ganado la carrera.

Si bien hubo otras misiones a la luna, el público fue perdiendo interés. La última misión de aquella época la realizó la Apollo 17 en 1972, capitaneada por Gene Cernan, sobre quien, ya siendo anciano, se basó el documental “El último hombre en la luna” que hemos comentado tiempo atrás[1]. Cernan falleció en 2017. No dejamos de asombrarnos como en cápsulas diminutas hombres de distintas latitudes (astronautas, según los norteamericanos, cosmonautas, según los soviéticos y luego los rusos) se atrevieron a semejantes travesías, jugándose la vida en estas odiseas del espacio.
LOS TRANSBORDADORES ESPACIALES
El transbordador espacial Discovery fue parte de un innovador programa de la NASA con propósitos de investigación, iniciado en 1972, luego de la llegada del hombre a la luna en 1969. La singularidad del programa consistía en crear aeronaves reutilizables que pudieran llevar personas y objetos (como el telescopio Hubble) al espacio.

La primera nave, el Enterprise, fue un prototipo que nunca voló; creado en 1976, hoy se exhibe en New York. La segunda fue el Columbia, de 1981, que en su misión vigesimoctava, el 1º de febrero de 2003, explotó al reingresar a la Tierra.

El tercer transbordador fue el Challenger, de 1983; a los 73” de ser lanzado para su décima misión explotó en el aire el 28 de enero de 1986. El cuarto fue el Discovery, de 1984, que cumplió 39 misiones, estuvo un total de 365 días en el espacio y dio más de 5,000 órbitas a la Tierra. El Atlantis, de 1985, cumplió 33 misiones y el Endeavour, 25 misiones.

Al contemplarlo llama la atención su enorme tamaño, mucho más grande que un avión de cabotaje.

Los soviéticos reaccionaron desarrollando su propio transbordador espacial, la nave espacial orbital Buran, cuyo diseño es parecido al de los transbordadores estadounidenses.

El Buran realizó su primer y único vuelo espacial el 15 de noviembre de 1988, lanzada desde el cosmódromo de Baikonur; tras orbitar alrededor de la Tierra, regresó con éxito. El proyecto fue cancelado en 1993 tras la disolución de la Unión Soviética.

LAS ESTACIONES ESPACIALES
Nacidas primero en obras de ciencia ficción[2], pero hechas realidad por la acción humana, las estaciones espaciales constituyeron las primeras estructuras espaciales habitables por un largo periodo de tiempo. Las que han sido creadas hasta la fecha orbitan alrededor de nuestro planeta y son utilizadas con fines de investigación.

Nuevamente fueron los soviéticos los que tomaron la iniciativa con el proyecto Salyut a principios de los años ’70. La NASA reaccionó creando el programa Skylab. Sin embargo, en 1975 ocurrió jamás imaginado: tuvo lugar la primera misión conjunta entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en plena Guerra Fría. Como parte del Proyecto Apollo – Soyuz, la Apollo CSM-111 se acopló a la Soyuz 19 durante 44 horas.

Pero estos desarrollos quedaron obsoletos cuando en 1986 la Unión Soviética lanzó la estación espacial Mir, una estructura que podía expandirse añadiendo nuevos módulos. Esta estación que, tras la disolución de la U.R.S.S. pasó a ser propiedad rusa, fue clave no solo como laboratorio de investigación, sino también para que fuerzas antagónicas, como las que mantuvieron por décadas la Guerra Fría, pudieran al fin trabajar juntas. La Mir fue utilizada hasta el año 2001.

Otro acontecimiento histórico en el conocimiento del espacio ha sido el Telescopio espacial Hubble, puesto en órbita por la NASA y la ESA (la Agencia Espacial Europea) que genera imágenes de universo sin distorsión atmosférica, ha descubierto galaxias, agujeros negros y supernovas y ha provisto datos acerca de la expansión del universo

A fines del siglo XX, gracias al trabajo conjunto de EE.UU., Rusia, Europa, Japón y Canadá se puso en órbita la Estación Espacial Internacional (EEI), que ha sido ocupada en forma continua desde el año 2000. En la actualidad, China, la gran potencia emergente del siglo XXI, también ha desarrollado su propio programa de estaciones espaciales, llamado Tiangong.

Aunque ya los astronautas no son celebridades y, tras la llegada del hombre a la luna, se ha perdido el interés masivo en la conquista espacial, hay en marcha varios proyectos públicos y privados. Creemos que no falta mucho para que se produzca la primera misión tripulada a Marte.
BONUS: ¿ES VERDAD QUE YURI GAGARIN, EL PRIMER HOMBRE AL VIAJAR AL ESPACIO DIJO “NO VEO A DIOS POR NINGUNA PARTE”?
No hay evidencia que Yuri Gagarin haya pronunciado esta frase que hemos oído por décadas. Durante la Guerra Fría, la poderosa Unión Soviética, en cuyos actos mostraba grandes imágenes con los rostros de Marx, Lenin y Stalin, se presentaba como atea y veía a la religión como una forma de resistencia ideológica a la comunismo. Pero no solo en ese momento, sino allí desde mucho antes los cristianos fueron perseguidos por su fe. Decenas de miles fueron asesinados durante la dictadura stalinista y una enorme cantidad fueron detenidos con el propósito de “reeducarlos” forzosamente con técnicas de la lavado cerebral o enviados a los gúlags en Siberia. En ese contexto, en 1961 durante un discurso ante el Comité Central del Partido Comunista, Nikita Khrushchev, quien dirigía la URSS, dijo algo que ha sido traducido como “Gagarin voló al espacio, pero no vio a Dios allí”, como parte de la propaganda antirreligiosa (recordemos que, por aquel entonces, su archienemigo, EEUU, era visto como “cristiano”).
Hasta donde se sabe, Yuri Gagarin había sido bautizado en la Iglesia Ortodoxa Rusa y nunca manifestó públicamente ser ateo. Murió muy joven, a los 34 años, en 1968, a causa de un accidente durante un entrenamiento con un avión militar.
© Pablo R. Bedrossian, 2025. Todos los derechos reservados.
REFERENCIAS
[1] Ver Nuestro artículo “’The last man on the moon’: un documental sobre el último hombre que pisó la luna”, 5/1/2019, https://pablobedrossian.com/2019/01/05/the-last-man-on-the-moon-un-documental-sobre-el-ultimo-hombre-que-piso-la-luna-por-pablo-r-bedrossian/
[2] Se cree que el primero en imaginar de una estación espacial fue el escritor norteamericano Edward Everett Hale, en su cuento “The Brick Moon”, en español “La luna de ladrillo”. Pero también debemos destacar al maestro, matemático y físico ruso Konstantín Tsiolkovski, pionero de la cosmonáutica, quien sentó las bases teóricos para los vuelos espaciales. En 1902 diseñó una nave a retropropulsión para viajes interplanetarios. En 1903, en una de sus obras, postuló la creación de una estación espacial.
CRÉDITOS MULTIMEDIA
Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos. Todas las imágenes fueron tomadas en el National Air and Space Museum (Museo Nacional del Aire y el Espacio) de Washington D.C.,, también en su anexo, el Centro Steven F. Udvar-Hazy, ubicado en Chantilly, Virginia, Estados Unidos y en el Museo de la Cosmonáutica de Moscú, Rusia a excepción de la correspondiente a la escultura «What’s Next», tomada en Oslo, Noruega.


