UNA BOA CONSTRICTOR COMIENDO UNA IGUANA GRIS (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Una de las serpientes más famosas del mundo es la Boa constrictor. Esa popularidad quizás se deba a su amplia distribución, que va desde el norte de México a la Argentina, y a su impactante tamaño, que puede alcanzar unos cuatro metros.

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En Campisa, San Pedro Sula, Honduras, donde resido, he visto personalmente más de veinte ejemplares en estado natural, algunos de más de dos metros. No solo sorprenden por su longitud sino por su grosor. Su ancho cuerpo cilíndrico les permite comprimir mortalmente a sus presas gracias a la fuerza provista por robustos anillos musculares. El nombre constrictor precisamente se deriva de su capacidad de matar por estrangulamiento.

UNA BOA COMIENDO UNA IGUANA

En una ocasión, mientras almorzaba sonó el teléfono. Un vecino me sugirió.

– Véngase pronto, hay una boa comiéndose un garrobo.

Tardé cinco minutos en llegar hasta el lugar. Allí encontré una Boa constrictor devorando – en realidad, engullendo, porque no mastican- un Ctenosaura similis, una iguana gris o iguana café de cola espinosa, conocida en inglés como Spiny-tailed Iguana.

Pude registrar el momento en video:

ACERCA DE LA BOA CONSTRICTOR

La Boa constrictor es una serpiente de color marrón o café claro cubierto por 17 a 29 manchas ovaladas color café oscuro. Pese a que la cabeza se destaca claramente del cuerpo y su pupila es elíptica, no es venenosa. Suele presentar un triángulo oscuro (o una franja) con vértice en el ojo que se extiende hacia el ángulo de la boca. La cola es relativamente corta. Las escamas superiores de la cabeza suelen ser más pequeñas o iguales que las del dorso.

No pone huevos: es vivípara, pariendo de 10 a 64 crías por vez, generalmente de marzo a agosto. Las boas recién nacidas miden cerca de medio metro y pesan unos 50 gramos[1].

Copy of P1230755Vive desde el nivel del mar hasta 1370 metros[2], en hábitats boscosos muy diferentes y también en manglares. De hábitos nocturnos, a veces se las observa activas de día. Pueden encontrarse sobre la tierra, en zonas cubiertas por abundante hojarasca o en ramas de árboles grandes, donde suelen esconderse en alguno de sus huecos.

Su dieta es variada: reptiles, aves y mamíferos pequeños. Cuando se sienten amenazadas adoptan una posición defensiva, bufando con el hocico abierto. Pueden morder causando heridas dolorosas y sangrantes debido a sus numerosos y poderosos dientes. Al cazar ratones, arañas y otros animales evitan plagas y contribuyen a preservar el medio ambiente.

OTROS NOMBRES POPULARES

En Centroamérica, según la región, se la llama boa, boba, mazacuate, mazacuata, tragavenados, waula (en lengua miskita) o matacaballos. Algunos de estos nombres se utilizan también en zonas de Sudamérica, donde también hay quienes la conocen como mantona, tragavenao, jiboia y lampalagua.

LA BOA ROSADA

Finalmente, en los Cayos Cochinos, un conjunto de islotes del Caribe hondureño, existe una variedad más pequeña de Boa constrictor de color rosado pálido, conocida como boa rosada. Personalmente he llegado a ver seis en ese lugar en un mismo día. Aún se discute si su coloración se debe a cuestiones genéticas o alimenticias.

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© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.175

[2] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.63


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

LAMPROPELTIS ABNORMA, LA MÁS BELLA FALSA CORAL DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA     

Como argentino llegado a estas tierras morazánicas, debo confesar que una de las serpientes que más me ha impresionado es una de las falsas corales centroamericanas, la Lampropeltis abnorna. Esta culebra suele confundirse con una coral verdadera a causa del intenso color de sus anillos. El género Lampropeltis se encuentra desde el este de Canadá y casi todos los Estados Unidos hasta Venezuela, Colombia y Ecuador en Sudamérica.

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La más conocida es la Lampropeltis triangulum de la que se conocen más de 20 subespecies e incluso hay hermosos casos de albinismo[1]. En inglés se la conoce como milk snake y en español como falso coral[2]. Forma parte de la familia Colubridae, de donde deriva la palabra culebra, que incluye a casi todas las serpientes inofensivas, pues no es venenosa.

Algunas subespecies propias del sur de México y Centroamérica han sido agrupadas y elevadas recientemente a la categoría de especie[3], bajo el nombre Lampropeltis abnorma[4]. De hecho, la palabra abnorma en latín (que es el idioma de los nombres científicos) hace referencia a una desviación de tipo.

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La Lampropeltis abnorma presenta dos tipos de patrones de colores: uno bicolor, rojo y negro, y otro tricolor, rojo, negro y amarillo[5], que, en realidad, suele ser una tonalidad salmón.

HÁBITOS DE LA LAMPROPELTIS ABNORMA

Se la encuentra desde el nivel del mar hasta una altura de 1600 metros. Aunque tiene hábitos diurnos, es más frecuente encontrarla durante la noche. Se la puede encontrar en hábitats muy variados, tales como bosques, sembradíos, pastizales, cerca de arroyos o sorprendernos cruzando una carretera. McCranie cuenta que Meyer en 1969 reportó una nadando por la noche en un campo inundado. Un ejemplar juvenil que observamos aquí en Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras, estaba ascendiendo entre los ladrillos de una pequeña construcción cerca del mediodía, mostrando una gran habilidad trepadora pese a ser una especie que vive en el suelo.

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Sus hábitos alimentarios son variados, pero como toda serpiente, es una especie carnívora por excelencia. Su dieta varía con su edad y su talla. Se alimenta de lagartijas, serpientes, ranas, huevos de reptiles, roedores así como aves y sus huevos.

Son ovíparas. Fitch en 1985 describió que hacen ovoposiciones de 3 a 9 huevos[6]; Kohler sostiene que la cantidad puede ser mayor, de 4 a 24, agregando que el tiempo de incubación es de dos meses[7]. Savage dice que ponen de 5 a 16 huevos, y que les toma de 35 a 50 días para llegar al nacimiento[8].

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Savage también cita un reporte de Guatemala donde se ha documentado que el Great Black Hawk (Buteogallus urubitinga, ave que en español eBird denomina Aguililla negra mayor), es depredador de este falso coral. También hallamos un artículo que lo incluye entre las presas para su alimentación reportadas en Guatemala del Herpetotheres cachinnans (Laughing falcon, también conocido popularmente como guaco), un pequeño halcón que se alimenta de serpientes[9]. Un biólogo nos comentó que en Honduras observó este mismo guaco levantar una Lampropeltis de aproximadamente un metro para llevarla a un árbol donde comerla.

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Aunque nos oponemos al uso de animales salvajes como mascotas (creemos que deben nacer, crecer, vivir y morir en libertad), mencionamos que La Lampropeltis abnorma se adapta bien al cautiverio, mientras tenga buenas condiciones de cuidado y dieta, un amplio terrario y suficiente agua.

 CÓMO DISTIGUIR ESTA FALSA CORAL DE UN VERDADERA

  1. Patrón de anillos

Comencemos con el patrón de tres colores[10]: mientras que en la Micrurus nigrocinctus, la coral verdadera más común, es el famoso RANA RANA (rojo, amarillo, negro, amarillo, rojo, amarillo, negro, amarillo), en la Lampropeltis abnorma es RNAN RNAN (rojo, negro, amarillo, negro, rojo, negro, amarillo, negro). Con frecuencia en lugar del amarillo la tonalidad es blancuzca. A veces el primer anillo blanco invade parte del negro.

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En el patrón de dos colores, desde luego, no tenemos una diferencia en la secuencia de las tonalidades de los anillos, lo que dificulta la identificación a simple vista. La diferencia que podemos señalar es que los anillos negros en la Lampropeltis abnorma suelen ir en pares y ser más anchos, acercándose más al tamaño de los rojos; en la Micrurus nigrocinctus son angostos, mucho más pequeños que los rojos.

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  1. Longitud

La Lampropeltis abonorma es más larga. Mientras que la coral verdadera mide cerca de un metro, esta falsa coral puede alcanzar el metro y medio. McCranie menciona que el ejemplar más grande que halló en Honduras medía 148 centímetros[11].

  1. Grosor y escamas del cuerpo

El cuerpo cilíndrico de la Lampropeltis abonorma es más grueso que el de la Micrurus nigrocinctus. Además, esta falsa coral tiene de 19 a 23 filas de escamas lisas a mitad del cuerpo mientras que la coral verdadera tiene 15.

  1. Anillo claro antes de los ojos

La Lampropeltis abnorma siempre tiene un anillo claro antes del ojo, la Micrurus nugrocinctus, no.

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5. Escamas entre los ojos y las fosas nasales

Hay otras diferencias más sutiles. Por ejemplo, la Micrurus nigrocinctus (coral verdadera) tiene dos escamas entre cada ojo y las fosa nasal respectiva y la Lampropeltis abnorma tres[12].

6. Otras diferencias

Consultamos a nuestro amigo, el biólogo Leonel Marineros, autor del primer libro de serpientes de Honduras. Nos explicó que una Lampropeltis abnorma en comparación con una Micrurus nigrocinctus “tiene una cola bicoloreada, la cabeza se distingue el cuello y el hocico es moderadamente más largo; en una Lampropeltis abnorma de dos colores (rojo y negro), los anillos que deberían ser amarillos se ven anaranjados; pero su mayor distinción, es un anillo amarillo (o naranja) antes del ojo”.

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ESPECIES SIMILARES

Puede confundirse con la Erythrolamprus bizona, otra especie cuya distribución va de Nicaragua a Colombia, que se considera un falso coral cuyo patrón de anillos también es RNAN RNAN. Lo mismo ocurre con la Erythrolamprus mimus, que se encuentra desde Honduras a Ecuador y Brasil.

Otra especie parecida es la Rhinobothryum bovallii, que se habita de Honduras a Colombia, Ecuador y Venezuela. La identificación en este caso es más sencilla debido a las grandes escamas negras que esta especie tiene en la cabeza.

VIDEOS

Presentamos algunos de los videos que hemos tomado de esta bella especie, todos ejemplares salvajes; nos oponemos a los animales en cautiverio.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.

 


REFERENCIAS

[1] Obviamente no es un verdadero albinismo  sino más bien un alteración de la pigmentación.

[2] Hemos encontrado que recibe otros nombres populares como coral ratonera, serpiente rey, culebra real coralillo.

[3] Por ejemplo, “The snakes of Honduras”, de James R McCranie, que es la obra más reciente y completa sobre serpientes de Honduras, que es de 2011, sigue llamando a la especie Lampropeltis triangulum; en 2015, el mismo autor ya la denomina Lampropeltis abnorma en “A checklist of the amphibians and reptiles of Honduras, with additions, comments on taxonomy, some recent taxonomic decisions, and areas of further studies needed”. Zootaxa 3931 (3): 352–386

[4] Las subespecies que se incluyeron bajo la especie Lampropeltis abnorma se conocían como Lampropeltis triangulum blanchardi (península de Yucatán, México), Lampropeltis triangulum oligozona (Chiapas, México y sudeste de Guatemala), Lampropeltis triangulum abnorma (centro y norte de Guatemala, sur de Belice), la Lampropeltis triangulum hondurensis (zona norte de Honduras, Nicaragua y noreste de Costa Rica) y Lampropeltis triangulum stuarti, (zona sudoccidental de Guatemala, El Salvador, sur de Honduras y noroeste y centro de Costa Rica), esto según la base de datos: http://reptile-database.reptarium.cz/species?genus=Lampropeltis&species=abnorma&search_param=%28%28genus%3D%27lampropeltis%27%29%29 y “Reptiles de Centroamérica”, de G. Köhler.

[5] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, p.32, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.80-81

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.136

[7] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.222

[8] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.666

[9] Costa Caldeira, Henrique, Lopes, Leonardo Esteves, Marçal, Bráulio de Freitas y Zorzin, Giancarlo, “The reptile hunter’s menu: A review of the prey species of Laughing Falcons, Herpetotheres cachinnans (Aves: Falconiformes)”, North-Western Journal of Zoology 10 (2), 2014 p.448

[10] Todos los ejemplares que ha visto el autor de esta nota son de tres colores.

[11] McCranie, James R., Op. cit., p.132

[12] McCranie, James R., Op. cit., p.36


AGRADECIMIENTOS

Al biólogo Leonel Marineros por su revisión, sugerencias y aportes a este artículo. Leonel Marineros es autor de “Guía de las serpientes de Honduras” y coautor de “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”. Sus contribuciones al cuidado y difusión de la biodiversidad hondureña son ampliamente conocidas y su generosidad en cada ocasión que lo he consultado ha sido extraordinaria. ¡Gracias, Leonel, por tu amistad!

A James Adams, del Pico Bonito Lodge de Honduras, por permitirnos utilizar la fotografía de la Lampropeltis abnorma de patrón bicolor. Sus continuos hallazgos en Pico Bonito son fascinantes.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

 

AMAZILIA LUCIAE, EL COLIBRÍ ESMERALDA, ÚNICA AVE ENDÉMICA DE HONDURAS (por Pablo R. Bedrossian)

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Hace unos meses recibí una invitación de Proyecto Aldea Global -una ONG dedicada a la alfabetización, salud comunitaria, supervivencia de niños, proyectos de seguridad alimentaria, medio ambiente y desarrollo agrícola- para visitar la aldea San Lorenzo, en el productivo Valle Arriba del río Aguán, cercano a la ciudad cívica de Olanchito, en el Departamento de Yoro, Honduras.

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La casa más antigua de la aldea San Lorenzo Arriba

Compartimos maravillosos momentos con los habitantes del lugar, dedicados en su mayoría a las tareas del campo. Personajes como El Cute, un excelente domador de caballos, hicieron de la visita una experiencia extraordinaria.

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A la izquierda Felipe Reyes, subdirector de Proyecto Aldea Global en Honduras, en el centro El Cute y a la derecha el autor de esta nota

Sin embargo, el propósito principal de la visita era admirar por primera vez el Amazilia luciae, el famoso colibrí esmeralda, la única ave endémica de Honduras. Al decir endémica indicamos que se encuentra exclusivamente en ese bello país de Centroamérica, que ha sido mi hogar durante los últimos 15 años.

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Amazilia luciae, el colibrí esmeralda hondureño, fotografía por Romel Romero

Para ello fuimos a su biotopo, ubicado en el polígono de tiro de la Fuerza Aérea Hondureña -que alguna vez fue un aeródromo-, cercano a la ciudad de Olanchito. Un biotopo es una zona con condiciones ambientales uniformes que provee espacio vital a un conjunto de flora y fauna. Sólo estando en el lugar pude entender por qué este pequeño picaflor de rutilantes colores puede observarse casi exclusivamente allí.

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Cartel en la entrada del polígono de tiro de la Fuerza Aérea hondureña

Se trata de un bosque tropical muy seco (ultraseco, si se permitiera la expresión) en el valle del río Aguán que ofrece un panorama totalmente diferente al resto de Honduras, pues está poblado de cardos, cactus y arbustos capaces de sobrevivir en situaciones de extrema sequedad. Obviamente forma parte de un área protegida, que atrae a visitantes de diversas partes del mundo. No se puede ingresar sin previo aviso, pues se exige un permiso emitido por las autoridades.

Bosque muy seco - Pilosocereus chrysacanthus y Opuntia hondurensis
Vista del bosque muy seco; sobresalen dos especies: Pilosocereus chrysacanthus y Opuntia hondurensis

EL COLIBRÍ ESMERALDA

Este colibrí, cuyos macho y hembra son muy parecidos, mide unos 10 cm; Se caracteriza por un color azul turquesa rutilante en la zona que va de la garganta a la parte superior del pecho, aunque en ocasiones adquiere un color más grisáceo; en la hembra el brillo de la gorguera suele ser menos intenso.

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Amazilia luciae, el colibrí esmeralda hondureño

La corona, nuca, dorso y flancos son color verde esmeralda; sus plumas cobertoras son oscuras con borde blanco, aunque en el área superior son más verdosas; la mitad inferior del pecho y el vientre son blancuzcos. Emite un zumbido con las alas, las cuales mueve con mayor rapidez que cualquier otra ave.

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Amazilia luciae, el colibrí esmeralda hondureño; fotografía por Romel Romero

La cola tiene una hendidura y a veces parece levemente bifurcada. El pico es de color gris oscuro y está muy levemente curvado, con su sección inferior de color rojizo opaco. Una marca de campo característica es la mancha postocular blanca.

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En la foto se observa la parte inferior del pico rojiza, la gorguera clara (en este caso grisácea) y la mancha blanca postocular

En el biotopo que visitamos su principal alimento proviene del Pie de Niño (Pedilanthus camporum), una especie que florece todo el año.

Flor de pie de niño (Pedilanthus camporum)

El colibrí esmeralda también se alimenta de insectos. Anida en marzo y abril y sus pequeños nidos son hechos de musgos y líquenes, poniendo en ellos casi siempre dos huevos. Las crías son alimentadas por la pareja[1].

Se observa con facilidad, pues le gusta perchar en los árboles. Vimos el primer ejemplar al llegar al centro de visitantes. Sin embargo, no siempre fue así. Cuentan Howell & Webb, autores del clásico libro sobre aves de México y norte de Centroamérica, en su primera edición de 1995: “Hasta hace poco solo se conocía de 11 especímenes, el más reciente tomado en 1950. Redescubierto en junio de 1988 en el alto Valle del río Aguan”[2]. Este comentario permite valorar el esfuerzo que ha tomado su conservación.

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Amazilia luciae, el colibrí esmeralda hondureño

El Amazilia luciae se ha observado en otros departamentos de Honduras: Olancho, Santa Bárbara y Lempira; hay registros aislados en Cortés en eBird, la base de datos de aves más reconocida a nivel global.

ACERCA DE LA FAUNA Y FLORA EN EL BOSQUE TROPICAL MUY SECO

En cuanto al reino vegetal, de las 11 especies endémicas que existen en las zonas de bosque seco tropical en Honduras, nueve se encuentran en el biotopo del colibrí esmeralda cercano a Olanchito[3]. De ellas, cuatro son endémicas del valle del río Aguán: Stencereus yunckeri, Capparis admirabilis, Opuntia hondurensis y Eugenia coyolensis.

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Opuntia hondurensis endémica

Además, se observan otras especies, capaces de sobrevivir en el área del polígono de tiro de la Fuerza Aérea Hondureña donde habita el Amazilia luciae.

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Capparis admirabilis Stand endémica

Existe, además, un reptil endémico del mismo biotopo: el Ctenosaura melanosterna, el jamo negro, una iguana oscura, que sólo se ve en el Departamento de Yoro y en los Cayos Cochinos en el Caribe hondureño. Es famoso pues en Olanchito se celebra todos los años el Carnaval del Jamo, una fiesta popular que incluye desfile de carrozas, música y exposiciones, dedicada desde 1988 a san Jorge, patrón de La Ciudad de los Escritores hondureña.

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Ctenosaura melanosterna, popularmente conocido como jamo o jamo negro

VIDEOS DEL COLIBRÍ ESMERALDA

VISITAR LA ZONA

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El grupo con el que visitamos el biotopo del colibrí esmeralda hondureño junto a nuestros guías. Fotografía por Romel Romero

Para los amantes del aviturismo, todo el camino desde San Lorenzo Arriba hasta Olanchito tiene innumerables sorpresas; sin embargo, el mayor tesoro es observar el Amazilia luciae en su propio entorno. Si puede visitar la zona, no dude en buscarlo. Puede hallarlo en pleno vuelo o posándose en una rama en cualquier momento.

© Pablo R. Bedrossian, 2018. Todos los derechos reservados.


AGRADECIMIENTOS

A Felipe Reyes de Proyecto Aldea Global, por la invitación. A toda la gente de la aldea San Lorenzo, vecina a Olanchito, por su maravillosa cordialidad.

A Romel Romero por la revisión de esta nota y sus valiosas sugerencias, así como por sus fotografías que generosamente cedió en forma gratuita para esta nota.

A José Luis Ramos quien nos recibió en nombre de ASIDE en el Refugio de Vida Silvestre Colibrí Esmeralda Hondureño y contribuyó a este artículo con la identificación de las plantas, arbustos y árboles que fotografiamos durante nuestra visita.


REFERENCIAS

[1] http://asidehonduras.org/colibri-esmeralda-hondureno/. ASIDE, una ONG local, es la responsable de la protección y conservación del Refugio de Vida Silvestre Colibrí Esmeralda Hondureño (RVSCEH)  que tiene un convenio de co-manejo con el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) y las Municipalidades de Arenal y Olanchito.

[2] Howell, Steve y Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford Press University, 1ra. Edición, 1995, p.409

[3] Según el DECRETO OFICIAL No.159-2005 publicado en La Gaceta de la República de Honduras el 9/11/2005. Desde luego, si ben no es una publicación científica, el decreto se basa en información provista por especialistas en biología.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotos y videos pertenecen al autor y es el dueño de todos sus derechos a excepción de las tres fotografías en las cuales se indica que su autor es Romel Romero.


BIBLIOGRAFÍA

Gallardo, Robert J., “Guide to the Birds of Honduras”, Mountain Gem Tours, 2014

Howell, Steve y Webb, Sophie, “A Guide to the Birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford Press University, 1ra. Edición, 1995

Fagan, Jesse & Oliver Komar “Peterson Field Guide to Birds of Northern Central America”, Peterson Field Guides, 2016

OSOS HORMIGUEROS EN CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

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Serie MAMÍFEROS DE CENTROAMÉRICA

Vivo Residencial Campisa, un proyecto residencial y ambiental de unas 300 hectáreas, en San Pedro Sula, Honduras. Su entorno es el de un bosque seco tropical. Posee una cobertura vegetal típica de las urbanizaciones, con arborización, engramado y jardinería, pero en su mayor proporción es una reserva natural con cobertura vegetal continua. El terreno es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sudeste y norte.

Tamandúa mexicana 04 DSC04624Una mañana, hace pocos días, un trabajador de la empresa que desarrolla el proyecto me mostró algo asombroso: un oso hormiguero mediano, conocido como tamandúa, instalado en uno de los árboles, saboreando un manjar de insectos. Sus movimientos lentos y ordenados me permitieron fotografiarlo y filmarlo sin dificultades a una distancia de unos 5 o 6 metros.

No es la primera vez que alguien informa haber visto un tamandúa en la comunidad donde vivimos. Ya lo habían hecho dos vecinos, Frank Gallardo y Eduardo Fiallos, pero es la primera vez que su observación se documenta. El tamandúa se encontraba a sólo unos 200 metros de mi casa y a unos 50 metros del nacimiento del cerro.

QUÉ SON LOS OSOS HORMIGUEROS        

Los osos hormigueros conforman la familia Myrmecophagidae, que significa literalmente comedores de hormigas, en referencia a su dieta preferida. Son mamíferos placentarios exclusivamente americanos, que habitan regiones tropicales desde México hasta el norte de la Argentina. Sólo hay cuatro especies. ¿Qué tienen en común? Dejemos que un experto señale la más importante: “El cráneo es tubular; el hocico es cilíndrico, con una estrecha abertura, que permite únicamente la entrada y salida de la lengua, la cual es larga y delgada, con abundante saliva; no poseen dientes”[1].

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Estos hormigueros (no son verdaderos osos) tienen la piel cubierta de pelos y, según el mismo autor, las cuatro extremidades poseen cinco dedos, aunque, dependiendo de la especie, no todos son visibles externamente; además los miembros superiores son más desarrollados que los inferiores y tienen garras potentes.

EL MÁS PEQUEÑO, EL CYCLOPES DIDACTYLUS U OSO HORMIGUERO ENANO

Cyclopes didactylus 05 P1260163La observación del tamandúa no fue mi primer contacto con osos hormigueros. En diciembre de 2009, un colega de La Ceiba, en el norte de Honduras, planteó un dilema ético a un grupo dedicado a preservar la biodiversidad nacional. Alguien le había ofrecido un Cyclopes didactylus, (un oso hormiguero enano). Si lo compraba, estaría alentando el tráfico de especies; pero si no lo hacía, el pobre animalito terminaría de mascota en algún sitio alejado de su entorno. Luego de un breve debate, la mayoría recomendó su compra para liberarlo en el Parque Nacional Lancetilla, zona donde habita la especie. Interactuar con este osito hormiguero fue una experiencia memorable.

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A pesar de su naturaleza salvaje se comportó amigablemente, sin rehuir al contacto humano. Comprobé la suavidad de su pelaje cuando lo tuve en mis brazos.

Lo liberamos la misma noche que lo trajeron, el 11 de diciembre de 2009.

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Conocido en inglés como Silky Anteater y en español como oso hormiguero enano, hormiguero pigmeo, hormiguero sedoso, hormiguero de seda, hormiguero oro, oso dorado, serafín de platanar, ceibita, angelito, flor de balsa, gato balsa o perico ligero dependiendo el país y la región, es el más diminuto de la familia. Pesa aproximadamente medio kilo[2]; de los hormigueros, es el que tiene la cabeza menos alargada y la nariz más pequeña. Su color dorsal va del dorado al ocre brillante, con una franja café o marrón en su centro, mientras que el vientre tiene una tonalidad más amarillenta. Su cola es prensil, peluda, sedosa y más larga que el cuerpo[3]; se sirve de ella para moverse entre las ramas. En cuanto a su reproducción, tiene sólo una cría por camada[4][5].

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Se distribuye desde México hasta el norte de Bolivia. En Sudamérica se ubica en la zona oeste del continente, en zonas aledañas a los Andes, pero hay poblaciones de esta especie en Brasil, en áreas cercanas al océano Atlántico. No se ha documentado su presencia en El Salvador[6]. En México se lo considera en peligro de extinción[7].

Su hábitat son los bosques húmedos, bosques de crecimiento secundario y manglares. Vive en los árboles y prefiere la vida solitaria. Suele actuar de noche y dormir de día, enrollado a las ramas como un ovillo. Los pocos datos disponibles indican que el macho se moviliza más que las hembras, pero siempre dentro de un perímetro muy limitado, menor a medio kilómetro cuadrado.

LOS MEDIANOS, LAS DOS ESPECIES DE TAMANDÚAS

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Los osos hormigueros medianos se denominan tamandúas y hay dos especies: Tamandua mexicana (Northern Tamandua en inglés), que se distribuye desde México hasta el noroeste del Perú y el noroeste de Venezuela[8], y Tamandua tetradactyla (Southern Tamandua en inglés), que se encuentra sólo en Sudamérica desde Colombia, Venezuela, y la isla Trinidad hasta el norte de Argentina y Paraguay. El modo más sencillo de diferenciarlos es observar si poseen una mancha negra en forma de chaleco: El T. mexicana lo posee, y el T. tetradactyla no[9].

Los tamandúas poseen diversos nombres populares, según la región: oso hormiguero mediano, oso mielero, oso melero, oso colmenero, oso brazo fuerte, brazo fuerte, chupa miel, entre otros.

Hablemos del que observamos, el Tamandúa mexicana. Posee un cuerpo alargado de pelaje corto, con una trompa delgada y desnuda que se va oscureciendo hacia la punta. Como todos los hormigueros, no tiene dientes y posee una lengua delgada y pegajosa[10]. Sus ojos son pequeños y las orejas redondeadas.

Tamandúa mexicana 01 DSC04607El animal pesa entre 3.8 y 8.5 kg. Su dorso es un color crema amarronado con el mencionado chaleco oscuro. Los miembros delanteros son fuertes, con dos garras grandes y dos pequeñas; las patas traseras terminan en cinco garras y la cola es prensil[11].

Su ámbito natural son tanto los bosques secos como los bosques húmedos. Puede tener hábitos diurnos o nocturnos, pero siempre en solitario. En Panamá se ha estimado que tiene un campo de acción de hasta 75 hectáreas, pero en Centroamérica el rango identificado es más reducido, hasta unas 25 hectáreas[12]. Aparentemente su distribución es amplia, pero debido a sus costumbres solitarias su densidad poblacional es muy baja.

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Puede ser terrestre o arborícola, pero duerme entre las ramas. Se esconde en huecos, sean de troncos o de tierra, incluso en el suelo. Se alimenta de hormigas y termitas. El sureño Tamandua tetradactyla también gusta de las abejas. Las hembras dan a luz un ejemplar por vez, y, cuando van a comer, suelen ubicar a su cría en un nido en el hueco de un árbol. Se han observado hembras cargando en sus espaldas a sus crías[13]. Está relativamente protegido de la caza furtiva debido a que su piel no es codiciada por su rugosidad, ni su carne utilizada para preparar comidas.

EL OSO HORMIGUERO GIGANTE

Myrmecophaga tridactyla 02 DSC04708Su nombre científico es Myrmecophaga tridactyla (en inglés Giant Anteater) y es, sin duda, el más conocido de la familia de los hormigueros. En español, se lo conoce como oso hormiguero gigante, oso caballo, oso bandera o yurumí. Lo he visto solamente en cautiverio. Es un animal realmente único, pues no se parece a ningún otro. Lamentablemente es una especie seriamente amenazada.

Myrmecophaga tridactyla 03 DSC04714Es de gran tamaño (puede medir más de dos metros) y posee hábitos terrestres. Su alargada cabeza de forma cónica y sin cuello parece la continuación natural del resto del cuerpo. Posee una larguísima lengua retráctil puede alcanzar los 60 cm de largo, y está cubierta por una sustancia adhesiva que le permite capturar las hormigas con facilidad. Su extensa cola que no es prensil está cubierta de largos pelos, [14]. Tiene un color café o marrón oscuro, con una típica mancha negra en forma de V, que va del pecho hasta la parte media de la espalda. Sus patas delanteras son color crema, con dedos que terminan en garras[15].

Su hábitat son bosques secos y bosques húmedos. Si bien se dice que se encuentra desde el sur de Belice hasta el norte de Argentina, es muy raro en Centroamérica. Recientemente, utilizando cámaras trampa, David Gonthier y Franklin Castañeda documentaron fotográficamente la existencia de al menos dos osos hormigueros gigantes[16] en los alrededores del río Sikre, en la Reserva de la Biosfera de Río Plátano, confirmando su existencia en Honduras[17]. Este hallazgo es esperanzador pues el Myrmecophaga tridactyla es considerado el mamífero más amenazado de Centroamérica y se cree extinto en Belice y Guatemala, and probablemente también en Costa Rica[18].

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AGRADECIMIENTOS

Agradecemos muy especialmente a Franklin Castañeda por toda la información brindada sobre el Myrmecophaga tridactyla, el oso hormiguero gigante.


REFERENCIAS

[1] Tirira S., Diego, “Mamíferos de Ecuador II”, Museo de Zoología, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, Ecuador, 1999, p.59

[2] Carrillo, Eduardo, Grace Wong y Joel C. Sáenz, “Mamíferos de Costa Rica Mammals”, INBio, Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, 1999, p.56 dan un peso menor, entre 155g y 275g.

[3] Hayssen, Virginia, Flavia Miranda, and Bret Pasch, “Cyclopes didactylus (Pilosa: Cyclopedidae)”, Mammalian Species 44(895):51-58, enero 2012. © 26 de septiembre de 2012, American Society of Mammalogists, p.53

[4] Carrillo, Eduardo et al., Op. cit,, p.56

[5] Leyendo diferentes libros y publicaciones se encuentra que hay quienes dicen que la cría es transportada en el vientre por la hembra y quienes dicen que por el macho sobre su espalda.

[6] Hayssen, Virginia et al., Op. cit., p.54

[7] Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL-1994, que determina las especies y subespecies de flora y fauna silvestres terrestres y acuáticas en peligro de extinción, amenazadas, raras y las sujetas a protección especial, y que establece especificaciones para su protección, DOF (Diario Oficial de la Federación) del 16/05/1994,

[8] Carrillo, Eduardo et al., Op.cit. p.54

[9] Tirira S., Diego, Op. cit., p.60

[10] Navarrete, Daya y Jorge Ortega, “Tamandua mexicana (Pilosa: Myrmecophagidae)”, Mammalian Species 43(874):56–63, © 28 de marzo de 2011, American Society of Mammalogists, p.58

[11] Carrillo, Eduardo et al., Op.cit. p.54

[12] Navarrete, Daya et al., Op. cit., p.60

[13] Navarrete, Daya et al., Op. cit., p.61

[14] Tirira S., Diego, Op. cit., p.60

[15] Carrillo, Eduardo et al., Op.cit. p.52

[16] Las cámaras trampas capturaron cuatro imágenes de osos hormigueros, que, según los autores, corresponden, al menos a dos ejemplares diferentes. Esto sugiere que su presencia en la zona en mucho más alta de lo esperado.

[17]  Gonthier, D. J. and Castañeda, F. E. 2013. “Large- and medium-sized mammal survey using camera traps in the Sikre River in the Río Plátano Biosphere Reserve, Honduras”. Tropical Conservation Science. Vol. 6(4):584-591, p.584

[18] Superina M., Miranda F.R., & Abba A.M. 2010. “The 2010 Anteater Red List Assessment”. Edentata 11:96-114. Google Scholar, p.104


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UN SAURIO AL ATAQUE (por Pablo R. Bedrossian)

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Este viernes 3 de febrero, mi querido sobrino Andrés, que vive en Buenos Aires, Argentina, almorzó en la Reserva Ecológica. Es un terreno ganado al Río de la Plata donde en alguna visita he ido a observar aves y que desde hace muchos años se ha convertido en un santuario de vida silvestre.

Repentinamente vio pasar un saurio. El dueño del restaurante le dijo que había varios en la reserva y que los alimentaba con carne. Asombrado, decidió tomar un video. La primera filmación fue un éxito.

La segunda… para la segunda, mejor vean el video.

Gracias a Dios, no pasó nada; parece que el reptil, siguiendo comportamientos humanos, sólo quiso arrebatar el celular. Bromas aparte, aunque lejanamente parecido, esta especie no tiene una mordida infectante como el dragón de Komodo (Varanus komodoensis), ni levanta la cabeza como el Varano gigante australiano (Varanus giganteus); además es mucho más pequeño. Se trata de un lagarto overo. Su actual nombre científico es Salvator merianae.

salvator-merianae-lagarto-overo-02Este reptil pertenece al orden Squamata, y dentro de él a la familia Teiidae, y alcanza una longitud de 1,40 metros. Durante mucho tiempo se incluyó dentro de la especie Tupinambis teguixin, propia de Venezuela, Colombia y la región amazónica brasilera. Desde hace pocos años se ha reconocido como una especie diferente, debido a razones fenotípicas (por ejemplo, su diferente número de escamas) y genotípicas.

copy-of-copy-of-21360063Hace muchos años en Tandil, Provincia de Buenos Aires tuve en brazos una cría nacida en cautiverio, pero no me imaginaba que podían crecer tanto.

NOMBRES POPULARES:

Lagarto overo, lagarto blanco, iguana overa, tegu argentino o tegu blanquinegro. En inglés Black-and-white Tegu, Argentine Black and White Tegu.

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PELEA ENTRE DOS MACHOS DE CTENOSAURA SIMILIS – IGUANA GRIS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

Esta mañana, a unos 100 metros de mi casa, contemplé un inusual espectáculo: dos machos de la especie Ctenosaura similis, conocidos como iguanas grises o garrobos, y en inglés, Spiny-tailed Iguana, luchaban encarnizadamente. Filmé brevemente con el celular la pelea, pero decidí buscar la cámara de fotos, sin saber si el combate se extendería hasta mi regreso.

Me imaginé que se trataba de una pelea territorial. Cuando volví los machos se encontraban a unos diez metros uno del otro. Comencé a filmar  y vi como el más pequeño y oscuro se acercaba al más grande, que tenía el típico color naranja con trazas negras que los machos suelen tener por aquí. Enseguida se reinició la lucha que, salvo por algunos movimientos involuntarios al acercarme con la cámara, se puede ver perfectamente.

Luego del film, vi que a pocos metros una hembra observaba el combate. Su foto va debajo del video. Vale la pena ver el esfuerzo de estos machos por vencer al otro. Pareciera que el UFC ha crecido tanto que ha llegado a extenderse al reino animal.

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La hembra que a pocos metros observaba la pelea de los machos

Finalmente el más pequeño se retiró, lográndose ocultar en un hueco; el otro no pudo encontrarlo. Aprovechando la distracción del más grande, segundos después la hembra se introdujo en el mismo agujero, siguiendo al macho más pequeño. El más grande continuó infructuosamente su búsqueda durante varios minutos.

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El macho más grande buscando al más pequeño tras la pelea

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BONUS: LAS SIETE IGUANAS DE HONDURAS

En Honduras, donde vivimos, hasta donde sabemos hay siete especies de iguanas:

Iguana iguana, la conocida iguana verde.

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Ctenosaura similis, muy extendida en el sur de México y todo Centroamérica.

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Ctenosaura melanosterna, también conocida como jamo o jamo negro, que se observa en los Cayos Cochinos y en el departamento de Yoro.

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Ctenosaura oedirhina, la iguana negra de Roatán, la isla caribeña más grande de Honduras.

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Ctenosaura bakeri, la iguana de la pequeña isla caribeña de Utila.

Ctenosaura flavidorsalis, que se encuentra en Honduras sólo en la zona sudoccidental, que limita con El Salvador.

Ctenosaura praeocularis, una especie descrita en 2009 para la zona de Nueva Armenia, Francisco Morazán, por Carlos Roberto Hasbun y Gunther Köhler.


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RHINOPHRYNUS DORSALIS, EL SAPO QUE ES UNA RANA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

prb120Hace unos años, el Diario La Prensa de Honduras publicó un artículo titulado “Encuentran rara especie con cuerpo de tortuga y de rana”[1]. Esta llamativa descripción resumió el habitual desconcierto del hombre común frente a un Rhinophrynus dorsalis. Para aumentar la confusión, en español se lo llama sapo borracho, sapo cavador, sapo nango o sapo mexicano de madriguera, y en inglés Mexican burrowing toad; sin embargo, no es un sapo sino una rana. Tres factores alientan el malentendido: su forma de disco con patas y cabeza triangular, la sensación gelatinosa que infunde al tacto y su gran tamaño, que de hocico a cola mide hasta 89 mm en las hembras adultas y hasta 75mm en los machos[2].

dsc06359Su piel color gris, café o marrón oscuro está atravesada por manchitas claras a los costados y una muy visible franja anaranjada o amarilla, que nace en la cabeza y atraviesa la zona dorsal. Los ojos son pequeños y oscuros. No suele tener membrana interdigital en las manos o está apenas insinuada. En cambio, en la porción interna de los pies (lo que popularmente se llama patas) cuenta con dos grandes tubérculos excavadores en forma de espátula[3] y una extensa membrana interdigital entre los cuatro dedos.

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SOTERRADA

Se la considera una especie fosorial, lo que significa que tiene vida subterránea. Esta rana excava con sus extremidades traseras para alojarse debajo de la tierra, donde se alimenta de insectos, especialmente hormigas y termitas. Jay M. Savage sostiene que “sale a la superficie sólo para reproducirse durante un breve periodo de tiempo al inicio de la estación lluviosa”[4]. Uno de los escasos ejemplares que hemos visto aquí en Campisa, San Pedro Sula, Honduras, lo encontramos durante una remoción de tierra hecha por una retroexcavadora. También hemos filmado otro ejemplar enterrándose completamente en un pequeño espacio de tierra (ver debajo).

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REPRODUCCIÓN Y HÁBITAT

Dicen McCranie y Castañeda “Esta especie tiene una reproducción explosiva y forma coros de machos durante unas pocas noches en el transcurso del año. Normalmente son las lluvias fuertes las que disparan este comportamiento. Los machos cantan mientras flotan sobre el agua en áreas inundadas”. Agregan de inmediato un detalle importante: “Esta rana camina en forma extraña y ocasionalmente puede caminar hacia atrás, por lo que se le llama sapo borracho”[5].

Se encuentra desde el sur de Texas, Estados Unidos hasta Honduras y noreste de Nicaragua en la vertiente del Atlántico, y desde el sur de Michoacán, México, hasta en noroeste de Costa Rica en la vertiente del Pacífico. Habita en zonas que van de 20 a 1000m sobre el nivel del mar.

Si usted encuentra una ranita Rhinophrynus dorsalis siéntase afortunado. No todos los días uno puede admirar una especie que vive bajo tierra.

VIDEOS:

Aquí puede ver un ejemplar que encontramos en Campisa:

Este es el mismo ejemplar, enterrándose hasta cubrirse totalmente. Recomendamos ver el video hasta el final:

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REFERENCIAS

[1] Mendoza, Karen, Diario La Prensa, Edición impresa del 7 de enero de 2011, p.12

[2] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.184

[3] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007, p.258-259

[4] Savage, Jay M., Op cit., p.183

[5] McCranie, James R., Castañeda, Franklin E., Op. cit. p.259


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BIBLIOGRAFÍA

McCranie, James R. y Castañeda, Franklin E., “Guía de Campo de los Anfibios de Honduras“, Bibliomania!, 2007

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

DRYMOBIUS MARGARITIFERUS, PETATILLO O FALSO TAMAGÁS VERDE (por Pablo R, Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

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La Drymobius margitiferus es una de las serpientes más bellas de Centroamérica. Además, según Jay M. Savage es la serpiente más común de ver en Costa Rica[1]. También es una de las más frecuentes donde vivimos, que es a la vez nuestro campo de estudio: en más de nueve años de investigación en Campisa, en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 13 ejemplares, 7 vivos y 6 muertos.

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Pertenece a la familia Colubridae. Es una serpiente cuyas escamas dorsales, claramente visibles, lucen un verde amarillento brillante sobre un fondo reticulado romboidal más oscuro. Köhler, más exhaustivo en su descripción, dice que hay “sobre cada escama dorsal una mancha amarilla o verdeamarilla, de manera que la parte superior da la impresión de estar finamente moteada”[2]. De esta trama refulgente de su piel proviene el nombre de la especie, pues la palabra griega µαργαριτάρι, que se lee margaritari, significa perla.

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Alcanza hasta 1,34 m de largo[3]. La cabeza, que se distingue del cuello, posee grandes escamas que toman un color marrón o café claro, más nítido en la parte superior del hocico, mientras que las de la parte inferior son de color blancuzco o amarillo pálido. Tiene ojos oscuros, pupilas redondas y lengua bífida rosada.

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En cuanto a la dentición es aglifa: “presenta de 22 a 34 dientes maxilares, los posteriores considerablemente más grandes que los anteriores; los dientes mandibulares son desiguales”[4]. Su cola es larga. Leonel Marineros se apoya en Mendelson para decir que “pueden recurrir a la autonomía, es decir, pueden sufrir amputación en el extremo de la cola, pero ésta no se regenera”[5] ”. El hemipene es sencillo, no bifurcado.

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Totalmente inofensiva, habita desde el sur de Texas, Estados Unidos hasta Colombia, en diferentes tipos de bosques, en alturas que van desde el nivel del mar a los 1450 m. Es de hábitos diurnos y se alimenta básicamente de ranas. Leonel Marineros, citando a Álvarez del Toro, dice que a estos anfibios los “devora vigorosamente, tragando viva a la víctima”[6]. También se alimenta de lagartijas, huevos de reptiles y pequeños roedores. Se la suele encontrar en el suelo, cerca de pantanos, estanques, arroyos o río. Es ovípara y se ha documentado que colocan de 4 a 8 huevos por vez[7], cuyas crías nacen luego de 64 a 68 días[8]. Podemos decir que los expertos coinciden -con leves diferencias- que las hembras depositan los huevos entre abril y octubre.

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Köhler describe tres subespecies para Centroamérica [9]:

  • Drymobius margaritiferus margaritiferus, localizada desde Texas, Estados Unidos, a lo largo de la costa del Caribe hasta Sudamérica.
  • Drymobius margaritiferus maydis, propia de la Isla del Maíz Grande, en el Caribe, al sur de Nicaragua.
  • Drymobius margaritiferus occidentalis, ubicada desde Chiapas, México, a lo largo de la costa del Pacífico hasta El Salvador.
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Hemos encontrado que se le asignan los siguientes nombres populares: falso tamagás verde, petatilla, petatillo, culebra corredora de petatillos, citalcuate, chaquirilla, corredora pintada, margarita, ranera común; en inglés: Speckled racer.

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Tal como lo indica uno de sus nombres populares, hay quienes la confunden con el tamagás verde, denominación que engloba especies venenosas diversas tales como Bothriechis marchi y Bothriechis bicolor, muy diferentes a la Drymobius margitiferus, pero del mismo color.

Compartimos videos que hemos tomado de Drymobius margitiferus:

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REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.660.

[2] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.209

[3] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.76

[4] Muñoz Chacón, Federico, en

http://www.crbio.cr:8080/neoportal-web/species/Drymobius%20margaritiferus. Última actualización 4/4/2011

[5] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.67

[6] Marineros, Leonel, Op.cit., p.32

[7] McCranie, James R., Op. cit., p.125

[8] Köhler, Gunther, Op. cit. p.208

[9] Köhler, Gunther, Op. cit. p.209


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BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

MICRURUS NIGROCINCTUS, LA CORAL MÁS FAMOSA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

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Las corales, agrupadas bajo el género Micrurus, se destacan a simple vista por su vivo color rojo con anillos que entremezclan el negro y el blanco o el amarillo o el naranja. Pertenecen a la familia Elapidae y se encuentran entre las serpientes más temidas, debido a su veneno neurotóxico que produce una parálisis respiratoria y la consiguiente muerte por asfixia.

En Centroamérica existen 16 especies de colores llamativos, pero la más frecuente de observar es la Micrurus nigrocinctus. Visualmente se la reconoce con facilidad cuando su patrón de anillos sigue la secuencia RANA RANA: rojo, amarillo, negro, amarillo, rojo, amarillo, negro, amarillo.

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Sin embargo, a veces el amarillo es reemplazado por el blanco o naranja, o sólo presenta sólo dos colores, rojo y negro, tal como hemos hallado en la mayoría de los ejemplares que hemos documentado aquí en Residencial Campisa, San Pedro Sula, Honduras.

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Pese a su mala fama, las mordeduras de esta coral son poco comunes. Me comentaba el Dr. Víctor Hernández, especialista en mordeduras de serpientes del Hospital Mario Catarino Rivas, que para él son una rareza. Ocurre que esta serpiente, cuyas hembras llegan a unos 115 cm y los machos a un máximo de 75 cm en estado adulto[1], es “rastrera”, lo que significa que se mueve al ras del piso y rara vez salta. Además, es de hábitos terrestres, no es agresiva y tiene una boca pequeña, por lo que, cuando muerde, lo hace del talón hacia abajo. Como los síntomas de neurotoxicidad no se advierten de inmediato y una vez producidos son muy difíciles de revertir, en caso de evidencia o sospecha de mordedura de coral se debe aplicar suero anticoral antes de 4 horas de producida la mordedura, aunque la persona no presente trastornos clínicos.

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A diferencia de otras serpientes venenosas, su cabeza no es triangular; apenas se insinúa un cuello. Generalmente el primer anillo negro cubre el hocico hasta los ojos y no hay foseta loreal[2]. Ese primer anillo negro es seguido por otro amarillo o blancuzco, o  incluso rojizo en el caso de Micrurus nigrocinctus de dos colores, seguido de otro anillo negro.

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En estos dos ejemplares se observan las diferencias en el segundo anillo: a la izquierda es amarillo y en el de la derecha es rojo

Sus colmillos ubicados en la porción anterior de la boca son pequeños y fijos, no eréctiles, diferenciándose de otras serpientes venenosas.

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En este ejemplar muerto y reseco se pueden observar los colmillos no eréctiles ubicados en la parte anterior de la mandíbula superior

Las pupilas, difíciles de ver a simple vista por el pequeño tamaño de sus ojos, son semielípticas; su lengua tiene color negro. El cuerpo es cilíndrico y está cubierto por escamas lisas. Se dice que tiene entre 10 y 24 series de anillos, pero se han observado casos de hasta 29 anillos[3]. En la docena de ejemplares que hemos documentado fotográficamente, el número más frecuente y, a la vez máximo, es de 24 anillos. La cola es corta; en los machos es del 13 a 17% de la longitud total y en las hembras del 8 a 13% de la longitud total.[4]

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Es ovípara; coloca de 1 a 14 huevos. Kohler, citando a Roze, dice que las culebritas nacen luego de 70 a 80 días[5]. Se sostiene que es de hábitos crepuscular y nocturno, pero McCranie afirma que es tanto de hábitos diurnos como nocturnos[6].

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Se alimenta de otras serpientes pequeñas, lagartijas, anfibios e invertebrados. Nuestro amigo Leonel Marineros escribe que Hobart y Grant encontraron un especimen en cuyo estómago se hallaba una coral casi de su mismo tamaño, y que en el Instituto Clodomiro Picado, el famoso centro de Costa Rica dedicado a la investigación y producción de sueros antiofídicos, alimentan las Micrurus nigrocinctus con ejemplares de Ninia sebae[7].

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En cuanto a su distribución, se encuentra desde el sudeste de Oaxaca, en el sur de México hasta la vertiente atlántica de Colombia. Habita en zonas boscosas bajas y elevaciones hasta 1,300 m (en Honduras hasta 1,600 m)[8] y también en zona de cultivos (bananeras, cafetales y palma africana)[9].

Aquí puede observar un video que tomamos en febrero de 2013

FALSOS CORALES

Algunos creen ver corales cuando observan otras especies de colores rojos. En la zona donde vivimos, la principal confusión se da con Lampropeltis triangulum, muy parecida a Micrurus nigrocinctus, pero con un patrón de anillos RNAN RNAN: rojo, negro, amarillo, negro, rojo, negro, amarillo negro.

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Lampropeltis triangulum

Aquí se puede observar un video de este mismo ejemplar de Lampropeltis triangulum (falso coral):

Hay casos que en lugar del amarillo se presenta el blanco, causando la misma confusión.

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Otra variante de Lampropeltis triangulum

Aquí se puede observar otro video, que corresponde a este segundo ejemplar de Lampropeltis triangulum (falso coral):

Finalmente hemos conocido a personas que confunden la pequeña e inofensiva Ninia sebae, conocida popularmente como coralillo por sus colores rojo y negro, con una coral de dos colores.

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Ninia sebae

Entre otros falsos corales se incluyen  las especies Pliocercus elapoides y Erythrolamprus minus.

Dice McCranie: “Además de los colmillos no eréctiles en la porción anterior de la boca, M. nigrocinctus se puede distinguir de todas las serpientes colúbricas anilladas hondureñas, excepto Dipsas bicolor, por tener escamas dorsales lisas en 15 filas en todo el cuerpo y sólo dos escamas entre el ojo y la fosa nasal”[10].

OTROS NOMBRES POPULARES

En Honduras: silviara, limlim (en misquito)[11], coral fino, coral del legítimo, bil-ala (tawhaka; en esa lengua indígena significa culebra collar)[12].

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002, p.710

[2] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000, p.135

[3] Savage, Jay M., Op. cit., p.710

[4] Savage, Jay M., Op. cit., p.710

[5] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003, p.281

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011, p.465

[7] Marineros, Leonel, Op. cit., p.135

[8] McCranie, James R., Op. cit. p.461

[9] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012, p.17

[10] McCranie, James R. Op. cit., p.464

[11] Marineros, Leonel, Op. cit., p.135

[12] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, Op. cit. p.17


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002

 

FOTOGRAFÍAS Y VIDEOS:

Todas las fotos y videos fueron tomadas por el autor de esta nota y a él le pertenecen todos los derechos, a excepción de la segunda foto, tomada por mi amigo y vecino Israel García también aquí en Campisa, que he utilizado también como foto destacada.

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BOTHROPS ASPER (BARBA AMARILLA), LA SERPIENTE MÁS TEMIDA DE CENTROAMÉRICA (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE REPTILES Y ANFIBIOS DE CENTROAMÉRICA

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Su mordida es temible pues afecta de un doble modo: a nivel local y en forma inmediata produce una gran necrosis, edema, sangrado local y dolor muy intenso. Posteriormente, a nivel sistémico, sus toxinas alteran la coagulación llevando a un sangrado generalizado que puede llevar a la muerte si no se aplica el suero antes de las cuatro horas de producida la lesión.

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Esto se debe a su dentición solenoglifa: posee colmillos venenosos plegables en la parte anterior de la boca[3]. Estos colmillos son acanalados y a través de ellos pasa su veneno altamente destructivo durante la mordida.

Vista de los colmillos plegados
Vista de los colmillos plegados
Vista de los colmillos desplegados
Vista de los colmillos desplegados

La Botrops asper es conocida en algunos países de Centroamérica como devanador, clavo amarillo, rabo amarillo, yagualán, zucat o barba, y entre los miskitos, en la zona oriental de la costa norte hondureña, como lal pauni. Se la identifica fácilmente por sus manchas triangulares a los costados del cuerpo, que otros describen en forma de A.

Manchas triangulares de la Bothrops asper, que otros describen en forma de A
Manchas triangulares de la Bothrops asper, que otros describen en forma de A

Otro rasgo distintivo es la raya color café o marrón  oscuro que va del ojo a la mandíbula.

En la foto se observa claramente la raya café o marrón que parte del ojo cuya pupila que es elíptica
En la foto se observa claramente la raya café o marrón que parte del ojo cuya pupila que es elíptica

Presentamos aquí un breve video donde explicamos sus características distintivas que facilitan su identificación.

El color de su piel aterciopelada es negruzco, grisáceo o café; a veces es negruzco o grisáceo pero con triángulos café.

Vista cenital del dibujo sobre la piel de una cría
Vista cenital del dibujo sobre la piel de una cría

Su tonalidad le permite camuflarse perfectamente entre la hojarasca. Nuestro amigo, el biólogo Leonel Marineros, cuenta “hemos tenido un ejemplar a escaso un metro y con mucha dificultad la hemos logrado distinguir después de varios minutos de búsqueda”[4].

Es una serpiente terrestre que puede camuflarse fácilmente en la hojarasca
Es una serpiente terrestre que puede camuflarse fácilmente en la hojarasca

Es una de las víboras más grandes de la región centroamericana (sólo superada por las del género Lachesis, las famosas matabueyes), llegando a alcanzar 2,50 metros de largo. La hembras, que en promedio alcanzan 1,85 metros, suelen ser de mayor tamaño que los machos. El ejemplar más grande que observamos se encontraba en cautiverio, en el serpentario del Pico Bonito Lodge. Nosotros el más largo que encontramos medía aproximadamente 1,50 metros. Un caso especial es mencionado por nuestro amigo James Randy McCranie, en “The snakes of Honduras”. Cuenta de una Bothrops asper hembra en estado de gravidez que fue matada en territorio miskito, en el departamento de Gracias a Dios, Honduras. Él tomó la cabeza con su mano y la elevó lo más alto que pudo; a pesar de su esfuerzo la cola aún tocaba el suelo, por lo que estima que el ejemplar medía por lo menos tres metros.

Bothrops asper 09
Vista parcial del ejemplar más grande que hemos hallado en estado natural

El barba amarilla es de hábitos nocturnos y terrestres aunque se han observado juveniles en ramas de árboles. A diferencia de la mayoría de las serpientes no ponen huevos; son vivíparas, dando a luz en promedio en cada parto de 20 a 50 crías. Cada vez que nosotros hemos encontrado una cría, uno o dos días después hallamos otra, y no siempre de mismo color.

Conocida popularmente como barba amarilla en Centroamérica, terciopelo en México y Fer-de-lance en países de habla inglesa, la Bothrops asper es considerada la serpiente venenosa más frecuente y peligrosa de esta región[1]. Es la responsable de la mayor cantidad de accidentes y de muertes ofídicas de la historia de Honduras y de Centroamérica[2]. Pertenece a la familia Viperidae. Su “prima” en el sudeste sudamericano es la célebre yarará, cuyo nombre científico es Bothrops alternatus.

Si te interesa saber más sobre esta serpiente, te invitamos a leer nuestro artículo BOTHROPS ASPER – BARBA AMARILLA, FER-DE-LANCE O TERCIOPELO: RESCATANDO UN EJEMPLAR, haciendo clic en https://pablobedrossian.com/2020/01/29/bothrops-asper-barba-amarilla-fer-de-lance-o-terciopelo-rescatando-un-ejemplar-por-pablo-r-bedrossian/

Un hecho llamativo es que en noviembre de 2011 encontramos dos crías, una viva y una muerta con un día de diferencia. La primera murió al día siguiente. Aprovechamos para fotografiarlas juntas mostrando la diferencia de color y textura (una más aterciopelada, la segunda más rugosa). Sin embargo, quizás tal como ocurre con otras especies de vipéridos como la Bothriechis schlegelii (conocida en algunos países como bocaracá), pueden provenir de la misma madre.

Dos crías encontradas con un día de diferencia. Se observan colores y texturas diferentes.
Dos crías encontradas con un día de diferencia. Se observan colores y texturas diferentes.

Miden al nacer unos 30 cm y no todas sobreviven. Se sostiene que el veneno de las crías es más concentrado y, por lo tanto, más letal.

Una de las crías que hemos encontrado en Campisa
Una de las crías que hemos encontrado en Campisa

Habitan bosques secos, húmedos y lluviosos que van desde el nivel del mar hasta los 1,300 metros de altura, desde México hasta Venezuela y Ecuador. También se encuentra “en la maleza secundaria, en las cercanías de los poblados urbanos, de preferencia cerca de los cursos de agua[5]”. Se alimentan de lagartijas, ranas, roedores, otros pequeños mamíferos y otras culebras,. En 2007, un pastor, que cuidaba ganado en una zona que forma parte de nuestro campo de estudio, nos comentó que encontró muerta una de sus vacas “en un charco de sangre” y creía que la causa de muerte fue la mordida de un barba amarilla.

Bothrops asper 12
Paseando de noche

Durante nuestra investigación que lleva ocho años registrando fotográficamente serpientes en Campisa, una zona ubicada en el noroeste de San Pedro Sula, Honduras, hemos observado 10 ejemplares, 5 vivos y 5 muertos. Además contamos con 4 registros adicionales de ejemplares debidamente documentados por vecinos. Si bien la mayoría de los ejemplares observados fueron crías, los ejemplares adultos y juveniles observados no fueron agresivos, aunque eran de rápido movimiento, siempre huyendo de las personas.

Bothrops asper 13
Vista frontal de un ejemplar adulto

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© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, p.299, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

[2] Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, p.28, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

[3] Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, p.32, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

[4] Marineros, Leonel, Op.cit. p.149

[5] Köhler, Gunther, Op.cit. p.299

[6] McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, p. 501, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


BIBLIOGRAFÍA

Bedrossian, Pablo “Serpientes de Residencial Campisa”, Edición de autor, San Pedro Sula, Honduras, 2012

Köhler, Gunther, “Reptiles de Centroamérica”, Herpeton, Verlag Elke Köhler, Offenbach, Alemania, 2003

Marineros, Leonel, “Guía de las serpientes de Honduras”, Edición de autor auspiciada por la Dirección General de Biodiversidad (DiBio), Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente, SERNA), Tegucigalpa, Honduras, 2000

Marineros, Leonel, Porras Orellana, Jorge, Espinal, Mario, Mora, José, Valdés Orellana, Leonardo, “Conociendo las serpientes venenosas de Honduras”, Heliconia Ideas y Publicaciones, Honduras, 2012

McCranie, James R., “The snakes of Honduras”, Society for the study of amphibians and reptiles, 2011

Savage, Jay M., “The amphibians and reptiles of Costa Rica”, The University of Chicago Press, 2002