EL KIOSCO, UNA PELÍCULA ARGENTINA EN CONTRA DE LA CORRIENTE (Pablo R. Bedrossian)

El cine argentino de las últimas dos décadas parece estar signado, salvo meritorias excepciones, por el pasado, el resentimiento y la desesperanza. Quizás se acabaron los buenos motivos o tal vez la financiación oficial llegue solo a quienes hacen del cine una forma de propaganda, proyectando sobre el pasado los fracasos del presente. Sea cual fuere la razón, sorprende “El Kiosco”, a contramano de esa tendencia, dejando un mensaje sobre valores como la integridad, la honestidad y la honradez en medio de lo cotidiano.

La película, con guion y dirección de Pablo Gonzalo Pérez, plantea un dilema moral: si aprovecharse de los demás -algo que asociado con la viveza o picardía criolla– o ser leales a principios que permiten la convivencia respetuosa y pacífica.

Con una excelente actuación de Pablo Echarri, muy bien acompañado por Georgina Barbarossa y Roly Serrano, trata sobre un empleado que decide terminar su rutina para ser un emprendedor. Para ello compra un kiosco a un viejo conocido, quien le oculta que se abrirá un túnel frente al local: no habrá tránsito ni compradores por un largo tiempo. Sin clientela y con deudas, aparecen los dilemas. Si, tal como fue engañado, engaña para “salvarse” o actúa como un hombre ético – ¿un ingenuo? ¿un tonto? – que por fidelidad a sus principios está dispuesto a perderlo todo.

Alguien ha dicho que el principal problema de la Argentina es la falta de valores. Si esa es la enfermedad, la película muestra que el tratamiento comienza por una decisión personal que se mantenga incluso ante las circunstancias más adversas. Vale la pena verla y compartirla; un ejercicio interesante es detenerla antes de ver el final y generar un debate preguntando cómo actuaría cada uno si estuviera en el lugar del protagonista.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.

“THE SINNER” TEMPORADAS 2 Y 3, LA PROCESIÓN VA POR DENTRO (por Pablo R. Bedrossian)

La explosión de nuevas series ha hecho cada vez más difícil crear un guion original. En géneros como el de intriga o el policial pareciera que el molde está tan extendido que todo se vuelve predecible. Quizás por eso se viene produciendo un giro que pone en el centro no a la historia sino al personaje. Tal es el caso de series en Netflix como “Marcella”, “Karppi” y “Sorjonen” que llevan el nombre de sus protagonistas. Otro ejemplo es “The Sinner”, que trata sobre el detective Harry Ambrose, interpretado por Bill Pullman. Nuestro comentario de la Temporada 1 se puede leer en https://pablobedrossian.com/2018/06/09/sinner-pecadoraotra-nueva-miniserie-de-netflix-por-pablo-r-bedrossian/.

Las Temporadas 2 y 3 siguen la misma línea: son thrillers psicológicos donde el protagonista intenta seguir lo que llama “su método”: en apariencia trata de crear empatía -incluso de un modo compulsivo- con los sospechosos para encontrar la verdad. Sin embargo, en lo profundo es difícil saber hasta que punto está viendo en ellos sus propios pecados; de allí el título.  

La segunda temporada ocurre en su pueblo natal, donde un niño de 13 años es sospechoso de haber envenenado a sus presuntos padres. La investigación lo lleva a una secta establecida en las afueras del pueblo donde víctimas y victimarios eran parte de la comunidad.

La tercera es más elaborada donde a partir de un accidente en Dorchester, un suburbio de Nueva York, establece una relación compleja con un docente y futuro padre de familia, Jamie Burns, magníficamente interpretado por Matt Bomer, cuyo comportamiento criminal es indescifrable e impredecible. La pregunta que subyace en la trama no es quién cometió el crimen sino por qué lo hizo. El personaje de Burns es presentado como una persona impenetrable, de aquellos que, se haga lo que se haga, se diga lo que se diga, son dirigidos por sus propios impulsos y no dudan en manipular a quién sea para lograr sus propósitos, aunque por momentos parezcan dignos de lástima.

El detective Harry Ambrose nos hace recordar en sus gestos a Robin Williams. Es un personaje que lleva una vida solitaria y angustiosa, cuya raíz es atribuida a la enfermedad mental de su madre y los hechos que desencadenaron.

Quizás sea una serie demasiado lenta o complicada para algunos, sobre todo para los amantes del cine de acción, pero puede resultar atractiva para aquellos que buscan desentrañar la trama, descubrir que hay debajo de lo que se muestra y ver que el mundo no está pintado de blanco y negro sino lleno de grises.

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PARA LOS AMANTES DE LA PINTURA Y LA ESCULTURA, LECTURA IMPERDIBLE: “HISTORIA DEL ARTE” DE E. H. GOMBRICH (por Pablo R. Bedrossian)

Serie LECTURA RECOMENDADA

8 millones de ejemplares vendidos y 16 ediciones revisadas, ampliadas y rediseñadas a lo largo de 45 años hablan por sí mismos. “Historia del Arte” de E. H. Gombrich es el libro de historia del arte más leído en el mundo. Cuenta con casi 700 páginas, pero es de fácil lectura debido a sus cientos de ilustraciones.

Enfocado en tres ramas -la arquitectura, la pintura y la escultura- presenta una cronología de obras de arte, no una antología. El autor aclara que evita mostrar sus pinturas predilectas y que, en favor de sus lectores, presenta las más conocidas para que la información y el respectivo aprendizaje fluyan de un modo natural.

Comienza con una breve exposición introductoria sobre el arte y los artistas; afirma que no puede definir qué es el arte y que para él lo que cuenta son los artistas y sus creaciones. Sigue por la prehistoria, las manos que pintaron bisontes en las cuevas de Altamira, crearon máscaras rituales en Nueva Guinea o cabezas de bronce en el reino de Oni, en la actual Nigeria. De allí pasa al arte egipcio mostrando el significado religioso de las figuras que nosotros hoy concebimos como arte, pero también sus reglas que desde nuestra cultura llamamos estilo; por ejemplo, las cabeza y las piernas de costado mientras el torso parece el de una persona que mira de frente, el significado de los colores, la ubicación de las manos, las representaciones de los dioses con cabeza de diferentes animales. También presenta el arte mesopotámico y cretense, hasta dar un lugar al arte griego para mostrarnos por qué lo denominamos clásico, basado en dos hechos: el descubrimiento de las formas naturales y la invención del escorzo.

Cuando habla del arte romano de los siglos I al IV incluye también el arte cristiano; además, sucintamente pasa revista al arte budista del mismo periodo. Luego, en un solo capítulo muestra el arte occidental del siglo V al XIII y también presenta algo del arte chino e islámico en los tiempos medievales. Luego se centra en Europa y va describiendo los estilos de acuerdo a las épocas: el románico, el gótico, el renacentista, el barroco; también separa las geografías mostrando por un lado el arte italiano y por el otro el flamenco. El recorrido pasa al rococó, y de allí a las diversas corrientes que lo sucedieron; finalmente vuelve a concentrarse en una hilera de estilos: el impresionismo, el cubismo, el surrealismo, el arte abstracto y otros “ismos” hasta fines del siglo XX, aclarando que desde el presente es muy difícil diferenciar las modas del arte, pues las modas pasan y el arte perdura.

Es una obra extraordinaria, con ilustraciones muy bien presentadas y una excelente encuadernación, muy necesaria para un ejercicio que el autor propone con frecuencia: comparar imágenes con las de páginas anteriores. Además, la prosa de E. H. Gombrich, incluso en su traducción en español, produce tanto placer que lamentamos que no nos siga hablando porque el libro ha llegado su fin.

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LOS ARMENIOS EN FRANCIA Y UNA VISITA A LA IGLESIA ARMENIA DE PARÍS (por Pablo R. Bedrossian)

París funciona como la capital de los armenios de Francia. Aunque no hay censos precisos, en 2011 se estimaba que unos 600,000 descendientes de armenios vivían en el país galo; de ellos 200,000 en París y sus alrededores; un caso muy especial lo constituye Alfortville, un suburbio parisino apodado “La Pequeña Armenia”, donde los descendientes de armenios suman aproximadamente un 15% de la población[1]. Otros barrios periféricos con alta presencia armenia son en Issy-les-Moulineaux y Arnouville.  

En la Ciudad Luz están presentes las tres iglesias cristianas a las que adhiere la inmensa mayoría del pueblo armenio: La Iglesia Apostólica Armenia bajo la guía espiritual y la jurisdicción del Catholicos[2] de todos los armenios, con sede en Etchmiadzin, la iglesia católica armenia y las iglesias evangélicas, donde se destaca la Unión de Iglesias Evangélicas Armenias de Francia. Se estima que unos 5.000 evangélicos armenios viven en esa nación.

LA VISITA A LA IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA

La Iglesia de San Juan Bautista es un pedacito de Armenia y, a la vez, un lugar de profundo recogimiento espiritual. Al oír los acordes de la música sacra en su magnífico órgano se abre el corazón para escuchar el mensaje de las Sagradas Escrituras.

Ubicada en Rue Jean-Goujon 15 en el refinado distrito 8 de París, fue una donación del magnate petrolero armenio de Bakú y gran benefactor Alexandre Mantachiants. En el video debajo se puede ver un breve momento de la misa.

Su construcción se inició en 1902 y fue consagrada el 2 de octubre de 1904. El diseño, basado en la Catedral Armenia de la Santa Cruz (Սուրբ Խաչ), en Akdamar, hoy territorio turco, estuvo a cargo de Albert-Désiré Guilbert. Pocos saben que este distinguido arquitecto estuvo activo en Argentina, donde en 1926 erigió el edificio de la Ex Compañía de Seguros Sud-América en Buenos Aires (en Diagonal Norte y Rivadavia), además de otras casas y edificios[3].

El templo mide 25 metros de largo por 13 metros de ancho. En el frontón de la entrada hay un altorrelieve de Jesús rodeado por dos ángeles.

Una khatchkar (cruz de piedra), símbolo de la fe cristiana en Armenia, se encuentra en el frente.

También una estatua y un placa de mármol recuerdan a los armenios que dieron la vida por Francia en la Primera Guerra Mundial.

Por dentro, la típica cúpula octogonal vidriada provee una intensa luz reforzada por una enorme lámpara central en forma de araña, con otras dos lámparas más pequeñas a los lados. Un enorme mosaico de un Cristo reinante (conocido en el arte como pantokrator, que significa Señor de todo) domina el interior.

Debajo, un altar en cuyo fondo brilla una imagen de la Virgen con el Niño es el lugar donde los sacerdotes celebran la misa.

La iglesia de San Juan Bautista fue escenario de eventos muy importantes de la comunidad armenia, como el casamiento del general Antranik, héroe nacional, en 1922.

LOS ARMENIOS EN FRANCIA

Desde la edad Media ha habido armenios en territorio francés, llevando consigo su cultura e identidad nacional. Sin embargo, el proceso migratorio se aceleró en las primeras décadas del siglo XX, cuando muchos armenios se vieron forzados de huir de su tierra natal a causa del genocidio perpetrado por los turcos. El puerto de Marsella atrajo a miles de armenios que se establecieron en la ciudad.

Otros continuaron su camino hacia el norte y se radicaron principalmente en París y Lyon. Francia se convirtió en el nuevo hogar de los exiliados armenios, que trabajaron en la agricultura y en la industria; posteriormente se dedicaron a lo que mejor conocían: el comercio. Se crearon organizaciones comunitarias tanto para conservar la identidad nacional como para apoyarse mutuamente en un entorno hostil y desconocido. Como siempre, la Iglesia Apostólica Armenia se convirtió en una referencia obligada para los inmigrantes.

Al principio la situación de los miembros de la joven colectividad armenia fue complicada. Algunos los consideraban “extranjeros sucios” y oficialmente eran reconocidos como “refugiados apátridas”[4]. Según testimonios, esta situación se perpetuó hasta 1940; sin embargo, era más bien el trato corriente y no una política de Estado. Los armenios siempre estarán agradecidos a Francia por haberlos acogido luego de sufrir tantas penurias.

Las raíces armenias no impidieron que los inmigrantes y sus descendientes lucharan por su patria adoptiva. Hubo armenios que pelearon en el ejército francés tanto en Primera[5] como en la Segunda Guerra Mundial. Un silencioso monumento en el Cementerio del Père-Lachaise los recuerda. También valientes jóvenes armenios tuvieron una destacada participación en la resistencia a la ocupación nazi.

Antes y después de la Segunda Guerra Mundial existieron desencuentros entre facciones pro-soviéticas y nacionalistas que generaron grietas en la colectividad. Es interesante que tras la caída del nazismo muchos armenios residentes en Francia, creyeron en la propaganda soviética y decidieron regresar a Armenia; confiaban que Stalin actuaría en su favor recuperando territorios en poder de los turcos. Cuando vieron que tanto su ingenuidad como su imaginación los había colocado en una situación de riesgo, rogaron volver[6].

En la década del ’50 una nueva oleada de miles de armenios llegó a Francia desde Medio Oriente, en su mayoría desde Turquía, Líbano, Siria e Irán. La colectividad crecía y se consolidaba como una minoría importante. En los ’60 los armenios ya eran reconocidos como una minoría étnica digna, respetuosa y activa.

LA INFLUENCIA ARMENIA EN LA CULTURA

En 2001 la Asamblea Nacional francesa aprobó una ley reconociendo el genocidio armenio. Para algunos puede parecer un gesto tardío; sin embargo, los parlamentarios franceses estuvieron dispuestos a pagar el precio de un deterioro en las relaciones con Turquía sin obtener otro premio que la gratitud de los armenios en el mundo.

Muchos dieron testimonio en Francia de su armenidad. Tal es el caso del cineasta Henri Verneuil, creador del famoso film “I como Ícaro”. Con su nombre verdadero, Ashot Malakian, publicó el libro “Mayrig” donde relató la conmovedora historia familiar. Años después llevó la obra al cine, con la actuación, entre otros, de Claudia Cardinale y Omar Sharif. También el inolvidable Charles Aznavour, el descendiente de armenios más famoso del país galo y quizás de todo el mundo, compuso e interpretó el tema “Ils sont tombés” describiendo el terrible y a la vez anónimo sufrimiento de un millón y medio de personas cruelmente asesinadas. No son los únicos descendientes de armenios famosos en Francia: el tetracampeón de Fórmula 1, Alain Prost, la actriz y cantante Sylvie Vartan y el compositor y cantante Michel Legrand también provienen de la tierra del Monte Ararat.

Entre las numerosas instituciones armenias más importantes de Francia se encuentra la AGBU (en español Unión General Armenia de Beneficencia). Hay organizaciones que, sirviendo como un paraguas, reúnen a varias entidades, tales como el Forum de Asociaciones Armenias de Francia[7], creado en 1991, y el Consejo de Coordinación de Organizaciones Armenias de Francia[8]. Entre las decenas de instituciones se encuentran ONG, clubes deportivos, casas de la cultura y asociaciones profesionales armenias.

El medio de comunicación armenio más importante es el periódico Nor Haratch (www.norharatch.com), una publicación independiente que en 2009 reemplazó al diario a Haratch (Յառաջ), fundado en 1925. Desde luego la comunidad armenia de Francia cuenta con también radios y revistas.

También hay instituciones educativas. Un caso digno de resaltar es la Escuela Tebrotzassere, fundada en 1879 en Estambul, reubicada en Marsella en 1918 y luego trasladada a Le Raincy, en los alrededores de París, donde brinda sus servicios educativos.

Quisiéramos quedarnos; quisiéramos volver, pero, aunque hoy no podamos, nos inspira la historia de los armenios de Francia que, como en otros lugares del planeta, formaron familias honradas y trabajadoras, sirvieron a la patria que los recibió y aún hoy honran la memoria de su pueblo.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Sin firma, “Les Arméniens en France”, Le Point, 22/12/2011, https://www.lepoint.fr/societe/les-armeniens-en-france-22-12-2011-1411512_23.php

[2] Catholicós es el título que recibe la máxima autoridad de Iglesia Apostólica Armenia. Recordamos que Armenia fue la primera nación en reconocer el cristianismo como religión oficial, en 301, incluso antes que el Imperio Romano y que a lo largo de dieciocho siclos ha luchado por su supervivencia.

[3] Machado, Alejandro, “Arquitectos franceses en Argentina. Catálogo online de sus obras”, http://arquitectos-franceses-argentina.blogspot.com/

[4] Zenian, David, “The Armenians of France”, AGBU (Armenian General Benevolent Union), News Magazine, 1/3/1995

[5] Para más información sobre la Legión de Oriente, luego conocida como Légion arménienne, una unidad de la Legión Extranjera dentro del Ejército francés se puede leer a Mathosian, Mark, “Grandfather’s Story–The Armenian Legion and the Battle of Arara”, The Armenian online Weekly, mayo 2003

[6] Minassian, Anahide Ter. “Les Arméniens de Paris depuis 1945” en: “Le Paris des étrangers depuis 1945”, Éditions de la Sorbonne, 1995. Dice: “En el aeropuerto de Ereván, Christian Pineau (Ministro de Relaciones Exteriores francés) es literalmente asaltado por un grupo de madres y niños armenios rogando que sean ‘repatriados’ a Francia”.

[7] Su nombre en francés es Forum des Association Arménienne

[8] Su nombre en francés es Conseil de Coordination des Organisations Arméniennes de France y es conocido por su sigla CCAF


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EL REY ZOPE, EL FAMILIAR CENTROAMERICANO MÁS DISTINGUIDO DEL CÓNDOR ANDINO (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

De los cutes, jotes o zopilotes, el más espectacular es el rey zope, rey gallinazo o jote real (Sarcoramphus papa), también llamado cóndor de la selva. Mide unos 81 cm de altura y tiene una envergadura de hasta 193 cm[1]. Pertenece a la familia Cathartidae, conformada por buitres, que incluye siete especies americanas incluyendo al asombroso cóndor andino (Vultur gryphus).

Sin duda, el rasgo más notable de esta majestuosa ave es su cabeza de piel sin plumas, arrugada y multicolor, incluyendo rojo, anaranjado, amarillo, negro y rosado. De toda la familia es la única que posee el iris de una tonalidad amarillo pálida, con anillo periocular rojo y el pico negro con sus extremos rojos. Justo antes del pico tiene unas excrecencias llamada carúnculas de colores naranja y rojo. El cuerpo es blanco con parte del cuello gris oscuro y el extremo de las alas color negro. Las patas son de color gris. En vuelo se la observa con un patrón blanco y negro.

Ambos sexos son semejantes, aunque a diferencia del cóndor andino, la hembra es de mayor peso que el macho (3000 g en los machos y de 3780 g en las hembras)[2].

Tienen una amplia distribución desde el sur de México hasta Argentina (solo no se encuentra en Chile y Uruguay). En Honduras, donde vivimos, se encuentra en todo el país, con mayor presencia en la Biósfera del Río Plátano. Los países con menos registros en eBird a la fecha de este artículo son Nicaragua y El Salvador. Los de mayor número de observaciones (que superan en varios miles a todos los demás) son Costa Rica y llamativamente Belice. Habitan en bosques tropicales y también en las sábanas y pastizales aledaños. Es más fácil encontrarlo en zonas altas.

Su nombre (sarko significa carne y ramphos hace referencia a un pico aguileño) proviene de la dominancia que tiene sobre las otras especies al abrir la carroña. La dureza de su pico le permite abrir el cuerpo de un animal muerto y tener la iniciativa en aprovechar el alimento[3]. Recordemos que los buitres son importantes en la cadena alimentaria pues al tener como dieta animales muertos, evitan que las bacterias que se multiplican durante la descomposición cadavérica se conviertan en foco de enfermedades. En ausencia de carne comen frutas.

Foto de un ejemplar adulto en cautiverio, en el Parque de Aves y Reserva Natural Macaw Mountain, Copán Ruinas, Honduras que solo recibe aves nacidas y criadas en cautiverio.

Comparte con el cóndor andino lo que llamaríamos lentitud reproductiva pues su crecimiento y desarrollo demora mucho más que en el resto de las aves. Aparentemente son monógamos y se ha observado en cautiverio el cortejo nupcial. Anidan en huecos de árboles, paredes rocosas, matorrales densos y arbustos a nivel del suelo. No hacen nidos[4]. La pareja participa de la incubación y el cuidado de su cría. La incubación en cautiverio toma de 58 a 60 días.

Jack Clinton, que estudió los cambios de plumaje para estimar la edad, identifica etapas: “El primer año se puede diagnosticar por la presencia de plumón. Las aves de dos años empiezan a mostrar coloración blanca en las áreas ventrales. Este reemplazo de plumas negras por blancas continua hasta que las aves alcanzan los cuatro años, cuando tienen un aspecto moteado resultado de una matriz de plumas blancas y negras en el dorso. La etapa final de maduración del plumaje ocurre a los seis o siete años cuando las manchas negras en las plumas cobertoras superiores son finalmente reemplazadas por plumas blancas”[5].  

Aunque menor que la del cóndor, posee una larga vida pues puede llegar a los 30 años. En general vuela en solitario; cuando la hemos podido observar en vuelo nos llamó la atención su lentitud.

LA FAMILIA

Pertenece a la familia Cathartidae, que incluye siete especies americanas: el cóndor andino (Vultur gryphus) y el cóndor californiano (Gymnogyps californianus), el rey zope y cuatro jotes, cutes o zopilotes, sinónimos para describir buitres (en inglés vultures), un grupo de típicas aves carroñeras. Debido a la diversidad de nombres que se les da en español, las vamos a mencionar en inglés, aclarando que están presentes en todos los países de Centroamérica.

Black Vulture (Coragyps atratus)

Turkey Vulture (Cathartes aura)

Lesser Yellow-headed Vulture (Cathartes burrovianus). Un detalle interesante es que eBird solo registra 9 observaciones (5 de ellas con fotos) para El Salvador a la fecha de la publicación de esta nota.

Finalmente, como parte de la familia se encuentra el Greater Yellow-headed Vulture (Cathartes melambrotus) que solo habita en Sudamérica.

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NOTA

Esta es una contribución del Club de Observación de Aves Los Zorzales del valle de Sula a la ASHO (Asociación Hondureña de Ornitología).


REFERENCIAS

[1] Gallardo, Robert J., “Guía de las Aves de Honduras”, Edición de autor, 2018, p.76

[2] Ibañez Olivera, Lesly M.; Iannacone Olivers, José, “Bioecología y estado de conservación del cóndor de selva Sarcoramphus papa Linnaeus, 1758 (Cathartiformes: Cathartidae): Revisión a nivel de Sudamérica”, Biotempo 2011, Volumen 11, p.25

[3] Ibañez Olivera, Lesly M.; Iannacone Olivers, José, Op. cit., p.25

[4] Ibañez Olivera, Lesly M.; Iannacone Olivers, José, Op. cit., p.27

[5] Clinton Eitnirar, Jack, “Estimating age classes in King Vultures (Sarcoramphus papa) using plumage coloration”, Journal of Raptor Research, The Raptor Research Foundation, Inc.,  marzo 1996, p.37


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LA CASA AMÉRICA, VIVIENDAS AL ALCANCE DE TODOS (por Pablo R. Bedrossian)

Serie GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES

En la avenida San Juan entre Balcarce y Paseo Colón, a mano derecha se observa un jardín rodeado de edificios bajos color gris tiza. No se trata de una plaza pública sino del pulmón verde de la Casa América, un innovador proyecto de viviendas inaugurado en 1937.

Es un complejo en U que mira hacia la avenida San Juan. Está diseñado en estilo racionalista, cuyos rasgos más importantes son el uso de las líneas geométricas, la simetría y la funcionalidad.

Con curvas en los extremos y líneas rectas en el centro aparece como un sitio único, tranquilo y apacible, separado del ruidoso tránsito de la zona. El secreto reside en su área verde: “el espacio central presenta un borde de árboles que separa virtualmente el espacio privado, que es de acceso a las viviendas, con el espacio público“[1].

La Casa América está conformada por tres bloques con entradas independientes con un total de 98 departamentos. Un detalle interesante es que la simetría es solo aparente. La cuadra donde se ubica la Casa América tiene una marcada pendiente hacia la avenida Paseo Colón.

Para evitar que el edificio parezca inclinado, su creador incorporó una planta más en el extremo más bajo, por lo que tiene cuatro niveles del lado de la calle Balcarce y cinco del lado de la Avenida Paseo Colón.

LA HISTORIA

A fines del siglo XIX se comenzó a discutir como crear mejores condiciones sanitarias para las personas de menores recursos, específicamente por los que eran identificados como pobres, trabajadores, obreros e inmigrantes en la ciudad de Buenos Aires. Las propuestas incluían viviendas económicas, casas colectivas y barrios obreros.

En 1912 el diputado Juan Félix Cafferata presentó en el Congreso un proyecto para casas para obreros. En 1917 se reglamentó la ley. Manejado por la flamante Comisión Nacional de Casas Baratas (CNCB). Tres años después, en 1920 se inauguró el primer proyecto residencial de gestión pública con finalidad social: un complejo de 160 viviendas económicas dentro del perímetro conformado por las avenidas Asamblea y José María Moreno y las calles Riglos y Estrada, cerca del Parque Chacabuco zona conocida hoy como Barrio Cafferata en honor a su impulsor.

“En más de veinticinco años que transcurrieron desde las primeras gestiones, se llevaron a cabo nueve intervenciones en la Ciudad de Buenos Aires, con un total de 891 viviendas repartidas en viviendas individuales y colectivas casi en igual proporción”[2]. El último de estos proyectos de casas económicas fue la Casa América en de San Telmo.

EL ARQUITECTO

La Casa América se considera la única obra racionalista de Estanislao Pirovano (1890-s/d). Este arquitecto argentino se había formado en Europa, primero en la Escuela de Arte de Glasgow y luego en la Escuela Especial de Arquitectura de París, donde se graduó en 1914. Trabajó estilos revival, tudor y georgiano hasta que adhirió al estilo neocolonial por el que se lo reconoce[3]. Su obra más famosa es el viejo edificio del Diario La Nación de Florida 373 (que últimamente ha sido una de las sucursales de la empresa Falabella).

Finalmente puede decirse que la Casa América es una bisagra entre los antiguos conventillos e inquilinatos signados por la pobreza y las malas condiciones sanitarias y una modernidad donde las personas de menores recursos podían acceder a una vivienda digna y acorde con sus necesidades.

EL PERRO DEL VECINO

Visitando la Casa América le pregunté a un hombre ya jubilado si conocía alguna historia curiosa del lugar. Me contó que en un departamento había un perro cuyos ladridos no dejaban dormir a su esposa. Ella le pidió que hablara con los vecinos porque ya no soportaba la situación. El marido logró hablar con el dueño del perro:

– ¿Sabe? Vivimos dos puertas de por medio y mi esposa no puede dormir a causa de los ladridos de su perro. ¿Cómo hace Ud. para dormir con ese ruido?

– Tomo un sedante

– Y, mejor, ¿por qué en lugar de tomarlo Ud. no se lo da al perro?

El vecino endureció su rostro y con aspereza le respondió:

–  Si a su señora no les gustan los perros, mejor que se muden.

Según me dijo, regresó vencido a su casa y su esposa no tuvo más remedio que resignarse. Luego agregó que se dedicaba a la reparación de relojes antiguos y, según insistió, era considerado por sus pares el mayor experto en relojes de colección en el país. Cierto día recibió un llamado en su taller de un cliente que lucía desesperado.

– Tengo un reloj Louis Moinet del 1878 empotrado en un mueble y ha dejado de funcionar… ¡Necesito que venga a arreglarlo! Es una joya familiar… ¡Por favor, ayúdeme!

– No hago trabajos a domicilio

– No puedo sacar el mueble, ni puedo sacar el reloj… Le pago lo que sea, pero, por favor, ¡venga!

Notó al cliente tan angustiado que al final accedió. Le pidió los datos

– ¿Dónde vive Ud.?

– En Casa América, San Juan entre Balcarce y Defensa

– Justo vivo allí. ¿En qué cuerpo, piso y departamento?

Tras oír la respuesta el relojero exclamó:

– ¡No me diga que Ud. es el del perro!

Tras unos segundos de silencio el hombre le respondió que sí.

– Voy con una condición: que a partir de ahora haga callar a su perro y nos deje dormir.

El famoso reloj empotrado volvió a funcionar y el matrimonio retornó al buen descanso. En cuanto al perrito cada vez que estaba por el jardín se echaba unas largas siestas mientras su dueño leía plácidamente el diario sobre un banco de concreto.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Aslan, Liliana; Joselevich, Irene; Novoa, Graciela, Saiegh, Diana; Santaló, Alicia; “Buenos Aires: San Telmo 1580-1970”, IPU (Inventario de Patrimonio Urbano), Edición de Autor con patrocinios varios, 1992, p.46

[2] Sánchez, Sandra Inés, “Los caminos de la construcción de una vivienda popular: Caracterizaciones socioculturales en el espacio doméstico en Buenos Aires, hasta la década de 1940”, Revista de Historia Americana y Argentina, Universidad Nacional de Cuyo, Tercera época, Volumen 50, Nº 2, segundo semestre, 2015, p.116

[3] Liemur, Jorge Francisco y Fernando Aliata, Diccionario de Arquitectura en la Argentina, Clarín – Arquitectura, Buenos Aires, Argentina, Tomo o/r, 2004, p.74,75


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FRANK O. GEHRY: ARQUITECTURA INNOVADORA CON SELLO PROPIO (por Pablo R. Bedrossian)

Pocos arquitectos dividen las aguas como Frank Gehry: o se lo admira con pasión o produce una terrible urticaria. Sus diseños han roto todos los moldes y han extendido los límites de lo posible, de la estética y de la creatividad. Estemos de un lado o del otro, no cabe duda que Gehry es uno de los arquitectos más originales nacidos en el siglo XX.

Nacido en Toronto, Canadá, en 1929, como Ephraim Owen Goldberg, a los 18 años emigró a Estados Unidos donde estudió arquitectura en la University of Southern California; posteriormente continuó su formación en desarrollo urbano en la Harvard Graduate School of Design. El 1962 fundó en Los Angeles su primer estudio, Gehry Partners LLP, con un equipo de 175 colaboradores. Sin embargo, a pesar de contar con un equipo tan numeroso, practicaba por su cuenta algo que era para él mucho más que un hobby: crear modelos en cartón y papel metalizado, doblados, arrugados, dados vuelta, que abandonaba y retomaba hasta darle la forma perfecta.

Gehry comenzó a volcar en sus obras las ideas resultantes de estos ensayos a principios de la década de 1970. Que estas pequeñas esculturas de papel se pudieran convertir en edificios, museos o salas de conciertos fue posible gracias a un sofisticado programa informático 3D que se fue desarrollado originalmente por la industria aeronáutica[1].

Sus creaciones definen su estilo: cuando uno las contempla, ve unidades desarmadas y fragmentadas, propias de lo que se conoce como deconstructivismo. Esa curiosa geometría, consagrada en 1988 en una exposición en el MoMA de New York donde Gehry participó junto a otros seis arquitectos, produjo una revolución conceptual que unificaba arquitectura y arte.

Para sus obras ha utilizado materiales supuestamente “pobres”, como la madera enchapada y el hierro corrugado; también, desde luego, hormigón y titanio.  

Gehry ha rechazado cualquier intento de clasificación, pero, como alguien ha dicho, con o sin etiqueta pasará a la historia de la arquitectura. En 1989 obtuvo el Pritzker Prize, algo así como el Premio Nobel de la Arquitectura, y en 2014 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Compartimos aquí algunas de sus obras, quizás no son las más conocidas, pero hablan por sí mismas del “Gehry style”.

LA DANCING HOUSE DE PRAGA

La Dancing House (en español Casa Danzante) fue diseñada por Frank O. Gehry junto al arquitecto croata Vlado Milunić y la arquitecta británica de origen checo Eva Jiřičná. Es una de las primeras obras maestras del deconstructivismo. Fue inaugurada en 1996. Es una estructura de hormigón con vidrios de nueve pisos más dos subterráneos.

La idea original Milunić fue crear un edificio que fuera reflejo de la Revolución de Terciopelo que terminó con la hegemonía soviética sobres los checos. Imaginó un objeto compuesto de dos partes, una estática y otra dinámica, como metáfora de su sociedad donde una parte se separó de la corriente dominante totalitaria y rígida y se lanzó a un mundo de cambios. Gehry le dio la forma. La cooperación entre estos grandes arquitectos de procedencias tan diferentes dotó a Praga de símbolo: un baile para recordar y celebrar el fin del totalitarismo.

EL JAY PRITZKER PAVILION DE CHICAGO

El Jay Pritzker Pavilion (es español Pabellón Jay Pritzker) es un auditorio musical al aire libre para 11,000 personas (4,000 sentados más 7,000 en el césped), ubicado en el Millennium Park de Chicago, Illinois, en los Estados Unidos. Pocos saben que por restricciones legales la ciudad calificó la construcción como obra de arte (¡y lo es!) y no como edificio. Fue terminado en 2004.

Típica obra deconstructivista, cuenta con paneles de acero inoxidable que parecen alejarse del centro y largas prolongaciones que parecen los rayos de una bicicleta. Su color gris metalizado es el preferido de Gehry.

FONDATION LOUIS VUITTON

Ubicado dentro del Bois de Boulogne, una hermosa zona verde de París, equivalente al Central Park de New York, al Tiergarten de Berlín o a los bosques de Palermo de Buenos Aires, este maravilloso complejo es a la vez museo y centro cultural. Por fuera tiene el aspecto de un barco, cuyas doce velas son paneles de vidrio sostenidos por vigas de acero y madera. Por dentro hay un conjunto de bloques blancos (conocidos como “icebergs“) revestidos con paneles de hormigón reforzado con fibras. Da una extraordinaria imagen de transparencia, luminosidad y movimiento.

Se inauguró en 2014, luego de grandes debates por su ubicación; oficialmente costó 143 Millones de dólares, aunque se cree que el presupuesto invertido fue mucho mayor.

LA TORRE BEEKMAN EN 8 SPRUCE STREET, NEW YORK

Ubicado en el sur de Manhattan este edificio de 76 pisos parece retorcerse sobre sí mismo, depende desde donde se lo observe. Con 264 metros de altura y una estructura de hormigón armado, es una de las torres más originales de New York.

No es un rascacielos de oficinas sino de apartamentos de lujo. Cuenta en sus pisos más bajos con una escuela y un hospital. En la base posee 5 plantas revestidas con ladrillos. Fue inaugurado en 2011.

IAC BUILDING, NEW YORK

La primera obra de Gehry en New York es el IAC Building. Aunque nuestra foto no permite observar el edificio en su totalidad, las paredes de vidrio y la cerámica de suaves tonalidades celestes que le dan el aspecto de un gigantesco iceberg. Poseedor de una gran luminosidad, fue inaugurado en 2007.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Khul, Isabel; Lowis, Kristina; Thiel-Siling Sabine, “50 Architects you should know”, Prestel Verlag, 2017, p.104


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CLAUDE LORRAIN, EL ARTISTA QUE PINTÓ AL REVÉS (por Pablo R. Bedrossian)

Para los expertos en arte el nombre de Claude Lorrain resulta familiar; en cambio, puede ser desconocido para el resto, pues no goza del prestigio de los grandes maestros del Renacimiento o de los impresionistas cuyas obras se han hecho populares. Sin embargo, fue un innovador y, para muchos, el primer pintor paisajista.

Con maestros de la talla de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael en el cinquecento (el siglo que comenzó en 1501) se creyó que la pintura había alcanzado su máxima expresión. El peso de su rico legado produjo una crisis, pues la generación siguiente no tenía claro hacia dónde dirigirse. Las formas clásicas del Renacimiento comenzaron a exagerarse (el manierismo) y solo el talento de artistas como Tintoretto (1518-1594) o El Greco (1541-1614) evitaron que las comparaciones se vuelvan odiosas y destructivas. La posterior aparición de Caravaggio (1573-1600) con su naturalismo fue una bocanada de aire fresco al pasar de una tradición pictórica cuyas figuras remedaban esculturas a representaciones que parecían de carne y hueso. En ese entorno, donde el barroco también se abría paso, aparece Lorrain.

Claude Lorrain (1600-1682) nació en Francia un siglo después de aquella época dorada. Desde muy joven se trasladó a Italia donde desarrolló su carrera artística. Aunque su estilo nunca nos atrajo, reconocemos en él un extraordinario innovador: fue el primero en colocar el paisaje como el gran protagonista de un cuadro en lugar de emplearlo como el fondo de una escena. Se trata de vistas campestres, a veces con alguna construcción clásica o un lejano grupo de personas, pero donde la naturaleza ocupa el primer lugar.

PINTANDO AL REVÉS.

Cuando hablamos de pintar al revés no hacemos alusión a un aspecto técnico, como en el caso de Leonardo Da Vinci que era zurdo, escribía de derecha a izquierda y colocaba las letras en posición inversa, obligando a la lectura con un espejo[1]. Hablamos de algo totalmente diferente.

Imaginamos que un pintor recrea el paisaje que se extiende delante de él. Cuando observamos “Vista de Toledo” de El Greco entendemos que, más allá de algunas libertades, el artista representó con su peculiar estilo la ciudad en donde vivía. Lo mismo pasa cuando observamos “Amapolas” de Claude Monet: suponemos que ha sido fruto del artista contemplando la naturaleza.

Por el contrario, Lorrain no pintó lo que veía, sino lo que imaginaba. A pesar que utilizó elementos realistas, producto de su estudio de la campiña romana y las colinas aledañas, idealizó la naturaleza creando paisajes de ensueño bañados de sol. Volcó en sus telas imágenes de lugares que no existían.

Décadas después de su muerte los viajeros juzgaban un paisaje de acuerdo al ideal de belleza propuesto en los cuadros del Lorrain. E. H. Gombrich escribe “acaudalados ingleses fueron aún más allá y decidieron modelar el trozo de naturaleza que les pertenecía, en sus parques o haciendas, según los sueños de belleza de Claude Lorrain”[2]. Esos idílicos entornos naturales con castillos en ruinas impulsaron a los admiradores de Lorrain en la Gran Bretaña a transformar sus jardines para imitar aquellas creaciones[3]. Como en un cuento borgeano, todo sucedía a la inversa: en lugar que un paisaje inspirara una pintura, una pintura inspiraba un paisaje.

Incluso la palabra pintoresco se popularizó cuando comenzó a aplicarse específicamente a paisajes o jardines que recordaran a las pinturas de Lorrain. Luego, y como consecuencia de su uso primitivo, ese adjetivo –pittoresco en italiano, picturesque en inglés, pittoresque en francés- se extendió para describir objetos y lugares que nos parecen propios de una obra de arte.

DOS DETALLES MÁS DE CLAUDE LORRAIN

Debido a la fama que Claude Lorrain obtuvo en su tiempo, afloró una multitud de imitadores que vendía sus copias como si fueran originales. Para preservar su obra, el pintor creó el Liber Veritatis, un cuaderno de 195 dibujos con todas sus obras descritas en detalle, incluyendo datos de la venta, como el nombre del cliente y el precio del cuadro.

El espejo de Claude, un pequeño instrumento oscuro utilizado por los paisajistas ingleses de finales del siglo XVIII y principios del XIX, recibió su nombre en homenaje a Claude Lorrain. Gracias a su convexidad permitía ver secciones del paisaje a menor escala en tonalidades sepias, sirviendo como referencia para la creación de bocetos. Para utilizarlo, el artista debía dar la espalda al paisaje y observar el reflejo en el cristal.

© Pablo R. Bedrossian, 2020. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Isaacson, Walter, “Leonardo Da Vinci La Biografía”, Debate, Penguin Random House Grupo Editorial, 2018, p.44

[2] Gombrich, E.H., “La Historia del Arte”, Phaidon, 16ª Edición (revisada, ampliada y rediseñada), 1995, p.397

[3]  Gombrich, E.H., Op. cit., p.419


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“SORJONEN” (EN INGLÉS “BORDERTOWN”) – UN DRAMA POLICIAL A LA FINLANDESA (por Pablo R. Bedrossian)

“Sorjonen”, que en inglés ha sido titulada “Bordertown”, es una serie policial finlandesa que lleva tres temporadas de 10 capítulos cada una. Trata sobre Kari Sorjonen (interpretado por Ville Virtanen), un policía altamente intuitivo, cuyo método de trabajo se basa en la famosa técnica del “palacio de la memoria”. Su forma de razonar e interactuar, no solo con colegas y sospechosos sino con su propia familia, lo hacen una persona distinta, dueña de un extraordinario pensamiento lateral pero, a la vez, incapaz de adaptarse a convenciones sociales y a expectativas ajenas, requeridas para una sana convivencia.

Podría decirse que la serie no trata sobre los casos sino sobre el personaje. Kari Sorjonen es un experto en lo que llamaríamos “crímenes mayores”. Se traslada desde Helsinki, la capital de Finlandia, a Lappeenranta, una pequeña ciudad cercana a la frontera con Rusia, con el propósito de pasar más tiempo con su familia; sin embargo, su adicción al trabajo y su obsesión por resolver enigmas le generan conflictos lo impiden. En cada temporada los casos que enfrentan son cada vez más complejos por lo que aquella declarada intención hogareña siempre está en jaque y con frecuencia tambalea.

Debido a la cercanía geográfica, el relato por momentos se traslada a San Petersburgo, la bella ciudad imperial rusa. Desde luego, Sorjonen no está solo: la Unidad de Crímenes Mayores está integrada por otros personajes, entre los que se destaca la exagente rusa Lena Jaakkola (encarnada por Anu Sinisalo) cuya hija Katia es amiga de Janina, la hija de Sorjonen; ambas protagonizan momentos muy importantes de la serie.

Para nuestra cultura latina, entender alguno de los casos no es sencillo. Algunas acciones que son socialmente aceptables para nosotros son inaceptables en Finlandia y viceversa. Sin embargo, más allá de la experiencia transcultural que representa ver cómo piensan y viven en otras latitudes, también surge la universalidad de la experiencia humana: las emociones, los deseos y las contradicciones que se exponen en la serie.

Con sus gestos ampulosos y a veces desconcertantes Sorjonen manifiesta una personalidad diferente, moldeada desde la niñez. Creemos que la creación de este personaje es el principal aporte de esta saga; sin él, los casos no tendrían nada que los diferenciara de otras series.

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