EMILY YOUNG Y SUS CABEZAS DE PIEDRA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”

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Cabeza sobre columna, St. Paul Cathedral, Londres

Tengo dificultad para entender ciertas expresiones del arte contemporáneo. He visitado decenas de museos, galerías y exposiciones, y pocas veces me he sentido atraído o conmovido. Por eso cuando vi por primera vez un par de enormes cabezas que poseían la delicada dignidad de las esculturas clásicas y, a la vez, la expresión contemplativa del hombre moderno, me detuve a fotografiarlas.

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Otra cabeza sobre columna, St. Paul Cathedral, Londres

No fue difícil reconocer al día siguiente la misma mano creadora. En otro sector de la ciudad encontré una cabeza magistralmente tallada, mezcla de ángel y humano. No había en ella ninguna sonrisa o mueca de dolor, miedo o enojo. Más bien parecía meditar con la serena resignación de quien reconoce sus límites.

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Cabeza en los jardines de St Pancras Parish Church, Londres

Así llegué a descubrir a Emily Young, considerada la escultora en piedra contemporánea más importante del Reino Unido. Nacida en Londres, Inglaterra, en 1951, proviene de una familia notable; incluso su abuela, la ceramista Kathleen Scott, trabajó con el genial Auguste Rodin.

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Obra titulada “Blue Purbeck Angel Head”

Esta original artista plástica combinó su formación académica con tempranos viajes a lugares exóticos de Asia y África y visitas a países donde el arte ocupa un lugar privilegiado, como Francia, Italia y Estados Unidos, donde residió. Pero no se trata aquí de hablar de Emily Young sino de su arte.

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Obra titulada “Veltha”

PIEDRAS QUE HABLAN

En nada se parece la piedra a la cerámica. Mientras el alfarero tiene en sus manos un barro que modela a su antojo, el escultor debe imaginar la figura y rescatarla de la piedra. Precisamente, la artista inglesa, trabajando sobre diversos materiales, -variedades de mármol, lapislázuli, alabastro-, cincela rostros dejando el resto de los bloques en su estado natural.

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Obra titulada “Wind Head”

Como si las estuviera viendo en la brutalidad de la piedra, logra con unos pocos golpes que las cabezas emerjan. Su estilo tiene algo de la escultura egipcia: Rostros alargados, sin pliegues ni arrugas, con pocas curvas. Generalmente los arcos superciliares se continúan en narices alargadas, rectas y chatas. En los huecos que se forman debajo de ellos, aparecen los ojos simétricos, cerrados o abiertos sin pupilas. Finalmente, la boca está definida por una línea recta horizontal que separa los labios, perpendicular a la nariz. El resultado transmite una majestuosa calma, como si toda emoción quedara sujeta a una profunda conciencia de sí mismo y de la realidad, reforzada por pómulos en ángulos rectos. Curiosamente, un par de sus obras, concebidas bajo esta misma línea, me recordaron a un moai.

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Obra titulada “Rouge the Vitrolles Head”

Emily Young trabaja en dos estudios, uno en las ruinas de un convento en Santa Croce, en la Toscana italiana, y otro en su Londres natal, ciudad donde se pueden admirar sus creaciones en sitios como la imponente Catedral de St Paul o los estrechos jardines de la St Pancras Parish Church. También tuvimos oportunidad de ver una exposición suya en el Southwood Garden -un pequeño parque interno- de la St James’s Church, el famoso templo anglicano en el corazón de Picadilly, diseñado por Christopher Wren.

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Obra titulada “Face of Stillness I”

PROPÓSITO Y PROYECTOS

En cuanto a los propósitos, su propio sitio web declara: “El objetivo principal de su escultura es resaltar la belleza natural y la energía de la piedra… Su enfoque permite al espectador descubrir una sólida base común a través del tiempo, la tierra y las culturas. Sus técnicas subrayan su profunda preocupación por nuestra problemática relación con el planeta, combinando habilidades tradicionales de tallado con el uso de la tecnología cuando es necesario, para producir un trabajo que es al mismo tiempo contemporáneo y antiguo, y lograr una presencia única, seria y poética”[1].

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Obra titulada “Amiata Warrior Head”

Entre otros proyectos, la artista plástica inglesa ha instalado enormes gigantescas cabezas en el océano para protestar contra la pesca de arrastre en Italia, y también ha diseñado grandes discos para ser expuestos al aire libre. Una de sus ideas más ambiciosas consiste en instalar doce cabezas de más de tres toneladas en diferentes lugares del planeta.

EMILY YOUNG, PINK FLOYD Y LA PENGUIN CAFE ORCHESTRA

Uno de los hechos más curiosos de la vida de Emily Young fue su vinculación con Pink Floyd, la banda de música progresiva que causó furor en los ’70. A sus 15 años conoció en Londres a uno de sus fundadores, Syd Barrett, quien se cree que le dedicó la canción “See Emily Play”. En aquel tiempo de la psicodelia, Barrett era un poeta que experimentaba con LSD para sus creaciones, y la adolescente fue para él una suerte de musa[2]. Poco después la joven artista fue pareja de Simon Jeffes, director de la Penguin Cafe Orchestra, con quien tuvo un hijo. Ella misma realizó algunas de las tapas de los discos de la mencionada agrupación musical.

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Detalle de “Face of Stillness I”

EPÍLOGO

Para terminar, dejemos que otros nos hablen: “Ella martilla, cincela y tritura piezas de roca, creando obras monumentales que celebran el material del que están talladas. Ella se deleita con las fallas, venas y divisiones en su material y saborea el juego del viento, el agua y la temperatura en sus superficies escarpadas” dice una periodista en un artículo sobre Emily Young. De inmediato transcribe palabras de la propia artista: “Hay una historia contada en cada pieza de piedra que es más magnífica que cualquier mito de la creación, así que cuando trabajo en la piedra impongo mi pequeño momento en ella, vuelvo a poner un poco de conciencia moderna en la naturaleza”[3].

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] http://www.emilyyoung.com/Pages/about.html

[2] http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/art/features/emily-young-from-rock-muse-to-stone-sculptor-8822572.html

[3] http://www.houseandgarden.co.uk/interiors/real-homes/emily-young


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MÁS ARTÍCULOS DE LA SERIE “GRANDES ARTISTAS CONTEMPORÁNEOS”:

ARTÍCULOS DE LA SERIE “ARTE URBANO”:

APRENDIENDO CON LOS ROLLING STONES (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE ARTE Y MANAGEMENT

Cuando era niño existía una incomprensible rivalidad entre los Beatles y los Rolling Stones, y yo era fan de El Cuarteto de Liverpool. Sin embargo, con el paso de los años ocurrieron dos cosas: comenzó a cautivarme la música de los Rolling y me pregunté cómo, después de tantos excesos, pudieron sobrevivir como banda.

Rolling Stones 001 DSC03460.JPGEncontré las respuestas a mi pregunta, durante un recital en el Amsterdam ArenA, el magnífico estadio cerrado del Ajax, el famoso equipo de fútbol de Holanda. Ese día los Rolling Stones dieron cátedra, y no sólo a través de la música.

Rolling Stones 002 DSC03454.JPGLuego de unos aburridos teloneros, los abuelos del rock, subieron a la amplia explanada en forma de H que servía de escenario. Detrás de ellos, cuatro pantallas verticales gigantes mostraban a la banda en impresionantes primeros planos. La multitud que colmaba las enormes tribunas y también la gramilla estalló enfervorizada.

Rolling Stones 003 DSC03392.JPGCharlie Watts (76 años), como un muñeco mecánico, comenzó a marcar los intensos compases con la batería. Keith Richards (73 años) junto a Ron Wood (70 años) hicieron bramar a sus guitarras mientras Mick Jagger (74 años) se contorsionaba con la flexibilidad de un adolescente y entonaba las primeras notas. Allí estaba la leyenda, un grupo de rock con más de 55 años de historia, sacudiéndonos a todos con la fuerza de su música.

Rolling Stones 004 DSC03407.JPGA lo largo de dos horas hicieron los temas más famosos de su repertorio con la vitalidad de chicos de 20 años. ¿Cuáles son las claves que los mantuvieron siempre en los lugares más altos, superándose y conmoviendo hasta las piedras? ¿Cómo han logrado ser tan influyentes y convocantes, que gente de diversos países viaja simplemente para oírlos? ¿Cómo construyen esa mágica experiencia que llamamos show, al cual regresan una y otra vez sus seguidores?

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Entre las muchas razones creo que esa noche encontré algunas importantes:

  1. ACTITUD

Si algo resalta de estos cuatro monstruos, es que ponen todo en cada nota. No se guardan nada. Saltan, juegan, cantan y tocan como si fuera la última vez, pero, a la vez, con el entusiasmo de la primera. Pasión por lo que hacen; dedicación y concentración en lo que tocan.

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  1. TALENTO

La extraordinaria demostración artística que brindaron en el concierto revela una evolución permanente. El talento, tal como la antigua moneda de dónde proviene la palabra, es útil en la medida que se acrecienta y multiplica. Como evidencia, vale la pena ver el documental producido por Netflix titulado “Under the Influence”, donde se observan algunas de las fuentes en las que abrevó Keith Richards.

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  1. TRABAJO EN EQUIPO

Cada uno cumple su rol, sin invadirse. Se dan lugar mutuamente. En cierto momento, uno se inclinó ante otro en señal de reverencia, reconociéndole su virtuosismo. No hay guerras de egos, ni hogueras de vanidades. Tratan de superarse a sí mismos, no de competir entre ellos. Verlos abrazados al final simbolizó la unidad en la diversidad que los caracterizó a lo largo de los años. Grabar álbumes solistas no les impidió seguir trabajando juntos.

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  1. OBJETIVOS CLAROS

Hay personas que trabajan para ganar dinero, pero hay otros que ganan dinero haciendo lo que les gusta. Simplemente fluyen. Dice el refrán encuentra un trabajo que te guste y nunca más volverás a trabajar. ¿A alguien se le ocurre pensar que los Stones dan recitales por razones de subsistencia? Desde luego, no es su propósito hacer fortunas (ya las tienen), pero sí el efecto de sus shows.  En tiempos donde muchos sólo piensan en hacer dinero, siguen siendo fieles a sí mismos, recibiendo naturalmente (e incluso en exceso) el fruto de su siembra.

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  1. ADAPTACIÓN AL CAMBIO

Sólo tres de los seis integrantes originales perduran en la banda: Mick Jagger, Keith Richards y Charlie Watts. En 1975, Ronnie Wood reemplazó a Mick Taylor, quien había sustituido al fundador Brian Jones, su líder original. Jones padecía profundas depresiones, y tres semanas después de su salida del grupo, fue hallado muerto en su piscina. Perdieron a otro de los fundadores, el tecladista Ian Stewart, de un repentino ataque cardíaco. Sin embargo, en medio de las contingencias no se victimizaron, ni se dieron por vencidos.

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  1. SUPERAR LOS ERRORES

A lo largo de las décadas padecieron numerosos problemas. Son conocidas sus historias de excesos, obscenidades y problemas con la Ley, resumidas en la frase droga, sexo y rock’n roll; su postura de niños malos pudo hacerlos caer en un precipicio. Pero no fue sólo eso. Lidiaron con graves enfermedades, como el cáncer de laringe de Charlie Watts, la dependencia a la heroína de Keith Richards o, más recientemente, el cáncer de pulmón de Ron Wood. Por momentos cada uno tiró por su lado, pero finalmente pudieron unirse para avanzar en la misma dirección.

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ÚLTIMO PENSAMIENTO 

Cuando comparo su trayectoria, lamento que mis amados Beatles, cuya música sigo prefiriendo, fueron incapaces de superar sus diferencias, de seguir produciendo shows en vivo (el último fue en 1966; el resto de los álbumes fue grabado en estudio, hasta 1970 cuando la banda se disolvió) y de evitar disputas legales por los derechos de autor. Creo que después de tantos años los Rolling Stones demuestran algo que dejamos para el final: que además de compañeros y socios son amigos; siempre es necesaria una alta dosis de afecto y confianza para aceptar y superar las diferencias.

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Se atribuye a Ron Wood una frase cuyo valor describe esa fraternidad: “vamos a seguir tocando, seguro. Somos como los viejos monjes, esos que nunca abandonan. Vamos a tocar hasta que nos caigamos del escenario… Los Rolling Stones no se separarán hasta que todos los miembros no hayan fallecido”.

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© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


BONUS: VIDEOS DE UNA NOCHE INOLVIDABLE

Si bien la calidad del audio no es buena, los videos están filmados en HD, y permiten ver el desempeño de los Rolling Stones en el escenario.

 


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Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, que no tienen fines comerciales. La imagen de portada es una fotografía de una pintura realizada por el Stone Ron Wood, expuesta en una galería de arte en Covent Garden, Londres, en septiembre de 2017, donde fue tomada. Se titula Forty Licks Emerald.

 

 

 

“LA NIÑA QUE MIRABA LOS TRENES PARTIR”, UNA HISTORIA INOLVIDABLE (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “LECTURA RECOMENDADA”

TapaHay libros cuyo recuerdo perdura toda la vida. Tal es el caso de “La niña que miraba los trenes partir”, del uruguayo Ruperto Long.

Esta novela histórica transcurre en su mayor parte durante la 2ª Guerra Mundial, y está relatada por sus propios protagonistas. Cada uno comparte sus experiencias y, a la vez, expone sus sentimientos. Los actores centrales son un uruguayo que decide combatir por la Libertad y es asignado a la Legión Extranjera, un joven polaco de origen judío que regresa a su pueblo natal, y, Charlotte, la niña belga que miraba los trenes partir, quien, a pesar del esfuerzo de sus padres, padece un encierro forzoso durante su pubertad. Ambientada en escenarios tan diferentes como Polonia, Bélgica, Francia, el norte de África y el Uruguay, la trama conduce a desenlaces imprevisibles, manteniendo intacta la tensión hasta el final.

Como “Hayrig” sobre los armenios, de Eduardo Bedrossian, y “He sobrevivido para contarla”, de Tadeuzs Sobolewicz, sobre judíos y polacos en Auschwitz, esta obra pertenece al género épico moderno, cuyos héroes no son guerreros o caudillos sino personas comunes que, atravesando las más duras calamidades, no se rinden ante el infortunio. Prescindiendo de golpes bajos o intenciones lacrimógenas, el texto de Ruperto Long presenta y representa a través de sus personajes a aquellos que anónimamente sufrieron, lucharon y murieron, víctimas de la crueldad más extrema ejercida contra ellos por otros seres humanos.

Basada en hechos y personas reales, “La niña que miraba los trenes partir” muestra el verdadero amor entre padres e hijos, entre hombres y mujeres, entre amigos, que jamás se da por vencido. También demuestra el valor de la esperanza. Tomando la idea del Dr.Viktor Frankl, quien fue prisionero en los campos de concentración, la novela de este magnífico escritor uruguayo nos recuerda que no elegimos las circunstancias, pero sí cómo reaccionamos frente a ellas.

 ACERCA DEL AUTOR

Pablo con Ruperto Long y José Molina
De izquierda a derecha, José Molina, el autor de esta nota y Ruperto Long

Conocimos a Ruperto Long durante la presentación del libro en la librería Metromedia de San Pedro Sula, a donde llegó invitado por la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH). Pudimos conversar un buen rato con él. Disfrutamos de su amabilidad, sencillez y buen humor. En ese momento no imaginamos su extraordinario curriculum vitae, que descubrimos días después.

Es Ingeniero. Ha realizado un Curso Ejecutivo en la Universidad de Harvard; ha sido Senador Nacional de la República Oriental del Uruguay y presidente del Tribunal Superior de Cuentas de ese país. En 2013 fue condecorado Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia y en 2016 recibió de la Cámara Uruguaya del Libro el Premio Libro de Oro, en la categoría Ficción Autor Nacional. Ruperto Long confirma una vez más nuestra experiencia con escritores de la talla de Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato: que la verdadera grandeza no reside en su pluma sino en la forma de acercarse a la vida y a los demás.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


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EL PASAJE DE LA MISERICORDIA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES”

Buenos Aires tiene pocas calles y pasajes peatonales. Esto se hace más notorio en los barrios alejados del Centro. Los pasajes Guillermo Enrique Granville en Villa Santa Rita y Albania en Monte Castro son algunas de esas escasas muestras. Hemos visto la lucha de los vecinos por conservar estos espacios, y su esfuerzo no siempre es en vano. Tal es el caso de Pasaje de la Misericordia declarado Sitio de Interés Cultural y Turístico y Patrimonio Cultural de Mataderos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Lo invitamos a conocerlo y recorrerlo.

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El Pasaje de la Misericordia (en realidad, el nombre correcto sería pasaje De la Misericordia) tiene una sola cuadra. Se ubica en la manzana delimitada por las calles Fonrouge y Pola, por las cuales se accede, y José Enrique Rodó y Chascomús, a la cuales corre paralela.

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DESCRIPCIÓN

Poco se ha escrito sobre los orígenes de este pasaje. En el pasado, por su estrecha cercanía con la calle homónima, se lo llamó pasaje Chascomús. Según Eduardo Luis Balbachán, se lo denominaba así porque originalmente era una de las aceras de la calle mencionada; también se lo llamó Pasaje Vecinal[1],[2]. Un vecino que vive en la casa más antigua de esa estrecha vía me comentó que antes allí había un potrero, y que el pasaje formaba parte de la vía de acceso de los animales. Luego, sobre ese solar se elevaron construcciones, separando el angosto pasaje de la calle Chascomús. Un dato relevante que no pudimos encontrar es el año en que se levantaron dichas edificaciones. El nombre De la Misericordia es muy posterior.

Eduardo Luis Balbachán, en su libro publicado en 1982, agrega que el piso del pasaje era de baldosas y tierra; en el lado norte había casas bien conservadas, y en el lado sur, una tapia descuidada; para demostrarlo ilustra su texto con algunas fotos.

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Foto del pasaje del libro “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, de Eduardo Luis Balbachán, de 1982, cuando aún se llamaba Chascomús

En la actualidad el Pasaje de la Misericordia conserva la misma anchura, de unos dos metros, pero ha cambiado su fisonomía. Ya no hay trechos de tierra. Grandes baldosas grises de cemento en un sector y mosaicos del mismo color en otro sirven como piso. Las casas del lado norte lucen muy dignas, y sobre la vieja y herrumbrada pared sur de la que hablaba Balbachán, hoy hay murales creados por diversos artistas de la zona y, en su base, varios canteros.

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Cerca de la entrada del lado este (calle Pola) hay una pequeña escalinata y una rampa para personas con capacidades especiales.

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EL ORIGEN DEL NOMBRE

Como hemos dicho, el pasaje nació siendo una acera de la calle Chascomús, de la cual heredó el nombre al convertirse en pasaje, tras quedar separado de ella por una construcción. La calle mencionada recibió su nombre, según Balbachán, por una ordenanza municipal del 28 de octubre de 1893. El mismo autor agrega -imaginamos que tomándolo de la misma fuente- “Nombre anterior: Número 4 ó 4a. al sudeste de la calle Provincias Unidas[3].

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La denominación Chascomús proviene de la ciudad ubicada en la Provincia de Buenos Aires sobre la actual Ruta 2, famosa por su laguna. Fue fundada en 1779 por Pedro Nolasco Escribano llamándola Juan Bautista Chascomús: combina dos nombres, san Juan Bautista (denominación católica para el predicador judío del siglo I conocido como Juan El Bautista) y la voz indígena Chascomús, que significa siete lagunas[4].

Alberto G. Piñeiro aporta un detalle interesante sobre esta calle, que no conocíamos. Dice que también “la denominación Chascomús abarcaba el tramo de Directorio comprendido entre las actuales Lisandro de la Torre y General Paz[5].

Volviendo al pasaje, pasó de llamarse Chascomús a De la Misericordia por la Ordenanza N° 50.836, publicada en el Boletín Oficial N° 51 de 1996[6]. Aunque desconocemos las razones. es un nombre bellísimo. En latín miser significa desdichado y cordis, de corazón. De allí que misericordia es sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda. ¿Puede haber un nombre que comunique un sentimiento más noble?

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Finalmente, tal como anuncian los carteles, su única cuadra existe entre el 5500 y 5600, siendo sus códigos postales C1440APA y C1440APB. Curiosamente existe el código postal para las alturas que van del 5601 al 5700… ¡que no existen!

 RENOVACIÓN

Según una placa que luce el Pasaje de la Misericordia, fue declarado Sitio de Interés Cultural y Turístico y Patrimonio Cultural de Mataderos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires el 26 de octubre de 2006.

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Una publicación barrial, ubica la reinauguración de esta vía peatonal un año después, el 24 de octubre de 2007. Dice “El Pasaje de la Misericordia, con el impulso de un proyecto de la legisladora socialista de Mataderos, Verónica Gómez, fue declarado por la Legislatura de la Ciudad, de interés cultural y turístico. Su recuperación y remodelación estuvo a cargo del Gobierno de la Ciudad, a través del Ministerio de Gestión Pública y Descentralización. Distintos artistas plásticos de los barrios de Liniers y Mataderos dieron vida a los murales que hoy engalanan el pasaje, que ya forma parte del recorrido del circuito turístico que iniciará el Gobierno de la Ciudad” [7].

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Aprovechamos para recordar con mucho cariño entre aquellos que han contribuido al desarrollo de ese tradicional barrio porteño a nuestro amigo y colega, Dr. Hugo Suárez, quien fuera concejal municipal y presidente de la entidad barrial República de Mataderos[8], siempre reconocido por su incondicional solidaridad y compromiso con su barrio[9].

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La remodelación del pasaje le dio nueva vida. Diversos artistas de la Comuna 9, que abarca los barrios de Mataderos, Liniers, y Parque Avellaneda, decoraron el muro sur con murales, en su mayoría con motivos gauchescos. Christian Heredia tuvo a su cargo los dos más grandes: el primero ingresando desde la calle Fonrouge, titulado “Enero 1959 Toma del Frigorífico Lisandro de la Torre” y, en el extremo opuesto, el primero desde la calle Pola, “Recuerdos del Resero”.

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Vale la pena visitar el Pasaje de la Misericordia; pero si no puede llegar hasta allí, lo invitamos a recorrerlo a través de este video:

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, Editorial Rodolfo Alonso, Buenos Aires, Argentina, 1982, p.111

[2] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina, 2003, p.260

[3] Balbachán, Eduardo Luis, Op. cit., p.114

[4] Iusem, Miguel, “Diccionario de las calles de Buenos Aires”, Instituto Rioplatense de Ciencias, Letras y Artes (IRCLA S.A.), Buenos Aires, Argentina, 1971, p.51

[5] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Las calles de Buenos Aires, sus nombres desde su fundación hasta nuestros días”, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2003, p.81

[6] Piñeiro, Alberto Gabriel, “Barrios, calles y plazas de la Ciudad de Buenos Aires. Origen y razón de sus nombres”, Dirección General Patrimonio e Instituto Histórico, Buenos Aires, Argentina, 2008, p.283

[7] http://www.villalugano.com.ar/actualidad/2007/jqhiyp_recuperan_un_tradicional_pasaje_barrio_mataderos.html

[8] http://www.cosasdebarrioweb.com.ar/Abril2009/cultura.html

[9] http://rubentzanoff.mst.org.ar/2013/04/13/recorrida-por-mataderos-ante-el-124-o-aniversario-de-mataderos-1889-2013/


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Todas las fotografías y videos fueron tomados por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la foto en blanco y negro, tomada del libro “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, de Eduardo Luis Balbachán, de 1982, citado en las referencias.


BONUS: MURALES y MURALISTAS DEL PASAJE DE LA MISERICORDIA

Un poco a la manera de la boquense calle Caminito, el Pasaje de la Misericordia con sus murales podría convertirse en un museo al aire libre. Lamentablemente, en nuestra visita a fines de marzo de 2017, las pinturas lucían algo deterioradas. El talento demostrado allí por sus creadores merece un renovado cuidado. La mayoría de los murales están dedicados a temas gauchescos.

  1. Autor: Christian Heredia (http://www.letrista.com.ar); título: Enero 1959 Toma del Frigorífico Lisandro de la Torre
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  1. Autoras: Gloria Concetti – Alicia Espósito
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  1. Autor: Guillermo Nadal
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  1. Autora:  Nancy Pozzuto https://www.facebook.com/nancypozzuto
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  1. Autoras:  Angélica Barrientos y Alicia Parada https://www.facebook.com/alicia.paradagotz.1?ref=br_rs
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  1. Autores:  Olga Alonso y Norberto Ricco
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  1. Autoras:  Lidia Lanzi (https://www.facebook.com/lidiaelvira.lanzillotta.5) y Alma Knees
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  1. Autoras:   Rosa Pantano (http://mirarte-rosapantano.blogspot.com)  y Beatriz Olivera Querol, fechado 2007
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  1. Autores:   Nogueira y DeFederico
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  1. Autores:   Andrea y R. Cabrera, fechado 2007
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  1. Autores:   Los Pibes

Este gran mural rompe la línea artística y abandona los temas gauchescos. mostrando una alta identificación con el barrio, con inscripciones como “Mataderos está encantador” y “El Pasaje de la Misericordia”, o el escudo del Club Atlético Nueva Chicago. Finalmente, encima de la firma, recuerda una gesta histórica argentina: “2 de abril, Día de las Malvinas”.

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12.   Autor: Christian Heredia, en el 127º aniversario de Mataderos; título: “Recuerdos del Resero”

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LA CALLE ARIAS Y SUS ESCALERAS (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE PASAJES Y CALLES CURIOSAS DE BUENOS AIRES

Buenos Aires cuenta con calles que en algunos de sus tramos se convierten en escaleras. Las cuatro más conocidas se encuentran en el sector conocido como La Isla, una suave loma poblada de suntuosos edificios, muy cerca de la Recoleta. Las dos de la calle Guido y la de la calle Copérnico comparten una misma línea arquitectónica, mientras que la calle Arjonilla tiene un diseño diferente. Sin embargo, todas poseen un inconfundible aroma parisino que las integra espléndidamente a la zona.

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Buenos Aires tiene otras calles con escaleras. En Recoleta, la peatonal Roberto M. Ortiz se transforma en una breve escalera al desembocar en la acera de la Avenida Alvear. Más recientemente, uno de los dos carriles de la calle Lavalle, en la cuadra ubicada entre la calle 25 de Mayo y la Avenida Leando N. Alem, ha sido también convertido en escalera.

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Pero no todas se encuentran en la Zona Norte o en el Centro porteño. Existe una magnífica excepción: Las escaleras de la calle Arias en el barrio de Núñez.

LA CURIOSA PERLA DE LA CALLE ARIAS

DSC01182.JPGLa calle Arias se extiende entre la Avenida Ricardo Balbín (antes llamada Avenida del Tejar) y la Avenida del Libertador, siendo su trayecto perpendicular al Río de la Plata. Pero no vamos a describir su extenso recorrido, sino centrarnos en la más singular de sus cuadras.

A la altura del 2000 sorpresivamente Arias se interrumpe. Allí parece terminar en un pequeño muro detrás del cual se observa una tupida vegetación, justo en su intersección con la calle O’Higgins al 4500.

DSC01157.JPGSin embargo, basta cruzar la calle para observar que a ambos lados de ese diminuto paredón se abren dos anchas escaleras que simétricamente descienden en dirección a la calle Grecia.

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Vista desde calle O’Higgins, escalera izquierda

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Vista desde la calle O’Higgins, escalera derecha

Entre ellas, una barranca de césped, plantas con flores y viejos árboles forman un llamativo jardín.

 

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Cada una de las escaleras cuenta con siete tramos de siete escalones cada uno, todos de color gris piedra. Si le sumamos el paso final, contabilizamos un total de cincuenta escalones. Los tramos están separados por pequeñas secciones horizontales que sirven para descansar.

DSC01178.JPGCada sección, a su vez, tiene dos bases de cemento a cada lado, con orificios por donde pasan sendas cadenas de hierro que discurren por toda la extensión de la escalera.

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Al llegar al final de las escaleras y del jardín que hay entre ellas, se ingresa en una ancha explanada de mosaico cuadriculado.

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Luego, en el centro surge el pavimento mientras que a los lados, como continuación natural de las escaleras, reaparecen las veredas.

DSC01174.JPGEntre tanto, la calle Arias, a pesar del declive, no ha dejado de contar edificios a sus costados. La cuadra termina finalmente en la calle Grecia; unos pocos metros más adelante hay un muro y tras él las vías del Ferrocarril Miitre.

LOS ORÍGENES

No he podido encontrar la fecha de la creación de las escaleras, ni quiénes fueron sus diseñadores, pero supongo que la respuesta debe estar en la construcción de los edificios circundantes.

DSC01186Tampoco he podido saber por qué se decidió una solución peatonal en lugar de abrir la calle a los vehículos, pero quizás en esto tenga que ver la cercanía del tren.

DSC01177Finalmente, salvo un par de menciones, no he hallado ninguna publicación sobre esta curiosa perla de la calle Arias. Por ello, espero que, a partir de este artículo, comiencen a surgir aportes que nos revelen su historia.

Antes de terminar los invito a recorrerla a través del siguiente video:

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Según la mitología griega, Acteón, un famoso cazador, accidentalmente observa a Diana, diosa de la caza, bañándose desnuda. Al detectar la presencia masculina, ella se indigna y enfurece. Lanza unas gotas sobre el cazador, mientras le dice “ahora te está permitido contar que me has visto desnuda, si eres capaz de contarlo” [1]. La advertencia presagia el castigo que seguidamente acontece: Acteón se va convirtiendo en un venado al cual finalmente su propia jauría devora.

Tiziano (aprox. 1485-1576), uno de los pintores renacentistas venecianos más reconocidos, ilustra magistralmente esta escena. Representa a Diana disparando su arco, en lugar de retratarla arrojando el agua mortífera. Muestra la cabeza de Acteón transformada en la de un ciervo y sus perros que lo atacan.

Foto National Gallery

Todas las figuras parecen estar en movimiento, inmersas en una atmósfera de intenso dramatismo. El artista se sirve para ello de tonalidades rojas y marrones oscuras, interrumpidas por breves pinceladas de claridad[2].

TRANSFORMACIÓN Y CONSCIENCIA

El mito no se centra en la venganza de la divina cazadora, sino en un hecho menos evidente: el cazador no es consciente de la transformación que está padeciendo; sólo advierte su nuevo estado cuando la muerte es inevitable.

Del mismo modo que Acteón no comprende el poder vengador del agua o de la flecha, en ocasiones no percibimos cómo operan en nosotros las circunstancias adversas; tristemente descubrimos sus efectos demasiado tarde. El hombre positivo y amable que al perder injustamente el trabajo se vuelve un padre amargo y hostil. La joven alegre y hermosa que ante un cruel abuso comienza a compadecerse de sí misma, y cuando es adulta cae en depresión. El adolescente emprendedor y generoso que tras ser víctima de la violencia, con los años se vuelve alcohólico. Es difícil estimar la magnitud de los daños. No cuentan sólo las consecuencias inmediatas de una desgracia imprevista, sino su alcance total.

La única forma de salir indemne es lo que hoy se llama tomar conciencia: sentir, conocer y entender nuestras emociones, para manejarlas mientras están sucediendo; estar atentos y vigilantes, identificando qué sentimientos guían nuestras reacciones y nuestro comportamiento.

POR DÓNDE EMPEZAR

El primer paso para evitar el naufragio es aceptar nuestra vulnerabilidad. Es ingenuo decir a mí no me va a pasar. La autosuficiencia sólo conduce al autoengaño.

El segundo paso es estar alertas a las señales. ¿Sabe cómo lo ven aquellos que lo conocen y aman? Nunca dé la respuesta por sentado. Pregúnteles. Pídales la mayor sinceridad, y escuche para entender, no para responder. Es mejor la verdad dolorosa a las palabras cariñosas que la ocultan.

En tercer lugar, pregúntese si está siendo la persona que desea ser. Recuerde, no se trata de cómo se siente; Acteón no tenía consciencia de lo que le estaba pasando. Revise si está cumpliendo los sueños que se ha fijado, si está obteniendo en la vida lo que se propuso y si está siendo consistente en las acciones para alcanzar sus metas. Pregúntese cómo está con su familia, con su trabajo, con Dios, con sus planes y proyectos. Respuestas a cuestiones como estas pueden ser la brújula que le indiquen el camino.

Finalmente, a pesar de las situaciones que haya vivido o incluso aún esté padeciendo, si toma consciencia que su vida no tiene el rumbo que Ud. desea, ¡cambie! Desde luego, el cambio es algo muy costoso. Su precio es tan elevado que no es exagerado afirmar que solamente hay una sola cosa aún más cara: no cambiar.

Hoy más que nunca el darse cuenta es necesario para poder crecer y madurar. Recuerde que, tal como sugirió un famoso coach hablando del tenis, con frecuencia el peor adversario no es el que está del otro lado de la red.

 

BONUS: SOBRE LA PINTURA DE TIZIANO ‘LA MUERTE DE ACTEÓN”

“La muerte de Acteón” (en inglés “The death of Actaeon”) fue pintada por Tiziano en su última etapa, entre 1559 y 1575, según los datos que aparecen junto a la obra exhibida en la National Gallery de Londres. Pintada al óleo sobre tela, mide 179 x 189 cm. Fue durante mi última visita, en 2017, que llamó mi atención.

No era la primera vez que Tiziano abordaba este mito. “Diana y Acteón” había sido parte de un conjunto de pinturas con escenas mitológicas realizadas para Felipe II, rey de España, entre 1549-62[3].

Diana y Acteon (Titian.org)

Sin embargo, “La muerte de Acteón”, según el propio sitio web oficial de la la National Gallery de Londres, “es probablemente la imagen a la que se refiere Tiziano en una carta de 1559 a Felipe II de España, en la que dice que espera terminar dos pinturas que ya ha comenzado, una de las cuales se describe como ‘Acteón herido por sus perros’. De hecho, la mayor parte del trabajo puede tener fecha a partir de mediados de la década de 1560”[4].

En el mismo sitio hay sabrosos comentarios sobre el mito. Lizzy McInnerny comenta: “El héroe huyó. No podía dejar de admirar su propia velocidad, pero cuando vio sus cuernos en el agua, gruñó y las lágrimas fluyeron por la cara que había tomado el lugar de la suya. Cuando vaciló, los perros lo vieron. Huyó y lo siguieron. Ansiaba gritar, pero las palabras no llegaron”. John Lessore agrega “sigue siendo un hombre excepto su cabeza, pero eso es suficiente para los perros. Ya están empezando a despedazarlo. Ya no es su amo. Él es ahora su víctima”.

En cuanto a la pintura, la restauradora Jill Dunkerton revela algo del proceso creativo: “La radiografía de ‘La muerte de Acteón’ muestra el más extraordinario número de cambios. A veces puedes distinguir a uno de los perros que todavía vemos en la pintura final… pero si miras, hay muchos más perros en la radiografía que los que hay en la pintura misma”.

Se ha dicho que la mayor parte de la obra corresponde a Tiziano, pero que los detalles finales fueron realizados por sus seguidores. Sin embargo, los expertos coinciden en que, a pesar de ese hecho, debe considerarse como una obra completa, nacida del artista veneciano en su ancianidad.

La novela “Riña de gatos. Madrid 1936”, de Eduardo Mendoza, ganadora del Premio Planeta 2010, menciona esta obra -en realidad, una copia de esta obra- la cual analiza a través de uno de sus personajes: “La muerte de Acteón pasa por ser una de las más importantes obras de madurez de Tiziano. El cuadro que ahora contemplaba era una hermosa copia del original… Tiziano representa la escena de un modo incoherente: Diana todavía conserva su ropa y en vez de maldecir a Acteón parece como si se dispusiera a lanzarle una flecha o se la hubiera lanzado ya; la transformación del desdichado cazador no ha hecho más que empezar: todavía conserva su cuerpo de hombre, pero le ha salido una cabeza de ciervo desproporcionadamente pequeña; esto no impide que los perros ya le ataquen con la ferocidad que habrían puesto en una pieza de caza ordinaria, aunque en rigor deberían haber reconocido el olor de su amo. A primera vista, estos fallos podrían atribuirse a la precipitación o la desgana del artista ante una obra de encargo. Tiziano, sin embargo, la pintó al final de su vida y en su ejecución invirtió más de diez años…”[5].

Terminamos mencionando una pintura sobre el mismo tema en un estilo totalmente diferente. Se trata de “Mort d’Acteon”, de francés André Masson (1896-1987). Enfocada exclusivamente en la muerte del cazador por sus propios perros, se encuentra expuesta en el Museo Reina Sofía, de Madrid.

Muerte de Acteon (Museo Reina Sofía).jpg

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados, a excepción de las fotografías.


REFERENCIAS

[1] Ovidio, “Metamorfosis”, Biblioteca Virtual Universal, p.44, 2003. Este mito ha sido tema de varios poetas griegos; sin embargo, Ovidio es latino, por lo que llama Diana a la diosa que los griegos conocen como Artemis o Artemisa

[2] El estilo que Tiziano utiliza en esta obra ha influido poderosamente en pintores posteriores, como Rubens.

[3] http://www.titian.org/diana-and-actaeon.jsp

[4] https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/titian-the-death-of-actaeon

[5] Mendoza, Eduardo, “Riña de Gatos. Madrid 1936”, Editorial Planeta, Barcelona, España, 2010, p.25


CRÉDITOS MULTIMEDIA

La fotografía de “La muerte de Acteón” de Tiziano fue tomada del sitio web oficial de la National Gallery de Londres, (https://www.nationalgallery.org.uk/paintings/titian-the-death-of-actaeon).

La fotografía de “Diana y Acteón” fue tomada del sitio web dedicado a Tiziano (http://www.titian.org/diana-and-actaeon.jsp)

La fotografía de “La muerte de Acteón” de André Masson fue tomada del sitio web oficial del Museo Reina Sofía. (http://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/mort-dacteon-muerte-acteon)