LA BIBLIA DE GUTENBERG Y LA REFORMA (por Pablo R. Bedrossian)

Este año se celebrarán los 500 años de lo que se conoce como la Reforma Protestante o simplemente la Reforma. Se eligió esta fecha porque, según la tradición, Martín Lutero clavó sus famosas 95 Tesis en las puertas de la iglesia del Palacio de Wittenberg el 31 de octubre de 1517. Quienes lean el famoso documento comprobarán que no se trata una diatriba contra el Papado sino contra la venta de indulgencias en su nombre para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro. Pero no es nuestro propósito hacer teología o contar esa historia, sino señalar el impacto que la imprenta tuvo en la difusión de la Reforma en Europa.

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Biblia de Gutenberg, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C.

Comencemos señalando que Gutenberg no fue contemporáneo de Lutero, pues el teólogo alemán nació en 1483, 25 años después de la muerte del impresor.

Johannes Gutenberg había nacido alrededor del 1400 en Maguncia, en el territorio que hoy llamamos Alemania, que en aquel entonces formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico. De profesión orfebre, creó la imprenta con tipos móviles que revolucionó la escritura. Hasta aquel momento los libros se copiaban a mano. Quienes estaban a cargo de esa tarea, generalmente monjes, se llamaban copistas o amanuenses.

Su invención tuvo como punto de partida la creación de tipos, unas piezas metálicas con el molde de las diferentes letras. A los tipos se les agregaba una tinta que se aplicaba a presión o “golpes” sobre un papel o tela en forma mecánica. Hoy, en la era de las impresoras digitales, parece un principio extremadamente rudimentario, pero la impresión tipográfica se utilizó hasta mediados de la segunda mitad del siglo XX.

Gracias a su profesión de orfebre, Gutenberg pudo hacer los tipos con metal fundido. Para aplicarlos sobre las superficies en plancha –y no letra por letra o palabra por palabra-, adaptó prensas que se utilizaban para exprimir el jugo de uvas para la producción de vino. Finalmente utilizó tintas oleosas para que las letras quedaran grabadas en forma indeleble.

Aunque se ha sostenido que previamente imprimió a modo de prueba el Misal de Constanza, se considera que su obra primigenia es la Biblia.

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Detalle de la Biblia de Gutenberg, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Washington D.C.

Conocida como la Biblia de 42 líneas por el número de renglones impresos en cada página, fue publicada alrededor de 1455. Consta de 1282 páginas, cuyo texto en letra gótica está distribuido en dos columnas. Algunos ejemplares fueron encuadernados en dos volúmenes.

Se cree que se imprimieron unos 180 ejemplares: 45 en pergamino y 135 en papel. Si la cifra parece escasa, debe recordarse que la impresión era mecánica pero no industrial. El mundo occidental recién estaba ingresando a una de las revoluciones culturales más trascendentales: el Renacimiento. En la actualidad quedan menos de 50 ejemplares, y sólo 21 están completos.

DETALLES NOTABLES

La Biblia de Gutenberg es una edición de la Vulgata, traducción de las Sagradas Escrituras al latín que san Jerónimo hizo a finales del siglo IV.

Para el diseño de los tipos, en particular para sus letras góticas, se sirvió de una edición manuscrita reciente, la Biblia Gigante de Mainz (en castellano Maguncia). Aunque el escriba permanece anónimo, dejó notas en aquel volumen indicando que inició su trabajo el 4 de abril de 1452 y lo finalizó el 9 de julio de 1453.

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Biblia Gigante de Mainz, manuscrito que sirvió de base tipográfica a la Biblia de Gutenberg

Para embellecer su publicación, Gutenberg dejó un hueco en las planchas de impresión para las iniciales, que fueron añadidas a mano, lo mismo que algunos detalles a color, iluminando el texto. Por ello, cada ejemplar es único.

En la actualidad sólo quedan tres ejemplares completos impresos en vitelo (pergamino fino de piel de animal), que se encuentran en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en la Biblioteca Británica y en la Biblioteca Nacional de Francia. Quedan algunos volúmenes incompletos en el mismo material, pero la gran mayoría de los que perdura está impresa en papel.

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Detalle de la Biblia de Gutenberg correspondiente al Capítulo 1 del Evangelio de Lucas

Tuvimos tres ocasiones de admirar la Biblia de Gutenberg. Hace muchos años, una en papel en el campus de la Universidad de Texas en Austin, adquirida en 1978 por 2,4 millones de dólares. Más recientemente, otras dos en pergamino: una, junto a la Gran Biblia de Mainz, en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, en Washngton D.C, y otro espléndido ejemplar en la Biblioteca Británica, en Londres.

Obviamente es el incunable más valioso. Se denomina incunables a los libros impresos antes del año 1500.

LA IMPRENTA Y LUTERO

La creación de Gutenberg tuvo un doble impacto en el corazón de la Iglesia: permitió la rápida divulgación de las 95 Tesis por toda Europa y la posterior difusión de la Biblia en idioma alemán. La traducción de Lutero del Nuevo Testamento en su propia lengua se imprimió en septiembre de 1522, poniendo al alcance del pueblo el mensaje evangélico. No es exagerado afirmar que la lectura de la Biblia fue el combustible que encendió el fuego de la Reforma, algo que fue posible gracias a la invención de Gutenberg.

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Biblia de Gutenberg exhibida en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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UNA CAMINATA POR PANACAM (PARQUE NACIONAL CERRO AZUL MEÁMBAR) (por Pablo R. Bedrossian)

Si Ud. viene por la carretera que une Tegucigalpa, la capital de Honduras, con San Pedro Sula, corazón industrial del país, encontrará a mitad de camino uno de los espejos de agua más bellos de Centroamérica, el Lago de Yojoa. Puede parar allí en el conocido Restaurante La Naturaleza para degustar los famosos pescados fritos de la zona o avanzar un corto trecho para hacer una excursión en lancha.

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Aunque el encuentro con los centenares de especies de aves que sobrevuelan el lago es asombroso, si no conoce la zona puede perder lo mejor: El Parque Nacional Azul Meambar, más conocido por su acróstico PANACAM.

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Nuestro punto de inicio es el Panacam Lodge, un hotel de montaña administrado por la ONG Aldea Global. Para llegar, viajando de Tegucigalpa a San Pedro Sula se debe doblar a la derecha en La Guama, y ascender 7 kilómetros por un camino de piedra para el cual no se necesita un vehículo con tracción 4 x 4, salvo en ocasiones de grandes tormentas.

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Al final del camino hay un pequeño puesto de control del ejército, e inmediatamente aparece el lodge en un entorno natural intensamente verde, rodeado de cerros. Seguramente al llegar a la recepción observará diferentes especies de colibríes en pleno vuelo o alimentándose en los comederos.

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El lugar es ideal para los que aman el treakking, el hiking y todo tipo de senderismo. Además, para los observadores de aves es un verdadero paraíso. Según eBird, la base de datos más utilizada en el mundo por los birdwatchers, Panacam Lodge es el quinto lugar de Honduras con más especies observadas, 309 a agosto de 2017, una cantidad mayor a la que se registran en algunos países.

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No sólo la fauna sorprende. Es un lugar ideal para relajarse y meditar. Lejos ruido de las grandes ciudades, el soplo de una brisa o el canto de los pájaros nos permite desconectarnos de las preocupaciones y renovar nuestra visión de nosotros mismos y de las circunstancias que atravesamos.

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En mi último viaje descubrí una mejora en el restaurante del hotel, un amplio deck de madera donde uno puede dejar que la mirada se pierda entre el bosque y el cielo mientras disfruta de una taza del famoso café hondureño.

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Siempre que visité PANACAM encontré joyas. Por ejemplo, un White-collared Manakin (cuyo nombre científico es Manacus candei), un ave que nunca se queda quieta, y, por lo tanto, difícil de fotografiar.

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RECORRIENDO EL SENDERO SINAÍ

Sin embargo, hoy quiero compartir acerca del sendero Sinaí, un paseo por la montaña de 6.5 kilómetros que junto a un grupo de cinco birdwatchers recorrimos en la última visita: nuestro guía y amigo Romel Romero, Felipe Reyes, David Corea, el joven Abiel Martínez y quien escribe. Emprendimos el ascenso hacia lo alto de la montaña, livianos de ropa pero con nuestras cantimploras llenas y las cámaras fotográficas listas.

Panacam 004 DSC05406El camino no es muy empinado. Por el contrario, está diseñado para que cualquiera que esté en buena forma puede recorrerlo. Va subiendo lentamente, con algunos tramos planos donde es ideal hacer una pausa para admirar el entorno, visualizar aves y descansar por la subida.

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– ¡Colibrí! ¡Colibrí!

Avisó Romel, nuestro guía y maestro. Todos hicimos silencio para observarlo. Era un Berylline Hummingbird, un hermoso picaflor cuyo nombre científico es Amazilia beryllina.

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Tardamos unos 20′ para llegar a una torre de avistamiento hecha de madera. Como aún era temprano y recién amanecía, el espléndido bosque se vía como un manto gris oscuro cubierto de niebla. Decidimos seguir el ascenso mientras el sol despejaba el cielo y el cerro comenzaba a revelar su verdor. Como en un bosque encantado, a cada paso algo nos sorprendía: hongos de diversos colores, mariposas de colores o ranitas de montaña.

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Sin previo aviso unos loros poco comunes, llamados en inglés es Brown-hooded Parrot (nombre científico Pyrilia haematotis) salieron a nuestro encuentro. Nos detuvimos unos momentos para observar cómo elegían los frutos

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Poco después llegamos a un amplio mirador. Recorrer la distancia entre la torre y el mirador nos tomó algo menos de media hora. Desde allí la vista que se extendía hasta el lago nos maravilló.

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Mientras degustábamos una burrita (una pequeña merienda para tener fuerzas en lo que restaba del camino), un Green Honeycreeper (nombre científico Chlorophanes spiza) posó para nosotros. Era un macho, pues esta especie presenta lo que se conoce como dimorfismo sexual: el macho es visiblemente diferente de la hembra, que en esta especie es intensamente verde.

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A medida que ascendíamos iba cambiando el clima y la vegetación. Una experiencia memorable fue cerrar los ojos y escuchar. La sinfonía de pájaros alrededor nuestro nos permitió conectarnos con la naturaleza de un modo profundo. Lejos quedaban los ruidos  molestos de la ciudad. Además, la hermosura de la naturaleza continuaba sorprendiéndonos.

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Como saben los birdwatchers, observar aves en el bosque es mucho más difícil que en campo abierto. Por eso avanzamos silenciosamente hasta la cima. Allí, entre la densa vegetación, pudimos atisbar el otro lado de cerro. Antes de iniciar el descenso vimos a nuestra derecha el pico más alto de esta formación geológica. Mientras tanto, delante se extendía toda la falda del cerro cubierta de verde.

DSC05426Poco después de iniciar un intensivo descenso, notamos un brusco cambio en el entorno que nos rodeaba. La forestación era diferente y por un momento las voces de las aves se hicieron inaudibles.

Panacam 016 DSC05429Pocos metros más adelante llegamos a un lugar emocionante: el sitio donde las cámaras trampa habían fotografiado meses atrás a un puma; avanzamos por el estrecho sendero donde el poderoso felino había dejado sus pisadas. Escuchamos un Red-capped manakin, una de las aves más bellas y curiosas de Honduras, debido a su famoso baile.  Intentamos encontrarlo entre la maleza -que en Centroamérica se conoce como zacate– pero, pese a los intentos de Romel, fue imposible. Nos dejó un buen motivo para regresar. Pero allí mismo, en ese lugar, otros pájaros pusieron color y movimiento a la mañana que ya se iba convirtiendo en mediodía.

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Descendiendo otro buen trecho, llegamos a una cascada cuyo raudal cae desde unos 10 metros de altura. El agua fresca, la suave brisa, el vuelo de los vencejos y las gruesas piedras crean un oasis luego del intenso recorrido. Al estar al amparo de un pequeño cañón, su sombra ayuda a menguar el calor.

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Cruzamos un puente colgante y subimos unos metros; nuevamente multitud de pájaros cantaron alrededor nuestro.

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Muchos pertenecían a distintas especies de colibríes. Abiel y Romel nos ayudaron a identificarlos entre la espesura del bosque. Pareciera que esas aves diminutas hubieran estado esperando por nosotros.

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La visita se acababa. Unos veinticinco minutos después arribamos a nuestro punto de partida. Un suculento almuerzo en el restaurante del Panacam Lodge aguardaba por nosotros.

NOS VAMOS PARA VOLVER

Cada vez visita a PANACAM ofrece algo diferente gracias al manejo que desde 1992 el Proyecto Aldea Global realiza sobre este bello parque nacional. Debido a su excelente gestión, esta ONG obtuvo en 2009 el Premio Nacional del Ambiente en la Categoría Institucional, que otorga la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (SERNA) y la Fundación Cervecería Hondureña para el Ambiente.

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Proyecto Aldea Global es una propuesta inclusiva que promueve la participación activa de los municipios y comunidades de la región.

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El día se termina. Uno puede elegir quedarse o regresar en otra ocasión. Prefiero la primera opción, pues los colores del atardecer son demasiado bellos como para perdérselos. Si piensa visitar Honduras y ama la montaña y la naturaleza va a disfrutar de este magnífico lugar.

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© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


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“LA DÉCADA SAKEADA” DE FERNANDO IGLESIAS (por Pablo R. Bedrossian)

La década sakeada 01Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

La Argentina del siglo XXI presenta una grieta surgida durante los sucesivos gobiernos del matrimonio Kirchner. Para algunos, sus mandatos representaron la reivindicación de sectores marginados; para otros, fueron un monstruoso circo de soberbia, prepotencia y corrupción. Los defensores del relato kirchnerista, llaman a esos 12 años de gobierno, la década ganada. El autor, situado en el lado opuesto, prefiere llamarla “La década sakeada” conjugando en el título del libro el saqueo oficialista con la primera letra del apellido de sus figuras descollantes.

Contundente, y sin medias tintas, el libro comienza exponiendo cifras que contradicen aquel relato K. Expone el comportamiento macroeconómico utilizando extensas tablas y series de datos que demuestran, por ejemplo, la caída del PIB y de la producción industrial o el aumento de la pobreza, pese al incremento del gasto público y dentro de él, el llamado gasto social.

La segunda parte abunda también en cifras que hablan por sí mismas, pero desarrolla un análisis causal. Para Fernando Iglesias, ex diputado nacional argentino por la Coalición Cívica, el peronismo es un cáncer que carcome a la sociedad argentina y presenta múltiples metástasis; por ejemplo, el clientelismo, el feudalismo de los barones del conurbano, la manipulación de los derechos humanos, el ataque al periodismo no alineado, o cuestiones aún peores como el pacto secreto con Irán, la sospechosa muerte del fiscal Alberto Nisman, la connivencia con el narcotráfico y el crimen organizado y la monstruosa red de corrupción que comenzó a destejerse con la valija de Antonini Wilson y llegó a su máximo clímax con los bolsos de López y la causa Hotesur, pasando por los turbios negocios de Lázaro Báez y Cristóbal López.

La década sakeada 02Es obvio que para el autor no hay lugar para los grises y el silencio es signo de complicidad. La parte más rica de su libro es probablemente la tercera, donde analiza en qué medida el kirchnerismo se comporta como el peronismo. Dice allí “ambos han terminado convirtiéndose… en lo contrario que prometieron ser[1]”. El tramo más interesante lo dedica al Club del Helicóptero, inaugurado por Fernando De la Rúa. En referencia a la negativa de Cristina Kirchner de transferir formalmente el mando presidencial a Mauricio Macri, dice “La inexistencia de foto de entrega del bastón presidencial tuvo un significado transparente para la Militancia K. Su ausencia explicitó que el kirchnerismo no considera la asunción de Macri como parte de la natural alternancia democrática-republicana sino como un acto de destitución del único poder popular legítimo, el kirchnerista”[2]. Tras ese párrafo, documenta frases que abonan esa hipótesis.

Quizás la parte menos atractiva es la última, donde dedica varias páginas a una suerte de parlamento supranacional que propone como garante del sistema democrático.

En cuanto a la redacción diría que es una obra maximalista. El autor, si bien usa un lenguaje muy florido, a veces es demasiado barroco; podría decir lo mismo en menos páginas. No es un libro de lectura rápida. Requiere atención y pensamiento. Del mismo modo que aunque soy un hombre de fe recomiendo los creyentes leer “Por qué no soy cristiano” de Bertrand Russell, creo que este libro merece ser leído, debatido y rebatido por kirchneristas, no desde la entraña, sino con la razón. Su descalificación automática sólo reforzaría los dichos del autor.

© Pablo R. Bedrossian, 2017. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

[1] Iglesias, Fernando, “La década sakeada”, Margen Izquierdo, Buenos Aires, Argentina, 2016, p.423

[2] Op. cit., p.421