“LA ADIVINA” DE GEORGES DE LA TOUR Y EL TRABAJO EN EQUIPO (por Pablo R. Bedrossian)

SERIE ARTE Y MANAGEMENT

Georges de La Tour (1593-1650) fue un pintor francés de quien poco se supo hasta el redescubrimiento de varias obras suyas en el siglo XX. Es famoso por sus intensos claroscuros que denotan la influencia de Caravaggio. Sin embargo, no todas sus obras adhieren al tenebrismo. En una visita al Metropolitan Museum of Arte (el MET) de New York, tuve oportunidad de admirar su pintura conocida en inglés como “The Fortune Teller”, que me atrajo inmediatamente.

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Llamada en español “La Adivinadora de la Fortuna”, “La Buena Ventura” o simplemente “La Adivina”, se aparta de los típicos motivos religiosos. Plantea una situación plenamente humana, la de un joven timado por un grupo de mujeres. Propongo dejar por un rato la cuestión moral (supongo que la mayoría detesta el engaño y el hurto), y abordar esta obra desde la perspectiva del trabajo en equipo.

Cuatro mujeres rodean al elegante joven que parece expectante. Basta ver su mirada y sus manos. Las tres mujeres de piel trigueña que lo rodean son supuestamente gitanas, reputadas en aquella época como adivinas. A nuestra derecha, la más anciana le lee la suerte con una moneda.

Mano mostrando moneda

Mientras tanto, la del extremo derecho, levantando disimuladamente el borde del jubón, mete su mano en el costado del muchacho, probablemente en un bolsillo.

Mano vaciando bolsillo

Una tercera mujer, detrás a la izquierda, parece mirar con atención a la mujer blanca que completa el cuarteto femenino.

Miradas cruzadas

Sobre esta mujer blanca leí alguna vez que probablemente era la esposa del joven y que veía a la primera gitana a nuestra izquierda con desconfianza, a pesar que desde su posición no podía observar la mano ajena sobre su ingenua pareja. Quien formuló ese comentario seguramente terminaría siendo otra víctima, pues la mujer de tez blanca trabaja con las gitanas: en silencio, por debajo está cortando con sus manos la cadena de oro del joven. Su mirada no es desconfianza sino de complicidad.

Mano cortando cadena

 LECCIONES DE TRABAJO EN EQUIPO

Mujer mano bolsilloLa obra ilustra magistralmente principios del trabajo en equipo. Veamos brevemente alguno de ellos:

1) Los equipos tienen un objetivo o misión compartida; en este caso, tristemente, robar al joven.

2) Los equipos definen una estrategia: en la pintura, la distracción que permite el ataque simultáneo.

3) Los equipos siguen un plan. La estrategia no se ejecuta improvisadamente. En esa planificación, los equipos asignan tareas y roles. La gitana a nuestra derecha distrae, la primera gitana a nuestra izquierda usa delicadamente la mano intentando apropiarse de una cadena, la mujer blanca corta la cadena de oro del otro lado, mientras la Mujer corta cadenasegunda gitana a nuestra izquierda controla las acciones. La planificación también incluye disponer los recursos necesarios alcanzar el objetivo: en la obra, la gitana a la derecha tiene una moneda y la mujer de tez blanca lleva una tijera o alicate.

4) Los equipos establecen canales y momentos de comunicación. En nuestro ejemplo, notamos la comunicación visual entre la gitana vigía y la mujer blanca.

5) Finalmente, los equipos trabajan con sincronización. La estrategia elegida requiere que las cuatro integrantes actúen simultáneamente para generar la oportunidad que les permita cumplir su misión.

No sabemos cuánto previó Georges de La Tour al componer “La adivina” pero sus lecciones están a la vista. Quizás un título más adecuado hubiera sido “Las timadoras” o, aún mejor, “Un gran equipo”.

Nota: La fotografía fue tomada y recortada del sitio del Metropolitan Museum of Art de New York, New York, Estados Unidos:  http://www.metmuseum.org/art/collection/search/436838

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados, a excepción de la fotografía.

“GUARDIÁN NOCTURNO” Y SUS HISTORIAS DE LA CEIBA (por Pablo R. Bedrossian)

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Todos los días se escriben historias, en los diarios y en la vida. La inmensa mayoría se pierde en el fluctuante océano del olvido.  Por eso, el mayor desafío no es rescatarlas sino elegir cuáles son dignas de ser memorables. Jorge Miralda, escritor y educador hondureño, emprende en su libro “Guardián nocturno” ambas tareas.

Elige como escenario a la vieja Aduana de La Ceiba, la tercera ciudad de Honduras, a punto de convertirse en la Casa de la Cultura. Se sirve de un ingenioso diálogo para presentar una serie de crudos acontecimientos. El que pregunta es Gauvin D’Antuan, un periodista francés, y el que responde es don Enrique, un vigilante del turno noche, que además de una amplia cultura, posee un carácter díscolo y una serie de creencias que cuestionan la lógica de su entrevistador.

La Ceiba, conocida como La Novia de Honduras, fue una potencia bananera ubicada en la costa norte del país. A través de los relatos uno advierte su creciente decadencia. Pero a pesar de su fuerte color local, no es una novela costumbrista sino más bien una sucesión de trágicos hechos expuestos por el guardián, que parece impasible frente a la gravedad de los hechos. El final nos revelará las razones.

Tanto la estructura como la temática nos recuerdan lejanamente a la borgeana “Historia Universal de la Infamia”, pero concentrada en un único punto del universo. Más que una novela, puede entenderse como una serie de cuentos -si inspirada en hechos reales o ficticios es irrelevante-, hilvanados a través del diálogo. Con un lenguaje simple y directo, Jorge Miralda capta la atención del lector donde los personajes y sus acciones nos hacen pensar que, con sorprendente naturalidad, grandes peligros nos acechan a la vuelta de la esquina.

“Guardián Nocturno”, ganadora de la quinta edición del Premio Nacional de Narrativa Infantil y Juvenil Alfaguara, es una obra entretenida, que introducirá al lector en una atmósfera intrigante y desconocida.

© Pablo R. Bedrossian, 2016. Todos los derechos reservados.