AUSCHWITZ: A 70 AÑOS DE SU LIBERACIÓN (por Pablo R. Bedrossian)

“Quien no recuerda el pasado está condendado a repetirlo” (George Santayana)

El 27 de enero de 2015 se cumplieron los 70 años de la liberación de Auschwitz, el campo de concentración más temido de la Historia, y del vecino campo de exterminio de Birkenau, ambos en la Polonia ocupada por los nazis. A partir de mediados de 1940 llegaron a sus barracas aproximadamente 1,300,000 personas, de las cuales sólo sobrevivieron unas 200,000.

La mayoría de los prisioneros eran judíos; además había polacos disidentes, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, personas con defectos físicos y muchos que no adherían al Tercer Reich o no eran considerados dignos de convivir con la raza aria. Morían por la brutalidad de los guardias, las cámaras de gas o las infrahumanas condiciones de vida a las que estaban sometidos.

Durante mi visita a Auschwitz y Birkenau adquirí un libro escrito por un sobreviviente, miembro de la resistencia polaca. Al leer las atrocidades padecidas comprendí que yo no hubiera sobrevivido ni un solo día. Fueron héroes todos, sobrevivientes y muertos.

LA VISITA POR FUERA

Un cartel de hierro negro con la inscripción Arbeit macht frei (“El trabajo los hará libres”) constituía la cínica bienvenida dada a los prisioneros.

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Los herméticos fachadas de ladrillos rojos no revelan las monstruosidades cometidas dentro de sus paredes. Por ejemplo, un castigo “ejemplar” era encerrar a varias personas en un diminuto y asfixiante calabozo de menos de un metro de superficie, donde generalmente alguno de ellos moría.

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Los alambrados electrificados son prueba fehaciente de un destino sin otra escapatoria que la muerte. Javier Gómez Pérez calificó al sistema imperante en Auschwitz y Birkenau como la arquitectura de la demencia.

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 LA VISITA POR DENTRO

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Al cruzar la puerta e introducirse en las barracas uno puede disecar la anatomía del horror. A modo de muestra comparto imágenes de calzados y carteras encontrados en el lugar. Representan cientos de miles de vidas truncadas, talentos cuya oportunidad en la vida les fue amputada por quienes se arrogaron el derecho de hacerlo por creer absurdamente que pertenecían a una raza superior.

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Las camas y los sanitarios son otra prueba de la despersonalización a la que los prisioneros eran sometidos. No había espacio para la privacidad aún de los actos más íntimos.

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Del mismo modo debían hacer sus necesidades en presencia de los demás.

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La cámara de gas representaba el natural corolario a semejante tragedia. Viktor Frankl en su clásico “El hombre en busca de sentido” cuenta de un hombre que padecía una pesadilla muy cerca suyo en el campo de concentración. Sintió los gritos y pensó en despertarlo. Se abstuvo. No tenía sentido devolverlo a una realidad que no podía ser mejor que el peor de los sueños.

LA LIBERACIÓN 

Cuando el ejército soviético entró en Auschwitz se encontró con unos siete mil prisioneros caquécticos y desconcertados; sus captores cobardemente habían huido horas antes. Hallaron además unos mil cadáveres listos para ser cremados y varias centenas diseminadas por el campamento. Ante el avance de los aliados, 10 días antes Rudolf Höss dio la orden para empezar a evacuarlo, en el miserable intento de reubicar 56,000 prisioneros en otros campamentos. Mientras tanto, las SS, una fuerza parapolicial y paramilitar del partido nazi, destruyó los archivos y voló crematorios en el propósito de borrar todo vestigio de la crueldad infinita ejercida por sus hombres en ese lugar.

Quiero a través de este relato rendir homenaje a todos esos valientes hombres y mujeres anónimos, ancianos, adultos, jóvenes y niños, que fueron asesinados por la maquinaria nazi. También quiero invitar a pensar en nuestra vida diaria y meditar sobre nuestra percepción de los problemas. En mi caso, recordar a los héroes de Auschwitz y Birkenau, me ayuda a poner la vida en perspectiva.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

 

LAS CALLES MÁS ANGOSTAS DEL MUNDO (por Pablo R. Bedrossian)

 “Las callecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste?”. Me parece que la “Balada para un loco” de Piazzolla-Ferrer, cuando dice callecitas se refiere a la intimidad que uno establece con los lugares que recorre, pues hay muy pocas calles angostas en Buenos Aires. Alguno me dirá que son los estrechos callejones para carruajes que sobreviven en Palermo o los pasajes Julio S. Dantas y Guillermo Enrique Granville, en Floresta. Pero, a riesgo de equivocarme, apuesto por la desconocida calle Trieste, sobre todo ese pequeño segmento que queda luego de cruzar la calle Juan A. Boeri. Pero son calles, no callejones. No encuentro en los libros, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”[1], de Eduardo Luis Balbachan, ni en “Pasajes”[2], de Rolando H. Schere, nada parecido a lo que voy a contar.

LA SPREUERHOFSTRAßE GERMÁNICA Y LA PARLIAMENT INGLESA.

La Spreuerhofstraße, en Reutlingen , Alemania, se autoproclama la calle más estrecha del mundo. Sin embargo es sumamente corta y, por lo tanto, esa atribución es cuestionable. Alega como prueba contar con registro catastral, algo que no nos sorprende al conocer la minuciosidad teutónica. Su ancho en un momento llega a ser de sólo 31cm, siendo en su punto máximo de 50 cm. Puede apreciarse en este video que encontré en el canal de Gottfried Eniglein:

También Parliament Street, de Exeter, Devon, Inglaterra, reclama en una placa en su entrada tener el mismo honor: ser la más estrecha del planeta. Es mucho más larga que la anterior -unos 50 metros de largo-; en su parte más angosta se estrecha a 64cm y 1,22m en su parte más ancha. Un video del canal de Michelle John la presenta:

LA CALLE DE LA CUERDA

Brasov es una histórica ciudad rumana. Su corazón es la Piata Sfatului, una plaza de forma trapezoidal rodeada de coloridos edificios renacentistas.

Brasov 03

Desde allí iniciamos una intensa caminata. Muy cerca, dejando atrás la Biserica Neagra (la “Iglesia Negra” como se llama a un enorme templo luterano que alguna vez estuvo cubierto de hollín), yendo en dirección al Barrio Judío, atravesamos un largo y angosto callejón, llamado Strada Sforii (“La calle de la cuerda”).

Brasov, Strada Sforii

Según el guía que nos acompañaba era el “callejón más angosto del mundo”. En la mayor parte del trayecto tiene un ancho de 1.30 m, pero su parte más angosta mide sólo 1,10 m (según la Wikipedia en lengua rumana, el ancho varía entre 1,11 y 1,35 m). Se ha documentado su existencia desde el siglo XVIII para uso de los bomberos. Su longitud es de 83 metros, está completamente empedrado, tiene varios arcos en su recorrido y por momentos se camina a cielo abierto y por momentos bajo techo.

Brasov 12 Strada Sforii

Hay un breve video dirigido por Sorin Cosma en 2013, compartido en Youtube por Web TV Brasov que muestra muy bien la Strada Sforii.

EL CALLEJÓN DEL BESO

Guanajuato, León, México, panorámica 01

¿Y en Latinoamérica? La histórica ciudad de Guanajuato, en el estado del mismo nombre, es famosa por sus túneles, su museo de momias, por su vida universitaria y su bella arquitectura colonial, pero también por sus 3,000 callejones.

Guanajuato, León, México, Callejón 01

Por la tarde, frente al Teatro Juárez, uno encuentra jóvenes vestidos a la usanza medieval que conforman estudiantinas, que por la noche guían con su canto a los turistas por ese laberinto de pasillos al aire libre en los cuales se abren puertas y ventanas. El más emblemático de todos los callejones es el Callejón del Beso.

Guanajuato, León, México, Callejon del Beso 02

Tiene sólo 68 cm de ancho y por las noches, a media luz, es un lugar pleno de misterio y romanticismo. Allí acuden las parejas a sellar su amor con un beso, pues no hay lugar para mucho más…

Guanajuato, León, México, Callejon del Beso 03

Si no están seguros de su estrechez, permítanme mostrarla.

El autor de esta nota en el Callejón del Beso
El autor de esta nota en el Callejón del Beso

LA LEYENDA DEL CALLEJÓN DEL BESO

Hay una famosa leyenda, que le da un toque diferente al lugar y preeminencia sobre las angostas callejuelas europeas que hemos mencionado.

Se cuenta que vivían allí Ana y Carlos (otros los llaman Carmen y Luis), dos enamorados. Ana pertenecía a una familia rica que vivía en el lado izquierdo del callejón y Carlos, a una familia pobre, que alquilaba en el lado derecho. El padre de Ana detestaba la relación pues quería para su hija un hombre de su misma clase. Cierta noche el padre sorprendió a la pareja besándose desde los balcones de sus casas. Furioso, amenazó a su hija con matarla si la escena volvía a repetirse. Ana no le creyó. Al día siguiente volvió a besarse apasionadamente con su novio. El padre, al verlos, tomó un cuchillo y, sin mediar palabra, lo enterró en el corazón de su hija. Carlos besó la mano de su querida y poco después se suicidó donde trabajaba, en la Mina de La Valenciana. Así surgió la tradición que todas las parejas deben besarse en el tercer escalón que está pintado de rojo, sino tendrán siete años de mala suerte.

Guanajuato, León, México, Callejón 02

TAMBIÉN EN PRAGA

Al día siguiente de subir esta nota, mi querida amiga Nelly Moyano de Diez me comentó acerca de una calle sin nombre muy estrecha en Mala Strana, Praga, República Checa.

Entrada a Mala Strana desde el Puente de Carlos, en República Checa
Entrada a Mala Strana desde el Puente de Carlos, en República Checa

A pesar que pasé una semana en esa ciudad, y me hospedé en ese histórico barrio, jamás leí no oí de esa calle. Al recibir la foto lamenté no haberla recorrido, pues compite con las anteriores y tiene una característica que la hace única: un semáforo que permite su acceso.

Nelly y Alberto Diez en la calle más angosta de Praga, en Mala Strana
Nelly y Alberto Diez en la calle más angosta de Praga, en Mala Strana

LA CALLEJA DE LAS FLORES DE CÓRDOBA, ESPAÑA

Luego de artículo, también me escribió mi amiga Priscila Dergarabedian, quien mencionó la Calleja de las Flores, en Córdoba, en España, país donde ella residió varios años. Es una muy angosta callecita que conduce a un amplio patio bellamente decorado. Puede admirarse en un video del canal de CRJTwo:

No sé cuál es la calle más angosta, pero sí sé que tienen un encanto único. Allí se tejen historias escondidas en el silencio y guardadas celosamente con el candado del misterio.

© Pablo R. Bedrossian, 2015. Todos los derechos reservados.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos, a excepción de la que muestra la calle angosta sin nombre de Mala Strana, que pertenece a Nelly Moyano y se publica con su autorización.

En cuanto los links a los videos, todos ellos públicos, son de Youtube y se ha citado al dueño del canal donde fueron posteados.


BIBLIOGRAFÍA

[1] Balbachan, Eduardo Luis, “Los ignorados pasajes de Buenos Aires”, EditorialRodolfoAlonso, Buenos Aires, Argentina, 1982

[2] Schere, Rolando H.,  “Pasajes”, Ediciones Colihue, Colección del Arco Iris, Buenos Aires, Argentina, 1998