EL PALACIO BAROLO: ¿UN MAUSOLEO PARA DANTE ALIGHIERI? (por Pablo R. Bedrossian)

Serie “GRANDES EDIFICIOS DE BUENOS AIRES”

Con sus 100 metros de altura y su imponente cúpula, el Palacio Barolo es el edificio más distinguido y a la vez más curioso de la Avenida de Mayo, por su combinación de estilos y el valor alegórico de sus detalles.

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Frente del Palacio Barolo, tomado desde la acera de enfrente. El edificio es tan monumental que difícilmente se pueda tomarle una foto completa.

Este coloso arquitectónico se levanta entre las calles San José y Santiago del Estero en el barrio de Monserrat, dentro del macrocentro de la ciudad de Buenos Aires. Se ingresa por el pasaje de la Planta Baja, que lo comunica directamente con la calle Hipólito Yrigoyen. A mitad  de camino, a ambos lados, se encuentran las escaleras y ascensores que conducen a las cientos de oficinas que hoy alberga.

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El Pasaje Barolo que comunica Avenida de Mayo con Hipólito Yrigoyen. En su centro se abren a los lados los ascensores y escaleras.
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Ascensor principal de uno de los lados, frente a la escalera. Puede leerse una de las varias inscripciones en latín del edificio: “Operis peracti nullus strictor iudex autore” (“Ningún juez más justo que el autor de la obra”)
Vista de una de las escaleras principales.
Vista de una de las escaleras principales.

En un extraordinario artículo sobre el Palacio Barolo, Carlos Hilger, arquitecto y profesor de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, cuenta la historia del Palacio Barolo. Hace primero un apretado resumen de la cosmografía tripartita de La Divina Comedia, que sirvió de modelo para el emblemático edificio porteño. Dejemos que él nos introduzca en la historia, que es en realidad un sueño de Mario Palanti (1885-1979), el arquitecto italiano que lo construyó entre 1919 y 1923:

“El expresionismo alemán significó un renacimiento de la tradición constructivista gótica. Estaba muy de moda proponer templos laicos que convocaran a la hermandad del hombre, a la fraternidad y al amor universal. Palanti se había formado en la Universidad de Brera, en Milán, bajo los estigmas de esta cultura. Llega a Buenos Aires en 1909. Trabaja con el arquitecto Prins en un proyecto que es la ‘Facultad de Derecho’, actualmente la Facultad de Ingeniería de Las Heras y Azcuénaga. La diseñan en estilo gótico con forma de catedral cristiana, que homenajeaba la igualdad del hombre a través del Derecho. Desde su llegada diseña una variedad muy extensa de templos y sepulcros, propuestas que realiza sin un cometido específico y que expondrá y publicará en sus libros. Templos a la voluntad, otros al héroe latino”[1].

Cúpula del Barolo en 2013; a diferencia del color ocre que se advierte en la parte más alta, en mi visita a Buenos Aires de 2014, estaba toda pintada de blanco.
Cúpula del Barolo en 2013; a diferencia del color ocre que se advierte en la parte más alta, en mi visita a Buenos Aires de 2014, estaba toda pintada de blanco.

A partir de allí, Hilger se enfoca en Dante Alighieri (1265-1321), autor de “La Divina Comedia”. Considerada una de las obras cumbres de la Humanidad, es un poema escrito entre 1304 y su muerte, que relata una epopeya -sin duda, alegórica- que lo tiene como protagonista. La obra se divide en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso. Dicen que cuando la gente veía a Dante por la calle decía:

– Ahí viene el hombre que estuvo en el infierno.

Pero dejemos que el historiador nos siga contando:

“Dante, se sabe, pertenecía a una logia medieval, la ‘Fede Santa’, del mismo modo que Palanti. Esta hermandad, que perdura hasta nuestros días, venera la figura de Dante como ‘obispo’ de la misma y difusor de la metáfora moralizante del Infierno, Purgatorio y Paraíso, que mostraba tres modos de ser de la humanidad: vicio, virtud, perfección… Palanti viene a las tierras del purgatorio con un encargo constructivista: desarrollar un templo bajo la Cruz del Sur, un templo en el eje ascensional de las almas, celebrando el VI Centenario de la revelación de Dante”.

Vista de la bóveda interna desde el centro del pasaje peatonal.
Vista de la bóveda interna desde el centro del pasaje peatonal.

Hilger continúa: “No tenía medios materiales para construirlo; solamente a través de la voluntad y de la fe debía hallar el camino constructivo. Hace varios intentos: un templo votivo, una catedral para Buenos Aires (236 metros dc altura), sepulcros y monumentos dantescos escatológicos (creencias y doc­trinas relacionadas con la vida de ultratumba). Después de algún tiempo en Buenos Aires, Palanti encuentra a Luis Barolo, un italiano que había llegado en 1890 y que instaló unos telares de tejido de punto. Sus casimires adquirieron una difusión extraordinaria y paulatinamente el éxito coronó sus esfuerzos. El financió la construcción del Pasaje que lleva su nombre”.

El pasaje, también llamado galería, recuerda el nombre del italiano que financió el proyecto de Palanti.
El pasaje, también llamado galería, recuerda el nombre del italiano que financió el proyecto de Palanti.

Más adelante explica “El edificio es una maqueta ilustrada del cosmos, siguiendo la tradición de la catedral gótica. La catedral era concebida como el opus supremo de la albañilería de la Edad Media; el templo era la traducción en piedra de los Testamentos; debía ser capaz de oponerse a los tiempos y a las multitudes, con el fin de preservar el conocimiento. Cada elemento constitutivo del templo tenía que hacer alusión a un símbolo… Palanti deja dicho que esto es un templo en las inscripciones del techo”.

Según Hilger el edificio lleva la impronta de lo místico pues hay un profundo simbolismo en cada detalle. Toda la obra es una representación del universo dantesco, tal como lo presenta en La Divina Comedia.

Uno de los dragones con lámparas colgantes.
Uno de los dragones con lámparas colgantes.

Pero hagamos una pausa en su relato para observar la obra y formularnos una pregunta: ¿qué estilo arquitectónico tiene el Barolo? Es un edificio ecléctico, pero con una combinación única de estilos neorromántico y neogótico, con la cúpula con su exclusivo estilo indio de la región de Budanishar que, según refiere el website del edificio, “representa la unión tántrica entre Dante y Beatriche, los protagonistas de la Divina Comedia”[2].

Cúpula con influencia de arquitectura india
Cúpula con influencia de arquitectura india

Volvamos a nuestro experto relator: “La división general del edificio y del poema es ternaria: Infierno, Purgatorio y Cielo. El número de jerarquías infernales es el nueve; nueve son las bóvedas de acceso al edificio que representan pasos de iniciación, cada uno enumerado y descripto con fra­ses en latín en cada bóveda…El número siete son las divisiones del Purgatorio y de la torre del Barolo, que lo representa… Palanti no representa los nueve cielos sino a través de la puerta, que es el faro de 300.000 bujías; sobre él la constelación de la Cruz del Sur: la entrada de los cielos, que se la puede ver sobre el Barolo en los primeros días del mes de junio a las 19:30 alineadas con su eje. Cien son los cantos de La Divina Comedia, cien metros la altura del Pasaje. La mayoría de los cantos comprende once o veintidós estrofas; los pisos del edificio están divididos en once módulos por frente, veintidós módulos de oficinas por bloque; la altura es de veintidós pisos: catorce de basamento, siete de torre, un faro”.

Detalle en roseta sobre el piso del Pasaje Barolo

“Estos números representan para la naometría tradicional[3] símbolos sagrados. 22/7 es la expresión aproximativa en números enteros de la relación de la circunferencia con su diámetro; el conjunto de estos números representa el círculo, la figura más perfecta para Dante como para los pitagóricos. El número veintidós representa los símbolos de los movimientos elementales de la física aristotélica. Once representa a la Fede Santa y a los templarios. 99 + 1 es el total de nombres de Dios (cien cantos, cien metros). Dante murió en Ravena el 13 de setiembre de 1321. Pocos días antes había terminado los últimos versos del Paraíso, culminando La Comedia. Llevaba veinte años de exilio político de su ciudad, Florencia, que lo había deportado, despojado de sus bienes, declarado traidor… Palanti y Barolo trataron de terminar el Pasaje para esa fecha: ‘el monumento al genio latino’ en América. Su sueño no terminó allí; así como la catedral era sepulcro de prohombres de su época, soñaron que el Pasaje fuera el sepulcro definitivo del Dante, el lugar donde Dante mismo hubiera preferido descansar”.

Detalle del Interior
Detalle del Interior

La razón de este enigmático propósito la devela Leonel Contreras en su obra “Rascacielos Porteños”[4]: “Los restos de Dante Alighieri habían estado desaparecidos durante tres siglos. Reaparecieron en 1865, en un convento de Ravenna junto a dos cartas que testificaban la autenticidad de los mismos. Como Palanti y Barolo suponían que en Europa iría a haber nuevas guerras que posiblemente fuesen mucho más destructivas que la Primera Guerra Mundial, se propusieron que aquel rascacielos a construir fuera el monumento al ‘genio latino en América’. Cuando llegara el momento de la nueva guerra y los restos del Dante debieran ser salvados de la destrucción, éstos serían trasladados a Buenos Aires y así el edificio de Barolo se convertiría en la tumba del Dante”.

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Dejemos que Hilger se despida contando el epílogo: “Es por eso que Palanti diseña la escultura ‘Ascensión’, inspirada en bocetos de la tumba de Dante de Miguel Angel, para ser colocada en el axis ascensional en la cúpula central del Barolo. Palanti buscaba las mismas respuestas que buscamos todos. Soñó con la dicha y jugó con la ficción de encontrarla, pero le ocurrió lo que suele ocurrir con los sueños… flotaban más allá de lo expresable y lo inexpresable. El edificio se cernía sobre el universo, sobre la nada. No obstante su obsesión, no pudo retenerlo; no podía hacerlo; era inconcebiblemente indigno de confianza pues estaba más allá del lenguaje… El Pasaje está allí, ahora y para siempre…Su narcisismo es tan inquebrantable como exclusivo. Barolo murió cerca de la fecha de inauguración del edificio. Palanti retornó a Italia y con el tiempo abandonó la arquitectura”.

La escultura Mausoleo se encuentra en el edificio. Si bien no tiene la monumentalidad de "Ascensión", tiene el mismo motivo: un águila llevando al héroe latino a la gloria.
La escultura Mausoleo se encuentra en el centro del pasaje. Si bien no cuenta con la monumentalidad de “Ascensión”, comparte el mismo motivo: un águila llevando al héroe latino a la gloria.
Texto de la base de la escultura, hecha por Palanti.
Texto de la base de la escultura, hecha por Palanti.

Un detalle no menor es que el Barolo tiene un “hermano” en Montevideo, Uruguay: El Palacio Salvo, construido también por Palanti, en el mismo estilo ecléctico y con ese misterio fascinante que encierra lo oculto que hay en los símbolos”. Construido en 1928, tiene cinco metros menos que su “gemelo”. Se dice que Palanti quiso unir Buenos Aires y Montevideo con un “puente de luz” sobre el Río de la Plata, mediante los faros en las cúpulas de ambos edificios.

Vista del Palacio Salvo de Montevideo, hermano "gemelo" del Barolo
Vista del Palacio Salvo de Montevideo, hermano “gemelo” del Barolo

En 1997 el Palacio Barolo fue declarado Monumento Histórico Nacional. Su faro, ubicado en la cima, volvió a funcionar en 2009. En 2012 se estrenó el premiado documental “El Rascacielos Latino”, de Sebastián Schindel sobre la historia y los detalles del magno edificio; y, como la cereza sobre el helado, Gustavo Malajovich, en su novela “El jardín de bronce”[5] sitúa en una de sus oficinas a Doberti, un entrañable personaje. La introducción del capítulo 4 nos sirve como despedida: “Cuando llegó a la esquina de San José y Avenida de Mayo vio la mole del Palacio Barolo, como un ídolo gigantesco y en sombras que presidía las alturas. Solo Jonás desde el vientre de la ballena podría haber soñado este edificio. Era una catedral construida por alguien desesperado por volver a ser amado por Dios. El edificio era un mito absoluto, pero cuando Fabián cursó arquitectura descubrió que pocos lo tenían en cuenta… Nadie recordaba a Mario Palanti y sus edificios construidos con la materia de los sueños…[6].

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.

Palacio Barolo: El Príncipe de la Avenida de Mayo
Palacio Barolo: El Príncipe de la Avenida de Mayo

REFERENCIAS

[1] http://www.pbarolo.com.ar/sitio/palacio-barolo

[2] Hilger, Carlos en https://www.facebook.com/note.php?note_id=165509440205717

[3] Según Aimé Michel, en http://alcione.cl/?p=703, la Naometría era una suerte de profecía apocalíptica de tipo místico. Su diseño lleva una cruz con una rosa en su centro. la simbología utilizada es una numerología basada sobre las proporciones del Templo de Salomón.

[4] Contreras, Leonel, “Rascacielos Porteños”, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2005, p.72

[5] Bedrossian, Pablo https://pablobedrossian.wordpress.com/2014/02/19/el-jardin-de-bronce-la-opera-prima-de-gustavo-malajovich-por-pablo-r-bedrossian/ Allí puede leerse mi comentario a esta magnífica novela.

[6] Malajovich, Gustavo, “El jardín de bronce”, Plaza Janés, 2012


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Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.


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Debo el descubrimiento de la Casa Calise a un libro extinto, que negligentemente evité comprar. En 2008, de visita por Buenos Aires, husmeando en la enorme librería Cúspide del Village Recoleta, dos enormes publicaciones fotográficas atrajeron mi atención. Uno se llamaba “Buenos Aires – El Art Deco y Racionalismo” y el otro “Buenos Aires – Art Nouveau”. Me cautivó la portada del segundo. Se observaban unas bellísimas esculturas femeninas, detrás de una las cuales se observaba un colorido vitraux. Era un libro producido por Mimi Böhm con textos de Fabio Grementieri y fotos de Xavier Verstraeten, quien era también el editor.

Recorrí sus maravillosas páginas. Allí descubrí el frente de la Casa Calise, que me desconcertó. ¿Cómo pudo ser que pasé tantas veces delante de semejante belleza y nunca la advertí? Quizás -me respondí-, porque muchas veces uno camina cabizbajo procurando no caerse, en lugar de mirar hacia arriba donde está lo que nos levanta.

Balcones de la Casa Calise
Balcones de la Casa Calise

Memoricé la dirección. Como al día siguiente regresaba a Honduras, me comprometí conmigo mismo a visitarla en el próximo viaje. Fue precisamente en 2010 que tras participar de una grabación en Estudios ION, caminé unos metros para admirar personalmente el edificio. Los cables y la angostura de la calle no permitían tener una buena perspectiva, y le faltaba una buena mano de pintura, pero aun así lucía como una refinada dama vestida de fiesta.

Vista del edificio
Vista del edificio

En una fugaz visita en 2014, regresé para fotografiarla. La luz no ayudaba y el día tampoco, pero su mera observación me conmovió.

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Debo haberlo demostrado porque el encargado me vio y me invitó a pasar para tomar fotos por dentro. Descubrí allí esculturas admirables, vitrales y herrerías con las estilizadas curvas de ese estilo tan cercano al modernismo y a la Secession.

La doble entrada de la Casa Calise. Nótese el bello trabajo de herrería de las puertas rodeadas por las paredes caladas
La doble entrada de la Casa Calise. Nótese el bello trabajo de herrería de las puertas rodeadas por las paredes labradas

Vitral en el interior
Vitral en el interior

Otro vitral rodeado de esculturas
Otro vitral rodeado de esculturas

La Casa Calise fue diseñada por el prolífico arquitecto ítalo-argentino Virginio Colombo (1885 – 1927), que en sus 42 años de existencia dejó obras perdurables, como la Casa de los Pavos Reales, en Av. Rivadavia 3216/36, que es su obra más conocida. Ubicada en Hipólito Yrigoyen 2562-78, la Casa Calise fue terminada en 1911. Su estilo art nouveau (corriente liberty milanés) la puso a la vanguardia entre las creaciones de su tiempo, poco después de la celebración del sesquicentenario de la Revolución de Mayo, un tiempo donde Argentina era considerada una potencia exportadora mundial.

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El nombre proviene de su primer propietario, la familia Calise, quien destinó la vivienda para alquiler de vivienda y locales comerciales.

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Alejandro Machado[1] en su blog dice que tiene “una profusión inusitada de estatuas (13) femeninas, querubines (10), cabezas femeninas en las ménsulas (12), vitraux (3) y una escena que parece una crucifixión coronando todo… Las dos entradas principales comparten un pallier con 4 esculturas femeninas y la medianera está calada, de manera que se pueden ver las estatuas de un pallier a otro. Es la única casa donde el escultor, Ercole Pasina, también la firma”. Durante mi visita vi las estatuas que se ven de un pallier al otro pero la luz, a pesar del flash no ayudó. El edificio tiene tres cuerpos, y me han dicho que adentro funciona más de un hotel de pasajeros. Agrego además que en el frente se lee “Pedro Ferloni, constructor”.

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Durante mi visita vi las estatuas interiores pero la luz, a pesar del flash, no ayudó. El edificio tiene tres cuerpos, y me han dicho que adentro funciona más de un hotel de pasajeros. Agrego además que en el frente se lee “Pedro Ferloni, constructor”.

No dejen de pasar frente a ella, y si tienen oportunidad, visitarla por dentro. Descubrirán algo del París antiguo instalado en Buenos Aires.

© Pablo R. Bedrossian, 2014. Todos los derechos reservados.


NOTA DE 2015

El 12 de noviembre de 2015 nos escribió Fernando Tuma Moreno informando que designado apoderado especial para el proyecto de difusión de la Casa Calise, que fue declarado de Interés Cultural. Nos cuenta: “podemos mostrar la casa y el CPC /Centro Patrimonial Calise en Portería recién inaugurado Por favor, sólo habría que coordinar alguna fecha al 15 3092 0033”. Nos congratulamos por tan buena noticia.


VIDEO


ANEXO 1: ASOCIACIÓN ART NOUVEAU BUENOS AIRES

En ArgentinaAsociacion Art Nouveau Buenos Aires existe la Asociación Art Nouveau Buenos Aires. Tiene como misión: Revalorizar, registrar y divulgar la arquitectura y las artes decorativas Art Nouveau porteñas, concientizando sobre la importancia de este patrimonio cultural de la ciudad, que caracterizó el refinamiento y el esplendor de una época.

Su website es: http://www.aanba.com.ar. La Asociación ha creado materiales sumamente útiles para los amantes del arte, la arquitectura y la ciudad, y, desde luego para los turistas que visitan la París de Sudamérica. Los invitamos a ver un excelente video producido por la AANBA, que promueve su obra “El Gran Mapa del Art Nouveau Porteño”.

Finalmente en esta lámina encontrarán las direcciones de los edificios Art Nouveau más emblemáticos de Buenos Aires.

Edificios emblematicos Art Nouveau


REFERENCIAS

[1] Machado, Alejandro, http://virginiocolombo.blogspot.com/2007/09/h-yrigoyen-2562-78-la-casa-calise.html


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor y es el dueño de todos los derechos, a excepción de las tapas de los dos libros, el logo de la AANBA y la lámina final, encontradas a través de Google.

El video Casa Calise, Art Nouveau en Buenos Aires, Argentina fue tomado por el autor y a él le pertenecen todos los derechos.

El video “El Gran Mapa del Art Nouveau Porteño” fue producido por la AANBA (http://www.aanba.com.ar) y entendemos que a ellos pertenecen los derechos.


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