ACERCA DEL VALOR DE LAS COSAS Y UN TATUAJE PARA MEDITAR (por Pablo R. Bedrossian)

De visita por Cracovia, Polonia, el tatuaje de una joven atrajo mi atención. Ubicado en su espalda, justo debajo del cuello, tenía forma de espiral y consistía en una frase escrita en portugués: “a valor das coisas não está no tempo que elas duram, mas na intensidade com que acontecem”, que traducido al español es “el valor de las cosas no está en el tiempo que duren sino en la intensidad con que suceden”.

En un primer momento la frase me hizo pensar en el falaz dilema “calidad o cantidad”, pero luego medité en el modo que abordamos las situaciones.  Recordé un pensamiento capital de Viktor Frankl “no elegimos las circunstancias, pero sí elegimos cómo reaccionamos frente a ellas”. De allí provino la luz.

Hay una figura literaria que se llama hipálage. Consiste en asignar a un sustantivo una cualidad o acción propia de otro sustantivo cercano en el mismo texto, rompiendo así con la relación lógica del sustantivo con el verbo o adjetivo.  De algún modo esta figura subyace en la frase del tatuaje, pues el valor no está en la intensidad de las cosas, sino en nuestra intensidad para vivirlas.

Tatuaje "El valor de las cosas"

 

© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


NOTA:

He tratado infructuosamente de identificar al autor de la frase. Si alguno lo conoce, por favor, hágamelo saber indicando la fuente. Se ha atribuido a Fernando Pessoa y a otras personas, pero al leer los textos originales, no queda claro si son propias o las hacen propias, citando un pensamiento de otro autor. Muchas gracias.


CRÉDITOS MULTIMEDIA

Todas las fotografías fueron tomadas por el autor de esta nota y es el dueño de todos sus derechos.

PARQUE NACIONAL JEANNETTE KAWAS: UN PASEO CON HISTORIA (por Pablo R. Bedrossian)

"Champa" es el nombre que recibe este tipo de edificación.Comunidad garífuna de Miami, Parque Nacional Jeannette Kawas, Tela, Honduras

Comunidad garífuna de Miami, Parque Nacional Jeannette Kawas. Este tipo de vivienda se conoce popularmente como “champa”.

El Parque Nacional Jeannette Kawas se ubica en el Caribe hondureño, muy cerca de la ciudad de Tela, Departamento de Atlántida. Incluye sitios muy diversos como la comunidad garífuna de Miami, que es un dedo de arena de unos 150 metros de ancho entre la Laguna de los Micos y el Océano Atlántico, o Punta Sal, en un extremo de la Bahía de Tela. A Miami se llega a través de un arenoso camino de tierra; a Punta Sal, exclusivamente en lancha.

Fue creado bajo el nombre de Parque Nacional Punta Sal, el 4 de noviembre de 1994,  según Decreto Legislativo 154-94 del Congreso Nacional de Honduras. El 17 de marzo de 1995 por Decreto Legislativo 43-95 se cambió el nombre, por el de Parque Nacional Blanca Jeannette Kawas Fernández[1], en honor a la presidente de la Fundación PROLANSATE, asesinada  el 6 de febrero de 1995. Abarca una superficie de 781,45 km². Comienza a muy pocos kilómetros al oeste de la ciudad de Tela. Se extiende unos 35 km de costa por unos 20 km de ancho. Se trata de un humedal costero marino, con ríos, lagunas, canales naturales y artificiales, pantanos herbáceos, manglares y bosques inundables, así como ecosistemas marinos del tipo de playas arenosas, playas rocosas, farallones, arrecifes coralinos y pastos marinos. Es administrado por  la Fundación PROLANSATE, que también maneja el Jardín Botánico de Lancetilla, creado por el agrónomo estadounidense Frederick Wilson Popenoe (el fundador de la famosa Escuela Agrícola Panamericana, conocida como “El Zamorano”) , y el Refugio de Vida Silvestre Texiguat.

De este lado, la laguna donde está el pescador, luego la arena y allí nomás el mar. Comunidad garífuna de Miami, Parque Nacional Jeannette Kawas, Tela, Honduras.

De este lado, la laguna donde está el pescador, luego la arena y allí nomás el mar. Comunidad garífuna de Miami, Parque Nacional Jeannette Kawas, Tela, Honduras.

En la Laguna de los Micos, quien escribe esta nota ha visto personalmente cocodrilos (Crocodylus acutus), pizotes (Nasua narica) y monos cara blanca o “capuchinos” (Cebus capucinus), y en Punta Sal, monos aulladores (Alouatta palliata). Guías y miembros de las dos familias que residen en Punta Sal han visto jaguares (Panthera onca), estimando su población en menos de diez ejemplares.

Quién fue Jeannette Kawas

Como Presidente de la Fundación PROLANSATE, fue la principal impulsora de la creación del Parque Nacional. Su asesinato ocurrió en un contexto de amenazas y agresiones contra ambientalistas hondureños. Esta heroica defensora del medio ambiente denunció no sólo la tala indiscriminada en el área protegida,  sino que se opuso radicalmente a proyectos empresariales que pretendían apropiarse del lugar con fines comerciales. Días antes de ser ejecutada, Jeannette Kawas organizó una marcha en la ciudad de Tela protestando contra la iniciativa del Estado de otorgar títulos de propiedad en el Parque Nacional Punta Sal. La noche del 6 de febrero de 1995, dos hombres armados irrumpieron en la casa de Jeannette y le dispararon. No se realizó una investigación cuidadosa y el crimen permaneció impune[2]. Según fuentes teleñas con las que dialogué, el homicidio fue ordenado por un poderoso empresario agrícola-ganadero de la zona cuyos objetivos se vieron frustrados  por los reclamos de la víctima. La fiscal especial para el Medio Ambiente, Clarisa Vega, que fue perito cuando el caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos,  documentó que el autor intelectual era un coronel que tenía tierras en el área que la Fundación de la ambientalista buscaba proteger, pero su investigación no fue tomada en cuenta[3]. La señora Kawas tenía 48 años y dejó dos hijos.

Ubicación geográfica y límites del Parque Nacional Jeannette Kawas:

Geográficamente el Parque Nacional Jeannette Kawas se encuentra entre las coordenadas 15° 42′ y 61° 00′ latitud Norte, y 87° 23′ y 87° 52′ longitud Oeste. Limita al norte con el mar Caribe (aproximadamente a 3 millas náuticas de la línea de costa); al sur, con la antigua línea férrea que iba de Tela a Puerto Cortés. Al este, con la aldea garífuna de San Juan y al oeste: con el río Chamelecón.

Comparto las imágenes de mi última visita a Punta Sal:

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© Pablo R. Bedrossian, 2013. Todos los derechos reservados.


REFERENCIAS

“DE UNA…” UN CD CON AIRE PURO PARA UN NUEVO FOLCLORE (por Pablo R. Bedrossian)

El folclore argentino es reconocido no sólo por sus ritmos sino por su riqueza vocal. A las tradicionales armonías de Los Chalchaleros, Los Fronterizos y los Cantores del Quilla Huasi, les sucedió un movimiento innovador, liderado por los Huanca Hua. De la mano del Chango Farías Gómez, a partir de 1960 este grupo propuso una nueva polifonía, que marcó el rumbo a los que vinieron luego, como Las Voces Blancas y el Cuarteto Vocal Zupay.  El folclore coral, como preferimos llamarlo, alcanzó una gran influencia en América Latina, pero en las últimas décadas tristemente se estancó. Por eso celebramos “De una…”, el magnífico CD de Santaires, cuya policromía vocal desborda lo conocido, y abre un nueva senda a los que vienen detrás.

De una... (por Santaires)Con 30 años de trayectoria, Santaires es más que una exploración armónica, pues se apoya también  en una excelente propuesta instrumental.  Los arreglos se ven enriquecidos por diversas corrientes musicales latinoamericanas, que los surcan sin que de ningún modo afecten su esencia estrictamente folclórica. Está integrado por Diego Escudero (voz), Juan Concilio (voz y bajo eléctrico y guitarrón), Tato Angeleri (voz y guitarra), Javier Pérez (voz y guitarra), Roberto Calvo (voz, guitarra, arreglos y dirección) y Horacio Felamini (voz), cuyos talentos se funden para darle a Santaires una muy definida identidad artística.

Es muy difícil señalar los puntos más altos del álbum pues todos los temas han sido cuidadosamente trabajados. La primera parte es una celebración de la vida. Comienza con “Tonada para Remedios”,  un arreglo pop con aroma a Altiplano, de donde proviene el ritmo original de la canción. Le sigue la cueca “Para mi cuyana” que parece un baile flotando en el aire. Luego vienen la chacararera del Negro Aguirre “En la vía”, y el “Candombe bailador”, con un festivo arreglo que nos recuerda lejanamente la samba brasileña con destellos jazzeros en algunos juegos vocales.

Con la bellísima “Zamba del Arribeño” empieza la segunda parte del disco, que es muy  sentimental. Le sigue de la chacarera “Mi abuelo tenía un violín”, y luego “Mi pequeño amor”, que es mi tema preferido, por el sentimiento que las voces delicadamente tejen. Se vuelven mágicas cuando dicen “Y en la magnolia de tu piel una isla de sol”. También “La vieja” muestra otro excelente trabajo armónico.

Logo SantairesLa última parte del álbum comienza con “Zamba por vos”, otra de mis predilectas, donde las voces, muy bien acompañadas por guitarras y batería, parecen susurrar el recuerdo de ese amor perdido. Completan el disco “Pueblos tristes” y un bonus track, “El mensú”, en el que Santaires canta junto a dos coros: Clave de Canto y Ostinato, dirigidos por Juan Concilio. En los arreglos se siente la maestría de Roberto Calvo. Marcelo Mollo fue el técnico de sonido y le agradezco, pues fue quien me hizo descubrir a Santaires.

Me avergüenza confesar que hasta hace dos años no los conocía. ¿Cómo pude ignorar una música tan bella? Quizás sea porque  mientras no los distribuya un sello discográfico poderoso no van a recibir la difusión que otros -de menos méritos- reciben.  En mi opinión, “De una…” es uno de esos discos infaltables, a los que uno acude cuando quiere recibir una caricia en el alma.

Calificación: 5 Estrellas

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