UN COMENTARIO A “ANAQUELES EN SU TINTA” DE JUAN MANUEL TASADA (por Pablo R. Bedrossian)

Juan Manuel Tasada junto a su esposa

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Todas las semanas Juan Manuel Tasada teje complejas tramas de ideas. Muchos participamos de la ceremonia: la lectura digital de esos tapices literarios denominados “Anaqueles en su tinta”. Son botellas lanzadas a ese mar de arena que llamamos sociedad.

Su estilo barroco es inconfundible. Cada relato está cargado de imágenes asombrosas. Sienta en una misma mesa a Sócrates y a Obama, a Confucio y a Perón. Juega con el tiempo y el espacio, revelándolos como verdadera ilusión. Pero no se limita a la ficción, pues es hondamente humano.  Sus relatos encienden inesperadas emociones. Es arte provocativo, donde el lector deja de ser testigo y se vuelve protagonista.

Los “Anaqueles en su tinta”, esos “que cargan en sus lomos los misterios de los libros”, se dirigen a la razón pero también al corazón. La atmósfera nostálgica de sus escritos embellece las ideas y las humaniza, despojándolas de su naturaleza abstracta. Son textos breves pletóricos de melancolía.

Acerca de Juan Manuel Tasada

Este joven escritor rosarino ha publicado doce libros bajo el nombre de “Confesiones de un viajero”, a los que se suma “Mandrágoras”, su último libro, de poesía en prosa y ensayos sociales. Además ha escrito guiones de varios cortometrajes. “Siempre me ha cautivado el momento y la decisión de trascender y de plasmar para el mañana las concepciones de la vida –dice Juan Manuel-. Lamentablemente veo las acciones de la sociedad actual muy lejos de los valores”. Con precisión quirúrgica, valores como la memoria, el perdón y la cooperación emergen en sus textos como línea divisoria entre el bien y el mal. No se trata de condenar al otro sino de rescatarlo, pero estableciendo claramente la previa necesidad de justicia.  Tras leer sus relatos uno se confronta con sí mismo y se pregunta de qué lado está.

Sus hilos son las palabras que enhebra cuidadosamente en la aguja plateada de su pluma. Los dilemas frente a los cuales el lector debe tomar posición son los nudos. Allí, donde el espectador se vuelve actor, la lectura provee el desenlace imprevisto en el que se conjugan sorpresa y belleza. La ceremonia continúa. “Anaqueles en su tinta” se ha vuelto un clásico en Facebook y vale la pena participar para ser parte de la historia y no sólo un observador.

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.