“MIRA EL CIELO”, EL PRIMER CD DE DANIEL OLALLA

Por Pablo R. Bedrossian

Desde fines de los ’80, a través de Marcos Witt se estableció un nuevo género dentro de la música cristiana en español, popularmente llamado “Alabanza y Adoración”, nombre prestado del “Praise and Worship” norteamericano. Aunque no es estrictamente un género musical  -es música pop con letra cristiana-, su impacto dentro de las iglesias fue tan alto que por mucho tiempo no hubo espacio para otras expresiones musicales. Era la música adecuada para una liturgia contemporánea. Sin embargo, su falta de renovación en 20 años se yergue como una amenaza, porque -no nos engañemos-, lo que se repite termina aburriendo.

Por eso la llegada de “Mira el Cielo”, la opera prima de Daniel Olalla, es una excelente noticia: Sin apartarse del “género”, le da nueva vida. Todo el CD mantiene intacto el mismo concepto: Es un salmo del siglo XXI que celebra la intimidad profunda con Dios, pero que también pretende traducir esa experiencia en un compromiso. A través de 11 temas, este excelente músico mendocino radicado en Miami, desgrana una música fresca  y poderosa, con guitarras bien adelante, teclados abundantes y una base rítmica sin exageraciones. Las canciones tienen mucha belleza, y la voz de Daniel sorprende por su calidez y sentimiento. La música es de su autoría a excepción de “Dios de promesas” (tomado del grupo brasilero Trazendo a Arca), y escribió la mayoría de las letras en colaboración con su prima Bitia Olalla.

Es difícil señalar cuáles son los mejores temas porque todos alcanzan un admirable nivel. Por ejemplo, “Dios de promesas” y el final de “Escóndeme” son espléndidos. “Tocar tus manos” es una preciosa balada acompañada sólo por el piano, que crea una atmósfera de intensa comunión con Dios. La última, “Yo subiré”, tiene un estribillo potente y movilizador. No se trata sólo de excelentes melodías, sino de letras con una alta poética, construidas con imágenes simples y a la vez profundas.   El disco puede resumirse en una sola frase del tema “Mi guardador”: “Mi sombra en el calor y mi antorcha en las noches”, una continua oración que declara las maravillosas virtudes de Dios.

Los arreglos pertenecen a este joven cantautor y a Chris Rocha, quienes produjeron el disco. Entre los músicos se destacan los argentinos Pablo y Gastón González y las coreutas, Bitia Olalla y Valeria Croatto (de Revividos, un grupo innovador del mismo género, de Houston, Texas).  La grabación se realizó en Argentina y los Estados Unidos.

“Mira el Cielo” no es sólo una invitación a acercarnos a Dios sino una experiencia que se vive escuchando cada una de las composiciones. Se trata de un encuentro a solas entre la criatura y su Creador.

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.

UN COMENTARIO AL LIBRO “PROHIBIDO PISAR EL CÉSPED Y OTROS CUENTOS”, DE ALEJANDRO KALFAYAN (por Pablo R. Bedrossian)

Serie CONFIESO QUE HE LEÍDO

Alejandro W. Kalfayan es un talentoso joven de ascendencia armenia, nacido en Quilmes, Argentina. En su adolescencia empezó a escribir monólogos y cuentos fantásticos para todas las edades. En su opera prima “Prohibido pisar el césped y otros cuentos” nos presenta una colección de relatos cortos que nos transportan a un mundo íntimo, el de las percepciones, donde las cosas sólo suceden en tanto y en cuanto suceden para uno: Lo fantástico no está en las circunstancias sino en el protagonista.

De los diez cuentos que conforman la obra quiero detenerme brevemente en cinco de ellos. “Prohibido pisar el césped” es un juego con el tiempo y el espacio cuyo final es sorprendente. Tiene alguna reminiscencia borgeana, pero la resolución en absolutamente original. “Vida líquida” es un viaje que no es comprendido sino hasta el final. Lo releí por la excelente construcción de un mundo confuso y cambiante, que puede ser una metáfora de aquel al que pertenecemos. “Visiones” es un cuento desconcertante porque la dimensión tiempo no está trazada como una línea continua. Creo que “En el camino” contiene muchos elementos autobiográficos; siendo el cuento más largo de la obra, ofrece diversos matices a lo largo de la historia de modo que el final no requiere un desenlace sorpresivo. Finalmente “Un sutil cambio de vías” es un texto mágico con una historia de amor que es al mismo tiempo posible y milagrosa.

El lenguaje de los cuentos es simple, y la extensión de los relatos, corta. Esa sencillez, que no le quita de ningún modo belleza, hace que la obra sea fácil de leer para todos. “Prohibido pisar el césped y otros cuentos” puede ser leído por un niño y por un anciano, y ambos disfrutarlo. Como edición de autor tiene un formato pequeño y transportable (podría decirse que es un libro de bolsillo) con ilustraciones de Claudia Casquero, y diseño y producción gráfica de Lidia Peraggini. Lo leí prácticamente sin interrupciones del principio hasta el final.

Alejandro W. Kalfayan es un escritor talentoso cuya obra recomendamos. Es original sin sofisticaciones, y trasmite emociones intensas con pocas palabras.

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.

COLLARED FOREST-FALCON, (MICRASTUR SEMITORQUATUS), OBSERVACIÓN DE UN EJEMPLAR EN RESIDENCIAL CAMPISA (por Pablo R. Bedrossian)

Serie AVES DE CENTROAMÉRICA

INTRODUCCIÓN

El Collared Forest-Falcon, cuyo nombre científico es Micrastur semitorquatus, es un “halcón de bosque”, un “Forest-Falcon”.

Los halcones verdaderos, los true Falcons, pertenecen al género Falco. Tienen alas angulares y puntiagudas, y largas colas. Las patas suelen ser cortas, los individuos difieren con la edad y no presentan dimorfismo sexual. Se encuentran en áreas abiertas y son temibles cazadores.

En cambio, los halcones de bosque, los Forest-Falcons, pertenecen al género Micrastur. A diferencia de los halcones verdaderos, tienen alas cortas y redondeadas, colas con alas escalonadas y patas más largas. Se los oye más que lo que se los ve. Habitan en el interior de los bosques y hacen sus nidos en huecos de los árboles. Tanto los halcones verdaderos como los de bosque corresponden a la familia Falconidae.

El Collared Forest-Falcon, que en español se conoce como Halcón selvático barrado -según Howell & Webb- o Guaquillo collarejo -según Ernest Preston Edwards- es un ave rapaz grande y alargada. El macho mide 56 cm y la hembra 63 cm. El adulto es negro o café y en la cola tiene varias bandas blancas angostas. El pecho y el vientre son blancuzcos y las patas relativamente largas y de color amarillo. Además tiene un “collar” negruzco. Suele encontrarse en el bosque húmedo tropical, y normalmente los individuos son solitarios, aunque puede vérselos en pareja en tiempo de reproducción. Un detalle interesante es que en la Guía de Campo de Aves de Norteamérica de National Geographic, está incluida entre las especies que se observan accidentalmente o están extintas en esa región del continente (esto implica tres observaciones en las últimas dos décadas o cinco en los últimos cien años), por lo que el hábitat de esta especie se ubica más al sur, de México a Sudamérica.

NUESTRO EJEMPLAR

En 2009 Jorge Arévalo, un vecino de Residencial Campisa, fotografió a larga distancia un ejemplar que estaba de espaldas. Hasta principios de 2011 esa era la única observación documentada de esta especie en nuestra colonia (barrio).

Sin embargo, a partir del 15 de enero en la zona de la laguna y la zona contigua del canal hacia la Primera Etapa de Residencial Campisa observé en tres ocasiones un ejemplar, de gran belleza, que pude filmar y fotografiar. Impresiona por la majestuosidad de su vuelo y se aleja de la cercanía de las personas. Compartimos un video de esta bella ave:

 ACERCA DE RESIDENCIAL CAMPISA

Residencial Campisa (www.campisa.com) es la residencial donde vivo. Ocupa un espacio de aproximadamente 250 hectáreas, ubicado en el cuadrante noreste de la ciudad de San Pedro Sula, Honduras. Comprende la parte oeste del cerro Campisa. El terreno donde se erige es irregular, con elevaciones que van desde los 65 hasta los 267 metros sobre el nivel del mar; cuenta con áreas planas en el sector sur este -mayormente- y norte.

Hay dos zonas o “etapas” con viviendas, sin edificios comerciales. Se ha creado una zona de amortiguamiento entre ambas etapas. Es una extensa área verde que permite la libre circulación de todas las especies, desde las fuentes de agua hasta la zona central del cerro (la más quebrada y densamente poblada por animales) estableciendo así un “corredor biológico“. Residencial Campisa está densamente poblado de árboles de madera dura, arbustos, una gruesa alfombra de gramas y hierbas y una población de varias especies animales características de un bosque tropical seco. Cuanta con un canal de agua y una laguna en el centro del canal de una superficie aproximada a una hectárea y media.

© Pablo R. Bedrossian, 2011. Todos los derechos reservados.


BIBLIOGRAFÍA

Dunn, Jon L. and Alderfer, Jonathan “Field guide to the birds of North America”, National Geographic, Washington D.C., 5ta Edición, 2006 (2da. reimpresión 2008)

Edwards, Ernest Preston “The birds of Mexico and adjacent areas”, University of Texas Press, Austin, 3ra. Edición, 1998 (4ta. Reimpresión, 2005)

Gallardo, Robert e Irma, “Field guide to the birds of Lake Yojoa”, Edición del Autor, 2008

Howell, Steve N.G. and Webb, Sophia “A guide to the birds of Mexico and Northern Central America”, Oxford University Press, 1995 (reimpresión 2007)

Kaufman, Kenn “Guía de campo de las aves de Norteamérica”, Hillstar Editions L.C., 2005


CRÉDITOS MULTIMEDIA

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